Carlos López Dzur

Name: Carlos López Dzur
Location: Orange County, California, United States

Un hombre ecléctico, librepensador, pacifista, que cree sobre todo en la justicia social y los compromisos en todo orden de la vida.

Monday, August 25, 2008

La mala suerte



a los puritanos del Gran Despertar

El les dio el trébol de cuatro hojas
y una pata de conejo. Les dijo afortunados.
The Great Awakening's wave.
«Vayan a amar, criaturas entusiastas,
con su dios adentro, con espíritu y fe».

Quien les envía es autoridad suprema,
unidad de amor, sincronicidad / espacio-tiempo.
El es genética divina, poro en los lunares de la cara,
suerte en el cuerpo, sexo y santidad,
herradura inmantada, puritano,
que atrae todo lo bueno.

2. Los enviados y las bendiciones

Quien les envía es uno y cada siete de la kábala
y la gloria circunstancial y el saludable hueso.
A lo aleatorio de las plagas, él manda
las vaquitas de San Antonio, insecticidas naturales,
mariquitas, depredadores que se coman las pulgas,
y ácaros, los piojos y jejenes, los pulgones.

Tú no hagas nada, Dios te dice.
Pon tu trompa hacia arriba como elefante afortunado.
Dios bendecirá tu cosecha.
Protejerá tus graneros.

Tú toca madera y pón en un nido de placeres
cada huevo porque tu Dios te da
con que cruces los dedos, con un tocar madera.

Pero, no te olvides de cuál fue el mandato
para el Gran Despertar: el espíritu y fe.
El dijo: «Ama. Que el amor multiplica
y bendice. Llévete este amor a las fronteras,
cruza los mares atlánticos, navega
y ama; ama y olvídate del resto».

3. La desobediencia

Entonces, no pensaste que tu Dios es razonable.
Que en su probabilidad incide aún mucho más
que las relaciones causales confirmadas.
Dios necesita tu ayuda de vaquero,
tu rifle sobre el hombro.

El desconfía de tus buenas intenciones.
y te mira como un tonto que duerme.
Tú ya duermes y él no te despierta
Con preconceptos has cimentado el olvido.

Fue cuando comenzaste a quemar
las villas y tomar a los cautivos.
A ninguno amaste; a todos disparaste
el rifle enorme, ensordeciente.
Controlarías así los destinos de tu propia vida.

Dejaste de pensar que tu Dios es providencia
y autoridad suprema, puritano.
Que él predestina; y se inventa suerte
cuanod da las mariquitas en el valle
y de cada una de ellas
hace al enemigo para el ácaro.

4. El olvido y la reversión

Tú ofrendaste el olvido con la sangre de tus actos.
Ahora pides presagios, hechizos, ritos
para la suerte, todo... menos la voluntad del ser
que te dio el mandamiento: «Ama, véte
a mis jardines terrenales, fructificad la tierra».

Ahora tienes pensamientos ilusorios y sangrientos
y nada sabes de la fortuna consecuente,
nada de la suerte como esencia,
nada del espíritu que salta sobre millones
de probabilidad y que no necesita
las relaciones causales confirmadas.

Ahora, puritano, dios mismo te abandonó
al infierno de tus dudas. Vas a vivir por las falacias
de una lógica post hoc, «yo soy el peregrino bueno»
y con mi esfuerzo prospero, arranco al enemigo,
yerba mala, y Dios no me agradece que lo haga
y, en el segundo Despertar,
él me combate y muero...

Del libro inédito Canto al hermetismo

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Se llama en la historia estadoundense Gran Despertar o Great Awakening a la ola migratoria de entusiasmo religioso, puritano, que avanzó en las colonias en el decenio de 1740 al 1820. Los puritanos del Gran Despertar enfatizaron en las torturas del infierno que aguardaban a los pecadores; pero pensaban, autojustificándose, que Dios es razonable. Les perdonaría, pese a que fuesen sospechosas las buenas intenciones

La prosperidad y el materialismo que lograron fue en base a rifletazos, como mata-indios, que a las prédicas snceras y las biblias en sus manos. De modo que surge un pensamiento religioso autocrítico, de sabor amargo, que se expresará más tarde como The Second Awakening, ya conteniendo el rechazo de la idea de la predestinación que animó la primera migración del 1740...

Thursday, August 21, 2008

Esto se llama Londres




¿Cómo quieres que sepa quiénes son?
Yo sólo soy una zorra del pantano
y el mundo al que me traes es extraño,
más extraño que el mío,
porque no hay gratitud, John.


Caminamos juntos y apenas te percibo.
Te pierdas en la niebla. Eres una voz tan sólo,
una voz celosa de mi pasado,
una voz que exije que yo aprenda mi olvido.

¿Cómo quieres que sepa quién es él?
¡Ben Jonson! ¿Poeta, actor, renancentista?
¿Qué puedo saber yo acerca de ello?
Yo sólo soy una zorra del pantano...

Hoy vino a visitarnos él. No sé por qué
y no me gusta. Lo rechazo. Vino a pelear contigo,
a declarar su afán de controversia, a beber de tu vino;
a fumar de tu pipa tabaquera de Orinoco.

Ha preguntado qué exactamente en mí
tú hallas hermoso, tú que llamas
savage /nigger al esclavo,
tú que llamas hediente a mi raza en andrajos...
¿Qué hallas hermoso en mí, John?

No mientas. ¿Qué sé yo, lo que llamas intelecto?
Yo soy hembra. El sexo es lo que tengo hermoso.
Dílo como él. Ben Jonson amaría mi juventud
y él habla claro: a él le gustan mis nalgas.
El lo sabe y lo ve: lo dice ebrio o sobrio;
Yo sólo soy una zorra del pantano.

No tengas miedo, John. Voy a vestirme
así como deseas, voy a usar lencería y aromas,
voy a decir estrictamente lo que juzguen
ustedes necesario. Voy a ser un poco
como la niebla. Callada, numinosa, umbría.

Voy a ser como La Tempestad que ha pasado
sobre tu mundo y Londres; pero, tempestad
en calma, John, porque es dentro de mí
que todo duele. Es dentro de mí
donde vive la barbarie del recuerdo.

19-05-2003 / De Canto al hermetismo

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Durante su estadía en Londres, Rebecca Rolfe (Pocahontas) y su esposo John, fueron visitados por el poeta renancentista y actor Ben Jonson (1572 – 1637), Ella alternó con del Obispo de Londres y fue recibida en la cortes de los reyes Jaime I y Ana. Los historiadores dicen: «Pocahontas was entertained by the bishop of London and visited by a drunken Ben Johnson. Through out this European whirlwind it is said this princess of the forest conducted herself like the daughter of a king».

El fantasma


Yo te pensé con amor y con luto.
John Smith, primer amor,
y cuerpo accidentado. Primer amor,
en seco predio, y una cruz encima de tu nombre.
Y un dolor en medio de los ojos.

Hoy apareces. Me sorprendes,
me conmueves, pero dueles.
Esperé que entendieras que si te vas,
me matas. Es abandono. Esperé
que tu muerte fuese el remedio al olvido
para mi amor extraño, al que nunca
te propuse imposible; yo sí te amaba.

Hoy te apareces, como si no me hubieses
dejado mi alma en vilo. Hoy eres tú quien me quemas
y me colocas en la sepultura bajo tierra.

Hoy me matas en Londres, a mí que,
si he vivido, es por salvar tu vida,
por quererte, como si tu sombra y tu amparo
fuese necesario, indispensable, para esta niña,
la princesa bárbara, la muñeca de trapo.

Tan fácil que te es hoy decirme que estás vivo
y que te alegra que tenga yo mi esposo blanco,
a Gentleman, el colono soñado, nuevo lenguaje
(y por tí quise aprenderlo, por si un día
en el Cielo hay reencuentro, yo hablar
en inglés contigo).

Rolfe me ha traído a la Corte
y he visitado palacios... pero tú fuíste
mi primer rey, tú el primero...

Hoy te apareces, me buscas
y me dices, pequeña, you call me child
(«I will be forever and ever your countryman»);
pero, al mismo tiempo, me cubres
de ceniza; me prescíndes cuando hablas,
como negaste tu justa despedida.
Huíste de mí como yo no esperaba,
sin mínima promesa y me secuestraron,
¿lo sabes? y pensé que eras tú,
tú que mandabas 150 tropas a buscarme
con Samuel Argall, recadero de tu cabildo.

Yo pensé, tonta yo, que eras tú,
tú que no olvidaste mi amor
ni las promesas que hicíste a mi padre.

Hoy te apareces y yo que te pensé
con sentimiento y luto, tiemblo ante tí
como si viese un fantasma.

De «Canto al hermetismo»

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CONTEXTO POLITICO DEL POEMA: Este no es un poema político, sino de amor, pero saber este contexto histórico enriquece la perspecriva... Desde que Pocahontas tiene la edad de once años, comienza a dar pruebas de amor y simpatía por John Smith, colono inglés. Entonces, él es un capitán de milicias, perdido en una misión de sobrevivencia. Cuando él, tras un accidente en que sufre graves quemaduras, se embarca hacia Londres, después que ha hecho amistad con el padre de Pocahontas y ella, no se despide propiamente. Circula la versión de que Smith había fallecido. Sin embargo, Pocahontas es secuestrada por año y medio, obligada a casarse con otro hombre blanco. Su padre no pagó su rescate, o el chantaje de los colonos de Jamestown, quienes reclamaron a cambio de ella armas confiscadas de reios, alimentos y prisioneros aún vivos, retenidos por su padre, un poderoso guerrero y jefe de la nación Powhatan.

Lamento de Mat-o-aka




the instrument to pursurve this colonie from death, famine, and utter confusion."

Wednesday, August 20, 2008

Declaración de amor



Matoaka, alias Pocahontas

En aquellos tiempos, ese día que llegaste y lo víste,
tú andabas con un perro, rabicorto, tú no usabas
enaguas, tus pechitos eran incipientes,
casi redondos, pequeños; tú no sabías de ese amor
sobre el que hablan, maliciosamente, los adultos,
pero víste al chaparro de piel clara y él parecía
otro niño y te miraba. Eras más arisca que él.
Siempre has sido lúdica, traviesa, impredecible.

Cuando tenías doce años y había pasado tiempo,
lo volvíste a ver, él sí ya tenía barba y estaba
flaco, moquiento; pero te guiñaba los ojos,
invitándote a hacerle compañía y, entonces,
supíste lo que es estar enamorada
y regresabas cada vez que podías.

El entendía tu lenguaje; tú estabas fascinada.
El explicó que la Tierra es redonda
(pero todavía siente que anda perdido
y pertenece a este monte de algonquianos)
y utilizó para ubicarse alguno de tus senos;
él dijo que el sol calienta la tierra y compadece
antes de que advenga el rudo invierno de la muerte;
pero tú ya lo sabías y como sol rojizo
en atardeceres de Virginia
te abrazaste a él, le has pegado los muslos y tu risa.

Tú aprendíste a ser ardiente y, con él, no sabes
cómo; quizás ayudándole a que probara
con su boca, todo lo que es tuyo y obsequias,
hasta el beso, hasta el sabor de tu lengua
y tus párpados y de tus manos que él lame
como si fuera tu perro.

Y un día, antes que él fuese un alcalde
del miserable pueblo, lo capturó tu padre.
Vino un guerrero por él, vino Opechancanoug,
deseoso de matarlo, porque él ha visto
que te toca,te mancha de piel blanca.



Te acomoda en su pecho y te complaces,
jariosamente, princesa y quedas,
trémula entre sus brazos,
y él te roba la vida.

De tu propia mano se alimenta
y te llama hermosa, él es el primero
que te ha llamado atrayente,
adorable, deseada, Pocahontas.

Ahora la aldea te sabe enamorada.
Se ríen, en pueblo indio, de tu audacia.
Te ven tan feliz con las mejillas rojas,
Hasta el caminar cambió, pareces otra.
Y tu padre está, por cierto, preocupado.

En dos ocasiones, ya intercedíste por extraños,
invasores, de piel blanca. Y el cacique pregunta:
«Acaso, ¿sabes tú qué buscan?»
«Padre mío, yo sólo sé mi anhelo.
El buscará también algo mío.
Es tan dulce cuando habla su lenguaje.
Es tan extraño cuando él habla el mío
y yo entiendo y lo amo y pienso
que él es bueno; él escribe con símbolos
y tiene un compás y viene y va en grandes barcos;
yo sólo le digo: Tengo un perro y muchas plumas
para adornar mi pelo largo y tengo un alma,
aún con pocas lunas y soles; pero, por amor,
todo daría, todo, todo lo que tengo».

3-12-2005 / El hombre extendido

Pocahontas / La Naranja / Blogsite político

La castradora peluda




Como un árbol de almendras es tu cuerpo.
¡Frondosa hembra, cibeliana!
Como colmena de abejas, tu púbis
y penetrarte es un picor que arde,
quema, castra en estallidos por los montes.

Como una hembra del neolítico
tienes los muslos fuertes, pareces
la leona, señora de las bestias
en la maleza en que te amo,
en la cama donde olfateo tu aliento.

Tú eres vida porque te anhelo, contigo
se vive en el deseo creciente, en luna
de tu menstruo y tu tacto es mi piel
y tu pelo una enredadera que me tapa los ojos
y eres cómo la muerte, siendo vida erotizada,
y eres como resurrección en el trecho final
de la mutua lujuria.

Me tapias en tu recinto y tus murallas,
que son sagradas, pero, ¡cómo amo yo tus huesos!
¿Quién tan fuerte, como esa salud
que es el proyecto del campo y todo árbol,
el proyecto de los cerros y los riscos,
y cada barranquera, donde corro como liebre
para darte alcance y llamarte madre, amada,
hija de la espuma del castrado,
mutuo semen de la Urania y de la herida
del cosmos! Cibele, nena peluda,
clitoruda, mari-macha, como un árbol
de almendras es tu cuerpo, y por verme robado
por tus brazos, yo me hago eunuco voluntario
y me entrego a los cuchillos de tu boca
aunque me mates a besos.


3-12-2004 / Del libro Tantralia

Tuesday, August 19, 2008

Y Matoika dijo: «No lo maten»




¿Qué te dice el vecindario, Pocahontas?
¿Te llama, como antes,
picarona,
pequeña diablesa, little wanton...?

¿Qué se siente llamarse de otro modo,
no Matoika, y que se designe Virginia
a estas regiones, a esta llanura
de la ancestral Tenakomakah?

Dicen ahora que tu nombre es Rebecca
y que se documenta en papel
como contrato el acceso a tu sexo,
tus nupcias. Todo parece compraventa
(no pensaré que has de ser la mercancía).

Tú me dijíste:
«Hoy me regalo.
Van a darme amor en cada noche.
El y yo nos hemos enamorado».

Y dijíste que se lee de una Biblia,
extraño libro, dichos sagrados...
seguidos van sermones durante una ceremonia
y se requieren testigos y un dedito tuyo
mojado como huella de la sangre.

Dicen que es hombre vestido de negro
(incapaz de inmutarse y sonreír
porque él es de tribu blanca)
quien ha unido tu destino
al tabaquero...
Y te dan al final
al esposo y te cambian el nombre.


John Rolfe está diciendo que contigo
él sexo es sano, satisfactorio y que, como premio,
ha de llevarte a Londres para que veas una Torre
y un Puente y un castillo casi milenario.
Va a jactarse de tu belleza indígena.
Dirá que salvaste la vida a un súbdito británico.
John Smith te debe la vida.
John Smith como otros juanes.
Eres una señal de Dios en medio de la crisis.
Eres un perdón en medio de guerreros.

Y por eso todo el pueblo está hablando sobre tí.
O más bien, preguntan a tu marido
si realmente los indios son salvajes en privado,
si realmente son civilizables, si realmente
vale la pena convertirlos en cristianos
o acaso es una pérdida de tiempo...

Mira que algunos de los virginianos curiosos
entre rezos te miran de reojo cuando sales:
tú no quieres ir atrás, sino junto a tu esposo.
Todavía eres la picarona de tu infancia,
pocahontas, diablecilla; él va adelante
y te pide la cabeza baja, él quiere que vayas
medio-sonriente, él con su tabaco en mano.

Pero tú eres la que vas altiva, la que recuerdas
que fuíste hija de un cacique, al que llamas
Emperador de la Confederación Powhatan.
Tú eres la que hoy sabe que la Reina Ana
de Inglaterra festeja lo que hicíste.
Imagina para tí un ser dignificado.

Salvaste una vida de la muerte, a un fulano
a punto de ser ejecutado; te avalanzaste
sobre el cuerpo de aquel desconocido,
tú lo llamaste el prójimo y expusíste tus sesos
a la piedra que lo habría de herir, como cuchillo,
abriendo su alma, su cabeza; tú, hija de rey,
dijíste:
¡No lo maten! Hoy no quiero ver
la sangre de ninguno.


De Canto al hermetismo


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Pocahontas: Apodo de Matoaka. O Matoika. «[She] was the first Christian of that [Indian] nation and the first Virginian who ever spake English»: John Smith / La Naranja / Pocahontas


Sunday, August 17, 2008

Osama bin Laden



Osama bin Laden

Por Luis Fernando Tejada

Los dioses marchan en sus carros de fuego,
recorren los caminos ciegos de la ira,
el estruendo de las torres que caen
no deja escuchar las voces del mundo
ahogado por nubes de siniestro polvo
que se esparce incontrolable.
En todas partes buscan al enemigo:
en las tabernas donde los obreros cuentan sus penas,
en las iglesias donde los fieles olvidan sus culpas,
entre las multitudes desheredadas.

II

Desesperados vuelan hacia el Oriente
quemando las alas en el ardiente desierto.
En las rocas de Afganistán,
(laberintos indescifrables,
de profundos abismos y cavernas
más allá de la sutil luz,
tierra de hombres sin sombra,
de miradas congeladas en el tiempo,
tumba de los vivos y morada de los muertos)
quiebran las ruedas de sus carruajes.

III

En Arabia Saudita el almuédano llama a la oración
desde las doradas torres de las mezquitas.
Las carpas de los nómadas del desierto esconden los secretos
del Imperio Asirio y la Persia ultrajada por la muerte.
Siria se cubre con el humo del fuego palestino.
Los Siete Sabios de Sión se escudan tras Iahvé.
Las alturas del Golán y las colinas de Judea
se estremecen con el peso de las culpas de Israel,
raza sin fronteras.

IV

A tu paso,
(vil fantasma inmarcesible,
ágil escorpión del desierto,
huidizo beduino, berebere,
sunnita de insondable rostro,
ladrón de fuego,
fénix resurgente,
inmaterial demonio)
el mundo arde, muere y se renueva.
Publicado en: Mundo poesía
___

Una interpretación del poema

Por CARLOS LOPEZ DZUR


LUIS FERNANDO: Este poema es interesante. Cada línea tiene un misterio y algo se codifica ricamente, especialmente, si en vez de una lectura política, ensanchamos su interpretación con la perspectiva de la sicología, las expectivas de la cultura popular y la leyenda con que se adorna lo que no se comprende; pero se sospecha.

Me gusta del poema que no es uno de esos cantos sentimentaloides y propaganderos de pro-occidentalismo, cantos de penita-pena para condenar el terrorismo y congraciarse con otro modelo de terrorismo, como el que practica los EE.UU., en nombre de la democracia occidental, el patrocinado por el Estado, e.g, cuando USA apoyara la facción afgana de los Mujahideen.

Tu poema sugiere muy bien que el desquiciamiento violento y político en el Oriente Medio tiene que ver con el sionismo («las culpas de Israel»), los conflictos sirio-palestinos, la miseria y la desigualdad en medio de la inoperancia y corrupción de las religiones («en las iglesias donde los fieles olvidan sus culpas, / entre las multitudes desheredadas»).

Interesante es que en tu poema Obama bin Laden está deificado como un «fénix resurgente / inmaterial demonio»; «vil fantasma inmarcesible». Como a todos los dioses demónicos, se asocia un enorme poder, quizás uno es su capacidad para hacerse «huidizo». Bien que le llamas: «ágil escorpión del desierto, / huidizo beduino».

Osama bin Laden, como ente real, existe; debe ser apresable, porque se le ha clasificado para captura, entre los 22 terroristas más temibles y buscados. Pero, también se especula por la prensa y los gobiernos que murió. Ya no hay nada que buscar si ésto fuera cierto. Osama corre el riesgo de quedar en el mito, o en algo que ha de ser muy interior y cíclico, según la persona que lo juzgue: A la Sombra, el Anima y el Animus junguianas se les vive como dioses; Osama es ya, para muchos, una forma deificada. Un demonio que se pasea en carros de fuego.

Al leer esas estrofas de tu poema me parece que realmente, Bin Laden es parte de la «tumba de los vivos y morada de los muertos». Y que su rostro es insondable y que tiene algo prometeico. Roba el fuego, pero, ¿para quién? ¿Quién en un marco totalitario y fundamentalista puede disfrutar de cualquiera sea lo que es el fuego: libertad o vida?

Como más cómodo me siento al leer tu poema y tratar de discernirlo, es pensando al Osama como una encarnación del símbolo del Mal Absoluto en medio de una cultura política que desinforma, empequeñece y casi anula el poder del Yo, de la persona común y corriente que quiere saber lo que el gobierno esconde y quiere comprender el grado de desarmonía, desigualdad y violencia que existe en su derredor.

Es más el estruendo que la verdad posible. Como ciudadanos, nuestro alerta ante lo conocido se revela muy limitado, como si el Yo que anhela conocer viera lo desigual de las fuerzas. Entonces, el inconsciente colectivo nos juega una mala pasada y lo hace a través de los arquetipos.

El Mal Absoluto es lo que lleva a la gente común y corriente a buscar una explicación. «En todas partes buscan al enemigo: / en las tabernas donde los obreros cuentan sus penas» ante lo que se ha exteriorizado con las guerras y otros horrores. Posiblemente, ese aspecto del Mal Absoluto es un adversario interior y personal, un motivo para que el ciudadano privado cuente sus penas a otros, como el obrero que describes en la taberna. Estamos en culpa, inventando dioses, porque no podemos resolver los problemas del mundo y los de la sobrevivencia inmediata.

Ese Mal Absoluto es también una máscara social de la alienación política que vivimos por causa de la propaganda. Las apariencias nos engañan. Los grupos poderosos manejan las conspiraciones porque creen que conducen a la historia. Parte del Mal Absoluto y lo Demónico, como si fueran una misma moneda, son las caras de Bin Laden y Bush. Son ellos los que forzan esa historia de violencia ante nosotros, los que creemos que nada es al azar y que las fuerzas políticas se han vuelto conspiratorias, cada una haciéndose enemiga la una para la otra.

Nosotros, como pueblo sin poder, como «multitudes desheredadas», somos esas «voces del mundo / ahogado por nubes de siniestro polvo / que se esparce incontrolable», después del 9 / 11. En cambio, «los dioses marchan en sus carros de fuego» y que «recorren los caminos ciegos de la ira», son las fuerzas históricas de la que hemos perdido control.

No obstante, yo que pienso al mundo «en shock» ante ese juego de influencias en Oriente Medio y ante el uso político inmoral del terrorismo, me reniego a dar una explicación meramente arquetípica y echarme miedo con ella, creyendo absoluto a ese Mal. Lo que sucede en Oriente tiene otras facetas que no son Bin Laden. Pero en la irrupción del Mal, una de los agentes provocantes es el secreto.

En tu poema, hay descripciones numinosas del paisaje. El polvo, el humus, lo fantasmal, crean velos. La misma personalidad de niño rico, educado en el elitismo, de Osama es un difuso encanto. No obstante, es parte de un Culto; tiene quien le adore como a un diosecillo. Está consciente de que es una celebridad. Y todos los cultos, a la verdad, son parte de un Mal que se absolutiza para ocultar su verdad.

A mi juicio, Bin Laden es un chiflado y teorizador conspirativo, términos que utilizara Daniel Pipes para describir a tipos como éste y otros («holy warriors») o a los mujahideen o los cruzados de Jihad. Creo que los EE.UU. formó esa mentalidad conspirativa al animar a Bin Laden a pelear contra los rusos después de la invasión soviética a Afganistán en 1979. La CIA lo cultivó, lo entrenó, lo hizo entrar a la historia, no por dinero ni poder ni fama, ni sexo. Bin Laden ha de ser un vago de siete zuelas que no tiene nada útil que hacer excepto fraguar conspiraciones. Si tuviese que romperse los cojones en un trabajo, 8 horas diarias y 7 días a la semana, otros gallo nos contara. Pero estos tíos nacen ricos para que puedan matar el tiempo y ellos mismos expresar La Sombra / el Mal / the evil zone.

En ese sentido, hay algo justificado en ver a Osama como encarnación de un mal.

El terrorismo es un mal. El fanatismo es un mal. El elitismo es un mal. La mentira es un mal (admite un día que estuvo involucrado en el bombardeo 9/11, lo niega después… ¿y qué tal si quien miente es la cara reversa de Bin Laden, que es el Mal Absoluto del Imperialismo estadounidense y los valores que exporta al mundo: fornicacián irresticta, hedonismo, homosexualidad, intoxicantes, usura financiera, juegos de azar, defensa de Israel y guerrerismo... pero Osama es un rostro de lo mismo, tal vez no las mismas metas; pero la idea de que una civilización debe estar en conflicto con otras, porque lo sagrado «es lo mío y no lo de nadie más». La violencia santifica mis ideas, ¿no es otro mal, anti-valor? ¿Por qué no paz y diálogo, por qué no la convivencia? como cuando, antes de los Reyes Católicos, la cristiandad, con judíos y árabes, supieron convivir...

Como fundador y jihadista de Al-Qaeda, él es un terrorista. Entre los Ten Most Wanted por el FBI. Es un traidor de los EE.UU. que lo acusa de bombardeos de sus embajadas (en 1988, la de Tanzania y Nairobi, Kenya). Es un musulmán que cree en la eliminación del Estado de Israel, en la restauración de la Sharía, en el menosprecio de la música, en la restricción de la tecnología. El Mal es siempre un NO a la vida y la diversidad...

Bueno, en resumen, tu Osama es un texto que nos mete en la Umbra junguiana, a sacar / exorcizar / el pánico ante la forma de esos dioses que marchan en carros de fuego, que parecen morir y renacer, cuyos rostros, por insondables, hablan acerca de lo TEMIDO, lo que es IGNOTO y PODEROSO todavía... y así es Obama, la aparentemente perpetua posibilidad del TERROR.


Te voy a hacer llegar un texto mío, Letanías de Osama bin Laden que publiqué por los días del 9 / 11; creo que hay paralelismos.

Un abrazo, carlos

Sunday, August 10, 2008

El desconsuelo





Por las mil y una formas del dolor,
se hipoteca el corazón al odio.
A mordiscos la libertad se suicida.
La sociedad se hambrea en resentimiento.

Dolor de falo erecto, dolor de vagina
que urge sus húmedas grutas para el visitante.
El dolor llegó primero, irremisiblemente.

La fornica para en el vientre
levantar la miseria y una fuente inmantada
de quebrantos. El la huele, la busca.
Le promete. La engaña.

Ella dijo: No sé y alcanzó una manzana,
discordia donde el dolor comienza; él dijo,
como marido entre los varones de la sangre,
No Puedo, y el dolor se intensifica.
Es más violento.

Ahora el dolor no acaba de matarnos.
Se da plazos de premeditado control
y recorosas recompensas; se da a pausas,
a largas nos come, se regodea en sus hábitos
porque somos seres caídos, separados,
insatisfechos de origen, y no queremos culpas
ni perfecciones místicas ni prohibiciones
donde un crimen espera y un desamparo repentino
desde Nod, al oriente, escribe su relato.

El dolor nos engaña. Carga una mula con víveres
y baja con nosotros la montaña hacia el risco
de la piel y sus espejos, el alma y sus encabezados.
Se vende tan poderosamente este dolor,
este dolor, este dolor, este dolor-deseo
en los supermercados, enlatado

con etiquetas y falsas indicaciones.

Sus mil y una formas de máscaras
son el carnaval con que poblamos
esta hambruna de deseos, el pan perdido,
el pan negado, el pan con el veneno de los días.

Y echamos la culpa a todo el mundo.
Nada del dolor queremos nuestro.
Causalidad ninguna en nuestros actos.

No es algo que vendemos.
Es algo que compramos bajo engaño.

Nada de calmarlo con amor si duele
de este modo. El dolor también
se llama Desconsuelo.


23-4-2002 / El hombre extendido

Thursday, July 31, 2008

La simpatía humana




Sin simpatía humana, ¿de qué nos sirve la razón equilibrada?
Sin amor fraternal ilimitado, ¿cómo declarar que conocemos
sacrificio, valor, cooperación, alianza humana universal
para enfrentar lo injustamente divisorio, lo crítico y urgente?

¿Cómo hemos de ser civilizados en una sociedad
organizada como conspiración para el robo y la opresión?
¿Dónde está la riqueza de lo natural, dónde la abundancia
de lo productivo, donde un credo de porvenir
para que no exista ignorancia ni degradación?

¿Quién nos destruirá los templos de piedra
y hará instituciones orgánicas y vivas
que garanticen la dicha de nuestra humanidad?

¿Quién, sensible hasta el dolor,
quién comprometido en verdad,
quién lo suficientemente humano?

12-09-1989 / De El hombre extendido


Mundopoesía

La palabra mágica y poética




«La poesía se sitúa no en el orden de la repetición sino del acontecimiento. Implica una renovación del lenguaje que a, su turno, significa una (re)creación de la realidad»: Gonzalo Portocarrero


El habla cotidiana hace a muchos mudos, sordos, caducables.
El lenguaje a veces es vacío. Llena los ojos
con letras, atasca los oídos con sonidos, da señales
que jamás obedeces. Es un desgaste
de tiempo y de retornos que al alma nada llevan.
Poco nutren.

Por el contrario, la palabra huye
de la esclavitud del referente.
Se desata del concepto puramente figurativo
de los signos; se desafana de las mentalidades
que son ruido y jeringoza de la tradición
metafísico-representativa.

A su vez, la palabra siempre es un milagro.
Es un pezón lactativo. Es una coincidencia mágica.
Te abre, te sorprende, te interseca y te percibes
por ella nombrado, conocido, interactuante.

Una palabra tiene que ser un abrazo,
solícita convocatoria de un espejo,
un verte-siendo-uno-con-otro.
Ante la palabra nunca te sientes mudo,
nunca te sientes sordo. Tú con ella aconteces.

Ella mata las soledades y te muestra un tañido
y, a lo lejos, una voz de campanario
y un refugio y un hallazgo y una compañía.

Así son las palabras cuando son significados esenciales
y no sólo nexos entre cosas. Encadenamientos.
Así los poemas, verbos en el otero de la visión fundante
donde la voz se vuelve obra y el mundo existe
antes que las cosas, burdas cosas del habla
y las designaciones, posdichas con desprecio del Ser.

«Lo que dura lo fundan los poetas»: ser-lenguaje,
¿no es cierto, Hölderin? Y el ser no es otra cosa
que su darse cuando el evento, del ser y del lenguaje,
es uno sólo y sincero, recíproco, unitario.

3-12-2002 / Del libro «Heideggerianas»

Los vecinos hostiles