Wednesday, October 13, 2010

Vestido de efod para el sacerdocio sagrado




Vestido de efod / El sacerdocio sagrado

1.


El corazón de la verdad es como un sacerdocio
y desde los tiempos de Aarón, el Levita
en las fronteras de Goshen
la verdad no quiere sofistiquerías, retórica
cobarde, engañosa y vana,
porque el día que el poema ante el Altar se deslengüe
o se haga a lo Bello andrajoso y a la verdad,
impura, el corazón mismo se mata.
Habrá que jalar de la soga de su pie
y traer su cuerpo a tumbos para que vea la muerte
devorar a sus hijos...

¡Qué sagrado es el verdadero Poeta,
el Nabi, a quien se da la voz persuasiva
y la invocación del Fuego Santísimo,
qué sagrada y temible la Palabra
que Moisés, aún viendo a Adonai, el proveedor
cara a cara, no se atrevió a pedir sacerdocio
para su boca y no fue a mentir fingiéndose el dotado.

El Poeta mata y cuando mata
a sí mismo se mata
y, en adición, su mentira mata a hombres y a pueblos,
y si bien su verdad tira y vence a faraones y sincarios,
ofrece verdad que hay que decir a los siervos.

¡Qué Santa es la palabra de Jah,
el lenguaje de poesía, el quehacer del portavoz
en servicio de redención para el hombre...
y MoIsés dijo: «Jah, no sea yo a quien consagres.
No me proveas ese oficio sin que haya sido sanada
mi lengua, Jah, El Shadday,
dios de la Zarza, guerrero y guía
de mi pueblo esclavo!
compadécete de mi lengua muerta.
Yo sólo sé abrir los ojos y sisear
como serpiente. No me hagas Nabi / poeta
o sacerdote.

2.

Bien sé que vendrán los celos
como un huracán de mal aliento; yo sé
que los sapos papujos hincharán las encías
con croares a mares y que académicos definirán
el prototipo. Que el Gran Rimero de seudafias
y sonoras verdades del adulterio
de la palabra, ha de ser así y así-i-asao
y también discutirá sobre reglas
y asuntos de origen para el verbo, el orden,
la asonancia, la cadencia,
las prosodias con sus reglamentos
y en medio del cerro Sinaí donde ladran los caninos
y graznan los pajarracos de las adoraciones,
Reuben dirá: «Yo sí que soy primogénito,
Y digo mejor ser feliz que sabio.
y el huevo quiere sal.
y como pájaro algún día cantaré en tu palo».
Mas no serás tú, aunque digas:
«yo enseñé a tocar la flauta a Pelo'e rata,
a Bartola, a las nenas de la murga,
a siringos revienta-ratas en Hammelyn...
yo, el bolerista de primera, los mandados a mi Silva,
yo mero lico carlo con mi voz,
yo, con mi elocuente ministerio,
yo Agustín laré y la hago, lero lero...
papa Gallo no cagaré la estaca
y cumpliré las funciones
que el sacer Dote vainas porque bien que merezco
ser elegido, ad perpetuum, y vestir
con tela azul, púrpura y escarlata, lino fino,
túnica de pelo de cabra, manto del efod,
el efod y el pectoral,
y que se me ciña el cinto tejido del efod,
ropa de poeta quiero y piedras de ónice
y de engaste con respecto al pectoral».

Mas no serás tú.
Boca de payaso, cara de payaso,
ropa de payaso, pinta de payaso
sin un final de caraval, eso me quedará de tí,
Rueben, porque en camisa de once varas te cautiva
la mentira ante el corazón que se arrincona
¿y con quién haré pacto y sacerdocio desde hoy?
y para siempre, no serás tú y, boca de niñajo tienes
e indigno eres del efos y en enre las dos piedras
de ónice, jamás se verá tu nombre
pues grabadas serán las voces de las doce tribu,
no voz aislada / jactancioso nombre,
primogénito ego.

3.

Cuando llamé en días de la cautividad,
alguno que me ayudara en la tarea de sacar
a Israel del cautiverio, uno con lengua de profeta,
allí, junto a mi hermana, lo ví
y le dije: «Aarón, si supiera usted qué terco es el faraón
y qué lengua muerta tengo para darle la vida
y destercar al poderoso, ¡ay pequeño!
con cinto de efod bordado
y hombreras anudadas por joyas de ónice,
te llevaría ante el faraón conmigo
para que le digas en mi nombre
(que es el Nombre de la Zarza indecible)
que ví el Corazón de la Verdad
y es temible y sagrado
y da mensajes que matan,
o, en su defecto, mensaje que hacen pura
a la vida y eterna a la consciencia.

¡Ay, Aarón! yo ví el corazón, pero no lo puedo
traducir a palabras, porque lo que ya miré
es resplandor magnífico y, tras un velo y un fuego
en la pira arde para siempre y no comprendo
que haya tabernáculos interiores
en lo profundo del cráneo.

4.

Cuando más sed el Pueblo tenga
y exija algún texto que les duela en la carne
y la sed no sea bendita por tu voz
en favor del cuerpo y del alma, Poeta,
no vayas a Canáan, aún cuando te lo pidan.
No vayas a los gallineros donde duermen
los niños, vanidosos del canto
y del lúdico ego y el capricho.

Ni Aarón ni Moisés obedecieron el vicio
que saca al templo de quicio.
En casa del herrero está el cuchillo de palo,
pero en la casa del poema, oculta está la Logía
del espíritu y la fuente primiginia de las Aguas.

Desoye tú a los pueblos impacientes por más sedientos
que se quejen, o te digan, en Meribah (o Kadesh),
entre arenas del desierto; golpea tú la roca
pero sé en la Casa del Nabi
como el viejo que da el buen consejo
y la harina que vence la mohína en la casa
del hambriento. Ofrece tú el agua no por coacción
de ninguno, no compadezcas al capricho
porque es como acostarse con niños
y en la madrugada, cagado levantarse entre ellos.

Y Moisés dijo, cuando era como un niño
ante la zarza quemante que no había entendido:
«Si no hay aguas a la mano, la apagaré
con mis meados».... Aprende tú como el hermano
de Aarón, que quien con niños se acuesta,
meado amanece. Y golpea la roca,
haz milagros de Meribah
y no vayas a Canáan, no tú, Poeta,
si eres el guía, no vayas, Sacerdote,
como simple recadero.

5.

«And the glory of the Lord appeared to all the multitude: And behold a fire, coming forth from the Lord, devoured the holocaust, and the fat that was upon the altar: which when the multitude saw, they praised the Lord, falling on their faces»: Leviticus 9:23-24

Un poema es Acción, herencia
de presente activo. Un poema es visión
del Guía, de quien aprende a redirmir
aunque no tenía la elocuencia de palabras.
Escucha, pues, a Moisés
aunque seas el primero entre los nuevos sacerdotes
del canto, según las instrucciones
que nos diera la Voz de Voces, voz de fuego
en el Sinaí. En el octavo día, comienza
el poema de la Gran Teoría: si sacrificio es necesario
al cuerpo, bendice el animal del sacrificio
y bendice al pueblo si comprende
lo que ha de ver... el fuego mismo de la Voz
que ordena el santo sacrificio.

Si vas a encender el fuego de las metáforas,
viste el manto azul del efod y diseña en sus bordes
granadas de púrpura y carmesí, campanillas de oro
entre ellas. Para honra y hermosura, también
pónte una mitra y un pectoral sobre el efod.
Vestidura no es lino fino sobre la carne, Poeta.
Es justicia divina, temida por obediencia
y este traje es celeste, porque viste en dignidad
las gracias del Espíritu: Urim y Tumim;
luces y perfecciones sobre tus pectorales.
Díme tú, poeta, ¿qué vas a atar,
alrededor de qué, qué diseño le darás
al Corazón de la Verdad?
... porque todo desvío hace al Poema
arma que mata, Efod de condena
Efod de oro, púrpura y ornamentos
robados a los madianitas hizo Gedeón
y condenó a su casa, a su auditorio,
de pueblos fue piedra de tropiezo
y a su sacerdocio lo exterminó la sangre...
¿que vás a atar / dice el Efod /
que desate mi ira? como Micaía hizo
en falso santuario de dioses e ídolos,
¿qué autoridad para coser un efod
y consagrar a hijo alguno, cuando sólo
el verdadero efod expía la idolatría
y la bincha –tzitz– el descaro.
y la mitznefet– las presunciones.

El poema es tu kutonet– única túnica
que puso al corazón aquel que Sana,
pero que como Guerrero urge su Deseo
que mata y purifica. Todo poema expía el derramamiento
de sangre. Todo texto sagrado es temible.
Hoy que comienza, en el octavo día tu sacerdocio, Aarón,
voy a probarte; yo te pido a tus hijos, Nadab y Abihu.
Fuego de mi corazón ha de purificarlos.
Voy a comerme sus cuerpos
con mi fuego porque incienso me han ofrecido
inapropiadamente.

6.

«Y... habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí. Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su séquito, y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escogiere, aquel será el santo»: Número 16; 5-7

¡Ah, rebelde Coré / ah, de Korah decorada!
el Poema Celeste habla a la cara y en la cara
es que duele Su Llama. Con las ocho prendas
del Vestido visible a la verdad, se dispuso lo Oculto:
Que no ha de ser poeta sincero, mi Nabi sobre el mundo
el que tiene malos pensamientos en el corazón
y el Ceñidor lo dice –con avnet– expiará
y con joshen– y ceñidos serán los juicios de sus rumores.
Dolidos en murmurantes liderazgos,
mas no serán los poetas...
En la capa de Meil el envidioso dejará la habladuría,
ah Miriam sólo Moisés vio la Cara del Sanador,
al Santo Jah, al Guerrero de las Zarzas,
el que da la esencia del poema
y el Tzaraath.
«Oíd ahora, hijos de Leví:
¿para qué tierra hablan, si polvo son
de tierra mentirosa?
Mas si el Poema Celestial hiciere algo nuevo,
y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas,
digo que descenderán vivos al Seol,
e irritará al Sacerdote aunque se haya vestido
con el mejor efod; porque el poeta de barro
de lodo tiene los pies y la mona aunque se vista
de seda, mona se queda.
«Y aconteció que cuando cesó él de hablar
todas estas palabras, se abrió la tierra
que estaba debajo de ellos.
Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos,
a sus casas, a todos los hombres de Coré,
y a todos sus bienes».

7.

«Y Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de delante de mí, para que no mueran»: Número 7:10

Dáme tu aliento y tu ritmo, yo haré con él
una vara. Un camino. Un testimonio.
No quiero los pantalones –mijnasaim–
del que tiene relaciones prohibidas con el corazón
y en putas pelotas, o con moral en calzoncillo,
viene a mostrar su vara alta, su verga cojonuda;
yo, ordené a Moisés, que el que sea Príncipe
de su tribu, traiga las doce varas,
pero, de todas, sólo una reverdecerá,
yo no quiero pantalones de cuadritos
ni ajustados calzones que griten
«Esta verga es mía»: No. Traed la vara
como un testimonio de la magia que Es
Aquel que es para siempre el Guía,
el Senador, el Profeta,
«Traedme vara de Aarón de la casa de Leví,
ritmos de no cansados, alientos de reverdecidos,
vara que haya echado flores y arrojado renuevos,
y la almendra de su amor como fuego
y ojos que no ven, el corazón sentirá.
y en Oscuridad de la casa, transformará
el candil de la calle, con mucha luz de la Zarza.
He aquí que el Poeta ama y, aún a su sacerdote,
promete vida; he aquí que como patadas de yegua
considera tu amor y te bendice y casado
por amor se vinculado el poema celestial
con aquel que llora en los desiertos
y quien se casa por amor, ha de vivir
la zozobra del reto, decir esa Verdad,
sacar el ente de lo Oculto y llamar a los primogénito,
aunque sean los más pobres de la Creación en ciernes,
mis riqueza, mis vasijas de barro
cocidas con honesto fuego,
poemas del Autor de la Vida.

De Estéticas mostrencas y vitales
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Carlos López Dzur / Vele Santoni / En «El Pueblo en Sombras /

Tuesday, October 12, 2010

Vale Santoni: De El Pueblo en sombras


Querido jefe, hasta luego. Tus hijos espirituales, veteranos de las campañas que libraste durante más de 30 años, miraremos hacia tu sepulcro como un símbolo enhiesto y no omitiremos medios para impedir que se extinga la llama que tú encendiste en los altares de la República y en el alma de todos los dominicanos: Panegírico leído por el Dr. Juan Balanguer en el del Palacio Nacional a San Cristóbal el 2 de junio de 1961, al morir el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo Molina.

«Ese follón del espiritismo en Pepino es cosa vieja». A Vale Santoni no le vengan con cuentos. A él no le gusta y sabe por qué, cómo y de dónde procede todo eso. «Es cosa de negros». Si lo hacen, con malamañosas alusiones por picarle la cresta, él tiene muy claros los expedientes que lo mencionan y la difamación que se le hace. Todo lo que concierna a la maledicencia fue explicado por su parentela, que son dominicanos que llegaron a la villa de Aguada cuando la Cédula de Gracias, dictada por el rey Fernando VII, en 1815, autorizó a que salieran de Santo Domingo los españoles leales.

En su progenie no se quiso otra cosa que no haya sido, desde siempre, con la llegada de cualquiera de ellos, que un Santoni sea un buen español y propietario. Y su cepa lo logró. Es cierto: Domingo Santoni fue Alcalde de Aguada y corría el año de 1843 para entonces. Volvió al poder municipal en 1864. Ángel Luis Santoni fue esclavista en tal área; Santiago Santoni fue Alcalde de Rincón en 1880. «Santoni es un nombre asociado al servicio público», dice el vale a mediados de 1960.

De los corsos que llegaron a Puerto Rico, él mencionaba a Pascual, quien fundó una central azucarera en La Romana (República Dominicana) y se casó con una boricua. De los Santoni Danesi, habría que decir, según las memorias del Vale, que pasaron de Salinas a Rincón y de los Santoni de Yauco, «habría que decir que son los corsos que emparentan con los Ortiz de la Renta y el hacendado Joaquín Vidal, agricultor cañero, de origen mallorquín del barrio Perchas.

Los primeros Santoni llegaron por el 1820. Son gente a la que les ha gustado el poder, «pero no para fuñir a nadie». De ahí que a Vale lo enoje el que alguno diga que él justificara que el General Trujillo Molina haya hecho su escante con asesinatos en la frontera dominico-haitiana y que viene de una familia de explotadores. Sin embargo, por esas cosas de los pleitos y campañas por los escaños municipales, su familia ha estado bajo el fuego de las acusaciones. «Pero eso es historia vieja y mal contada».

En Pepino, pormenoriza el Vale, hay familias políticas que han sido pro-españolas, apellidos muy conocidos y tradicionales y que, por tanto, como la suya, han administrado la localidad como alcaldes y sus parientes han sido, sino alcaldes, funcionarios en otros pueblos. Desde que está en el Casino del Pepino, Vale Santoni funge como el que todo lo sabe. Está familiarizado con los nombres, a saber, los Del Río, los Chiesa, los La Xara, todo el que tuvo u ostenta todavía cierto poder público o financiero entra en la cuenta mental de sus intereses. Martín El Vale es un tipo que se junta con los ricos.

No que menospreciera al pobre; pero no se le observó en comunión con ellos. Es burgués. Anexionista. Conservador. Pomposado. Ama la élite y la vieja guardia. En el Pueblo se piensa que fue simpatizante franquista, o que creyó en las Falanges. Un facho.

Es un consultor político porque, si bien no compite para nada, es un portavoz / correveidile de los republicanos. La bohemia política le encanta y, más si se acompaña, con el póker. Los políticos de Pepino lo traen de allá para acá por lo que él sabe y, posiblemente, se le distingue desde principios del ’30, cuando Oronoz Font fue electo Alcalde y lo hizo miembro del Casino.

Vale Santoni dice que la historia le gusta: Identifica cómo, a medida que avanza una sociedad más flexible, se pierden los valores. Se intensifica la vagancia y el confort generalizado sobre bases falsas. Una sociedad sin memoria lo primero que olvida son los apellidos, la procedencia y la gratitud. Todo se sustituye con envidia y con odio. El es muy religioso porque él no odia a Dios ni lo olvida. Los que ésto hacen se vuelven resentidos. Se refugian en sus instintos lujuriosos y en vez de buscar la verdad en el trabajo, en los valores cristianos, la buscan en la superchería, las borracheras y el sexo.

«Inclusive, dicho con dos palabras, en el espiritismo»

Ahora se concentra y hablará sobre Monsiú Alers. Diferencia a los suyos de él, porque Alejandro, hacendado esclavista y usurero como fue, no fue realmente blanco, ni francés, como se piensa, sino un mulato. Y la gente mulata se acompleja, se resiente y se vuelve violenta y cínica. Ejemplifica con las correrías de Silvio Alers, cómo murió, trágicamente. El gobierno de España le aplicó el garrote vil en la Cárcel de Aguadilla.

Aquellos valores, como clan, por los que los Alers de Culebrinas vivieron durante el gobierno de España, fueron tan distintos a los de su cepa, los Santoni Santoni, los Santoni Vidal y los Santoni Danesi. El haitiano destruyó su propio pueblo y se fue al Santo Domingo español a hacer lo mismo. Esa escuela haitiana, usurpadora y fornicaria, formó a Monsiú Alers, el que vino a Pepino, después de su estancia en las costas de Aguadilla y Aguada.

«Esto yo no se lo perdono a Paco Domenech, el Brujo. Mandó a Don Lion el Levitante a echarme mierda de bruja en mis balcones. Mandó a Guilimbo a vaciar polvos de mierda de boa frente a mi casa». Dijo que vio a Florita, la hechicera, barrer con una escoba como si fuera una bruja, dizque por salvarlo de la muerte. Los brujos lo acusaron de lo mismo que a Trujillo, antes de que fuera asesinado, en 1961: de ordenar una masacre de cortadores de caña en La Vega y Moca; de promover que Franco Bahomonde, el Generalísimo, le enviara republicanos españoles a fin de que se mezclasen con su pueblo, blanqueándolo. A Trujillo no le importaba que llegaran, por ñapa, los judíos a la república, pero que sean de ojos azules, laboriosos, ilustrados. Gente blanca y sacerdotes con espíritu santo.

Vale Santoni dijo que escuchó la voz cavernaria, profunda y grave, de El Británico, otro de los guías que Paco Domenech sacara de los antiguos tiempos. Lo escuchó, al comunicarse en trance mediunímico, y hablaba un inglés vibrante, europeizado, como los viejos piratas antillanos. «Pero yo no sentí miedo alguno y fui a decirlo al Padre Aponte, a pedirle una misa exorcisante por el Pepino». Además le pedió al sacerdote que rezara por O’Neill, vecinos de Aguadilla, por los Firpo, que son corsos, por los Salguero, las familias Cabán, Eurite y Suárez de Mendoza, cuya simiente se ha mudado a Pepino. «A todos ellos, los hechiceros quieren destruirlos», porque Aguada y Aguadilla abrieron sus puertos a Europa, asentaron en sus tierras a los dominicanos, a españoles antillanos y de Bariñas (Venezuela) que rechazaban la anarquía y el odio negro y bolivariano por el europeo.

Vale Santoni hubiese preguntado: «¿Por qué te comunicas el inglés conmigo, Domenech, si sabes que sólo hablo el castellano?» Racionalizó que no quiso que se encendiera una discusión con emisarios ilusorios del Diablo, siendo que Paco el brujo es poderoso. Engaña y desarmoniza las almas, si se le hace caso. Supo que su intención fue recordar el ingreso de Trujillo Molina al Ejército Dominicano. Diría que fue bajo el auspicio de la Marina americana, a la que él prestó servicios, una vez que se ocupó el país por largos años. Las tropas estadounidenses no abandonaron la antilla hasta el 1924 y ese año, cuando fue electo Horacio Vásquez a la presidencia, se hizo a Trujillo el Teniente coronel y Jefe de Estado Mayor dominicano.

2.
«El espiritismo es cosa con la que yo no quiero cuentas», siempre lo dijo Vale Santoni.

Y hay que decir más: los Santoni, en Pepino, nunca anduvieron con hechicerías. Mejor que se diga lo que dicen: Vale ha sido un alzacola del Cura Aponte, el incondicional de Cucán,
el casinista consuetudinario, el buen amigo de la familia Caballero, los Abarca Portilla y otros que en Pepino, son cultos, buenos conversadores y le gusta la distinción y jugar su dinerito.

«En eso dudo yo que haya pecado», justificaba.

«Este follón de espiritismo», dijo cada vez que pudo, «es un invento de Paco Domenech y la gente espiritera que desde Aguada a Rincón y del Pepino a Moca», le han echado miedo a su familia. A Santiago Santoni, ex-alcalde, de Rincón, «por poco lo enloquecen». Quisieron embrujarlo con un fufú de muerte. Considerándolo ya, por lo que a él personalmente ha sucedido, con esta epidemia de espiriteros de Pepino, Vale alega que es una conspiración de negros que invocan la Real Cédula de Gracias de 1815. No otra cosa dijo Domenech cuando se traslenguaba como Alejandro Cantero, el catalán.

Sería una advertencia que le dan los espíritus mediunímicos por el intento de los transterrados por vigorizar la industria azucarera y con ello perpetuar la esclavitud y la opresión del africano en los cañaverales.

«El espiritista es un agitador escondido». Sólo que no viene, con bandera de político. Se disfraza de catalán con voces de uiltratumba. Y ejemplifica con la voz con que el negro retinto Domenech comunicara al guía Alejandro Cantero. «Así han echado sus mentiras. Asustaban a la gente de iniciativa en el campo».

No se equivoquen. Un ex-alcalde de Aguada, Agustín Domenech, fue buen amigo de la familia Santoni. Orientó a Domingo a que comprara tierras en Rincón y Quebradillas. «Juan Martin Domenech de Arce es una linda cepa y él también fue Alcalde». Santiago Santoni llegó a Rincón. Querían extenderse a Hormigueros, Isabela y Ponce, según crecía la parentela. Santiago tuvo por amigo a Luis Chiesa, ex-Alcalde de Rincón, y luego de Pepino. Conoció a los mallorquines de Saltos, que son Domenech también, y a los Vidal de Perchas. «Y ahí, en Las Perchas, le dijeron: No hagas éso. Con familias de Isabela no te metas; no compres ni tierra allá. Que ninguno de tus hijos se meta con los isabelinos. Allá hay muchos negros brujos. Allá son brujos hasta los españoles y, si saben que son dominicanos, los obsesionan con la muerte y hacen sus vidas cruelesy sus castigos despiadados».

Han pasado tres o cuatro generaciones desde que la familia Santoni recibió la advertencia y, según se lo han pasado de boca en boca, hasta hoy que el Vale Santoni lo pondera, el meollo de este asunto es político. Lo disfrazan; lo ocultan en vaporosos éteres ultratúmbicos, pero es odio contra España, contra el dominicano y contra el anexionismo. En los tiempos del Gobernador Mendizábal, cuando se hizo un poblado en honor de la Reina de España, unas familias españolas, residentes en San Antonio de la Tuna, en la parte izquierda del Río Guajataca, y ésto antes de fundarse Pepino, veinte años antes por lo menos, fueron apartadas de Dios por los espíritus. Esto lo dijo Alejandro Cantero: «Que la maldición del dominicano en Puerto Rico vendrá del poblado de Isabela».

Posiblemente, Vale Santoni racionalizó, discutiéndolo a fondo con Oronoz Font, historiador ex-oficio. La maldición que echó Cantero mentaría que Isabela se excedió de población esclava. Los mismos peninsulares, como liberadores, no serían otra cosa que remedos de negros, en apariencia blanca, con el alma africana. La llamada orilla izquierda del Río Guajataca, fue la que correspondió al barrio de La Tuna en el área del puerto. Allí, por desgracia, se asentó una villa pesquera tomada por la cimarronería. Ciertamente, un buen lugar para hacer un poblado a la Reina Isabel, la monarca de España, pero, para hacerlo en justicia, se tendría que vencer la resistencia de la gente oscura. Convencer a los pescadores de admitir el gobierno y los nuevos pobladores, que son la gente blanca.

Toponímica y geográficamente, San Antonio de la Tuna siguió siendo lo mismo; pero, no las almas de los pobladores. Cuando se efectuó la primera procesión, los Corchado no fueron ya los Corchado; los Piñero no fueron ya los Piñero, los Avilés no fueron los avileces ni los Juarbe no fueron ya los Juarbes. Allá, en toda esa área, el indio y el esclavo cruzaron sus almas y el que viniese tendría que hacer lo mismo.

El mestizaje entre razas no es el problema que conturba a Santoni. «El espiritismo es cosa con la que yo no quiero cuentas». Esto es lo que, realmente, le molesta. El sincretismo cultural que surgiera.

Y él halló el culpable. Le dio el nombre de dos ancestros isabelinos. Gente de San Antonio de la Tuna, gente que convivió con cimarrones: Corchado Juarbe.

3.

Todavía está obseso. Ha creído que Santo Domingo debe controlar las contínuas olas de inmigrantes desde Haití. Es cierto que el país vecino ha sufrido. Papa Doc Duvalier es un demonio y utiliza el vudú, la hechicería y, aún así, no sale de su grave crisis política y económica. La violencia en su escenario no cesa. Es la razón por la que Trujillo Molina los odiara. El haitiano es un guache despreciable.

«No. Yo no justifico qué se hizo allá en tierras dominicanas con esos pobres haitianos», dice Vale Santoni.

«En Moca se prendieron alrededor de 800. Hacíaseles levantar el brazo izquierdo y los verdugos les hundían la bayoneta en el corazón. Los niños de pecho, cogidos por los piesecitos, eran lanzados contra los árboles», cuenta Luis Mejía.

«En el Santo Cerro, provincia de La Vega, en un zanjón, enterraron seiscientos haitianos. Casi todos fueron ejecutados con machetes, puñales, y bayonetas. Se les obligaba, antes de sacrificarlos, a cavar sus propias fosas... Cuando las víctimas salían corriendo eran cazados como fieras. Muchas familias dominicanas escondieron sus sirvientes y cocineras haitianas para salvarlas».

«No, yo no lo permitiría», grita conmovido el Vale cuando recuerda que fue real. Que lo leyó en la prensa del final de los '30. El dictador Trujillo pagaría a 30 dólares por cabeza, como compensación a Haití, al saberse que pudo haber sido tantos como 20,000 muertos. «Aquello fue peor que la Matanza de Ponce», le dijo el albizuísta más criminal que había en Pepino, el mentado Jenjibre.

Todavía está obsesionado con la suerte de la antilla. Y tiene el nombre de varios culpables para explicar las causas. «El espiritismo». El maldito vudú, seudocristiano. Y, cuando más divaga, ya disparatero y con un traguito encima, mitad jugando, mitad filosofando en el Casino, en esos días de Fiestas Patronales en Pepino, a la memoria le viene el nombre de Corchado Juarbe.

Y es que que ese apellido, como los negros, lo persiguen. Le mienta la abolición esclava, el espiritismo, el liberalismo subversivo, al socialismo de Mingo e Idelfonso, la Barcelona de Epifanio Manuel Liciaga Juarbe, la propuesta de Manual Corchado, ex-diputado a las Cortes Españolas, de que el espiritismo sea parte del plan de enseñanza de los estudios superiores.

4.

Sin embargo, un día que caminaba por la plaza le dieron la noticia. Uno que sabe que e; tema dominicano lo revienta.

«¡Mataron a Trujillo, don Vale!»

«¿Qué? ¿Qué dice?», se exaltó. Fue como si le dijeran que mataron a su padre.

Siguió al muchacho un buen trecho por asegurarse que no inventaba tal cosa por pura jorobancia.

«No fastidies conmigo, ¿dónde oíste eso?»

«Por la radio, don Vale. Por la radio y me acordé que usted es dominicano».

Y él corrió a su casa a informarse, sintonizando una radioemisora. El es ya puertorriqueño y por generaciones. Se equivocó el muchacho. Mas la sangre llama. Paco Domenech se lo dijo: «Los espíritus no conocen los límites del tiempo. No funcionan basado en los relojes. Ellos se asoman a las almas. Al karma. A las pasiones dominantes. A los sentimientos escondidos, ancestrales, a las ruedas energéticas del alma. Al inconsciente colectivo y sus cargas genéticas de instintos».

Vele Santoni / En «El Pueblo en Sombras

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EPICA A SAN SEBASTIAN DEL PEPINNO: LOPEZ DZUR:
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El Romance de Herminio Méndez Pérez


Por Carlos López Dzur / historiador y poeta

Herminio Méndez Pérez nació en el barrio Pozas, de San Sebastián, el 25 de abril de 1876. Estudió con un sacerdote sabio y generoso, Manuel Durán, y más tarde fue enviado a San Juan, donde asistió a los cursos en la Casa de Beneficencia. Antes de mudarse a San Juan, trabó amistad con el poeta más dotado en la época, Ramón María Torres, apodado Moncho La Lira. Al ocurrir la Invasión Americana de 1898, es becado y es enviado a Harvard, donde se diploma de Español y Gramática Española.

Allá, como compañera de estudio, conoce a Camelia Santoni Rodríguez, con quien terminará casándose y teniendo 8 hijos, el mayor de los cuales se suicidó, al perder a ambos padres. También fue muy amigo de los hermanos Andrés y Manuel Méndez Liciaga. Don Andrés en su Boceto histórico del Pepino lo destaca entre los intelectuales de talento y maestros del Pepino, antes de 1925.

Los Santoni-Rodríguez provenían de una cepa de inmigrantes de Córcega (Italia), establecida en el centro-oeste de la Isla, incluyendo Utuado. Establecieron una agencia de préstamos en Utuado y Arecibo. Miguel y Félix Santoni Rodriguez destacaron como abogados. El primero también operó una cadena de teatros en Arecibo y presidió la Asociacion de Hoteles en San Juan. Juan («Tati») Santoni fundó un banco y, con su hermano Arístides, fue exitoso en el ramo de los seguros de vida.

Herminio Méndez, pese a su educación en Harvard y diez años de servicio como maestro rural, tuvo una crisis existencial, en parte, debida a la transformación acelerada que observó vigente en Puerto Rico, debido al cambio de valores culturales, la extranjerización y el materialismo que avanzara con el siglo y que se intensificara con el flujo de capital tras la fundación el Partido Unión Republicana en 1932 y los proyectos de la PRERA. El PUR y la Alianza serán las organizaciones que radicalizarán la lucha política en Puerto Rico, sofocando al Partido Nacionalista y enfrentándolo a dos tendencias: el anexionismo y el autonomismo asimilista. Méndez tenía un carácter bohemio y divertido, apasionadamente patriótico, que cambiaría en la medida que la violencia política cundió (Masacre de Ponce a mediados del '30), la Revuelta Nacionalista del ' 50 y la derrama de capital estadounidense en Puerto Rico, creándose un marco de hedonismo y capitalismo financiero, el que algún modo HMP vio representado en la familia de su esposa, su primera esposa, Camelia Santoni Rodríguez. La crisis repercute en el seno de su hogar. Por necesidad económica, Méndez escribe discursos para el barbosismo anexionista, o en favor del ideal que no comparte. Esta labor es anónima y pragmática.

Uno de sus hijos, a la edad de 18 años, al morir ambos padres, se suicidó. Sensible, como su HMP, tenía talentos para la pintura. En el tercer intento suicida, cumplió la premonición de que tal sería su destino, dejándolo plasmado en un cuadro que se exhibía en un banco arecibeño. Otro de sus hijos, César Mendez Santoni, admirador de su padre, recitaba sus poemas de éste a sus amigos de juventud y fue un campeón nacional de tiro al blanco con rifle. «Sus puntuaciones fueron las más altas que las nacionales, pero su humildad no le permitia competir fuera de Puerto Rico».

Don Herminio murió el 24 de noviembre de 1964. Además de una obra poética para la que tenía sobradas dotes y meritoria sensibilidad, está su periodismo político en los órganos de prensa del Partido Republicano. En consideración a su personalidad, he preparado para este libro de Epica a San Sebastián del Pepino un poema titulado El Romance de Herminio Méndez Pérez que refleja la intesidad idiosincrática del poeta y las muchas pruebas que en su existenciario vital y social tuvo que sobrellevar.


A Herminio Méndez Pérez (1876-1964)

¡Sé que todo se acaba!
Pasan los días y, al correr de los años,
la vida es nada; pasan con el tiempo
mis alegrías como pasa
el reflejo de una alborada.
[...]
Ya no quedan recuerdos de corazones...
se extinguieron del pecho sombras livianas.
[Añoranzas, Herminio Méndez Pérez,
en: Estampas del Pepino, ps. 48-50]

Me encuentro tus poemas dondequiera,
tu Yo añorante, con sueños perdidos,
cercenadas estrofas. Efectivos vestigios
de la angustia, tú los vacías en olvidos,
en cualquier hoja de estrasa,
y para secar el llanto de tu alma,
escribes Cielo, Derrumbe,
Soledad, miseria.
Incomprensión.
Frustraciones.

Eres la nostalgia en carne viva, el verso
como palabra flotante, maestro,
textos que vuelan por senderos de Pozas.
En bolsas de supermercado el gesto humano
a riesgo de perderse, en gavetas de roperos
la ilusión de tu Decir, la bohemia
y se escurre, residual fantasma del Pueblo.

[Ya nada es igual], don Herminio,
porque estás viejo
y contigo no se cuenta para nada,
tan sólo para el beso de la corsa
porque las memorias de los hijos que se fueron
son privadas y son tuyas
y duelen... Así de trágica es la pobreza,
la vejez, el orgullo, la conspiración
que te va sepultando,
con los días y este medio-vivir
enfermo de tristeza.

Eras el más exigente de aquellos que vieron
la pepinianidad en entredicho,
las partidas, el pobre harto y cejo a cejo
encarado, la historia patria
en el galope colonial, desfigurante,
tú, el discípulo del Cura Manuel Durán,
el más sabio para darte a Beber
del Alfabeto y la Fe de los Templos.
Y cerca estabas de Moncho la Lira
que enseñaba la memoria fracturándose
de alcoholes, el amor desdichado
prosternado donde se pierde
musa y verso. Era bueno que lo consolaras
por un poquito de su conocimiento.

Y dijíste: «Yo soy afortunado, regreso
desde Harvard» y, aún está el poeta-amigo,
Ramón María que te oye; a él confesarás
que la amas, tras conocerla
en el campus. «No vengo solo». ¡Qué dicha!
«Tengo un amor en Utuado».
Ambos, maestros de lujo
para el campo seremos, dijíste.
«Que estoy enamorado de la hija de un banquero
y no sé cómo le haré para que abran
la puerta de su casa.
Si el destino a mi lado la puso, siendo yo pobre,
¿cómo decir: No quiero?»

Y por la escuela rural de niños harapientos,
han trabajado y todo el campo les ama.
Herminio, con Camelia... por Utuado,
se alega que pulula su verso y lo ven sospechosamente
rumbo a campo y Pueblo. Estos Santoni-Rodríguez
hijos predilectos / con el nuevo siglo
son y serán empresarios, abogados, hoteleros,
fundadores de bancos y cinemas, playboys /
la envidia / los señores / los usted /
lo mío y lo suyo / separado.

«Usted, con Camelia no me juegue
al poker ni suba al Casino del Pepino».
Como si fuera al hijo de Mislán,
moncho el bastardo, el trato se le dieron a distancia
y se sintió un poeta flaco, saturnino,
heterodoxo, inadecuado
con el mal del siglo.

«¿Te digo, Moncho Lira?, los viejos de la Plaza
que te amaron no son como los jóvenes que veo.
No son como Andrés ni Manolo
(Méndez Liciaga} que tenían El Regional
y La Central como almas / motores
tan fraternos, en tertulia nocturna y clandestina.
¡Qué buenos aquellos tiempos de botica,
con dulce bronca, habla directa, con la mirada en alto!
Sí, aunque no había acueductos apenas
la luz te la daba Don Mingo, el farolero.

¡Qué buenas las Charcas, El Barandillo y El Peñón
de la Palabra Poesía! y la gente que escuchaba
y fue feliz y te quiso; hoy, paradójicamente,
vienen a ofrecer el voto y es
el mismo hijodeputa que te humilla, te abraza
en las Alianzas, te miente con la Ley # 74,
te legaliza el voto femenino; se esconde en Los Corrales
de Chilín el de Eneas, y te compra la consciencia
y la Alcaldía, pero, ¿sabes? Esto no es
sólo aquí, esta es la colonia, toda la patria.
(Manuel A. García Méndez, sabe que todo
da igual). El ignorante que no vote y coma menos
porque hay barreras de ley por alfabetismo y por pobre...

Ahora, tanto tiempo después, son tus hijos
quienes describen, en rigor, lo entronizado
en este Puerto Rico: la anonimia, la indiferencia,
la apatía «y yo lo entiendo porque Félix,
abogado lo dice con todo lo preciso de su ley
y presunción de clase»: Herminio, qué afortunado
has sido tú al casarte con la hija de un banquero,
qué afortunado tu hijo que pinta, sin preocuparse
del hambre de los pobres, qué afortunado
Miguel, el abogado,
Pello, todo los Santoni...
en algunos el prestigio con que la mente
se premia está en hoteles, en teatros,
en agencias de seguro y en bufetes...
y la puta vida, en su tristeza, está
en las manos de Getulio, Chilín, Oronoz,
los García Méndez; ellos te ponen ojos martirizados,
cara de zopenco, te visten de humillación
de la mañana a la tarde y solicitan en secreto:
«Cuidado que lo digas»; «De ésto no escribas
versos ni hables»...

Estás ya, con ocho hijos, temeroso de pedir
prestado al fundador del banco,
a Tati, tu cuñado, ni lo busques
porque esta gente está ocupada en otras cosas
y es como es, así, incapaz de agradecer
lo que esconde tu palabra en la cotidiana rabia
de la patria perdida y la economía privilegiada
de tú en tu lugar y yo en el mío, tu el muerto de hambre
y yo, el señor, dueño del banco y la aseguradora,
el magnate, el dólar, el prestigio ...

... porque más tarde nadie escuchará
la fervorosa palabra que tú clamas y tu hijo
lo sabe y se quiere...
volar los sesos, o pintar ese anhelo tenebroso
en las paredes del banco de su tío.

Entonces, escribes tu mensaje para nadie,
para los sepulcros,
tiras el poema en la primera quebradura,
lo dejas caer en los cruces de camino,
lo desapareces en libros que jamás
se editan, se imprimen, se comentan...
porque así se esconde en lo invisible
lo que desde tiempo acá has vivido cavilando;
te tragas los sueños perdidos
en este coloniaje de la angustia.
«Es difícil vivir así, papá».

Herminio, ya no hay cartas / ni dinero alguno/ para jugar
en el Casino ni hay un piano en tu casa
para escuchar tus dedos; la Patria se ha llenado
de mendigos, no hay riqueza ni café
en Utuado, no hay un banco con crédito a tu nombre.
Las mismas niñas hermosas de Santoni
se instruyeron para decirte: «No pidas, no te humilles»
porque éstos que llamaste mis hermanos
son dispares, son un nuevo puertorrico-vendepatria;
quieren que escribas discursos a Barbosa,
que te olvides de loar la Luna, y pienses
en el eclipse del bolsillo, porque no te casaste
con una pringajosa rabisa de la calle
o tísica jibarilla de los campos.
Te robaste a Camelia del corazón
de su padre y ni Santoni ni Rodríguez
te perdonan...

... ahora sólo hay ambición sin esfuerzo.
La perseverancia se ha suplantado
con ínfulas y frivolidades y, en vano,
añoras te pasas tiempos idos, tiempos que no tienen
la savia hispánica de tu patriotismo / ni un diploma
de Harvard, Herminio,
menos aquella alegría de vivir y ambicionar
que tenías tú, junto a Felipe Janer,
tu maestro, y es que la Invasión lo cambió
todo y, desde el 1924 y desde la Depresión
el Partido de la Unión desechó la independencia
y desde el '30, con La Mogolla,
tú, con toda esa simiente de Camelia,
eres pobre, vas abajo,
(¡así, como quien suelta su ideal al sumidero,
así como tú que engavetas poemas
como non-gratos espectros de añoranzas)
y es que muerto, don Andrés, querido confidente
de tus cuitas, todo parece dar lo mismo,
es que ser Liberal es ya ser mofa
en los predios de Poza y Echeandía...
pero, a tí, estudiante de Harvard,
hispanista de hueso colorado, te nececitan
para que hables de anexión
y amores por el amo.

Ahora a ocho hijos te dio
Camelia Santoni, la maestra, te sienten un extraño.
¿Dónde está tu alegría? ¿dónde escribes
el verso a quien vio, desde Cambridge,
tu talento, tu cómica maniobra en las veladas,
tus hábiles manos para el póker?

Epica de San Sebastian del Pepino

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De la Epica a San Sebastián del Pepino




2. Geografía poética

Bueno o malo, tengo el espacio nostálgico
de mis metarrelatos. Más que superficies.
Hilados intertextos que por Culebrinas
son riachuelos y quebradas y pantanos
y se brincan el monte y prevalecen
por la gracia del Salto de Collazo.

Tengo el agua de sus pozos profundos.
Tengo más que el clazol agridulce de la caña.
Un molino de melao, que fue el primero.
Lo asentó el mallorquín
Joaquín Vidal Roselló en su conuco.
Trigo y harina desde España se importan.
Noticias traen los que viajan
a Cuba y Dominicana y se regresan
por los puertos de la costa
a fuero de galope de caballo
o mulas santas, después de los trechos
de mares en vapores de Antonio López y Co.
y el capitán Jaureaguizar.

Del libro
Epica de San Sebastian del Pepino
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Hay que buscar los monstruos inocentes



Percy B. Shelley

A F. Schiller, Percy B. Shelley, Lord Byron y Victor Hugo

... to re-think the concept of the human, in relation to the 'self' as well as in relation to society... the identification with the imago of the counterpart and the drama of primordial jealousy [...] the dialectic that will henceforth link the I to socially elaborated situations: Jacques Lacan

Como una avispa brava, persuasiva, yo
guillermoteliando desde el Medievo
para picar la consciencia a los tiranos
(y al extranjero, por añadidura), yo, schilleriano,
yo, como Percy bisseando como bicho shelliano,
un yo vital y ateo contra el templo
de truhuanes opresores, lordbyron yo
y a Grecia voy y de la Italia vengo,
desafiando la condena del exilio,
subvirtiendo obediencias mandatorias
(que no soy quien las defino), yo autolegislado
para que mueran las normas de rebaño,
yo soy el desencanto y el Ay que rompe
los silencios en la sociedad urbana
cada vez más cruel, o más organizada
para oprimir el hombre y lo profundo,
lo digno del quehacer productivo
y el corazón que viene añorando la libertad
desde viejas baladas y olvidados trovadores
del campo... entonces yo me hago yo,
yo lírico,
primitivo romántico,
yo en repudio de las sofocandoras redes
y guaridas urbanas, focos infecciosos
contra la Naturaleza,
sanguinarios molinos que no dejan
el placer intacto ni la inocencia grata.

... vengo, como yo, a veces amargo yo,
pero dulcemente furioso porque aún queda
lo idílico, salvable, deseado, tal vez exótico,
tal vez lejano, entre matojos escondido,
aplazado, pero yo voy por él
(hasta Xanandú y el Oriente, si es posible)
y lo salvo, lo cargo en las espaldas,
me lo imbuyo, lo introyecto, yo restauro
las ruinas y hago que prevalezcan de nuevo
lo que antes fueron, antes no eran ruinas
ni cementerios torcidos y odio la nueva muerte
que es más destituyente que las viejas muertes
que sufrieron los vivos
a quienes conocí en lo arcaico y yo sí
me surti de baladas y dobles fantasmales,
ángeles invisibles, egos sociales y vitales,
entes que no son tan etéreos si coedificaron el mundo
y hoy se translucen a regañadientes espectrales,
con visos der doppelgänger...
pero ese Doble soy yo, cuando me matan
y no quiero la muerte que me han dado
porque hay mucho qué hacer,
hay futuro. Lo posible no está consumado todavía.

Hay buscar los monstruos inocentes.
Introducir lo grotesco, pesadilla que se carcoma
lo urbano y eche a pasear el yo bravo
en las calles hedientes a mortandad
y abuso, yo subversivo
subvierto obediencias de campanarios,
imágenes de lo ambiguo y salvaje
y pongo a jorobados a dar misa
de aliento airado,
por seña de identidad de los sufridos
y los ignorados y los oprimidos
y los desclasados.

De
Estéticas mostrencas y vitales

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Monday, October 11, 2010

El ¡ay! del yo lírico-amatorio / De Estéticas mostrencas y vitales




Calixto y Melibea: Daina Isard

El ¡ay! del yo lírico-amatorio

«La necesidad genética puede ser considerada una necesidad de evacuación; la elección está determinada por unas sensaciones que hacen más agradable la evacuación de los productos sexuales»: A. Hesnard

¡Ay, confidente Poesía, compinche de enamoradas,
alcahueta de miserias amatorias, Trotaconventos
de cada bella(quera) verraca de líbido!
¿qué podemos hacer? cuando las adolescentes,
las adultas... las vejacas, rezuman sus besos
por cada poro y a veces los ven volar
cual mariposas que no encuentran la flor,
como suspiros que no encuentran el cariñoso dato
cuando más saturadas está el alma de hormonas
y más hambrienta de besos...

¡Ay, díme si es por riqueza de Eros,
o si porque Cupido no acerta el flechazo
y el varón es rata de dos patas, o su cuerpo
es de sapo que croa en el lejano pozo,
donde no existe el príncipe,
eso mozo digno de quererse,
ese amigo digno de ser besado.

Dímelo, sicóloga de amores, adivina
de palabras, maga-hechicera de sortilegios.
Se han vuelto demasiados los poemas
a la carne, textos a los deliquios,
mis menciones de noches pasionales...

Ayúdame, consejera sentimental,
reparadora de orgasmos, veterana de líbidos,
a organizar el placer que nos provoca
(a nosotros, pobres poetas de todos los sexos
y avatares) a que fluya esta emisión
de productos sexuales.

Casi todas las palabras que yo encuentro
en los textos, ¡ay! se repiten como rimas
de amor, se unen a caravanas
de nómades hambrientos de ternura,
se urden para verte y que ofrezcas consejo,
Gitana, con naipes marcadas
de consuelo y ases de corazones.

¡Ay! ¿quien capaz fuera como Abu Chafar
ben Said, y uniera el agua con el fuego
y ofrezca consejo a Calixto y Melibea?
Sé tú en su lugar, Mujer Libre de dudas
y Casamentera de los atormentados,
quien a la reclusa de amor por doncellez
la redima, o en el cesto de su compra
ponga magia, la cita a ciegas
con quien dará caricias y susurre la palabra
más dulce y sincera.

Tira el panal, Celestina, y que no escape el deseo
de la abeja, pero que se coma miel
a ojos vistos o a escondidas,
¡ay, qué enamorado amor pica en los huevos,
qué humeda tibieza se esconde
debajo de la falda,
qué aromoso misterio mortifica las bragas,
que la Poesía ya no sabe
cómo callarse toda su gana de amar...
sin que nada nos joda
ni el laúd silencie su lujuria
ni el tocado de plumas de la joven risueña...

Haz el momento mágico en medio
de los oscuros y sombríos muladeres
del encuentro caravagista:
ella quiere ver a «Gerardo de la noche»
y sentir sus buenas intenciones,
si con él hay futuro, o sólo simulacro
por apuradas pasiones; ¡ay, cómo es líbido en pote!
cada palabra cómo infecta la lengua que canta,
o los dedos que escriben, con todo vaciamiento
en iemanjá de zamba para el gozo
y la pomba-gira, escandalosa...
como nalga...

¡Ay, LocaLorca, lo caliente no se quita.
Mi caballo negro está fuera de control
pues ha visto la rosa, ay Carol Baker,
tanto líbido, naufrado en la colcha,
y facilita de amar te he visto en Baby Doll...
Todo me habla de ti, Misterio Voluptuoso,
espasmito de biología, ansiedad metafísica
de mis progenitales versos, un cuadro,
un jardín, una película,
una suave melodía...
turgencia de los órganos bellos, disfraz
de la palabra coactiva, incentivante
de un qué sé yo
que es el ¡Ay! del yo lírico-amatorio
en aras de evacuarse
intensamente inmoralista.


03-11-2004 / De Estéticas mostrencas y vitales

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Ironia de los capitales / De El libro de anarquistas


Quienes acceden a los cargos imperiales
de poder, quienes no tienen pueblo para que auxilie
sus ventajas, sus campañas de Big Money
y esferas partidarias de nominados
a complicidad y ultrajes sociales contra el pobre,
van y piden donativos al extranjero.
Se agencia la misericordia en efectivo
(y ese extranjero es casi siempre el adláter poderoso).

El pobre, nativo jodido, no les daría
un centavo para que sigan perpetuando
la democracia del rico, el escaño
de sus ladrones.

Por eso van a llorar
desde sus Cámaras de Comercio,
desde sus corporaciones.
Creen que es su derecho que el pobre les ayude
cuando a éste les dan sus espaldas.
Creen que se merecen que el mundo más allá
de sus fronteras les sufrague los costos
de sus explotaciones.

Se quejan de que les quitan las oportunidades,
atropellando el libre discurso de sus peticiones,
la palabra artera de auxilio que tienen en la boca
(¡ellos que piden como pordioseros
pero son dueños de todo, medios, prensa, editoriales,
cadenas de comunicaciones, toda la industria
afianzada en la democracia corporativa
que sustentan y, sin embargo, lloran
como si fueran pobres y creen que el rebaño
está para servirles y el gobierno para obedecerles.

Quien no tiene los recursos, que se saque
del bostezo las migaja, que ofrezca lo que no tiene
(¡arriba, corazones! rebaño, sé generoso)
Así, se coordinan, evitando que se pida
al más mezquino que son ellos,
quienes sin el lucro garantizado
meditan y remeditan sacar de la bolsa un peso.

Así son los codiciosos, los plutócratas,
siempre en campaña de recaudaciones.
Sólo que a veces el pueblo llano no los oye.
No les da un céntimo, aunque hay bobos
y entonces van al extranjero
y allá trafican influencias, financian sus mentiras locales.
Piden dinero, dáma dáme,
por la democracia y los derechos humanos
(con que se limpian el culo),
dáme por la santidad de las instituciones
(que suelen ser las cuevas de ladrones y sicarios),
dáme por la defensa del mundo libre
(y el mundo libre es una manaufactura contínua
de atropellos), dáma, dáme, dáme...
Estamos necesitados
(¡pero cebados están sobre megamillones
de lucro y dividendos!)

03-11-2004 / De El Libro de anarquistas

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Sunday, October 10, 2010

Dzur: De Epica de San Sebastian del Pepino




Casa de Doña Bisa Rodríguez Rabell, construída em 1914 en San Sebastián (Puerto Rico). Doña María Luisa / Bisa / fue hija del último alcalde del Régimen Autonomista español que llegó a su fin con la Invasión Norteamericana de 1898 a Puerto Rico. Quien es la voz lírica que le habla a Don Manuel Rodríguez Cabrero, el Alcalde mencionado, es el Lcdo. Victor Primo Martínez González, quien le sirviera de traductor-intérprete al primero en la hora de entregar el mando ante las fuerzas de ocupación del Pueblo de San Sebastián y su capitán William Brackford. Martínez era un gran lector del gallego Valle Inclán y Miguel de Unamuno.

A Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936),

«La ética es lo fundamental de la estética»: Ramón del Valle Inclán

«Quisiera entrar en mí, vivir conmigo, poder hacer la cruz sobre mi frente, y sin saber de amigo ni enemigo, apartado, vivir devotamente»: Ramón del Valle Inclán

Haré este experimento valleinclano,
recrearme en el portento que evidencia
la estética más mostrenca del muestrario.

Miraré en lo superlativo de nuestro espejo cóncavo
para entrar en mí, para vivir conmigo
porque nada tiene de devoción a la patria
vivir peinando la calva en medio
del colonialismo.

Quiero, si es posible, vivir dentro del monstruo,
acostarme en sus entrañas como Jonás
en grutas de manteca, que me quite
estos olvidos de la desobediencia.

Quiero no traducir mi «Ay, bendito»
compadeciendo sólo al poderoso
o dar mi bendición a él cuando venga a matarnos.
Es mejor que ya me asuma
en la impronta impresionante
y que la memoria sepa dónde comenzó
«la eterna noche del pasado»
donde me perpetúo sin apetito
de la «eterna noche del mañana».

2.

«Tuve miedo como no lo he tenido jamás, pero no quise que mi madre y mis hermanas me creyesen cobarde, y permanecí inmóvil en medio del presbiterio, con los ojos fijos en la puerta entreabierta»: Ramón del Valle Inclán

Yo era como aquel Don Manuel Rodríguez,
el Alcalde. Con miedo a perder la Espada Blanca,
pero no cobarde. Yo no quise creer el amarillismo
de los gacetilleros que llamaron a España la Atroz,
la Carnicera; ¿quén si uno mismo puede aclarar
lo que somos? ... pero una noche, en el acaso
de las pesadillas, desperté
con el Asunto de Virginius (1873).

Otro día, al madrugar, temblamos.
El partido Demócrata de la Era de McKinley,
que es buen Republicano ante el oportunismo codicioso
de Theodor.o Roosevelt, planteó lo inevitable:
ya que han hundido el buque Maine USS
en el Puerto de La Habana
y a centenares ascienden los muertos,
ha de vengarse a la gringada marinera.

Entonces, por tal dinamitaje, apuntaron el dedo
a nuestras caras y dieron el ultimamatum:
«España; ésto, hundirnos el barco,
naufragarnos en sangre, es asunto de tus asesinos.
Abandona la isla, o declaramos la guerra.
Fue el 23 de abril. 1898».

Dos días antes Cuba se vio bajo
el bloqueo y, aquí, a mí, a mí
(que «quisiera entrar en mí, vivir conmigo,
poder hacer la cruz sobre mi frente,
y sin saber de amigo ni enemigo,
apartado, vivir devotamente»),
Macías me llamó a La Fortaleza y juntos
nos dímos ánimos, entrepiernas cagadas
y todo, ánimos, sí, pero temblando.

3.

Yo era, como aquel Alcalde, caballeroso,
realista, blando, bueno, aquel que vio el Monstruo
con dos cabezas. Uno era la Marina americana
surtiéndose de victorias en aguas del Pacífico
y Caribe; otro, era mi Gobernador
y lo que representa, una Cabeza; el Yankee,
otra, junto a la Corona que me exalta,
España mía.

Cuando quise regodearme en El Pepino,
él me llamó: Una misión de reconocimiento
desde mayo se cumple asaz conspiratoria
bajo nuestras axilas. Un Teniente
de la artillería americana tiene sus cómplices,
tentaculares voces en la isla. «Hay una infección
de tración a la patria, Don Manolo».

Al misionero del Averno, le supe el nombre
y el rango: Henry H. Whitney, Teniente
y corroboré que su Bureau de Inteligencia Militar
(¿quién lo dijera?) cuenta con colaboradores
cipayos / pitiyankis / del patio;
y ellos dan al exttranjero nuestros mapas,
con puntos estratégicos, claves de acceso
a nuestra geografía («aquí están:
los arsenales. la boca de los montes y la calle mayor,
que es como hilo plateado de Ariadna
en el oscuro hormiguero de Minos
y a toda salida nos conecta, aquí el monte tupido
para que sus artilleros salgan a bloquear
sus enemigos y, en asedio aislante, mueran de hambre
quienes defienden el León ibero»).

Y yo era, como Manuel Rodríguez Cabrero,
último alcalde autónomo de la Colonia Tranquila,
y ví, cómo ufanamente arribó el Capitán Blackford
y pidió hablar conmigo, antes y lo recuerdo
un 12 de mayo, una escuadra de buques
del comodoro William T. Sampson
bombardeó la capital y cagarrutas de Macías
me hieden en las narices y salpicaron de llanto
el espejo cóncavo desde el que miro.

Ahora estoy ante un gringo de marras
que me come los ojos y me deja
ante uno de mis monstruos.
[«Tuve miedo como no lo he tenido jamás,
pero no quise que mi madre y mis hermanas
me creyesen cobarde».]
«Quiero que permanezca usted como Alcalde
de este pueblo. Me han dicho que usted
es honesto, trabajador, virtuoso.
Vamos a izar Nuestra Bandera.
A intercambiar las Espadas a las afueras
del edificio del Cabildo y sea confirmado
como Alcalde auspiciado por el nuevo orden
que proclama el General Nelson Miles en Puerto Rico».
[«... y permanecí inmóvil en medio del presbiterio,
con los ojos fijos en la puerta entreabierta»].

4.

Pero yo ví que Blackford tenía la complexión
de las arpías. Era un ave de rapiña
con rostro angelical de 'redneck' y lo ví,
en pesadilla, bajando del buque Yosemite
con 3,300 soldados de los suyos;
pisó las tierras de Guánica, se movió en escaramuzas
por los pueblos del Yauco, Fajardo, Guayama,
y parecía un tiburón bajo el Puente del Río Guamaní.
Entonces, las partidas sediciosas lo oliscaron
por Coamo y lo llamaron a la Batalla de Asomante.
Lo vimos como el águila en retirada del Cerro Gervasio,
reagrupándose para entrar a balazos en Aibonito,
pero cuando cayeron heridos los capitanes
y tenientes E. T. Lee, asistido de John Long
y el Teniente Harris, le dijeron, «Ven. Huye»
y fue el Comandante Landcaster: «Vete a Pepino,
que allá están quemando y las lluvias de agosto
no apagan los fuegos que dañan
los cafetales; hay que saber quién quema
y si quema por ayudanos, o quema
por odio que inspiramos.
Allá no han de saber que el protocolo
de paz y rendición de España se ha firmado».

5.

«España no está aquí, está en América»: Ramón del Valle Inclán
«Te están ofreciendo
la eterna noche del mañana, don Manolo.
No te niegues. Es noche el pasado
y es noche el mañana. Ese es un momento
en que no podemos escondernos
y tú eres el Hombre Selecto.
Un país es más que una bandera.
No te niegues por lealtad a Macías.
Ya Filipinas cayó
y Guam, y Guantánamo estará
por cien años en la garra de la arpía.
Afuera están cantando coplas de quemazones
Don Simplicio y su gente, mogrollos discursores
en las barricadas y Moncho Lira, el bastardo,
grita contra los yankees, Viva España,
él de quien no lo creería...
pero la Noche llegó
y Pedro Arocena es el gallo que madruga
y amarra de la cola de un caballo
al jíbaro y al mulato y se urge un Caballero
de Tu Bondad, no un españolista
con cepa de ladrones.
Recuerda que España ya no está aquí:
la esencia más pura quedó en medio
del campo», lo dijo en traducciones
con un inglés con zeta y con cedillas
Victor Primo, El Caballero,
cepa de González y González,
pariente español, criollo,
de los Giner de los Ríos.

6.

«Lo mismo da triunfar que hacer gloria la derrota»: Ramón del Valle Inclán

«Soy aquel amante que nunca se muestra, muda en cada instante mi sombra siniestra»: Ramón del Valle Inclán

España cayó de bruces frente a nuestras narices,
don Manolo. Quedó sin aliento en El Desastre.
Sin principios en las batallas de Asomante y El Guacio.
¿Quién iba a decir que correrían, asustados
a abrazarse al enemigo. fingiendo caídas
hombres como Soto Villanueva?
¿Cómo contar con hombres tales que ante el gringo
les entran sus culilllos y decirlo ante Macías Casado?
menos vergüenza me dio el sucio Bascarán
que el Teniente Suau y Soto Villanueva
con todos los rendidos a su mando.
Pero la Noche Monstruosa del mañana
es noche en todos; y valiente sea usted
ante la España que caduca,
que no admite su ruina ni su desmoronamiento
ni la trampa social ante su espíritu
y quiere vivir de figurones figurantes
lo que ya no tiene por virtudes.
Y la Noche de Borinquén es igual,
pero el mañana a definirlo nosotros
con estética mostrenca del Deber.

¡Adiós, Gobernador Macías y Casado
que a otra lado se vaya
con su incompetencia administrativa,
y las pompas y los trajes de brillo
de los figurones!
¡Adiós a los amantes que jamás se muestran,
a esos amores bobos del hispanismo
que son amores como los de Moncho Lira Mislán
que por la damita Scharrón
derrapa por calles de amargura!
¡Adiós a los que ni saben triunfar ni hacer
de la derrota su gloria!
Mediocre élite del León íbero vayan
a lamer las nalgas de la negrada en Pepino:
todos, hasta los buenos socialistas
y anarcos de Chago Iglesias, Mingo Liciaga.
los Juarbe, los Padró Quiles,
se han tornado barbosistas, cipayos,
pitiyankis
y ésta es la podredumbre del momento.
España no está aquí, está en América,
pero América no es la puta obediencia
ni es el yankee ni el inglés impuesto
como lengua educativa por decreto.
No son gringas maestras
con los nombres de «mísis» con misiones
de que nos metan el inglés
por el gollate y 'civilicen' nuestros hijos ignorantes.
Font-Feliú, ahora pionero de los anexionistas,
ayer adláter comecandela de la Espada Blanca...

¡Ay, don Manolo, por la gente sin meta
ni futuro, quédese en la Noche del Mañana,
acepte la Alcaldía que se la ofrecen
de oquis y háganos un pueblo con futuro
antes que loz tiznaoz noz quemen
los repliegues del ano...


7.

«La tibia fragancia de su alcoba encendía en mí, como una tortura, la voluptuosa memoria de los sentidos»: Ramón del Valle Inclán

¡Qué puta colonia es ésta, don Manolo!
Que en la tibia franquicia de nuestros acomodos,
sobre camastros putales de la prosperidad,
nos viene voluptuosamente y se revuelca
el monstruo que juega con el gusto
y la sarna, con gusto, no pica...
¡ay, amigo Rodríguez Cabrero! ... nosotros
no sabemos de padecimiento ni interiores conflictivos
cuando avanzó esa romántica ensoñación
del fin de autonomía y con dulces palabras nos dijo
que no somos colonia, que no existe ningún monstruo
ni prolongaciones nocivas de la vieja noche
que nos asfixiara, desde el reinado de Isabel II
y aquella Europa de regímenes autoritarios
envueltos en gusto neoclásicos
pero con pesadillas de movimiemtos libertarios,
anarco-liberales y pulsiones románticas
sofocadas porque su interioridad es contagiosa
y su lenguaje proposicional.
«Hagamos conocible a ese monstruo;
sin hacerlo simulacro de estilo».
Que no se desplace a Pepino, que no sea
nómada y venga, con saltos dañinos y asediantes
como dan los psicópatas con sus actings sangrientos.
Que no invadan, como zombies, las calles del pueblo
y se hagan camaleónicos cuando,
deseantes de habitación estemos y se encarnen
dentro de la tibia fragancia de su alcoba
con maña de tener la propiedad de ser todas
y cada una de las cosas y encender en mí,
en todos, la tortura,
«la voluptuosa memoria de los sentidos».

¿Te fijas cómo somos ahora, don Manolo?
Como monstruos psicopáticos, estratégicos, miméticos,
calculadores, seudo-sabios... inteligentes, para hacer
el mal y oprimir en nombre del Progreso,
del Mañana y los Nuevos Valores
del American Way of Life.

8.

«Mi alma se daba, dándose gozaba, y transcendía su esencia en goce. Se consumía en la alegría del que conoce»: Ramón del Valle Inclán

Y usted rechazó la idea de permanecer
como el Alcalde Bueno y dejó que un panadero
vendepatria, hijodeputa, llegara de Lares a traficar
protecciones y «si no me pagas la cuota,
mando a cualquier mano negra
y te quemo; y si la pagas a tiempo, mando
tropas americanas a que cuiden tu hacienda».


Y la Alcaldía de González
fue la forma primera de pudrirnos por dentro
y comenzar a vernos para siempre
como colonizados en el espejo cóncavo de una noche,
esperpéntica y sin futuro, y una estética sin ética
donde desaparezca la decencia del héroe.
Con razón se olvidó lo biográfico y argumental
de la vida del criollo
(ya no queremos ser bondadosos, ejemplares,
exitosos por compromiso altruísta).
Nos enseñamos a castigar ojo por ojo, ¡ay! qué reflejos

... ví llegar al masón Lino Guzmán, el Cojo,
arrastrado del rabo de una mula, con sus costillas rotas
y sus manos sangrantes, chamuscadas)
y ví el brazo de Andrés Jaunarena salpicando
barriadas y campos y ví mucha carne de cañón
donada al Imperio, con el primer bobo suicida
electo en el sorteo, el Veterano Arocho,
y corrales de electores, en pánico porque
la Banda de los Siete Puñales, pistoleros por contrato
de Getulio, no quiere triunfos liberales,
aliados son a fraudes eleccionarios,
van encañonando
a pistola, a los primeros campesinos
que votan en sus vidas
por democracia a lo yankee...

... y eras tú el bueno, don Manolo, sólo
que te cagaste de miedo, así como Macías Casado,
así como Soto Villlanueva, así como Sosías en Lares
y aquellos que mandaron a Genaro Eleuterio López
al destierro de Vieques y, sumado a ese exilio,
a Aurelio Méndez Martínez
a Santo Domingo.

Tú dejaste los botelleros impunes en las Alcaldías,
el arribismo de nuevo cuño, la corrupción,
la mala maña. Y, al menos, ese año requería
un alma que se diera en gozo
y transcendíera su esencia en este goce,
que se consumiera en la alegría del dar
como mi padre daba maderas
para un nuevo pueblo,
árboles para un nuevo porvenir,
pero: ¿sabes? quedaron sicarios y ladrones.

9.
«Fui peregrino sobre la mar, y en todas partes pecando un poco, dejé mi vida
como un cantar». Ramón del Valle-Inclán
No hay muerto malo y España ya no existe
si no la hallamos aquí, con su energía,
su esencia renovada, aquí no como fue
con sus instituciones,
sino como una novia, que no es lejano espectro
de sus mala Madre. Mira que no hay novia
que no sea bonita. Y mira que si España ha muerto
como era, no hay muerte mala que merezca lamento.
Manolo, edifica esa enorme palaciega casa
que sea orgullo del pueblo, ahora que heredaste
una millonada, pero no la llames Casa,
llámela Patria / Mujer / Esencia
porque Casa sin mujer y barco sin timón,
igual cosa son. Dan lo mismo.
Te lo digo, que soy un poco
como el marqués de Bradomín
que está de moda en círculos madrileños.
Yo que sido andariego, peregrino sobre la mar,
conozco mucho desastres e inútiles tranvías
y conozco malos comediantes y lecciones académicas
y concursos de arte para gentes mediocres
y conozco hidalguías que se levantan
sobre vanidades vacías
y valentías, que son adrenalina
presumidas a los perros, los pordioseros
y fracasados ganapanes.

Pero, al fin, Manolito, vas a edificar la casa
frente a la Plaza Baldorioty y ahora que tienes
millones de dólares, no digo, yo pesetas
del '98, doblones devaluados por el yankee, haz,
no una casa de paja ni piedra
sobre arena movediza; no hagas casa a la mediocridad
que el régimen ha traído porque nos piensa
tontos. Todos los imperios piensan así
del criollo y, más cuando son humildes
y confiesan su miedo.

Harás casa, tu primera casa sin España,
Manolo, y generoso es Dios contigo
porque sin pan ni vino, no hay amor fino.
Haz una Casa porque Dios te dio el pan
y tu mano hacendosa hizo el vino y si frostate
la lámpara maravillosa, házla en el alma de Violante Rabell.
Házla con muchos balcones y con ventanas
abiertas a los cuatro puntos cardinales.
Esa casa debe representarnos como pueblo señorial
(somos, Manolo, pese a todo brandomines,
marqueses en el fondo, aristócratas
de amor y de arte.
Haz la casa del amor que cura las mismas heridas
que inflige; hazla para los oídos que oyen
y el corazón que adivina
casa de amor y tos, que no pueden ocultarse.
Haz la casa que cubra todas las faltas
de la casa del pobre; házle una biblioteca, cuarto
de huéspedes; haz casa de corazón contento
para que el banquete sea constante;
si flor en sus jardines han de ser rosas
que la rosa sea el amor y como rosa al revés
que las espinas vayan por dentro.

10.
A la Casa de Doña Bisa Rodríguez-Rabell Vda. de Negrón

Yo, fui peregrino sobre el mar.
Y he visto castillos y cortes, pero ahora
que España no existe, que Tu Casa sea
amor de Santander, amor de Rabell-Rodríguez.
amor- Cabrero, como sus huellas en Pepino.
De tí lo espero porque eres hermano de un poeta
y has sido escribano, intrahistórico,
de todo cuanto hemos padecido.
Todos somos la Noche del pasado,
todos podemos ser víspera del Destino, Futuro.

En razón de desajustes en las relaciones sociales
(en este pueblo donde el 90% o más de la gente
vive en miseria, haz para tu casa
por balcones o jardines
no un ruedo ibérico para las parentelas santanderinas
de antes, o tus ancestros de las Bariñas
en llanos de Venezuela, que vengan, sí,
que vengan; PERO.... hazte de reinado femenino
y lo que sea más opuesto a la corte isabelina
(si las confundieran con una corte o sala
de tertulia de prohombres),
que no sea corte de milagrerías,
ni baza de espadas. Que sea una casa
embellecida por el amor al pueblo,
la más bella de las casas, la elegancia misma
de la España que perdíste.
La casa de la estética conciliada con Deber.
No hagas choza de palo para quien nazca pa' cabrón
porque tarros caen del cielo
ni casa para el ojo
ni el corazón codicioso.
Nunca estarán satisfechos.
Sea digna tu casa de Rodríguez Cabrero
y acuérdate de Diabolín, tu hermano,
porque él era el esclavo que ama la Patria
(no la España que fue espejismo de Macías y Casado):
y él, Luis Rodríguez, se sentía el amo
porque él era el amado, aún en el exilio.
Ya lo dice su refrán favorito: «El que ama es esclavo,
el amado es el amo. Y el que ama teme
y yo te ví temblando, cuando estabas frente a Brackford,
y le dijíste: No bajes la bandera de España
ni subas la del extranjero, porque la ira en mí
tiembla y no sonríe y estoy paciendo de amor
y con las piedras de mi campos es que hablo».

«Y cierto que Puerto Rico está lleno de miseria
y los huracanes no han vuelto tan feos
y la carencia de libertad, tan resignados y sumisos,
pero bonito me parece todo lo que tengo».

11.

Don Manuel, haz una casa, de cuatro pisos, al menos.
Y cuatro pisos que signifiquen cada raza, cada clase,
cada estamento: jíbaros pepinianos, criollos
y negros, aún a los indígenas que Rabell
rescata con su ojo de arcaico explorador
de piedras, cuevas y quebradas, un piso
a esa mulatada que ha crecido en el pueblo
(casa es necesaria para el rico y para el paria).
porque «España no está aquí, está en América»
y hay cuatro mundos que claman
sus glorietaa en la geografía).
Entonces, que tenga una glorieta superior
y sirva de nido a muchas golondrinas, diez habitaciones,
recuérdalo a Totti, el arquitecto.

«Cada cual es rey en su casa, pues mientras vivas
que sea la Casa de Tu Estipe, casa de rey-bueno
como cuando fuíste Allcalde, y no casa con dos puertas
que mala es de guardar cuando entra el robo.
Házle muchas puertas para que sea la casa de Pepino entero.
Pero que tenga amo. Y diez cuartos, Manolo,
porque casa sin hijos, higuera sin higos.
Haz una casa para que nazca una madre,
porque sin madre, el río sin cauce no es bueno.
Cuando esté sola la casa de los Rodríguez,
dílo a Doña Bisa...
que, por temor a miserias, no la venda
aunque cueste tener casa grande y bonita
porque «casa sin moradores, nido de ratas».
Que sea una casa, con niños,
y todo quien la visite siembre en sus macetas
sus flores de inocencia.
«Casa sin niños, tiesto sin flores».
Y que sea la casa como la Madre de útero-oculto
con la feraz semilla porque como es la madre,
así ha de ser la hija. Como es la mujer, así es la casa.
De buena casa, buena brasa, Manolo.
Y un pueblo entra a la Patria como entrará
en la casa de sí mismo, sólo así puede decir
«Vivo conmigo», libre y autónomo sin mentirijillas,
«me desnudo y hago la cruz sobre mi frente,
y sé de mis amigos y no tengo enemigos
y me aparto y vivo devotamente».

09-23-2005 / De Epica de San Sebastian del Pepino

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