Carlos López Dzur

Name: Carlos López Dzur
Location: Orange County, California, United States

Un hombre ecléctico, librepensador, pacifista, que cree sobre todo en la justicia social y los compromisos en todo orden de la vida.

Thursday, April 21, 2005

Heideggerianas / libro (1)

Percepción óntica

... la simple percepción sensible de algo: Martin Heidegger

A ustedes que gustan de los juguetes
(y que no interesan para nada
la comprensión del ser), a ustedes
que aún no ven lo luminoso,
pero disparan petardos a los cielos,
voy a darles el asomo
a la más linda mojiganga.
Sorprenderé sus ojos.

La hallé en concierto, el 15 de febrero.
Y la tengo conmigo, me acompaña.
Vean y no toquen.

Es como Britney Spears, la canija,
ente esculturizado, que ni viéndola calata
se chupa en el deliquio su hermosura.
Apenas, al mirarla, se te acaban los ojos.

Ella espantó al Dasein,
se fue lejos de casa,
vive del escaparse como imagen perpetua,
pero yo la busqué como un tesoro.
Estuve consumido con miedo a su escapada.

Y la rapté de las verijas de los herbazales
y me amarré su ombligo del costado.
Fue una vaca sagrada del aliento,
era un cuerno de luna, una estrella
de magia y talismanes.
Se recicló en las noches
con besos extraviados.

Es alimaña arisca aún dentro de sus calzones,
pero ya está aquí, recobrada y en lazos
quien se alejó de ser, la huérfana
que me dolió en la sed y el desear y el instinto.

Ya está aquí y quiere
exhibirse conmigo sin angustia...
¡Es óntica y quiere serlo!

Los jeans que víste marcan
sus muslos y sus nalgas exquisitamente.
Tiene su perfección más curva
en las caderas. En los ojos,
las cosas manifiestas se esplendecen
y la piel convoca tibiamente a los varones
que aman los juguetes,
animales de hembritud,
crudos en celo.

¡Es mía, yo la obtuve en la caza de gacelas!
La muestro, a regañadientes,
a la plenitud de la líbido del Uno,
pero no la comparto por miedo de perderla.

Conmigo oscila entre el misterio y erranza,
entre necesidad y penumbras;
pero es óntica,
se exhíbe aunque yo lo prohíba,
se desata para ser
del juicio ajeno, deseada,
se representa a pesar mío
como óntica percepción,
clamor de montes
y extravíos.

7-2-2001

*

Orientación

... guided fantasy are useful shortcuts
to intuitive knowledge that is usually unconscious
or ignored:
Phyllis R. Koch-Sheras, Ph. D.

Por los rastros del zorro, visualizo el alarido,
su temor que estremece. Lo hallo
en las palabras de la bruma
y enciendo mis ojos como llamas.

Sé la dirección por la que llega,
su avance-resuelto y mi paso
en vela se cuida de otros pasos.
La interpretación de lo visto
se pondera como un como
y divisa lo necesitado,
no a la mano.

13-4-75

*

Geschreibe

Zánjate, te pide la tierra
con la voz del Kalû.
Tiéndete tiesamente,
fonema del aviso
y penumbra vivaracha.

Contigo se acuesta
un enfermo esqueleto de palabras.
Se sepulta una calaca vocinglera.
Te fornica la osamenta elegíaca
y funeraria de los versos
quebrados contra el cieno.

Zánjate, ya que la vida
te pide que te pudras, bolero mañoso,
valija de signos pordioseros,
cartuchera de relámpagos sintácticos.

Llama a los cuervos, carroña.
Cúbrete de cal y campanarios
dentro de la fosa común de los prosudos
con tantas sílabas y abortos
y sin un hijo del Isod, lleno de vida.

No llames a ninguno entre los buitres.
Muérete sin esquelas ahí donde orea
un vaho de vertedero y una fonética
de hediente cementerio y mausoleo.

Acuéstate, inerte, cesado y vacío,
para que el Nabî venga
en medio del silencio
y te muestre el verdadero camposanto,
la puerta de los cielos en la Tierra.

Zánjate, basura del engaño,
palabreja coqueta y maquillada.
Y sacude tu agonía, dála a la capilla
de las ánimas inmundas
como polvo de seca vereda.

Muérete, rival,
homicida de la canciones
y fósil del Dasein iluminado.
Verás que lloverá la palabra perfecta
ultrasonante, misteriosa, pura,
en medio de tu Final Disolución.

7-17-1992

*

Los peces

La novelería... busca lo nuevo
solamente para saltar, renovada por él, a lo nuevo:
MH

Hay que aprender del pez
pues por la boca él muere
y mejor calla
y ser como él,
navegante profundo, huidizo,
ágil en la corriente.

... Que se diga por tí, ¡al fin caíste!
pero con arduo empeño conseguido.
Eres valioso, pez gordo, presencia de sustancia.

... Que no se rían ni los serios ni los mentirosos
de los peces de colores, ¡pónte en guardia!

Hay que ser como ellos:
pez velero y con espada y llevar un tesoro
protegido por corazas, agujas y zorras inflexiones
de las vértebras, pez cofre, pez gato, pez araña...

¡Desmiéntelos! porque los rivales
pescan en tus aguas... ¡ellos,
los que piensan al Ser vacío
tal como sus vidas
pues no han tocado fondo, naufragando!

Cuando nadas has luchado duramente
tu alimento, has defendido tu porción de la mar;
¡sé orgulloso pues de tus profundidades,
no las digas a los vientos del infame!

Ah noveleros, ¿qué les importa tu sobrevivencia!
Salga pez o salga rana, a ciegas van
por su proyecto advenedizo.
Te interpretan como les da la gana.

2-12-1976

*

Semele

Se me leyó un discurso
sobre las cortinas de humo
y no hice caso, porque el loco y la luna
¡nada que ver!
y la luna y el poeta colaboran
no en construir castillos en la arena,
como en soplar la espuma
y calentar el menstruo
en la sartén de la cofa.

6-6-75

*

Pajarracos


Lunáticos exuberantes, descoloridos
en el nácar del turismo y el habla encubridora,
románticos de la industria y la pose del loco poeta
y el sufridor de oficio, paisajistas del Lichtung,
oscura es la pena milonguera, que provoca
oírles con sus cuentos.

Y mucho más
que embriaguen con aceite a la boca
que antes bebió de manantiales
y ninfalias en los prados.
Que los ojos visionarios
hoy se aceiten con mecha de linternas
es tenebroso, que se agiten
como vampiros incoloros
me defrauda...

¡Ustedes son más grises!
Prefiero a los lunares, venusinos,
marinos del agua embravecida,
hermanos de sol, esposos de luna,
¡no los que son lechuzas
ni fieros pajarracos!

6-6-75

*

Lunaridad

¡Quédate con la lunita de los pálidos,
exhibidor de parvenu, domesticado grillo!
Métetela en el orco, rey de Lesbos.
Echasela a tus perros, jilipolla.

Quedamos mi ninfa y yo
para hacer lunas nuevas
y loarlas por los siglos
y cuando no exista palamenta que nos reme
al más submundo estrato de las mares,
ovularemos, luna tras luna,
las semillas de plata,
las canciones que vibran
al son de semen y menstruo.

Contemplaremos, como Novalis,
las flores azulinas.
Como piratas vegetales somos.
Como aquellos que sueñan despiertos
en danzas de geotropismos,
en mareas y resacas de himnos,
algas, líquenes, nenúfares cavernarias,
todo lo que jamás se seca como higuera
en corazón de varones, todo lo que se agita
desde energías astrales
y comezones y deliquios
y en mujer que recicla sus anhelos
más cósmicos y creadores.

6-6-75

*

La pubertad de la palabra

Cuando el bagaje del Don Nadie se objetiva,
interino en las expectativas, el Nabî canta
y ahí-es... hecho canción de cuna,
beso y cuidado de la Tierra Madre,
seno mártir y hacendoso,
dulce e infinito;
ahí estuvo su poema,
maternal arrullo,
escribiéndose en despedida
porque el Ser va cerrando
sus años de epistemología
al llegar la pubertad de la palabra.

7-17-1992

*

El gorgojo vibrátil

El poeta es el gorgojo vibrátil.
Para el mundo, no adorna ni instrumenta lo útil;
apenas se organiza con conveniencias prácticas.
A la cultura tiene por plexo de externas referencias.

Es ladrón caprichoso que navega en silencio.
Su destino son lejanos quarks,
infrarrojos guiños de los cielos.

El poeta no da algo como algo, a trasquilones.
Da su justa vibración, su nexo corpuscular
con lo más precisamente honesto y cósmico que existe:
¡la onda, la herziana libertad
de sonar como campana!
Las ondas son ferozmente poesía.

No promulgan sabidurías de oídas.
Las ondas no son noveleras.
No son crédulas, no son publicitarias.
No están en tanganillas.
Nadie las desfigura.
Nadie las encubre.
Después de vivas,
nadie las mata.

9-1-1990

*

El poeta que nadie quería

El poema cayó de su boca cantadora
y la Lástima se moría de risa,
testiga novelera, ya que él no tomó
su gargajito de la tierra,
su versito del bofe.

Se limpió la jeta y siguió su camino
al perder su único verso, al parecer.
Se esperaba que su boca
se secara como una llaga.

¡Era un leproso, poeta no querido!
Se había predicho que expediría
de su sangre un olor de adjetivos
para los que no halló jamás
sustantivo y sustancia
y que, por alguna queja,
se asomaría el verbo que maldice
a las cicatrices que han dejado en él
la vida en menosprecio,
la pasión que fue más grande que su alma.

Algún prudente corrió
a levantar la estrofa, a ponerla en pie
para darse golpes de pecho
en la misericordia.

Era un médico
del formalismo morfológico.
Hizo su diagnóstico a la luz de tal caída:

¡Pobre verso, triste estrofa,
el lexema es terminal, ya no hay remedio!
Se accidentó el morfema al caer
de la boca cantadora y, ¡mirad,
sentid... no hay hueso sano!
Consumado está el participio del pasado.


Y lloraban unos al verso desprendido
y otros, a risa, lo tomaban a él, al ya saberlo,
como hijo del profeta que predica en el desierto.

¡Pero el poema que oyó a los caracoles,
lejos del poeta que lo dejó en la calle,
estaba vivo y feliz como siempre
y esperaba vivir muchos años,
por su cuenta!

De la boca de su padre cayó
una simple saliva metafórica,
una babita licuada y cristalina,
un pedacito de vida...

7-17-1992

*

La canción angustiada

Me hacen falta dos ojos más para mirarte.
Te añoré tanto que mi canción entera
se volvió pedacitos, me perdí
en los gorjeos de la boca de Nadie.

Mi lira ya no tiene alas
ni halla delicia
ni inspiración,
su aliento.

La noche y el submundo se parecen mucho.
Son espantosos cuerpos satisfechos
con su propia y pretendida dualidad.
Esta ha sido la mentira,
oceánidas de carapacho duro.

Como en habitáculo cercado de condena,
el corazón se despasea de extremo a extremo.
La esperanza está vencida por las dudas.
El viento fuera brama y temo.

A paso de tortuga, el aliento se levanta
y mis ojos salen a las lágrimas.
Escapo de este viaje nocturno.

Un palurdo en años soy
que no encuentra el camino.
El mar de señales es confuso.

¡Como quisiera una ventana
hasta un trayecto hermoso, luz diurna
que abra el firmamento y en apofántica verdad
hasta un hallarme en como soy, recién naciendo,
ante tí, con mi canción cimera, mi voz
abriéndose entre dos encarnaciones!

5-6-1993

*

Estética práctica

Todo idealismo, frente a la necesidad,
es un engaño:
Federico Nietzsche

¿Qué aburrido, verdad?
Quedarse sin compadre o tener por amigos
una poco lucrante y doliente parentela...

A mí,
las putas me gustan más que los espíritus
y los solitarios más que los borrachos
y los inteligentes más que los felices
y los perdedores más que los vanidosos
y los tímidos más que los gandallas
y los enfermos más que los abusivos
y los parias más que los chauvinistas
y los pobres más que los tacaños
y las enfermeras más que los mercaderes
y los maestros más que los burócratas
y los científicos más que los sacerdotes
y los relativos más que los absolutos.
Así es la miserable vida de poeta.

2.

Sueño despierto, a ojo pelado,
con grito y espalda.
Me llevo la mucha o poca dicha que tengo
a lo vivo, a lo real, a lo inevitable,
a lo crucial de mis noches y mis días
y sigo solviendo, saboreando en bruto
en la vigilia de mi hipotálamo salvaje
¡todas mis deudas y mis compensaciones!

Así, noctífugo, me ripio en cumbiamba
y danzo alrededor de una luna o una mujer
con estrella, con menstruo,
con ganas de venirse a los fandangos,
a covas donde el río,
sin ilusiones, mana en abundancia
su leche y miel, solidaria piel, tacos de ojo.

Sueño despierto con todos los alegres
movimientos de una zamacueca,
pañuelo en mano.

¿Soñar
derramado como orines?
Jamás. Mejor despierto.

Sueño feliz, instante por instante,
potente como vendaval de esperanza,
despotricador de energía en placeres
de canto y danza
y, en este tráfago vital,
me vale carajos que el sol me sorprenda
o se regrese la noche.

Lo que duela al hipnálgico, suyo es.
No me lo saque en cara como hipérbole.
Si los sueños le son pesadillas, suyas son.
Yo sueño despierto y, al soñar,
vivo y mis sueños me ganan y me perviven.

6-7-1989

*

El arte

¡Pobre de aquel que hizo del asco
una esclavitud hecha palabra!
El poeta no se consagra
a desperdicios saprógenos.

Los fondillos por neoclepsia no olfatea.
A los que ofrecen sus carroña
en novilunios ignora.

El arte no es palenque de los sepultureros
ni foros de cansados, lerdos y desconsolados,
que ante los retos claman:
Non possumus, no podemos.

En ansias del porvenir que no llega todavía
y el presente escondido, p
or la Sorge indigna,
la insinuación ha suplantado al arte
y la metáfora se adormece
en las alquimias cotidianas.

9-1-1990

*

Los fanáticos

Entre aquellos que susurran
con equívoca rivalidad
sus modelos mecánico-causales
está la varonía de los asténicos,
tróficas mentes, rostros que miran
con estériles ojos blancos,
cuerpos que se yerguen
con negro óseo, sin vuelo,
bajo la nube y la viga pupilaria del gentío,
rivales con una sola voz para decirlo todo.

Ellos gritan y crujen y gimen
(dizque por elucidaciones), pero en su lugar
construyen su clínica epidemia
hecha de ciegas medidas, inexactas.

2-8-1991

*

Eigentlichkeit

De cuanto es querido,
cercado estoy,
familiarmente,
no por mención del espacio que vincula,
sino porque soy en-él-conocido.

Mi ser-ahí casa tiene,
habita, cohabitamos
No necesariamente espirituales, místicos,
estructuramos mundos,
múltiples entes
como si pudiéramos ovular
cientos de veces, cada instante,
y echar categorías a intramundanos telares
o a mundanidades que la experiencia
te coloca al paso cuando tú mismo
te has posicionado.

Y en las circumundanidades circulas
y te sorprendes cuando la calma
te jala hasta el olvido y una erranza
te recuerda que la propiedad
es la posibilidad misma del Dasein.

*

La existencia es libertad

La libertad hacia lo que se abre en lo abierto
deja en cada caso al ente ser el ente que es.
La libertad se revela como lo que deja ser al ente:

Martin Heidegger

El comprender toca a toda la estructura del ser.
Todo sentido se debe a la existencia;
eres la rama que más viento
ha reventado y que, al mismo tiempo,
lo recoges, lo bramas, lo disfrutas
para días de tormenta que son impropios
y crueles y angustiantes.

El mundo es soluto
como significatividad posible.
Con lo dado, ahí, juegas a máscaras,
pero, el consuelo es real, tan objetivo.
El principio de los conceptos
son los objetos mismos.

Los conceptos no se apartan
ni se engendran ni subsisten
por si mismos,
¡consuélate con las cosas,
son útiles, pero no te pierdas,
inauténtico, creyendo que las cosas
son tu ser,
tu comprensión,
tu ontología!

La libertad constituye el fundamamento
de toda verdad y comprensión;
el comprender sabe
a qué atenerse consigo mismo,
con su-poder-ser...
¡Consuélate en la angustia!

El mundo trasciende la existencia
pero el concepto no crea objetos;
sólo da libertad al ente intramundano.

*

El acaecer

Mientras exista la existencia
hay una posibilidad conmovedora,
caminos que pueden ser fructificables,
calles para ver muchas cosas con ojos
llenos de fuego, asombros para subir
por ellos como si fueran la escalera
que te lleva a lo desconocido;
pero también hay un extremo pasadizo,
el término del que huimos
como si hubiésemos asesinado
la dicha que más vecina fue
de nuestras manos,
la niña que asomaba a las pupilas
sin hacerse una canción a los oídos.

Arrojados a la existencia

La existencia se halla arrojada al mundo
como ese cadáver que nos pesa
en algún rincón de la dicha,
en la sombra, en el letargo.

En el mundo espaciado, cuento horas
y el giro circundante me recoge
en la detención de sus fenómenos y entes.

Y en el trajín de cargar con la caída,
con los muertos dejados en los ojos,
con la orilla que pisamos, semi-vivos,
uno hace tratos-con la gana de esquivar
el recuerdo, o su clamor,
o su no sé ni por qué...
¡matamos el ser más trascendente!

Y la llama cotidiana arde
queriendo entrar
sin quemarse en este abrirse,
llevar al acaecer su luz entre penumbras,
y la lluvia, el viento o la piedra
son como importunos tenderales
que dan sombra al lugar que no quieres.
El cadáver nos sigue, dentro y fuera.

*

Pedrada

Una pedrada que viene de la nada
y aturde la frente,
objetiva o significativamente,
es a la mano,
para que sigas agresoramente
matando cosas en el camino
y descubriendo
en cuanto tal lo que no quieres
en la unidad de lo múltiple
y todo lo que se pretende óntica
u ontológicamente manifiesto
se precisa en los conceptos previos
ya existentes, y te queda sólo formular
lo que ha sido basado en precedentes
diferenciando las nuevas condiciones
con esta angustia
que tanto aprieta tu pescuezo.
Ciertamente, tendrás que destruir
los dogmas de lo arcaico
para que el juicio se renueve
y no vivas más de pútridos aromas.

La estructura de ese acaecer
es historicidad.

*

La posibilidad del amor

Este amor no se predicó
en la vitrina del aviso.
No subió a la plaza por hallarse
el aplauso con sus congregaciones.
No se leyó de una ley ni fue ordenanza
de los juicios y costumbres
y éticas teológicas.

Este amor fue higuera
de sus propios cimientos,
hollejo de sus íntimos padeceres.
Se mordió la cola como una serpiente.
Este amor se estrelló
desde lo más iluminado:
la precomprensión
del ser que lo produjo.

5-13-1976

*

Lupercales

Sufren del mal metafísico
estas brujas, caprinas, las palabras.
Están malembas con su moral
jineteada en terraplenes
y en zonas maleconas del soluto.

Están por maíz comprado que no engorda.
Se van a sembradíos de crédula impropiedad.
al prado del lenguaje cotidiano.

¿Qué haremos este 15 de febrero,
nosotros, sacerdotes
armados con el vergajo duro
de la Cura y la cara embijada de mapuaza?

Por amor al Pan bien ganado
y los faunos cimientos del lenguaje,
¿qué haremos por la casa del conocimiento
que va a pique, qué haremos?
Con dolor se resiste a derrumbarse
aunque salgan las majúes al aquelarre.

¿Echaremos maíz al gallo o nos quedamos
a la Luna de Valencia y que las zorras se vayan,
malmandadas, al escarnio?

A la porras de la estancia, el extravío se han ido.
Las golpearé como un malevo Dasein
con látigo de esparto, yo las tundo.

Poetizaré a chicotazos con su llanto.
Desde el ardor de sus nalgas,
les quitaré su luria estéril;
les pondré mis besos por carimbo.

Sufren del mal metafísico
las niñas de mis ojos
y yo las quiero más que lo aparente
que dicta el vulgar conocimiento.

Hay que meterlas en cintura, aunque nos duela.
Con mi abrazo, mi alcance, yo lo hago.
Voy a matar a latigazos
sus espíritus atormentadores.

Las amaré hasta excitarlas
y controlar sus gritos;
Esta es la senda amarga
del instinto.

6-2-1976

*

Esfuerzo

Antes que los brazos fue la boca viva,
el agujero nutricio, la semilla inmantada.
La boca muda ha comido siempre,
ha sido ahí, antes que las piernas y el camino.

Las palabras empujaron el rechazo.
Las palabras nos dieron alimento.
Había la boca, militante boca, para hacerlo,
escupitajos de entes, aún no verbales.

Besos de lengua, salivoso contacto.
La boca que elegía en mordiscos
su lenguaje de semillas y bellotas.

Esa boca se obsequia su pedacito ajeno.
Es lanza, red, gesto de marengos.
Algo esperado es la boca, proyecto,
algo de avisos y contra-avisos,
con semillas de indispensable servicio.

El ser de la cosecha muerde desde el ansia
y la triple primacía de su empresa
es el sentirse vivo
ante lo óntico, rumiador del espacio.

6-14-76

*

Láctame

Láctame con un canto sonoro,
desde un-pro-de vitamina.
Estoy sediento de agua y raíces por tu causa.
Mi esperanza es que me unjas
con fluídos de significaciones.

Los conceptos son leche.
Aproxima ese pezón maravilloso.
Larga actividad generalizada del entendimiento;
pero habla tú de tal modo que yo sepa
que hablas para mí primariamente y en total.

2-9-1993

*

Intemerata

La razón no sabe lo que hace.
No, ya no sabe.
En algún momento salió de su casa de palabras.
Confiada de que no hay ente que rehuya conciliarse:
todo puede ser entendido
con la recíproca interacción de la dulzura.

A su paso le salieron los sentidos,
rudos a veces, pero nobles.
La razón a todos traicionó.
Sí, ¡fue ella! después de llenarlos de ilusiones.

La razón se ha vuelto intemerata,
corrupta como vieja deshonrada y recelosa.
Se atreve a todo por llegar a lo sumo.

5-13-1976

*

Besorge

Estos cuidados se hacen cargo de lo que hay
que cuidar a favor del otro:
Martin Heidegger

Cuando de amor se trata vienes tú en procuración
y te pones en el lugar de lo que siento.
En la cura de lo mío, me reemplazas.

Tú recibes de oquis como algo acabado
lo que motivó mi cuidado.
Me cuidas y atemperas.
Quedo en situación de dependencia
aunque no reconozca lo que hicíste.

Estoy premiado ingratadamente,
en relevos de interpretación donde no empeñé
ni mi palabra ni mi esfuerzo.
Me has suplantado.

Ya no sé qué decir que tú no digas.
Ya no sé qué es amor porque me amaste.
El Dasein puede estar solo
(así como yo estuve con mi amor,
cuando era mío, y yo animal embellotado,
sin que yo mismo oyera mis clamores).

Hoy existen manifiestos diez o cien como yo.
Nos aman, te amaron; ya dicen haberme procurado
con este procurar que refleja acertadamente
el proceso infinito de verdad reciprocada
y cariño e interacción, conocimiento.

A falta de infinitud,
el amor que fue mío
se fugó contigo.
Admití las verdades relativas
de tu procuración:
mi reemplazo.

Amor tan infinito, ya no sé si fuíste;
te tocará convertirlo
en maravillas delante de mis ojos,
fuera de mi carne,
¿será lo que pretendes?

No existe una verdad abstracta,
la verdad es siempre concreta.
Ya no sé qué es amor ni pasión de infinito;
me has dejado sin verdad; te lo has llevado todo
con infinitas galas de procuración.

3-12-1994



*

El parto

No siempre el útil fue impío.
Conozco una mano que fue vida
y pujó, con la forma de las ingles,
el pez que flotaba en la huevera
y saltaba en los tambores del ovario.

Conozco la preñez desesperada
y los ojos, anhelantes y llorosos,
preguntándose sin cesar el para qué
se pervive con el dolor de parto.

¿Para qué romperse en sangre
si la vida es una echada
en la sustancia y los ahíes
con el brote del Dasein suspendido
entre muerte y desespero tremebundo?

¿Para qué ser-ahí
si más hay nada que azar,
más muerte que vivirse,
más óntica latencia que soluto?

*

Desove ontológico

Quien canta se desova.
Anfibia usanza del Dasein navegará en el canto.
Devendrá como pez que va al desquite
y puja vida y se deshila
para que broten sus enlaces y emociones.

Vivificándose completará el embarazo
de la esquina, se preñarán los rincones,
se estremecerá el terraplén,
se hartará la bocacalle.

Cantar complica el camastro de la espuma.
Las metáforas, inquietos fetos, desafiantes,
por ombligos se sacian de abundancia amiótica.

En la muga se fecunda el seco patio.
La voz salta las bardas
por su beso de polen
y una espiga.

El ovario se empotra con las lunas
y en los días se concilia, apasionado
por la noche misteriosa.

Para el firmamento, la hueva canta,
chapotea en sí, se gana
el eco de los soles
y la húmeda penumbra.

En el aliento comienza, rijosamente,
la metáfora su jadear enunciativo;
pero por ganas de danzar es un espín,
dedos loquinchos y salaces, caricia
para el fundamento más original, remoto,
querrá más que la cordial cercanía
del avance y el trato:
¡querrá amores y sexo!
¡Entregará intimidades!

Será después que se meta
en la garganta de las cosas
como circuitos y linfas
de las geografías.

Rodar mundo es vibrar como espermato,
remarse en sonoro viaje, placentario;
pero serse, saberse para morir
con el canto en los labios, serse
con destino, eso sí es mucho más:
¡eso es poesía!

3-15-1976

*

¿Qué es el ser?

... el elemento desde el cual el pensar
puede pensar:
Martin Heidegger

El hombre es la vía hacia el ser,
el querer que puede
lo que quiere pudiendo;
esencia que ejecuta su querer
y que se capacita para que sea ante él
y aún, desfiando todo,
cuidado y medianía,
lo que lo atestigua en su pro-venir
y lo deja que sea.

Al comprenderse se adapta a sus posibilidades.
Mi ser lo ha comprendido:
soy quien me puedo en el saber.

2-7-1993

*
Autenticidad

El día que me gustaste eras más
que un aviso de presencia; no como hoy
que muestras un corazón que no se muestra.

Estás más en los carteles que en mis brazos.
Hoy eres la semilla que no alcanzo,
el testimonio de mis manos vacías.

Antes eras reunión constante, manos llenas,
totalidad reunida y yo te decía: eres mía,
vasija de mis certidumbres.
Tuve tu boca y supe su sabor a tus besos.
Eramos uno para el otro y mucho más
que la simple percepción sensible.

Más que tu olor en la cama.
Espacio en el mismo espacio,
entes que sudaron la piel
porque íntima,
intramundanamente,
se fundían.

2-3-1976

*

2. Representación del parecer

Cuando más grandemente me gustaste
estabas mostrada como tal sobre mi pecho
y te dí significaciones porque no eras
materia de pura intelección sin los sentidos.

Hoy algo tuyo se suspende en mis ojos
y no se te halla en mi aliento.
Tus senos son fetiches y tu voz,
vocinglerías sentimentales de los ecos.

Ni presente ni presentada
te concibo o te palpo,
aunque te añoro:
eres verdad oscura y decaída.

El día que me gustaste más
te hacías ver de tí misma
y yo contigo me veía.

Hoy muestras tu corazón representado
y pensar en tí es representarte...
Y sí, mujer, todavía eres visible,
pero no como fenómeno que amo.
Sólo como parecer y vago anhelo.

2-3-1976

*

La palabra malvestida

La palabra malvestida, descobijada y útil,
por las calles retuvo su interpretatividad.
Sus necesidades satisfizo a la luz del día
y tuvo un hijo, nonato, malnacido
y, en complicidad de largas noches, se pudrió.

El poeta, sin embargo, odió el pan endurecido,
y el alimento que supo a cicatrices.
Así que lavó la sarna en cada mañana
y se distanció de quien vivió en la sombra,
urdiendo temporizaciones.

El poeta se cosió una camisa de fuerza
porque dijeron que estaba loco
y su vida, chingada, con sus perros huesos
y se dijo que, en la marginalidad de la ballena,
vivió como gusano
y apestoso cocodrilo
y, por ser tan flaco lagartijo,
lo aplaudió la lástima.

El transitó voluntariamente
por abismos de solutos alborotados
y buscó de la percha ajena
la corbata color rosa
y se enfrentó al putísimo auditorio lastimero
y se ahorcó, amarrándose del tronco de la luna
con el cordel de deseo que tuvo a mano.

¡Qué bueno, qué ejemplar!
Ya no hiede ni es flaco ni incomoda
ni anda callejeramente en el conjunto.

9-1-1990

*

Soñar despierto

Silence is the perfectest herald of joy:
W. Shakespeare

El sueña despierto como araña en su pared
o gusano en su tumba; pero vibra y suda
su químico poema escrito
con letras del genoma.

Se refocila
en secuencias de posibilidades, quanta
en lámparas de absurdo para el silencio
que hay en turno y la realidad desnuda.

Para gritar la onda
y dar pies de escapada, variación de luces,
epigénesis de infinito, al texto del capricho,
para ocupar su altura, su potencial elástico,
hay que ser ladrón y poeta
y tener por corazón una campana.

Y no todos los hijos de la Transición irradian
esta fuerza de cópula y tañido
para dar progresión supraherziana
a las palabras nuevas, a las metáforas con porvenir.
Las ondas son para los apasionados
y, en cada ladrón, el poeta es más lúcido.

9-24-1980

*

La caída

... Bajo la máscara de uno para el otro desempeña
su papel el uno contra el otro:
Martin Heidegger

Se creyó padrote al fin
el hombre que fue dulce y derecho
por andar de macarra por la calle.
Sin pretenderlo, se echó
en los brazos de la putería.

Una hembra con voz provocativa,
dueña de trajín y habladuría,
le quitó el fulcro, su punto de equilibrio,
y él cayó abatido, a pique,
sin dominio de lo auténtico,
inerte sobre la pólvora encendida.

Lejos de él, se ahuyentaron las palomas
seguidas de mañanas.
Cerca de él llegaron zopilotes,
seguidos de las noches.

... Y el hombre,
caballerazo pobre, pero bueno,
dio sus tientos por la luz y, en pago,
se halló de la tiniebla, bienvenido.

Ella vino con la mala pasada de los días,
loquincha, alborotada;
una coqueta raposa sin reposo
para estos zorros que buscan compañía.

... y, al verlo, lo tundió de besarracos.
Con la soba del molino interpretante
lo molió como quiso hasta la zarria.

Lo hizo pingajos
y él creyó por disperso volar, movilizarse,
sacar las uñas, dejar de ser
tan manso e isógeno, leal
al rígido decoro y bobaliconería.

Soñó en grande con progresos culturales,
modernidad, seguridad y aceptación apetecidas
que son pautas del Don Nadie, pordiosero.

¿Acaso del honesto vale menos el folleo,
el gusto por jodienda y por magreo
con los entes disponibles, a la mano?

Se creyó padrote, al fin
el hombre dulce y derecho
y que, pese a tanta habladuría,
sólo quiso atención,
seguir examinando pareceres,
palabras, avisos,
goces publicitarios de lo óntico, el Uno
en pataratas, el Uno en pantaletas...

2-7-1976

*

Temporalidad

En el mundo espaciado, cuento horas
y el giro circundante me recoge
en la detención de sus fenómenos y entes.

Y en el trajín de cargar con la caída,
con muertos dejados en los ojos,
con la orilla que pisamos, semi-vivos,
uno hace tratos-con la gana de esquivar
el recuerdo, o sus clamores,
o su no sé ni por qué...
¡matamos el ser más trascendente!

Y la llama cotidiana arde
queriendo entrar
sin quemarse en este abrirse,
llevar al acaecer su luz entre penumbras,
y la lluvia, el viento o la piedra son
como importunos tenderales
que dan sombra al lugar que no quieres.
El cadáver nos sigue, dentro y fuera.

12-1990

*

Para meditar el ser

Para aquellos que meditan sobre el ser,
que lo escuchan con la intensa sed
del ser-acompañante
y el hambre de encuentros con la biología,
diré... que existo...
y soy en un pensar determinado.
Medito al ser siéndolo, según lo soy,
y a veces hallándoles a ustedes
en este soluto que persiste,
a pesar de todo,
y que nos lleva a perseguirnos,
a estar juntos
en algún punto del soñar,
en algún espacio del vivir.

La poesía me permite andar despierto
y enamorarme de todo lo que es bello.
La mujer maravillosa está en algún resquicio
de la andanza con misterios llenos de piel,
con belleza llena de cantos.

En todas sus edades ellas afloran
como luz del alba;
se escapan y se diluyen
como plenilunios en los abismos
del amanecer.
Siempre bellas se van
y siempre bellas vuelven.

Todo lo bello me gusta,
¡ellas, sobre todo!
sus pezones, que son ubres de Nut
sobre el círculo del cielo,
sus nalgas redondas
que los tersos firmamentos fincan
para gozo de la varonía,
ctónica y telúrica.

Con lindas piernas,
como las niñas tienen, los pasos
pueden ser abundantes como edades
de sol o de penumbra;
los juegos son infinitos, las fases únicas,
las distancias breves, sorpresivas, novedosas.
Y se anhela caminar, deambular el alma
como si todo fuese infinito y color de rosa.

De la mollera al calcañar, sólo se aprende
dicha, error sin desconsuelo,
herida que no sangra,
machuconcillos cósmicos,
asombro crediticio.

¿Y qué tal la voz
cuando el río de las sílabas se abre
entre peñascos su camino refrescante
y en las ortigas del habla y del oír
se cede al cauce, se sumerge todo?

¡Qué bello a la postre nos resulta
la plena comunicación, la sincera fruta
de un conocimiento, la dulce cosecha
del que dice te quiero,
me gustas,
qué buena onda,
qué padre, ay, maravilla,
qué bellos los que anhelan,
los que dilucidan,
los que enuncian el porvenir,
los que preguntan con sabiduría,
los que aprueban con sensatez
y los que obsequian,
con solícita cautela,
sin rigor, sin mentira, sin egoica pasión
de truhanes ni vulgar ventajismo...

¡Qué bellos, me gustan, los quiero,
los bendigo, les festejo, les hablo
con mi canto, humildemente orgulloso
para que no me olviden
y me quieran más!
¡Les necesito!

Y bueno es que estés ahí, meditador del ser,
venciendo la sorda mudez de los ecos.
Que te invites, convocado
a la palabra amorosa,
que traigas tu agasajo de frases
parecidas a las mías, pero con ese toque
que sólo tienes tú, con ese aroma
que sólo tú transpiras desde el fondo mismo
de tu casa biológica, tu viaje
desde el asomo amiótico al ego individuante,
tan bélico por su ruido, simulacrado,
perspicuante, tan transido en sombra
y muerte y angustia y agonía.

¡Pero no estés triste, meditador del ser,
yo amo a los que hablan
hasta en el modo del habla del silencio!

A veces me sorprendo
con el aún inagotable todavía-señero
poder-del-ser -romántico,
a pesar de todo y con su frívola fantasmagoría...
romántico (porque tiene mal eco decirlo)
por ponerse una etiqueta de pureza,
sin sustancia,
de espiritualidad en tanganillas,
como estila el zángano en la mufla
de la nada, sin justificar el soñar en apetito
y ansia y coraje y pasión,
sin atreverse a sustanciar al ego
y reclamar a esa mujer amada
que bendice, en libertad, sus besos,
sus coitos, sus entregas, sus orgasmos
y sin amasarse con su trigo
siendo parte de su pan
y suerte de su destino,
su porvenir y su soluto).

Yo sí soy romántico
(no me muerdo los labios al decirlo
ni me tiemblan las piernas
ni visto de santurrón en ascuas
al proclamar lo que dicen los falsos románticos
de esquina, por fornicarios y atorrantes.

A la libertad la forjo con vida,
el amor me lo como con calma,
y soy pan que come pan;
soy la risa
y el contento del romanticismo,
no la suicida jornada del desalentado,
no el escudo de cupidines de feria
en el monte, o la plaza, o el casino.

Amo porque quiero liberar.
Amo porque protejo
y ensancho mi horizonte,
mi placer, mi dicha.

¡Soy el caballero del individualismo
hecho de pan y mujer, de niños y de juegos,
de pasión en los cielos y en la tierra!

¡Viva la vida de los hombres auténticos
del mundo, muérase la tirria y sus miserias!
La soledad no me aterra,
yo no creo que haya soledad ad infinitum;
mas sí, hay fracasos y desilusiones,
pero nunca se es romántico sin haber
vivido el ser en desesperación
y nunca se es romántico, sin una mujer
a la diestra que te diga:
¡Hombre, despierta,
canta, glorifícate en mí,
vibra en el cosmos,
que te doy el OM de la alegría
y cada vibración del esquema sonoro
de las aguas y de la solidez del quark
en la física del quantum y sus soles!

¡Qué bello es el placer aunque sea breve!
Ah sí, pero su belleza es eterna y nos compensa
y la Naturaleza da dos lamparones, los ojos
para que veas sus cuerpos,
nariz que magnifica
su aroma, manos que descarnan la caricia
para dar células complementarias de infinito...

Y la mujer nos desnuda.
¡Es lo maravilloso!
Que su desnudez nos intime
con tan intenso trámite de esencias,
que devuelva la progenie del topós uranus,
en la juventud de la alborada,
que nos haga sudar
la gota gorda por una jerarquía
en los deleites del ser-ahí-sobre-su-reino...

Me transubstancio porque me necesita.
Me vinculo a una diosa de bellos vellos púbicos.
Me arropo con dos senos,
me froto a sus dos nalgas
que son mi fantasía
y ella me reemplaza
con dulzura que gime,
con pasión que es la fiera del origen,
el alfa y la omega, el latido del corazón
que vibra en la molécula,
que vincula a las lunas,
a mares, a víboras, a bisontes,
a las Cuevas de Altamira, a glaciares
con azul de femenina transparencia,
siglo a siglo, milenio tras milenio...

Hay una dicha inefable en ser protagonista
de placer y belleza, de asombro y de pasión,
de alegría comunicante, de fiereza satisfecha.

Es virtud roer
de tales huesos y glorificarse
y lamer de esta experiencia,
oficiar en tales templos
al litar sobre la colcha
ofrenda de ninfa,
de mujer, de lingam-yoni
en vez de sobre piedra dura de rutina.

2. La salud

Para ustedes que meditan el ser
y me comprenden
y sospechan cuanto me obsede el erotismo,
la mitopoesía, les comunico:
Cobijad, como yo, el canto,
abrid sus ojos a carteles, a fotografías,
a las piezas escultóricas de griegos y neoclásicos,
a las niñas que pasan, a las chicas del campo,
mirad a las flores que están
en carne y hueso floridas
como arboledas y pradejones.
Amad a esa mujer que está en la casa
y todo lo que mencione sus símbolos, sus mitos,
su padecer y su alegría,
su necesidad y su capricho.
Todo es el saldo en la tierra de Don Nadie,
de las que han sido luz en lo oscuro,
lo bello a la mano! ¡la salud existe!
y presenciarla en la piel, ajena o nuestra,
es dar ojos a los huesos
para que la sirvan desde adentro,
la gocen desde el tuétano y su calcio.

Vitalizada la sangre marchita
es resurtir las aguas en los sumideros;
es bendecir a las hormonas
(que son nichos de vírgenes y ninfas
y golfiñas, o gopis,
o doncellas tribales de las ansias,
las brujas preclaras de la seidad
y el misterio biótico de la verdad entitativa).

Meditador del ser,
salud es dar belleza a lo posible
y hacerlo es lo más supremamente grato,
conclusivo, compensante, ideal,
el poetizar que festeja su tesoro,
el placer que perpetúa su orgasmo.

¡Qué bella es la salud
de las mujeres y los hombres,
de los niños y los recién nacidos!
¡Qué bella es la hoja verde
por plena clorofila
y la sustancia más roja de los pétalos,
más que bella,
y la transparencia más blanca de las rosas,
los claveles y las margaritas,
un gozo es, esperado beso!

Azul que sea la inmensidad,
azul de crisantemos, azul de océano,
azul la belleza acumulada
del que en el ser medita
y lo halla y lo ofrece
y lo declara por amor.

Yo soy un hombre azul,
romántico sin tristeza de todos los días.
Trago el alcoiris desde la jolla subterránea
de mis ojos que se avolcanan en pos de su ilusión
trayéndola a la mirada fija,
a ojos clavados en mujer, en cumbres,
en sueños más duraderos que el hueso y su progenie.
Que el mundo degradado y sus mundanidades
post-históricas, publicitarias, indecentes...

¡Que se valga mirar como a las nalgas
de las niñas montareces y puras,
como a los senos túrgidos y a las bocas vírgenes,
a lo bello de ese abrirse en esperanzas,
a lo prometedor de esa liberación en ciernes,
a lo necesario de ese restañido de ternura!
porque como sámagos abiertos y brotados
del occiso en el rincón más criminal del ghetto,
brota siempre la posibilidad de lo más noble,
lo oculto, sanador, lo insolícito
que la psiquis estructura,
por amor a lo bello,
por mandato del Eros,
no en azar, sino en olvido.

La esperanza empuja la tapa
del vil caos, primitivo, olvidado
y por artificio de amor, hay cosecha
y se da color de pájaro a los cielos
y voz de truenos a las cumbres.

3. Dolor de parto

¡Qué bello es el dolor de parto,
sus continuidades de fruto,
sus fases intermedias que dan color
a lo gris, a lo incompleto,
sintáxis de futuro y genética
a partir de una raíz
infinitamente interconexa,
programada en libertad
para los cambios!

¡Qué bello el peregrinaje secuencial
y su finalidad cimera: la belleza es triunfo,
fruta madura y en boca saboreada
es del que come y comparte y bendice!
Casi todo dolor es social, innecesario.

Casi toda angustia es culpa, insuficiencia.
... pero ustedes que meditan sobre el ser
y han sido buscadores, testigos, héroes
dentro de este despliegue tan duro de potencias,
¡sed pacientes, yo lo soy
y me duelo a veces hasta ese coño
del ¡ya no más ! derramo bilis...
tendrán que haber descubierto como yo,
asidos al dolor de crecimiento todavía:
la larva no es destino,
en todo hay metamorfosis,
el viaje no cesa.

El dolor se deja atrás en favor del poema
que se derrama en la vagina de lo hermoso.
No hay tristeza que permanezca en lo oscuro
sin fluirse al útero de gracia,
a la desnudez vamos, echamos el ropaje
de tirria y de tedio, pies abajo,
nos pegamos a ese cuerpo que hay que lamer
como sol sátiro, caliente de vibra y escozores,
hasta que ceda todo límite
de prohibición y cuita.

¿Que ella correrá como patas de cabras,
que se esconderá de la voz que la llama?
¡Mentira de la Maya, la voz de lo bello
es invencible, su raíz ardiente,
su compensación segura y exquisita!

La mujer es redención en sentimiento
y subirá a la hamaca del deseo
como si la llamara el aire de los bríos
y ¿quién hay que pueda nadar contra corriente
cuando la mece, con ternura,
el deliquio más gentil de la carne,
su espíritu que da voces, compañía,
otredad de universos plenos y armoniosos?

Meditador del ser, flauta en boca,
con mi canto paso los besos del futuro,
doy el abrazo de esta mañana,
en la tibieza de esta noche
en la cueva de los sátiros.
A pesar de la rémora que detiene mi voz
y de las tinieblas que cercan el diálogo,
ahí anda despierto
un ser cachondo, crítico,
un ser-acompañante
un ser en pos de amor
y de belleza
y orden
y poesía.

2-6-96

Publicado en La Tertulia de Mizar
(Número: 827, 4 de Diciembre de 2000)

*

Su clínica epidemia

Salvamos el poema ahí-donde
el anzuelo homicida caza a los prosaicos
y pesca a los incrédulos.

Entre ellos y nosotros,
la distancia crece
porque hay algunos que odian
la música, la brisa,
el viento, la caricia sonora
y no saben oír y no saben amar,
tiernamente tolerantes,
dulcemente caprichosos,
mucho menos,
verse en octavas de atracción
permanente y contínua.

Entre aquellos que susurran
con equívoca rivalidad
sus modelos mecánico-causales
está la varonía de los asténicos,
tróficas mentes, rostros que miran
con estériles ojos blancos,
cuerpos que se yerguen
con su negro óseo, sin vuelo,
bajo la nube
y la viga pupilaria del gentío,
rivales con una sola voz
para decirlo todo.

Ellos gritan y crujen y gimen
(dizque por elucidaciones),
pero en su lugar construyen
su clínica epidemia
hecha de ciegas medidas.

2-8-1991

*

Heidegger y la orfandad

Soñé políticamente y por eso
me equivoqué:
Martin Heidegger


Fuerte, mañoso, adulto
como piernas que afirman la huyilanga,
maduro como fruta que del árbol cayera
(desenroscado de Tu Serpiente,
sabia y misteriosa),
soy el hijo histórico que tuvo que llegar
por colectiva alquimia.

No me desconozcas todavía, Madre.
Apenas comprendo si, por fuero temerario,
díste a mis labios la manzana de esta separación:
este jugo amargo con pulpa de soluto y aventura.

No sé si, cuando exploro el horizonte ajeno,
yo te reprocho el veloz ápice de lengua en camuflaje
(la que abre al espacio como rayo)
para que yo salga a lamer de esta amargura
tan biológicamente entitativa.
(Sapo concho y magro, tienes tristeza de gusano).

No me desconozcas, hermano Hölderin;
atento estoy a «la noche sagrada de la locura».
No me desconozcas, Hermann, hijo mío,
«ello piensa en mí y no puedo resistirme».

Tampoco sé si el hecho es que me olvido
placenteramente de la Gran Madrugada
previo a ser, si lo fui,
y la historia me ha tornado
oscuro e indefenso,
sin tu placenta, madre.

Con más certeza, supe
que fuí lo que más amaste
en la cuna de tus brazos y, aún asi,
te abandoné y te quiero.
Admití tu laberinto cuando dije:
«Jasper, hay que adherirse».

Ahora soy mendigo de raíz con mi pañal de cuita,
con cáscara de otoño, nostálgico de tiempo
y quiero vincularme a tu tronco, Vida,
como el penacho que aguarda la defensa
de tus frutas prohibidas, que son tus ojos,
Madre, tan veedores,
y geotropismos vigilantes, cuidadores,
tus conexiones aún vivas.

6-3-1997

*

Materialidad / Sachheit


Tomada en su contenido material, la fenomenología
es a ciencia del ser del ente: ontología:

Martin Heidegger

Un conocer que tan sólo percibe
te hizo criada, fregona, gata,
cenicienta en la cocina del espacio.

Eres y has sido princesa / virgen
y hoy eres hija de la madre desvirtuada.
Te han dado el rincón y la pocilga
y tenías reino, no lecho inmundo.

Han llamado color a tus olores
y a tus montañas más verdes, las fronteras.
Han aparcelado tus aguas y tus mares.
Buscan secarte y mal beberte.

Te han desmundanizado para que seas esclava.
¿Pero dónde estuvíste antes de ser vestida
con la coseidad natural de tu deshonra?

¿Por qué te ofenderá tal coseidad con su descaro
si eres y has de ser mi canto, el designio soberano
de todo lo que es recíproco y cimero?

La intercedencia de tus opresores te dio nombre
que no necesitabas, ¿pero qué culpa tienes tú
que te oyes clara, inteligible, sonora
en el amor de las moléculas?

¿Qué horror se te sospecha?
¿Qué justifica lo que han hecho con tu cuerpo
cuando, aún percibiéndote, concreta y vasta,
te esconden entre calderos y fogones?

7-3-1974

*

Dopamina

Por no decir ya siempre, a menudo
las palabras se ocultan.
Están muy escondidas y lo que puede ser
un verbo, no digo yo, un axioma,
depositado está en infiernos neuronales
con los monoaminos, es decir,
en sopas de lentejas debajo de la chola.

Si falta la atención, la dopa está dormida,
oculta en catecolas de residuos adrenales
y una colcha tapa al cuerpo
y ¿de qué vale, entonces, la leche hervida?

Si quieto estás, si no te mueves,
con el coxis en aras de palabras,
gambusino de glucosa,
la culpa es de una enzima que se trepa,
porque estás abajo queriendo que no suba.

Mira que en lo alto vive, en lo alto mora,
en lo alto teje, la tejadora...
la palabra y su deseo son dos arañas,
juegan y escupen... pero, cautela
es más que cuchillo,
con la dopa no presumas,
si la tienes ociosa...

2-12-1997

*

Ontología dopaminal

No se entera nadie de la cosa
si el ente no se ontifica.
No se transmite lo que declara el verbo
como lujo, sin haber ontología.
La mona dopa;
la dopa, mina...

A menos que esa mina misteriosa
se vuelva excitatoria por oficio,
se ignora la palabra, lo animal fracasa.

La mina es una ruta mensajera
que no lleva a la plaza; pero, sí, se desnuda,
se lanza, se regala, sin inhibiciones,
ahí donde está tu más vieja cobija,
tu subjetiva tienda de trastos a la mano,
tus buenos ojos para la bagatela,
tu incial movimiento para pecar de vida
y surtir tus solutos
e inventar el beso
que todo lo nombra en la carne y en las ansias
y lo santigua en mundarro y zorro hueso.

El trajín es el drama de las cosas
y la dopa es monodrama cotidiano.
Quien nos oye y nos habla saldrá de la penumbra
y la sustancia negra de los sesos,
¡ay, como una mina, ay como una dopa!

Aún así, las palabras requieren ser oídas
más allá de la bioquímica,
secas del amargo ahí,
porque aún la mina entristece
como neura incolora
y llora el tango y se va, se aburre
y no hay canciones ni placeres, si se va,
¡se muere Mina, mina se dopa!

2-16-1997

*

Los salvajes

La misma capacidad intelectual se somete a la posibilidad de una organización, lo que jamás rige para el espíritu:
Martin Heidegger

Yo sigo malvestido
con el olor a esteros.
Camino celoso por cada corazón
en mis pisadas.

Me gusta que se diluya el viento que me sigue...
aún así, no se van, me acechan.
Les molesta mi espíritu y cómo lo descifro
dando destino a él desde mi humanidad
submitida, deyecta y entregada, mis proyectos.

No es que ellos teman que devuelva los golpes.
No doy estocadas por cornadas, pero resisto.

Es que son custodios de la Noche,
ecuánimes, sacerdotes del entendimiento.
A las cosas ya dadas las revisten con modificaciones...

Quieren que mis pantanos fluyan hacia sus rascacielos
que son el torbellino, su mundo comundano,
su más allá, nocturno de cielo y gloria santa.

Quieren el progreso que apuñala con axiomas.
Que utilice sus vestidos y sombreros.
Que me corte las uñas y las greñas.
Que me ponga al servicio de las sombras.

Yo sigo malvestido,
me resisto a ser su duplicata
y llamo estero a mi pedazo de playa, mi bohío.

Evito ser planeado entre esos truhanes
y cp,er el pan que comen y seguir
los horarios de sus feces.

Ellos gritan por reducir a instrumento mi soluto.
Son salvajes reduccionistas en los que no confío.
Querrán que admita la cultura del objeto desubjetivado
y los pomposos atavíos de sus templos unívocos
y los aromas ingratos de sus exquisiteces.

2.

Los salvajes transformaron el espíritu en axioma,
en maroma del entendimiento.
Se organizaron y en marcha van diciendo
amor y no aman; paz y son violentos,
verdad y mienten
por cada poro abierto
en el relámpago.

Se persignan ante las potencias el deber
y, empelotados, marchan
con sus cantos de victoria y epinicios.
En las calles, a espaldas vueltas, vociferan
y atacan, danzan y reclutan
a crédulos secuaces.

Bélicos, elatos, soberbios
buscan el oro espiritual en concordancias;
lo cuantifican en apremio.
Lo perpetúan en planificaciones.
El dios cuantitativo los bendice.

Deuda extraña, empeñados
hasta los ojos están y ellos no ven
ni se curan de sus degradaciones.
No se aflijen por servir al poder y sus rutinas.
Sus rodillas se han pelado porque son idólatras
virtuosos, golpe en pecho, de egos tremebundos
pomposos y pietistas quid pro quo.

Los salvajes fundan los Cuatro Evangelios
del Desastre, con el espíritu en la boca.
E invocan a Matoco mientras cumplen
con los servicios de la Infamia:
(1) entendimiento
(2) instrumento
(3) cultura
(4) adorno.

3.

¿Quién dijo: eres tú, salvaje...
y sacó de mí, aullidos; con qué poder
se convocó, me tiró del caballo, me acusó?

Pues ya asoman las pezuñas
debajo de mis pasos
y el colmllo azota el viento como gran verbo.

¿Qué está pasando
con la mansedumbre creadora y la fratría
... que el Matoco nos trastoca por enteros?

Se ha espantado el apoyo y el balance
y corremos loquinchos por los andurriales.
¡Hoy somos cómplices, unos-para-otros,
tal para cuales! Topamos
con el disturbio que evitamos.

3-7-75

*

Las prostitutas


a Rocío

Cuando saltas delante de mis ojos,
cuando irrumpes, ente manifiesto,
y das en las pupilas,
eres un golpe de la brisa con aroma
y una mariposa y una noche y me encantas.

Por lo general, evocas el perfume
y la tibia forma del muslo
y la armazón de huesos
relajados y fluídos.

Tu estómago cubrirá mi piel
como arcilla que se lava en barranqueras,
o cascada que baña dulcemente,
aunque huelas a yagrumo a mis espaldas
y te pierdas como gacela, apurada
por tu rumbo de malezas o escondrijos.

No me gustas por eso
porque te vas y tu encuentro
es más breve que el silencio
y menos duradero que la aurora.

... pero me gustas, zorra,
porque conservas la astucia de vulpeja
y husmeas la madriguera de la calle.
En la ciudad mundana y en la plaza
del cuidado circunspecto, te temporas.

Te surtes con vestidos de lujo
y de marrana, si te place.
Te engalanas, asqueada o cómplice
del orgasmo ajeno.

Te obsequias provocante y provocada.
Azuzas con lockeano sensualismo,
te enciendes como un motor de sexo, talonera.
¿Pero dónde, mujer, serás tú más amada?

2.

... me gustas, nulípara, y no quiero pagarte
porque en tí está escondido todo lo que quiero
primariamente mío, hormonalmente santo,
tus críos con su lenguaje puro
a menos que los vendas,
lo mismo que a tu cuerpo.

Te hallaré como el zorro
que no vende ni compra su presa, la persigue.
Se cerciora si conservas o escindes
tu luz de fe y malicia, tu fuego amor e instinto,
tu pez ígneo de lealtad
en los montes sagrados de los días.

3.

No vayas por fuego fatuo y por ventaja
a los ojos de salvaje, que él no paga;
él muerde, acosa, organiza,
desespera, se angustia
y en su mundo no existen las monedas
ni el fascinum ni es el escarnio;
no pagará las deudas no debidas
ni fundamentadas,
menos al nacón de las monedas.

Como el salvaje, satisfecho del rito
pezuñas clavadas por astucia y por deseo,
soy el preguntante del te quiero.
Que la necesidad carece de ley,
pues me gustas por necesidad
y por ella, desde ella,
contra tí y tus pareceres,
voy a zorrearte con colmillos
debajo de tu ombligo,
venceré la urdimbrada de tus noches.

Con hocico agudo lameré de tus tetas.
Donde tengas un corral, destenderé
tu cama, rasgaré tus máscaras,
por olor puro de tu aliento,
por sudor sagrado
de tu sangre, vulpeja.

Que la necesidad tiene cara de hereje.
Que huirás de mí, que no querrás aullido
entre los pobres, alarido en soledad
de madriguera, ¡pues, pobre de tí
y tu oropel y tus tesoros de recompensa
en numerata pecunia! vanas cosas son
si un salvaje te descubre,
que no sea yo,
que voy a preguntarte si me quieres,
que voy a subirme a tus muslos
y tus nalgas hasta que pierdas
el cobre y te delates
salvaje o malnacida
del estero
y el pantano.

13-4-1975

*

Schickung / Destinación


La angustia es la realidad de la libertad:
Soreen Kierkegaard

Bienvenidos los que creen
que el mundo es insufrible, cruel y oscuro.
¡Les tengo una noticia bienhechora, fenomenal!

La realidad depende de la cura,
pero no lo real. De modo que es posible
jugar en el Gran Patio del ser-tranquilizado
y esconderse de la angustia de ser libre.

¡Quieran, hijitos tristes, que con querer
se gana y se cuida lo alcanzable y llevadero!
¡Quieran que hay entes manifiestos
que agradecen el apego y la llevanza!

Serse por anticipado ya en el mundo
no siempre es soledad o berrinche.
Quieran, chicuelos esclavizados de contento,
darse al encuentro que, aún en las penumbras,
hay descanso y conusuelo.

En el gran patio óntico están las cosas
manifiestas, intramundanas.
No siempre son juguetes, pero bien
que divierten...

¡Abran los ojos, hijitos tristes,
vayan sin muina al circo cotidiano
y verán los ríos salvajes,
esteros y ninfas del julepe, retozonas!

... pero eso sí...
no se aparten del Uno.
La cura angustiadora vigila los portales
y está ofreciendo, por amor,
un ser sí mismo más amplio
que todos los patios y los entes:
el destino de la luminosidad.

7-7-1978

*

La familiaridad

En rigor, la familiaridad es una condena.
Eres libre para decir no me toques
y, aún así, te manosean a gusto.
Te abaten a lamidas con sus lenguas de humo.
Creen haberte creído y no te creen.
Creen haberte escuchado y no te escuchan.
Creen que te ven sin que sus ojos te muestren.
Eres la habitualidad
que se acumula, perceptuante.

La tranquila seguridad de sus enjambres
donde crees hallarte
entre inquilinos ciegos y afectuosos
no es tu casa; es sólo un puente
de lo organizativo y lo intramundanizante.

¡Ninguno está curiosamente.
digo CURIOSAMENTE en mayúsculas
apetecente de tus huesos!
Don Nadie se ha alejado
del meollo de tus causas.

Nadie hay que te observe, sigiloso,
hasta escindirte puramente y con la muerte.
Nadie que examine con sabios oídos
lo que se halla hundido y pisoteado
entre tus voces, crecido por tus ecos.

En rigor, el hallarse
familiar y familiarizado,
fulano ante fulano, es sólo organizarse
a espaldas vueltas de tu canto
para oírse menos, unos y otros,
en la sangre pulsante de clamores:
¡estás solo, rodeado de otros seres,
meramente! porque la familiaridad
no es lo crees, no es íntima.

7-17-1974

*

La canción angustiada

Me hacen falta dos ojos más para mirarte.
Te añoré tanto que mi canción entera
se volvió pedacitos, me perdí
en los gorjeos de la boca de Nadie.
Mi lira ya no tiene alas
ni halla delicia
ni inspiración,
su aliento.

La noche y el submundo se parecen mucho.
Son espantosos cuerpos satisfechos
con su propia y pretendida dualidad.

Esta ha sido la mentira de oceánidas
de carapacho duro.

Como en habitáculo cercado de condena.
el corazón se despasea, de extremo a extremo.
La esperanza está vencida por las dudas.
El viento fuera brama y temo.

A paso de tortuga, el aliento se levanta
y mis ojos salen a las lágrimas.
Escapo de este viaje nocturno.
Un palurdo en años soy
que no encuentra el camino.
El mar de señales es confuso.

¡Como quisiera una ventana
hasta un trayecto hermoso, luz diurna
que abra el firmamento y en apofántica verdad
hasta un hallarme en como soy, recién naciendo,
ante tí, con mi canción cimera, mi voz
abriéndose entre dos encarnaciones!

5-6-1993

*

Schickung / Destinación


La angustia es la realidad de la libertad: S. Kierkegaard

Bienvenidos los que creen
que el mundo es insufrible, cruel y oscuro.
¡Les tengo una noticia bienhechora, fenomenal!
La realidad depende de la cura, pero no lo real.
De modo que es posible jugar en el Gran Patio
del mundo a ser-tranquilizado
y esconderse de la angustia de ser libre.

¡Quieran, hijitos tristes, que con querer
se gana y se cuida lo alcanzable y llevadero!
¡Quieran que hay entes manifiestos
que agradecen el apego y la llevanza!

Serse por anticipado ya en el mundo
no siempre es soledad o berrinche.
Quieran, chicuelos esclavizados de contento,
dénse al encuentro que, aún en penumbras,
hay descanso y conusuelo.

En el gran patio óntico están las cosas
manifiestas, intramundanas.

¡Abran los ojos, hijitos tristes,
vayan sin muina al circo cotidiano
y verán los ríos y los salvajes,
esteros y ninfas del julepe, retozonas!
... pero eso sí...
no se aparten del Uno.

La cura angustiadora vigila los portales
y está ofreciendo, por amor, un ser sí mismo
más amplio que todos los patios y los entes:
el destino de la luminosidad...

7-7-1978

*

Novelería

Entre aquellos que susurran y gritan
(dizque por elucidaciones)
en la calle rival, la acera de enfrente,
hay un montón de gargantas mustias,
asmáticos, ahogados, gangosos,
hijos del ronquido cotidiano
y la tartamudez de la consciencia.

Entre ellos y yo preservo
la distancia a fin de no ser comunicador
de miseria y de novelería.
No seré como ellos,
lógicos lenguaraces,
pudibundos calculadores,
cazafortunas del análisis teórico.

2-16-73

*

Aquelarre

¡Ay, la multiforme sabiduría de la conciencia!
cómo se acredita ante el soluto
y se vende, como pan caliente.
A mi pueblo lo tragó la tremolina,
el ruido público y la prudencia civilizadora,
censurante y coactiva.

A mitad de alguna maravilla
cantada desde Whitman, por ejempo,
ya abundan más aleluyadas,
que sinceraciones y los rebaños,
cargan sus modernidades...
marcapasos para cítaras y panderos,
pietismo, oratorias narcicistas, normativas
y es por eso que al puro comienzo
del ritmo eterno y cósmico,
se fatigan, se desmayan, pujan el aliento
como larvas tosientes, reventadas.

¡Qué atroz espectáculo, qué aquelarre
de rabaneras y ecos de macarras,
pobres de ellos, ya no querré entrar
a sus iglesias, sus conciertos,
sus cenas de homenaje a los patriotas
y santos, sabios, triunfadores!

2-8-91

*

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Friday, April 15, 2005

La función de la poesía

Al profesor y poeta César A. González T.

1. Las Interrogantes

¿Para qué sirve mi voz? ¿A quién hablaré?
¿Quién me escuchará sin la indiferencia de arena,
sin disparos de tiempo / espera a flor de sienes?
¿Se puede hablar a la mugre,
a los rastrojos que resbaladizamente
bajan de una colina o de las ramas de árboles
en víspera de su último otoño?

¿Conversa alguno entre nosotros
al pez, a la sanguijuela o a la rana
que se pudre en el húmedo ocre?
¿Se dirá al camino solitario:
«Tengo voz para alguna fantasía.
Lloré mis muertos antes de sepultados.
¿Cuál es mi deuda, con qué corazón
sustituyo al fracaso?»


¿Se hablará a mulas y mercaderes?
Y, ¿sirve el sol de este desierto para oír a los que,
calladamente, bendicen a las higueras?
¿Oyen las paredes? ¿los deshielos del Artico?
¿Se conmueven las moscas y las lagartijas?
¿Con qué caricias me brindará su mirada
la hornilla y su llama, la televisión
y el periódico viejo que menciona
la angustia y sus paisajes?

¿Para qué sirve mi voz?
¿Con qué vínculos volveré al pensamiento
si hay una inútil sordera matándose allá fuera
y unas culpas que me hunden en infamia?

¿Quién se molestará, como yo,
por las esclavitudes y las dictaduras,
por las mentiras científicamente elaboradas,
por las conspiraciones triunfantes
de crueldad y ambiciones?
Por 40,000 niños, ya armados, heridos,
homicidas, a la fuerza reclutados
en Afganistán, Liberia, Sierra Leona,
Costa de Marfil, Burindi, ¿quién que lea,
Niña del Futuro, índigo-ser,
quién que te escuche?

¿Dónde está el que te oirá, poesía,
quien comparta un poco de tu olfato
y a quien pertenezca el más recóndito eco
de nuestros corazones, qué nombre tiene
el que te oye, tal como a mí has oído?

2. Los que escuchan

Escúchala tú, cuyo nombre no importa.
Tú, que no tienes tradiciones,
que eres en la basura y en el dólar,
quien te animas en las aves y las culebras.

Acompáñala un trecho más.
Camina con Ella. Habla para mí como yo te hablo
porque aprendí a escucharte en medio de la guerra.
Llórala porque yo la he llorado.
Respóndele con las dulces frases
que conservas o tus dolidas memorias.

O acúsala con tu dedo de horror,
con tu reino de maldiciones.
Y reconstrúyela aunque la escupas primero
y rompas, a golpes, la estructura que en ella piensa
con los huesos que, en tí, en nosotros, se duelen.

Cuando esté frente a las estrellas
o ante los relámpagos
y haya malos augurios en los pájaros
y zumbidos de balas en los montes,
exhíbete en los espacios.
Arrímate a sus alas metafóricas.
Reconócela en sus vuelos.
Forja tu señal que entenderemos.
La naturaleza, el dolor y el amor
en tríos cohabitan.

3. Solidaridad

Si me ves en el hambre, pan de poesía
me será grato. En desnudez,
cóseme un vestido, porque no faltará
quien me aborrezca y nos niegue a los dos
la tela del lenguaje.

Sin la unidad, sin el sueño que ella me ha inspirado,
¿qué historia escribir sobre esta tierra,
qué objetivos idear, con qué estómago
digerir piedras o justicia?

Cuando ella no sea en la confianza de ninguno,
cuando por ausente ni nos sirva ni a nada se aproxime,
¿qué nos quedará sino... la soledad de la miseria?
¡El exterminio!

¿A qué tradición correremos
por un rencor bien traducido,
por una blanca mentira,
por un mito, por un curso de acción,
verificable y práctico,
o sicológicamente válido y consolador?

¿Con qué pan llamarnos pobres?
¿Con qué dulzura decir: «Somos humanos»?
¿Qué amor saldrá de los ojos que no tienen misterio?
¿Qué canción filtrar en las sonrisas?
¿Cómo adorar cuando está muerto el latido
que vincula la sangre a la rima interior del infinito?

Si somos tan sólo ciegas bestias de yugo,
si nacimos sin más objeto que el bostezo
y las garras homicidas, ¿qué diferencia
habrá entre el asno que no escribe versos
o las hormigas sin refugio ni túneles semánticos?

¿Quién nos sacará del fuego y del agua,
del polvo violento de la arena, del frío coágulo
del ruido rencoroso, cuando los atormentadores
se coman el instinto y no dejen ni huesos ni palabras?

4. Los nombres del amor

Escúchame, amor.
Dáme tus nombres.
Sella a tu pueblo con versos en la frente.
No huyas del espanto que en sus divisiones duerme.

Despiértalos al habla, insomniálos con retruécanos.
Pónlos a crujir con las perdidas sinalefas,
a graznar, a aullar, que chillen y clamen,
que canturréen y silben bajo los puentes.

Sácalos en pijamas de sus frazadas de mudos.
Exhíbelos en cueras por las calles y los clubes;
pero danzantes de poesía,
gordos de himnos por tu causa.

Señala las puertas y que toquen
hasta que sus nudillos sangren
y tengan voces roncas de tanto rescatarse
de las modas sin oficio.
Que hagan filas en los manantiales,
que roben del agua frescura rumorosa,
sus resacas,
sus peces limpios y veloces,
sus remolinos,
sus abismos de corrientes
subterráneas y vírgenes
que todavía no tienen nombres,
inéditas de textos y de mitos.

Nómbralos, amor, que los conoces.
Házlos recordar lo que ella ha sido
con su pasado y su porvenir.

Cuando todos estuvimos de rodillas,
moralistas, rimeros, carpinteando palabras,
fingimientos, tolerancia al que oprime,
sordos al que aguanta, caídos y cobardes
como cómplices, la viste tú
como diosa del sucio
y supíste su corazón de mansedumbre.

La cobijaron con los panes y mantas de tiranos;
pero, ella, por ser quien es, tenía su ternura
y su inocencia bien guardadas, y llamó,
para dar orden, a los que escuchan
con la voz de los que odian y sufren.

Nómbralos, tú que la antecedes,
con igual palabra de amor y que existes
para la prostituta y la adolescente,
para la anciana y la viuda.

Y en el evangelista, súrtete de ira y de versos.
Da señales para el ladrón y para el iluminado.
Revuélcanos en oídos y palabras.
Busca a los drogadictos y a los asesinos.
Entra en sus bares, a sus cárceles,
a sus tugurios llenos de lamentos
y proyectos de lucro peligroso.

Dáles una terapia nerudiana.
Cállalos en el hambre de Vallejo.
Límpiales las gargantas para que digan versos.
Lávales las tinieblas para que lean a tus luces.
Cóselos de porvenir con tu rima

(tu interior sin estridencia ni ripios).
Cuando te pongas en el centro de la página
de cada corazón ajeno, díle que yo también
hablaré sobre ella y, por ella, los amo.
Y cuando digo tu nombre, amor,
¡a todos les nombro!

5. Las figuraciones

Me imagino que muy pocos la ven.
Son como pobres carpinteros,
infelices vegetales del sudor,
explotados explotadores de los techos.

¡Qué pena que no hayan visto al Arbol,
al padre de los cedros sobre el bronce!
Pero esa azada básica y creativa,
esa fascinadora voz que abre castillos
cada vez que en las maderas canta el árbol,
cava por su misterio más profundo
que el que a clavadas se penetra
con golpes de martillos.

Ellos miden a plomada los balcones
y sus manos levantan piedras, artesonan,
serruchan hasta ladrillos en el alba;
pero, debe ser terrible vivir así...
con sólo herramientas y formones,
con escuadras y delantales
como sonajas que golpean a minerales
sin tocar la veta más humana
en la casa del lenguaje.

¡Debe ser terrible
vivir sin símbolos, agotados
en el primer pedazo que sobra de una pieza,
sin nada que ofrendar detrás de los acentos
y los mudos sonidos, duros como el moralón,
pesados como el guayaco, apolillados y ofensivos
por exceso de aserrín y hachas y martillos!

Me los imagino, sin cohesión infinita,
con esa conformidad de andar al viento
revolcados, sin raíz, sin ocultos lazos,
creyendo edificar las cálidas mansiones
sobre peñas de hielo...

Ellos son los poetas sin poesía.
Los huecos repetidores de los martillazos
de los que no querría mi pared levantada
ni sus aburridas bocas de tachuelas
que sudan la tontez del mundo
con sus abecedarios de albañilería.

(Del libro «La casa» de Carlos López Dzur

*

Libro de la guerra (1)

La función de la poesía

Otros textos

De «El libro de la guerra» (3)

Memorial Days

¿A quién diré que irrumpas,
luna de la tarde, madre de la noche,
si dueles como granada rompedora
caída en mis collejas, azotada
sobre nervios que clamaron por amor
ante mi largo día que condena?

¿A quién diré que un espigón
me creció a medio pecho, me resiente,
me pica y me arde y voy, paloma duenda,
al sinsentido de inoperancia amarga
y sufro con manso dolor, buey que lame
incertidumbre y desaliento y nada?

¿Por qué me hicíste así,
distinto al penco de alma torpe,
ajeno a los filos de puñales
y como fruta sin espinas
que ha madurado herida, tendida
en la cibíaca del ser más oscuro, tímido
por el estío y la penumbra de los días,
sin fuego crepitante que lo crezca
y lo ampare, con esqueleto y tallo fijo
y su esplendor de geotropismo?

¿Por qué te hablo, Luna, si ni oyes,
por qué te amé, Sol, si me olvidaste?

2.

¿Qué me dijíste, Luna raída
en el harapo biótico de la duenda vaca,
qué me dirás, después del rocío
y la intemperie a solas,
si los moscarrones, en camenas romanas,
embrutecen tus voces, chillan como cigarras?

¿Qué me dirá la intrusión del lamento,
la queja de la bala, el inhóspito espín,
el puño contra rostros afligidos y blandos,
la herida abierta, la coz con sus remisos
que no paran la angustia, el dolor
y la muerte, malapata, qué me dirás,
directamente a las mejillas, al cóccix,
Luna de la tarde, madre de la noche?

3.

¿Qué vas a decir al niño
que la muerte llamó a las filas
del ejército de tu imperio en tanganillas,
qué diras ante la ríada de sangre
que acaudala mi marcha de recuerdos
a tu muerte, qué dirás, paloma,
que en el cielo te posaste como el lamento
de la Moksa cercenada, qué dirás
si darías la piel porque cese la hoguera
y el cuchillo que nos pega a la pared
y al alarido que subviene por la vía
de la navaja cabritera y el mortero?

¿Qué diras a la nube que deprava
con napalm, al ataque de gas
que huele a orines, a diablos vomitados
del banquete convival del homicida?

4.

¿Qué dijíste cuando a más y mejor
llovió el rugido del macuco
y en juego sucio se borraron las fronteras
e iban vestidos de jubete y mallas de hierro
los que portaron espadas y fusiles
a fin de cerrar su espita a la alegría?

Y la noche se convirtió en escarnio
y se acostaron contigo, muchos de ellos,
frágiles habsburgos, depravados
en escondites de solapada subversión,
tu cama blanda, tu cabaña humilde.
Y les díste hijos, palomas duendas
que aprendieron llamaradas de petate,
incendio amargo, complicidad en muina.

¿Qué dijíste, Luna de la tarde,
madre de esa noche que fue el Peloponeso,
si dejaste una traza de atadura
como vestigio de la flor tronchada
y la raíz perdida, qué dijíste
que, en la noche, te busqué como madre
y me hallé a una perra malparida?

5.

¿Dónde estuvíste, lunita mía,
que te escondíste en maya / malla
de jubete y mácula, en pecho de bronce,
en corsette de olvido y tu atadura
fue mi luto y lluvia roja y sangre?
¿Dónde en la noche se bendijo
al calcilla, engendro de estos días
que decrecieron mi estatura
de confianza, rubor y alegría?

Traté de verte tras la nube
(luna de esa guerra de Germania)
y la hiel me brotó como chijate
y me sepultó, know unto God...
pasé al abismo del polvo y la anonimia,
a la tumba de los buitres,
y me besó la muerte.

6.

¡Pero yo te busqué, santa repisa,
puntal de Indra, en medio de la lluvia!
En el Día de la Recordación,
ay de los mortales,
días de entes que se tragó la Kama,
tu cielo de deseo, pregunté y quise
tu memoria formalizada, tu consuelo.
Y tuve el cuerpo penco, orondo, tosco,
y te lo dí a guardar con el decoro
horaciano de la guerra; yo dije óyeme:
Dulce et decorum est pro patria mori.

Te entregué las cuencas de mis ojos,
yo te bendije en las chicharras del ruido
del amor objetivado y del libreto nacional
del patriotismo, yo fuí gusano y plaga,
el prusiano gesto, el épico sustento
de tu Maya, y dije, Luna mía,
por tu esperanza el futuro trasciende,
la democracia es pura, el lanzallamas
te invoca, la corneta me anuncia,
con granadas de mano te saludo.

Y tú, acaso si eras el poder
de la propaganda del Estado,
en ausencia, distante, sospechosa,
te perdíste aunque me amaras,
o acaso la villanía del enemigo cuestionaste,
todo su alarde de rivalidad, su truhanería.

¿Cómo saberlo? ... no llegaste.
Te escondíste, luna de mi tarde,
madre de mi noche.

7.

Ahora, ¿qué haré, Durga lunar,
guerrera de demonios, qué haré
con pueblos diezmados a mi diestra
y el dulce decoro, zurda trinchera,
y el exterminio, ultraje, caos
y las mariposas que me rondan
con su color de calavera?

¿Qué haré de prisa y corriendo
para que apruebes este corazón agusanado
si éste se pudre en medio de cadáveres
y morteros humeantes,
qué haré con el tradicionalismo celebratorio
que gime y cuya corneta no oyes, Luna
de la tarde, madre de la noche?
¿Qué refugio buscar si tu seno de plata
ignora mi uniforme?

De prisa y corriendo voy
y ya no hay atamanes a mi lado,
y los bandidos son muchos en uno
y, en medio de sicarios, mudos, solitarios,
solemnes, sin amparo, ¿cómo hallarse
y tener tu figura de besos?

Esta fiesta por los muertos
me intimida; porque estoy vivo aún
y con sed de luna y swástica,
y la cruz gamada y el fusil
como espadas se clavaron al pecho.

De prisa y corriendo voy, sin hallarte
y por dejar la hecatombe
a las calladas ando,
sin olvido de este cuento de cuentos
que es la muerte innecesaria y torpe.
Memorial Day, ¿para quién
si es por tí, luna de mi tarde
por quien no quiero tenerlo
por madre de mi noche?

8.


(Moon) iluminates our animal nature, types of which are represented below the dog, the wolf and that which comes up out of the deeps, the nameless and hideous tendency which is lower Than the savage beast: Arthur E. Waite

Tu luz es un reflejo meramente,
¿qué puerta de salida es mi sustento?
Un animal aúlla cuando yo pido voces.
Un escorpión me late en el submundo.
Tu estás detrás del velo, Luna-Madre,
maula imagen dibujada
por miedos naturales.

De matute te fuíste, fantasmalizada.
Hito de pillerías has sido, sin quererlo,
pero eres lo más real que hay en mi mundo.

A la matiega, rudamente, te he llamado;
aún no sé cómo ir sin disparar moyanas,
aún no sé cómo amarte
sin encender culebrinas;
aún no sé, sin morder, sin ladrar
con nervios del rabo-simulacro,
declararte lo Uno, espíritu-materia.

En pozancos de tus viejas aguas
descubrí tu belleza.
Un perfil de tu rostro me iluminaba.
Tu luz manejó imágenes aún dulces
(¡aunque ya estén perdidas!)
y, en la riolada de tinieblas,
tu ser prefiguré con preguntas
de la resistencia, tu encanto.

No te separo aún de las bestias de mavorcio,
con dientes afilados y pezuñas, amparadas,
te avisé, no tengas miedo;
porque seas lo que seas te he querido,
te invoco, te llamo, te nombro.

9.

Quería las compensaciones dionisíacas
de tu Vientre profundo, el beso
que se huyó traviesamente
de la objetividad verificada.
Quería tus manos campiranas y agrarias,
tu mañana, tus tardes, tus noches.

Cumplida la plenitud de los tiempos,
pregunté con fe, ¿cuáles han de ser
tus emociones, con qué gesto entraré
en Tu Semilla? y tarde, mal y nunca,
llegaste a mi tiempo, con danzas
de tus mecanismos defensivos.

Bajaste una porción de lido
en mi bahía, y un estallido de granada
y lidita murmuró mi apellido.
Y dije: No eres tú por quién esperé,
tanto monta que seas el contrabando
de las espinas tenebrosas, el zapaso
de escarnio, el sable, la moyana,
el fusil, la cañonera, el beso del obús,
el bajo calibre de las culebrinas...

... yo te pensé de otro modo:
serás el Huevo de la Noche
y una manga del viento traerá
tu cuerpo oval, tu redondez erótica
y serás en mi espacio, cariciosa,
y, aún más, serás el oogonio
que navega mi conciencia
y la sal y pimienta de mis gozos.

Te pensé intensamente húmeda,
llena de escozores, suma proteica,
femenina; concederás por cascarón
tu tálamo y nubes suaves y rico bationdo
de tu esencia; yo te pensé, erótica,
accesible, digna de observarse
directamente al centro del Oosito,
falda adentro, papayona, peluda,
con el ombligo reiterado
como el eco, con muslos abiertos
como centro de un valle,
o una cueva velluda.

... pero cumplida la plenitud de los tiempos,
cuando busqué tu monte oscuro,
cuando pensé en tus mejillas pegadas
a las mías, escondíste el mutuo acopio,
la cosecha, y llegaste sin lunas.

Trajíste el rayo y el olor del ácido pícrico.
Golpeaste mi cráneo, pulíste mi vergüenza
y el super-Yo se interpuso, guardián moralizante,
para decir la vida del Espíritu
da saltos de mata
y en medio de la suaca de los días
exije mucho, rispa, malhumoradamente.
Es priosta, mayordoma, Estado-sacerdocio,
Luna no es lo esperas que yo sea
y yo salí pitando, a vana prisa,
y dije: ¡no te conozco, madre sabia de pega!
No te huelo, piéride más vieja
que la sarna; Luna, ya me entregaste
a misogamia y desencuentro,
en vano es mirarte...

10.

Entonces, comenzaron a aullar
todos mis demonios, duendes
que no tuve escondidos todavía,
culebrillas que se ocultan en yautiales,
gusanos alevosos que suben a la yuca.

Se llenó de gusarapos el porongo;
en agua sucia, mis palanganas lleno.
En penas eternas, se refocila
la bichaza como lluvia sombría
y hacia rondas de samsara se va,
cae gotereante, el alma que me habitas.

El tiempo está donde fuíste relámpago.
La hora, cadena de rosarios,
reza su meyosis, cuenta días
y cada tiniebla te deslava con ecos,
con enojos, con el tedio
de sus cacofonías.

11.

Busqué tu monte oscuro,
confié en quedarme ahí, hijo tuyo,
yo, selvícola, en el sieso
de tu cósmico intestino,
ctónicamente productivo en tu reposo
distribuyendo mi gozo con tu danza.

Yo dije: Está por más la prenda,
me has compensado en la raíz
debajo de tu falda de prasio, yo
en la felpa de musgo, tibio y húmedo.


Eras Una, pensé, al lado de los muchos.
Con tu beso reordenarías la Metafísica
de lo Real, con tu abrazo me harías tuyo;
como haba de tu vaina, te habitaría.
Dentro de tí, tengo madre y hembra
y en tu dolor se desnuda tu cuerpo en el mío.
Uno más en el escorpión de tus edades,
renacería en el pez de tus comienzos.

Eras Una, la que amé
por un refilón de tus fulgores
que alcancé a discernir desde mi sombra.
No tenías jerarquías ni arrogancias.
Eras la cosecha del campo,
eras la necesidad necesaria,
eras todo lo que yo quería.

12.

... pero un día me dijeron
sólo la ausencia existe, sólo la sombra,
todo se va, sin regreso, todo estalla
como lidita o volátil meteoro
desde algún rincón del universo oscuro.

Todo es salto de mata, huída
mecánicamente reductoria.
Todos a la pega vamos
por la treta que a cómplices agremia
y Ella / tú ya son mentiras,
discurso de los lobos,
el eco del ladrido que perdura,
la musa de los cántaros vacíos
en las estepas.

El interno verdugo es todo lo que existe.
El que ladra su gemido y nada cambia
porque la senda es extravío
y la ira, asfixia, y todo, quemón
y cuenta nueva y más multiplicarse
predictivamente en regularidad
y en recurrencia, para dolor eterno.

13.

Llámala prostituta, negación
de tu alma, mercachifle
del abrazo prometido, la que se fue
y no vino, la que dejó tu corazón
en la loma, a solas, pifiando;
dále por nombre la abandonadora,
la que se vende al olvido,
la que trafica con sombras
que no le pertenecen por completo.

Llámala ramera de la Era Pisciana,
la que rompió el huevo de la noche
y te dio nictalopía para que veas
lo que no debes, su sexo impuro
de Maya, su leproso No-Ser
de soledad y desprecio.

Llámala, Doble-Vida, simulacro
de la economía física, miseria en ciernes.
En este imperio, con cantos de sirena,
es quien seduce; en esta esfera,
con cuchillos de luna, es Ella
quien te mengua y te castra.
Llámala pues engaño que razona
en círculos de Apolo, dato icónico
de culpas retorcidas,
hija de tarde y nunca,
madre de la Noche
y el más allá de la carne.

14.


This is a great challange of our time,
the storm in which we fly. History is,
once again witnessing a great clash.
This is no time for impatience and self-defeating
pessimism... We are ready for war!:

Presidente George W. Bush

En los días que elegí para Tu Ofrenda,
días de recordación
y espacios arquetípicos, Tu templo,
no dancé con tu cuerpo
ni te orbité.
No pude invocarte
ni en silencio.

Un nubarrón de luto estremeció mis venas.
El frío se aceleró de un golpe
en medio de repique de tambores.
No hubo voz que dijera:
La bondad es infinita.
La salva de cañonazos avanzó.
Asesinaba las palabras debidas.
O apropiadas.
El Gran Discursador, rey-sacerdote,
nos ataba la lengua; él bebía sangre.

El día fue llamado Solemne.
Todas las prudencias convencionalizadas
acudieron, ocuparon el parque.
Se sentaron junto a la Gran Tarima.
Maat dejó que el Sol pasara sobre el Nilo.
Cursó así todas las esquinas,
examinaba el caudal, celosa
de la espuma, el musgo, las ondinas.

El presidente estaba allí,
perfecto guachinango con los ojos
fijos en escarabajos de la orilla.
El jefe de la CIA, el jefe de los jefes
del Pentágono, el Gran Estado
allí todos llegaron, solemnemente
vestidos, aderezados, circunspectos,
para ver a los deudos del Quebranto,
a los que necesitan la bendición
de autoridades temporales
y disputas rituales con lo Eterno.

Ataron con cornil a bueyes del deseo.
Calcularon el número de lágrimas,
se pidieron credenciales a los llantos.
Todo estuvo en su lugar,
en la zona segura, acordonada;
allí, con las pirámides de la Física Clásica,
presidía el Logos, el análisis,
el control absoluto.

A ninguno se quiso descalzo,
o con sandalias, ninguno con T-shirt,
ninguno con coleta o melena de desgarbo.
Nadie que sea descortés que esté presente,
ninguno que gesticule en bruto sea admitido.

Nadie con aretes en la oreja,
o tatuaje visible, se aproxime,
nadie con angustioso rostro
o con olor a tufo, nadie con patas
de cabra, o tarros de cornudo.
Ninguno con dientes neguijosos.

Exento sea del podio quien no admita
los Nuevos Paradigmas
y su noción del riesgo.

La guerra es lo sagrado, han repetido.
No se vea al penco con los ojos salaces.
No se tome una foto al que está espatarrado.
Evítese la escena del que se rasca
el orto; todo debe ser perfecto,
con objetividad racional, preformulado.

El día fue llamado Solemne.
Bush estaba allí, y la pobre Condolezza,
figurón marginal de la sombra,
y Colin Powell, el Neandertal
más ocre de la cueva, y Cheney,
quien buscaba su mirada
para hacerlo portavoz
de otra mentira, porque ambos,
uña y mugre, óxido de uranio tienen
por hemoglobina.

15.


La prostituta se apoya en el arquetipo del verdugo:
Maureen B. Roberts, PhD

A diez calles, por lo menos,
te vieron... Que me contaran
no fue necesario, te corté el paso
y te llamé, pero cruzaste de largo.

Te metiste en una luna de maula:
eras la Maya que niega, la proyección
que engaña, la víctima que condena.

En la Harbor medio-vacía
por causa del evento, Memorial Day,
homenaje a grandes héroes
y familias crédulas
al virtualismo entronizado,
te vieron y me cuentan
que pasaste comiendo de las culpas
que los demás te transfieren.
Tú tomas y dejas, surtes y olvidas.
Este es tu consuelo, por lo menos.

Vestida ibas con gracia de tus nalgas.
Plata líquida en tus haldeares,
intensa virtud, tus piernas
y el movimiento de tu sieso,
¡qué delicia, mayativa, descocante!
Con fortaleza y audacia te exhíbes.
Con pantaletas azul celeste
de tu antiguo cielo, atrapas.

Robaste el privilegio de ir
en desvergüenza por la calle
y echas la escandalosa
durante el Día Solemne
y estos robocops del Estado Vigilante
nada dijeron aunque díste
la nota discordante,
ramera caprichosa,
efeba desobediente.

A cambio de dinero
admitíste la gumía, la daga turca
y la exacción, te díste precio
por vender jera y placer
al mejor postor, así me heríste,
Luna de la tarde,
madre de la noche.

Llevaste tus senos perfectos,
quirúrgicamente diseñados.
Tus labios como flechas de ballesta
daban besos, tu saliva debió ser
como lava de volcanes porque
quienes te compran chupan del bote
y son felices, se repiten en noches
contínuas de macanda
y tú con ellos, fletera,
y ellos contigo, son felices.

En los quintos infiernos no es
donde te buscan;
eres ya accesible objeto
de la calle, tu jarana lasciva
tiene hoteles a tu paso, coches
que te llevan donde quieras
por servicio, nenorra.

Fuíste la única puta que salió
a la calle a proyectar
su verdugo interno, amenazante.
Duro y parejo te dan y tú resistes;
yo no, te perdí, capulina, y estoy triste
porque yo también amé
tu araña venenosa
y sus precondiciones instintivas.

16.

Los sentidos son tus puertas hacia el éxtasis: Tony Buzan

No soy yo quien te culpo.
No que haya dejado de quererte.
Yo abrí todas mis moléculas
cuando ví tu Luna llena y eras sacerdotisa
de tu propia llama; yo te llamé
Mi atracción, gravedad del ansia.

Te entregué mis ladridos.
Por un fulgor de tu aroma masturbé
cada espacio de penumbra, el que tú iluminabas,
porque eras ya Una en mí
y yo contigo, el Todo.
Tú me enseñaste a agrandar mis pupilas
y me asomé a mil ventanas
cuando te posabas en la noche,
gentil mariposa caída a mis talones.

Nada te escandalizó entonces.
Tú, sin jerarquías, nada prohíbes.
Te dispensas, entera, peludona,
tersa como rosa de piel,
tenuemente naranjuda como papaya
y sandía, melón abierto,
para mutua algarabía.

Tú, espiona, por revelar el caos,
la compresión infinita
con su deliquio singular y dulce,
te pusíste a gatas y a danzar
locamente, a perderse, a clavarse
en giros del cósmico espín gravitatorio
y ¡gozamos pues que tarde fue!
tú, entorchada con el rabo a mi deseo;
yo, hundido en tu íntima anonimia.
¡El éxtasis! lo eterno.

¡Sí que fuimos dionisíacos
antes que se cumpliera la plenitud
de los tiempos del profeta;
sí que sabíamos de ángeles / sátiros
y de monismo puro,
sí que estuvíste satisfecha de la verdad
de tu cuerpo, tu templo femenino,
ovario ctónico, el monte santo
donde la zarza encendida fue pez
con hocico caliente y su estallido viscoso,
jalea del pan que brindo, vino
que bebíste conmigo!

17.

Te alimentaron con miedo,
otrora fiera de nuestro amor gozoso;
te vistieron con ansiedad mezquina,
animalito lunar que, a orillas
de los ríos entraste al agua
y me hicíste pescar tus pezoncillos
y comerte a besos.

Te dieron la enagua de la angustia.
Te cosieron el corpiño del enojo.
Te amarraron la rabia a las costillas.
Destruyeron tu unidad biológica
hasta esquilmar la hermosura
de tu interna noosfera.

18.

¿Ahora dónde está la magia
de lo cotidiano, tu divertida noción
de caos, tu guiño subterráneo
que cautiva, dónde está tu duende
que responde al mío, tu fantasma
que a nados me alcanza
en el fondo del agua,
dónde la vieja autoestima de zorra
que no vende sus verdades,
su sentido de honesta certidumbre,
dónde tu nalgatorio desnudo,
suave como pétalos, túrgido
por voluntad de forma y energía?
¿Dónde tu voz me da rugidos,
a dónde llevaste tu madriguera
cálida, tu feroz sustento,
tu espíritu-materia,
tu monismo puro?

19.

No te culpo, guerrera de demonios.
Quien arrebató tu riqueza innata
otro ha sido, sin madre,
sin olfato, sin ojos enternecidos.
Alguien fue que, extirpado de su matriz
de animal de bellota, ufano y de oquis
quiso hacerse hiperrreal
como el dualismo y odian al cuerpo
y a pequeños ángeles
que lo habitan, criaturas gozosas,
tiernas, energéticamente seductoras.

20.

En la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente uno de cada dos muertos fue un no cambatiente. Hoy día la población civil representa más de la mitad de las bajas: Mary Kaldor

No quise ir con ellos,
personeros de ultraje, asesinos
armados en ventaja; ellos son
los que atacan tu presencia
y en tí vistieron luto.

Ellos matan a civiles indefensos.
Lanzan bombas que cercenan
a niños; a ciegas reparten
su homicidio organizado.

Yo no les buscaré más
en la tarde en que la Luna asoma,
en la noche en que sus brazos
extraño y me siento tullido,
diezmado, cercenado, por su ausencia.

Tú eres mi ofrenda, memoria verdadera.
Tú, puerca que andas en la calle
pensando que tu hermosura
es pingajo, tú, mi hostia sagrada,
que besuqueas a los nuevos Apolíneos,
intelectualmente arrogantes,
crudelísimamente hartos de sabotaje
y discursos triviales que sólo exaltan
al verdugo intelectualizado.

Yo fuí a Harbor Avenue, calle del vicio,
calle profana, donde ocultas coraje
e impotencia, y te vendes y engañas.
Fuí a saberte ahí, a dolerme
con tu inmundo despilfarro de energía,
a verte vivaracha y compartida
en tu doble vida de desastre.
Y, sin que dejara que nadie te ofendiera,
te busqué, te llamé por tu nombre más divino,
Durga-shakti, Amada...
y te fuiste de largo,
sí, me desconocíste, Amada mía.

Orange County / California 2004



*

Los saboteadores

1.

El saboteador razona.
Bien que razona,
pero jamás medita
ni irá a recriminarse.

Nunca su visión comparte
ni su estrategia discute,
ni su táctica preanuncia.

Con su guiño fascista decretará
su fuerza; con su gesto de guerra,
manejará a nuevos perdedores.

Su mirada la puso en tí, pequeña larva,
que has peleado tu cambio
y la ilusión de tu posible-ahora.
El saboteador es quien ultima.
El perdedor lo alimenta.

Por eso está el ahí-en-duermevela
el sol profundo que se accidentó
al quitarse un piso debajo de su paso.

Amparado está el saboteador
en las nuevas tabernas y escondrijos.
En la sombra, conspira; ninguno
conoció mejor tus propias sombras.

7-6-1990


2.

Los saboteadores ya huelen a cal
o cloroformo y dijeron que ninguno
es suficientemente fuerte, meritorio
y apto; anatema es, para ellos,
el transgresor, el que abre sus ojos
y discierne su senda en las tinieblas.

Los saboteadores son admirables,
seres epatantes en la gorja.
Sus hazañas no las salta un gitano.

Culebrones son, tiburones
de enorme dentadura que,
en la inmadurez afectiva del mundo,
venden todo: protección para el tilingo,
requilorios a vendepatrias de hueso colorado,
discursos de toparcas a cobardes,
torchos de espesos pelos y su leche caliente,
maritornes en tutú, toques de fajina
y diana, progreso de vitrina
y priscales de reposo
para el ganado humano.

3.

Genios de atropellos nacionales,
son los rateros que golpean
en la esquina, la caída que cita
con la muerte, juegos de prodigio
y maravilla que a todos lleva
al quemón, al desaliento y el chasco.

Observa al que se mueve con su consigna
anti-OTAN, pequeña larva,
saboteadores son del discurso marxista
de los kurdos, míralos, soñador,
en Dev Sol, comiéndote el mandado
con luz de truhanes anti-americanos.

4.

Los saboteadores madrugan.
Entre pacifistas se esconden
y son los mátalas callando.

Dentro de la resistencia,
conspiran, dividen, desconciertan
y su represión deja víctimas:
el arrojo amorfo, la cuita reducida
a lamento, el amor en odio.

A los utopistas los tienen en su mira.
Espían para ver con qué bandera
duermen, con qué ideas se arropan
en la cama, con qué braguero
se acaloran sus intimidades.

Sabotean cada hora del día.
Madrugan para que, al despertar,
tú no les veas en el operativo
de robar tu esperanza.
Se te aparecen en lágrimas.

Se masturban con tus desesperos.
Acomodan tu júbilo en abismos
y te ponen su pie y vas de bruces
y no sabes cómo y quién,
dónde ni cuándo, por qué
te joden.

2-6-1988

5.

El saboteador está en cada villa
donde exista la anarquía;
al invasor él llama el Buen Samaritano
y usa la inocencia de los niños,
por carnada. Organiza
la foto para la historia.
Se graba así la imagen de su operación
Restaura la Esperanza.

En Mogadishu lo ví, recientemente.
El saboteador se disfrazó de hambre,
con niños flacos y churrientos,
y se ganó el corazón
de los crédulos in situ.

6.

No te creas el Partido de Dios,
chiíta de Hezbolá, no se confíen
en saboteadores, libaneses amados.
Dios no trafica con fuego de BM-21,
Dios no habla con cohetes ni ametrella.
Dios no necesita a Irán para darles amparo.
Dios para vencer no necesita mártires
y $25,000 no vale una vida
de las tuyas, Líbano chíí,
ni rehacer la casa que depreda
el enemigo.

7.


Wacky plans aside, the group using CIA operatives and U.S. mobsters, tried to kill Castro in what was known as Operation Mongoose: Joseph Califano, Jr.

El saboteador se llamaba John F. Kennedy
y era un hombre tan querido
y todos lo lloramos.
McNamara y Bob Kennedy
tenían a muchos geniecillos del Mal,
hijos de simulcros, whiz kids pentagonales
para decir a la América mulata
ya es suficiente, guajiro,
tú no puedes triunfar,
tú no tienes agallas,
abajo la utopía,
eres insuficiente,
obedece o te mato.

8.

¿Qué importa que Stalin cultive rosas
y se enternezca con escenas
de movies de misterio
o romance azucarado, qué importa,
larvas de Ucrania, muertas
en el hambre atroz y la falta de trigo?

Los saboteadores tienen sus alfolíes,
tabernas de rico vodka, salones
de simposia, amigos de gorda reciedumbre.

Diez millones de ustedes no gritarán
el bostezo que ellos oigan,
no son suficientemente masivos,
no son cuantitavamente audibles.

¿Qué importa que el ejército rojo
fornique como bestia, ultrajen
por millones a prusianas
de aldehuelas humildes en las sombras,
qué importa que sufran o se prostituyan
las germanas, antiguas vírgenes,
uñas arriba y que no venzan
las pingas del eslavo
y su presencia muscular
y su exterminio?

2-9-1988

9.

... a moral case for intervention: Condolezza Rice

¿Qué nombre le pondremos,
Matarile, lirerón, a los que predican
la Zero Tolerance, que Hagan algo
si ustedes son, larvas de exterminio
en el sieso instaladas, huestes lombriceras
a la pega del beso de la muerte
y el pedo más inmundo?

Internos opresores, épico matarile
desde el culo de su más vieja sarna.

¿Qué nombre dar al saboteador
que les visita las consciencias
si alimentados han sido con filfa
y craso objetivismo?

Matarile, lirerón, si ya decirles
sinarcas es insuficiente,
si ya llamarlos saboteadores,
y quien te ultima, no les cala?
Matarifes son y nos les duele,
sicarios agremian
y son como invisibles.

10.

El Gran Comunicador se antojaron
en llamar a quien olvidó sus crímenes,
al que murió azheimerianamente impune
y ¿qué dijo claramente cuando tuvo memoria
y poder y grandes tele-promters?

¿Qué dijo? ... me pregunto
que no sea en lenguaje de cantinflas
el saboteador, confesor de manga ancha
de corruptos armenteros y timócratas,
el supremo mentiroso, irán-contreado
en fríobélica siquitrilla con los rusos,
¿qué dijo que no sepa?

Thursday, April 14, 2005

De «El libro de la guerra» (2)

Los condecorados

Aplaudidos en ágape de pueblo,
condecorados tras el último quejido del regreso,
esta tierra bendita les da la bienvenida.

Habían vencido las penurias
y los miedos de otras balas,
las noches de barracas, bases y refugios.

Los aviones se vomitaron en Belgrado
como fuego; su poder de bando,
depredó lo que pudo.

Allá, donde hay niños
(que no saben que es la OTAN),
aquí, donde hay otros tristes, una medalla
es olvido, o ceremonia, o nada.

No para todos hay nombres de ínfulas triunfales
ni consuelos ni recibimientos,
¡pero aún son humanos
e impotentemente tristes y heroicos!

15-4-1999


Tijuana
*

El mejor soldado

Chalcis ... was believed to have introduced
the use of bronze weapons:
Pierre Grimal


Quien se recluta para el bronce
y se mete en los brazos de esa amante, Cálcis,
(y puede que él no lo sepa
porque nunca requisa la bermeja voluntad
de lo que emerge debajo del capricho)
suele ser un ser de rúbrica,
una alimaña de bronce,
el curete ruidoso de las cuevas
de Creta; él se replica en el soslayo
de las cosas y la geografía.
Cuida la niñez del Rey del Orden.

Danza como un ser de tradiciones
¡pero ruidosamente, irreverente!
para no delatar desobediencia
ni decretar su riesgo.

El va por el culito que se mueve
como protector de sombras en la orgía,
como fantasma de la chusma
que adora la dulzura de la Nalga Sabrosa.
El quiere su cocol hecho medallas.

Quien se carga el fusil
y en los hombros lo exhíbe
por el placer del Orden Nuevo trabaja:
¡por la patria ajena, metafísica, el Olimpo!
Es siervo del público acaecer
después de Cronos, ciudadano medido,
cortado para los paños del Sastre de las Cosas.

El militar fornica con las realidades.
Le promete a la felicidad: su techo.
Le promete la gloria al país de sus fascinaciones.
La protección, al siervo que le pide gobierno.
El amparo, al que no aguanta su propia incertidumbre.
La osadía, al que no sabe caminar y renca.
El equilibrio, al que en la cuerda floja
no haya pies para sus movimientos.

El mejor soldado se pretexta
como el dueño del mensaje público
y, aunque no tenga que decir ni creer
en el espacio, confía en su arte
de obediencia rigurosa y en echar golpes
e ir matando, danzando la champeta
con la Vieja tirana de la adrenalina.

5-5-1980

*

Etica de la deuda

Siempre hay algo con que nos quedamos
y que no lo queremos pagar,
una deuda
que nos hace humanos,
a contragusto de nosotros mismos...

Alguno nos brinda su mano,
nos saca del hoyo, regala la esperanza
y nosotros echamos la patada
y cerramos los ojos
y escapamos...

Es cierto que otros fueron primero
y entreabrieron la puerta;
pero hay solamente unos cuantos
que la dejan abierta
y acceden a dar la bienvenida
al que nada trae, por pagarlo todo,
por no deber lo que no debe...

Algunos se atreven a mirar en la historia
y fundan la Tierra a partir del Caos
y golpean la piedra
y hacen que fluya leche y miel,
luz de sus almas...

Otros, los escondidos,
darán su sorpresa
haciéndola de atropellos,
robo y homicidio
y agreden,
sin razón aparente, cobardes,
como si fueramos deudores
de saldo perenne
del aquí y hora de sus nombres
y apellidos,
y del más allá, inefable y mudo,
al que viven atados.

¿Quién pudo ser?...
¿que contra nosotros lanzó su pedrada?
a pesar de que tenemos el común lenguaje,
la más rica sustancia de esperanza
y voluntad para querer
y perdonar y construir juntos
el placer duradero.

Alguien es que porfía:
¡Nada te debo!

Entonces, ved cómo él azota la pámpana
y, del penacho más bajo,
la carne del débil alcanza, hiere, marca
y, con los huesos del inválido,
se lucra y se harta, perpetúa escarnio,
engorda su vil malentendido,
y sonríe con dientes neguijosos y sangrientos.

Su propio corazón izó como un trapo
estampándolo con bodrios pasados a cuchillo
y ante su estandarte marchan, junto a sí,
los que son como él, custodios de crimen,
salteadores de caminos,
patriotas del despojo.

¿Qué culpa la historia tiene?
Ella es tan sólo un espejo
de esta misa de sangre,
el documento donde ellos escriben
todas las veces que se lavan las manos
después de hundir entre los sámagos
de los vientres descosidos
a puñal y estruendos
lealtad descabellada
sus propios nombres,
sus uñas
y garfios de codicia.

14-7-93

*

En Estados Unidos de América

Te recomendé a mis niños rojos
que llegaron primero a tus llanuras
y que cobijaron su comunión con las montañas
y tú, hijo de la Roca de Plymouth,
tú que víste morir a William Prynne
por decir con sus libros: Esta es la deuda,
tú que víste a Henry Burton y John Bastwick
agarrotados y exangües,
cada hueso puritano en la molicie,
cada escrúpulo de amor
batido a golpe,
te trajíste a los negros en grilletes
y depojaste en Virginia sus corazones
en hiel, uncidos de coyunda esclavizante.

¿Cómo dirás yo nada debo?
si has despertado el rencor
de cada indio,
de cada negro,
de cada mexicano
y en Tuscarora, la guerra grita deudas
y los seminoles aborrecen tus caras pálidas,
horrendas de porfía
y crimen
y codicia
y sangre fría
y venganza
y autojustificación
y genocidio...
no eres mejor que el protestante
masacrado en Ulster,
no eres mejor que las brujas
quemadas en Salem o en Lancashire,
no eres mejor que 30,000 mercenarios
de Alemania, contratados
por la fuerza del Imperio para que América
no sea libre y generosa.

«My country, right or wrong», tal es la deuda,
desde Carolina del Norte a Tennessee,
donde el Ku Klux Klan se fundara
y donde la Decimotercera Enmienda
constitucionalizada
es la burla del negro, impresa en tinta,
para memoria blasfema de sus ojos...

¿Y no me debes nada?
pues, Jack el Destripador me debe menos
porque él mató seis mujeres,
y tú has matado 5 millones de mis hijos
aquellos que confié a tu mano
cuando abrí los montes de Manhattan
y, bajo el umbral de la puerta
de este cielo americano,
te dí a Pocahontas y Tecumseh,
a Sacagawea y Sequoyah,
a Tenskwatawa, la Puerta Abierta,
a Pontiac y Squanto,
a Toro Sentado y el Halcón Negro.

16-3-1982

*

Cuando nací

Cuando nací el héroe fue llamado.
Para que yo fuera un testigo aproximado
y sintiera las fauces de lodazal sangriento
los homicidas me dieron compañía
y se dijeron la raza de mi gozo.
Y no era cierto.

No supe que es heroico,
o acaso masoquismo,
asomarse al esqueleto, amanecer urbano
y aprender el utensilio del cuchillo
por sus nombres curiosos,
o acaso evolutivos, y sobrevivir.

Tentado al prestigio y la costumbre,
al obsceno aprendizaje, medité
en los cadáveres y el mundo
y todavía es el día que no lo quiero y digo,
que no es cierto y es cierto, héroe no seré
de esa manera y me duelo
heroicamente en el silencio.

5-17-2000

Las reses

*

Vulnerabilidad

No me gusta estar aquí
con los ojos abiertos.
Cómo empieza todo lo que narro:
ser cobardemente y ganar
la medalla y apretar los puños
de este modo
para atenuar el conflicto
que el cariño no atenúa ni solve.

Han de pensar que soy cobarde
como una gran maldición de las rodillas;
han de burlarse de mí
que soy la castidad temprana del pellejo.

Así se postra la lozanía de cada pétalo
por sólo estar aquí
con los ojos abiertos.

5-17-2000

*

Yo sé que los ríos cantan

Como un río eres, pez
de juba castaña,
azalea con colores de alga,
rosado y exquisito.

Río y no tengo el flujo
de tu sílaba; me complazco
en mirar tus pasos.

Al querer tus chapoteos
y los gritos con que invocas
volver a estar en cueras
en las aguas y echar el júbilo
en la cuna de las ovas
desde los fondos del océano,
tus cantos,
yo heretico,
con inquietud te imito.

Sé que los arroyos arrastran
tu innata lucidez
y no te llevan,
permaneces,
y tu linda desnudez
es el templo de los arrecifes.

Si voy a buscarte, me pierdo
en las fosas siniestras de lo oscuro,
pero allá, por fortuna,
es un faro tu canto,
sirena de esperanza.

Ayer, en la cañada,
al pie de una cascada de tu ritmo,
tallé una flauta.
Imité la nostalgia con tu sabiduría.

12-3-1979

Oriente

*

Como tu dulce geografía

Tus palabras hablan para mí
como una otredad que me cautiva
y soy varón de nubes y gacelas
y bisontes y ciervos
y fuegos fatuos
y formas cuyas luces se apagan.

He sufrido con las breves penumbras
y el abismo oscuro.

Las viejas voces son horrendas
como el mordisco hostil de la culebra,
como el discurso
del cutre mugre que se pega a la piel
y es llaga, sin el mínimo indicio
de sus explicaciones.

De pronto... está tu voz
que tan diferentemente se estercola
con mi espanto,
tu dulce geografía
que tiene senos y ligeras caderas
y pies ágiles, tu voz
y tu pelo que se agita
con el viento y es alegría
que fluye por tu nuca
y brisa apresurada y caprichosa...

Y yo descubro mis ganas de besarte,
sin morderte y litar en tu piel
y sonar con tu voz,
inventando tambores.

Este hombre cavernario
quiere sílabas
y recuerdos que multipliquen el tañido
y el olor de tus greñas aromadas
y tu misterio con dulce geografía
y el campanario natural
de tus amores.

17-3-2000

*

Me subí a tus ojos

Me subí a tus ojos.
En tus pupilas enclavaste el relámpago
y, en constante nostalgia del secreto,
lo busco en tu mirada.

Para dispensar el secreto,
vida mutua, poco a poco, estás conmigo.
En la tribu de las moléculas
más tersas y lipoides, estás colaborante
y yo amo, cuando te derriites,
para darme tu flujo, otros pequeños seres
que me aman y sigo por ello,
navegante de tí, atento a los faros,
a la luz de tus ojos.

3-5-1985

Lope de Aguirre y los paraísos soñados

*

¿Qué culpa tiene ella?

Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa, y he aquí
a su hija que salía a recibirle con panderos y danza,
y ella era sola, su única hija; ni tenía fuera de ella
hijo ni hija... Y cuando él la vio, rompió sus vestidos,
diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido;
y tú misma has venido a ser la causa de mi dolor;
porque le he dado palabra a Jehová y no podré
retractarme... cualquier que saliere de las puertas
de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso
de los amonitas, será de Jehová; y los entrego
en su mano:
Jueces: 11, 31, 35

El anarco no es un juez.
No hará promesas a Israel
porque hacerlo es dolor y desconcierto.

¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido
y tú misma has venido
a ser la causa de mi dolor...


Jefté, galaadita, has traicionado a Lot,
a las hijas del amor profundo,
al incesto divino, a la hija de tu piel.
Has herido a Moab.
Has burlado el Ven a mí.
Has matado el anarquismo en la raíz.

Maldito seas, boca de falso amonita,
¡burócrata, juez, sátrapa innoble!
Maldito seas en el paso de Mizpa
hasta Galaad, maldito seas en Canaán!

¿Qué tienes tú conmigo,
que has venido a mí para hacer guerra
contra mi tierra?
Y los amonitas dieron
su respuesta: Desde Arnón hasta Jaboc
y el Jordán, ¡Israel tomó mi tierra!

¡Qué intrusa es la traición!
¡Devuélvela en paz!

Caudillo de la guerra, Jefté
de puta nacido...
como ofrenda quemada morirán
las vírgenes en tí, tu hija del amor.

Te has aupado en los trámites del horror,
tú, padre sin virtud, el gran traidor,
tú, juez burócrata y cruel,
artífice de dolor.
¡Y en carne has de pagar!

Y se hizo costumbre de Israel
que, de año en año.
fueran las doncellas de Israel
a endechar a la hija de Jefté...

cuando murió.

9-18-1980

*

A Angel Ganivet

Ahora que tu cadáver navega
y pudre sus memorias
con heridas sobre algas
y con orgullos en minerales de marisma,
en caracoles de lapacha, queda
tu limpio nombre.

He ordenado que unas manos
de las aguas te saquen
pero que no te toquen
los mustios de cante jondo,
murrios cascabeleros de zarzuelas.

Que no te toquen
porque todavía estás muerto y mojado.
Háganse respetar en tí
y, si es posible,
que por tí lo hagan en luto
aunque teman...

Echad a puntapiés, digo en tu nombre,
a los tahures, a las falsas consignas
que valen menos que el instinto.

A puntapiés expulsen al que reza
la esclavitud de labios,
la embriaguez de pasiones,
el anarquismo rancio,
la aristocracia añeja,
la envidia europeizada,
a puntapiés al militar de marras
que declama y gesticula
con versos inexactos
de patria, amor, concordia, orgullo,
y es el espíritu del mapiango uniformado
que con manos torcidas y feas
se coloca los guantes de maneca,
mátalas callando y se enchufa
para tapar al sol
de una España española
bien soñada.

8-12-1978

*

El nihilista pasivo

Uno puede conformarse
con el color elemental de la flor
y la circular lunaridad del crepúsculo
y, sin embargo, hundirse en la noche perpetua
donde no hay color para la flor
ni ciclo de luna con bellas sucesiones:
el sagrado Sí a la Vida.

Con distintas formas de mentira
se conforma el hombre.
Con aparatos simplificadores, la grey clama:
¡Entiendo!

Mentirosos por naturaleza,
la grey de tahures construye el destino
de su tirria
y todo va precedido del olvido.

Con apariencia de falsa permanencia,
con simples escurrajos de lo eterno,
se vive del capricho.
Se cohabita en la Nada.

7-19-1992

Memorias de la contracultura



*

El aliado infiel

A un aliado hay que vigilarlo tanto
como a un enemigo:
León Trostsky

Tú, que crees en el amor
y buscas la palabra delicada para
dar su presencia, ¡ten cuidado!

La palabra es signo y señal
y origina sospechas, aunque tengas
su perdón con suaves manos
para quedarte con el poco cotidiano
de este hacer y sentir con los otros.

Aún sedientos de amor, a susurros,
se acercan, fieles a medias,
tiernos a ratos, incoherentes, temerosos.

Ni amar ni odiar es fácil,
menos vivir, sin pausas, amando.
El olvido evoluciona lentamente.
El fardo del dolor, pesadamente, se carga.

La gente se quiere, se alía,
se intercede, tan a plazos
que a veces tarda la raíz en darse asomos
y una flor no es una flor
ni sube a lo más alto de la rama.

Raíz, flor y tallo son retazos
de lo hermosamente latente, irredimido,
aplazado, ignoto, incomunicado.

¡Lento es el amanecer que se espera
cuando se ama; y no siendo hostil,
ay, cómo se espera, cómo tarda!

Vigila, pues, amor, la madrugada.
Alguien siempre llega herido como ladrón
sin suerte y ha de morir, quizás, agradecido,
al amparo de tus manos...

17-5-1997

*

Los rangos

Con que sepas cómo admirar
mis dulces pies, o mis suaves teticas medievales,
con que obedezcas a mi nombre si te llamo,
que me digas Mi Dueña de jardines,
señora del rosal, abeja, flor y canto, me conformo.
Manjares a tus ocios daré.

Desígname tu miel y seré tu descanso.
Díme princesa, honra de tu orgullo,
y haré que estés feliz, aunque no seas.
Que tú sepas leer, cuando en mi pueblo
ninguno lea, o sea docto,
que digas el Padre Nuestro
y cites de los Salmos, sagrado es
y se dirá de tus prendas.

Cuando sea viejocristiana, gentildama,
oh, yo seré home de paratge.
aunque sea vil gussano sin sustancia,
caballero de panfleto y de la carne,
quien disponga: Tengas tú, señora,
honor excelso, sin rangos
como los míos.

2-1-1978

*

Ofrenda quemada

Painfully hot temperatures activated not only areas
long associated with pain in the brain, but also
areas previously believed to involve 'reward circuitry:

Dr. David Borsook


La recompensa profunda
(la que muestra el Tesoro más allá del capricho,
la que estuvo con la sed de la raíz, sustentándola,
y fluyó como un río con rumor ontológico),
la alegría que no viene por dinero
ni por sexo ni por la boca llena de alimento
ni por el circuito excitatorio
ni por las mafias del poder-ser suficiente,
las compensatorias calidades del ser
son afán en la llama, lucha sofocadora,
éter que se hijifica por engendros
del Erebo y la Noche.

Dichosa la tiniebla misma
que se pervive complejamente
y se vuelve placer en un momento,
dolor en su memoria.

Por el mismo camino que llegan los cíclopes,
la furia, la angustia, la ira, la mentira,
el Tenebroso Caos duele,
pero también se consuela.

Uno cree que luchando se conquista el olvido,
se disocian los pasados,
¡pero no es cierto!

Placer y dolor se vinculan y se abrazan en el fondo.
Las reacciones a la guerra y al amor
se queman juntas sobre la misma pira.
La experiencia emocional son, al fin,
soluto, bienes más profundos.

9-9-1990

Tijuana

*

Letanías por Osama bin Laden

1. Invocación

Te invoco, ley judía.
Que no se casen mis hijos con extraños.
Que se vaya la esclava Agar y se lleve consigo
el fruto de la mala simiente.

Que los ismaelíes sean para los desiertos
como la piel de hollín y el polvo que levanta el camasin
y quede conmigo la princesa Sara e Isaac,
detenida el hacha del Moriah
sobre el monte del perdón y mi progenitura.
Que venzamos como Atenas sobre Esparta.
Que capturemos a Bizancio.
Que sobre Tebas lluevan los huesos
de los ricos de barbas, impíos
de rudas túnicas y futuros turbantes.
Que Pelópidas mate a los tiranos.

Te invoco, Guerra Santa.
Que mueran los fenicios
en manos de los macedonios.
Que Hannibal ante portas! venza a los sirios.
Que muera Tiberio y todos los Gracos.
Que los cimbros mutilen a Roma
y los godos se apacienten en la Baja Vístula.

Te lo ruego, Biblia en mano y rifle bajo las axilas,
porque Civis Romanus non sum!
¡Viva América! y necesario es
que se vayan los hunos a la porra
para que queden otros, más puros
que los vándalos, y los árabes en conjunto
de patitas al carajo
y menos gratos sean que los israelíes...

Tomen las armas: masacrad palestinos
en Sabra y Chatilla, ¡ay, que sóis como serbios;
cuicos de barbas de chivo y Shalom non grato...

Te invoco, Dios de los ejércitos,
que a mi lado queden y me sigan
y crean a pie juntillas el Sueño Americano,
los crédulos de mi espada y mi misericordia.

Cachondas sean mis hijas
como las corintias:
yo las llevaré al cine y a los noticiarios
y no tendrán sus caras cubiertas con velos;
les daré trabajo en las alcaldías
y en los supermercados,
serán mis secretarias
y mis concubinas, tendrán
sus portadas en Playboy y, ¿por que no?
sus estrellatos, su dinero y sus mugres,
perfumes de mujer y pantaletas y coche,
un mundo franco con tarjetas de crédito...

Mas los adoradores de baales en los montes,
que ni toquen a ninguna, lo demando,
porque iremos por ellas en guerra
contra el terrorismo y los masivos ultrajes
y de los celosos talibanes fornicarios
haré piras, vengando cada escarnio.

2. Imploraciones

¡Sálvanos de los que lloran sin llorar!
yo soy América, la que no sabe a dónde ir
sin un cuchillo clavado en las espaldas.
¡La pobre América que llora por las víctimas
y por las truncas vidas del avión
y el otro avión y el costón
en los ríos y el malecón de los llantos!

Un agujero veo y mi cabeza meto
en lo profundo, mi corazón sentimental
es un chincual, un laberinto inmenso,
y la frase diseñada y la frívola réplica
de mi dolor está regimentada.

Con los rezos vacíos, el consuelo
se escapa y la gangrena come mi virtud
y una verdad que por dialéctica es vencida
en los pasos que doy, ya me persigue.

En la sombra más cuidada tengo miedo.
En las gentes que atropello,
por este miedo inútil y descabellado
que galopa su xenofobia y golpe bajo,
me desangro, me muero.

Me has herido, terror de septiembre.
¿Qué has hecho que has marcado
mi corazón para siempre?

Ya mis ilusiones están alicaídas,
mis sueños no vuelan como antes
ni tan alto ni tan libremente.
Ya no me atrevo mirar al extranjero
en sus profundos ojos ni invocar
sus nombres en los templos.

3. Precauciones

Los vendavales azotan la ingenuidad convocada,
¡y qué olor a muertos con la lluvia
se estercola, qué sucia fantasmagoría
se inventa las pupilas con su mirada que llora!

¡Ay, demonios en lo triste me han televisado!
Las banderas son como relámpagos
sobre el adormecido paraíso de mis gentes.
Afloró ya la voz del Uno y todos somos Uno.

Y con el himno, unos y unos con la patria
y por la ayuda y la Cruz Roja, unos.
Y unos con las dádivas y las flores y las fotos.

Uno, generosamente colectivo, para aplaudir
al héroe, al bravo juntacadáveres,
al sacerdote que unciona como mago
las últimas memorias de la carne y su desastre.

El bombero que apaga el fuego es héroe,
el que va sobre un tractor y remueve
los escombros uno es y como el otro
que está muerto, uno.

Y uno, entre los que desesperan
sin que merezca un homenaje
en el valor de la muerte ajena, ve su espejo
y solidaridad y emulación, porque la guerra
es heroísmo y uno es guerra y dolor.

Uno es héroe en la tirria y pájaro muerto
en el atestiguamiento, porque mucho ayuda
el que no estorba y se retira
y uno es héroe si acude a algún llamado.

Por de pronto, el área será acordonada.
Vayan a sus casas, hijos de Nimrod
y péguense a la tele, escampad
que el huracán es duro y duele.

Recuerden estas horas, sus imágenes y llamas,
odien a esos aviones que por conspiración
de los turbantes sarracenos
se han convertido en balas y han herido
al nervio blando y las mollejas
de esta Tierra Santa, nueva Sión,
Jerusalén de Occidente, América.

Dejen que los héroes hagan su trabajo
y que el Presidente a solas se conmueva
y que el FBI, la CIA tomen notas y pregunten
y husméen, arrestando a los hombres de bigotes
y ojos negros, a los cholos que parecen árabes,
a los árabes que parecen cholos.

Tengan paciencia, gemid y velad,
que los amigos de Europa, mis aliados,
arman nuestra venganza y nos auxiliarán,
porque superávit queda aún en el erario
y la reforma tributaria que propuse
les envió sus rembolsos y vencimos a Gore
y estamos unidos y unidos estamos.

Sean obedientes, hijitos míos,
que en su favor inventaremos
los comportamientos diseñados y postreros,
su manera de llegar al aeropuerto,
caminar en las calles y visitar los santuarios.

Estas fronteras serán las más seguras del globo
y todo sea por el bien y la seguridad y el amor
que nos tenemos, uno por uno en Uno,
y siempre ha sido así, no desesperen.
Esperad en casa,
cosechad y ved la muerte
pasarse al otro lado.

4. Rituales de luto

Los que quieran llorar, vengan aquí.
Esta es la calle y el espacio del lamento.
Aquí hay vigilia, al fondo una bandera
más grande que la muerte y menos frágil.
Traigan sus propias velas y enciéndalas
y canten por América del Norte
y recen por el Presidente y vayan
y tomen un lugar para la foto.

Bajo las sombrillas del luto y de la pose
y de las lágrimas públicas
captadas por las lentes,
se conjunta la sublime tristeza y su elegía,
la muerte y el misterio, y cabalgan.

La entrevista que sea sucinta para los noticiarios.
Un rostro novelero procurad
que pose compungido,
que hable sobre las fosas y las viudas,
niños asustados y el futuro;
no el Presidente no es el actor
de una lujuria de poder
y de palabras, sólo es el patriota que exorcisa
la Tragedia de Septiembre y saca su estámina
del hervor de huracán con que se ha pretendido
destrozar la gran mercadería, las Torres
la gloria financiera que nos envidia el mundo.

Portales del Imperio, nuestra armado
y vanguardia de la democracia, el pentagonismo
y, tristemente, las vidas anónimas
que todo lo creyeron
intocable, indestructible, permanente,
no han de perderlo todo para siempre...

5. Las cruzadas

Estas bocas y sus dientes de rabia
ya no pueden hacer más sobre lo acontecido
sino querer venganza enmi territorio,
a falta de luz y explicaciones,
¡son inocentes!

Humillada está la nación en sus vedijas.
Por eso, Tio Sam te llama a su Cruzada,
¡ay, proteger con misiles
lo que entre los muslos está verguiburlado,
y echar con balas a ladrones de sus cuevas.

Sobre el suelo afgano,
haré maromas, convocaré gemidos.
Inocencio III, si eres santo, protege la cruz roja
de mi pecho y mis portaviones y mis lanzallamas!

No te olvides de mí, Papa,
que voy por Constantinopla, y me gusta
que el mundo me obedezca
Antes fui por Zara para mis algazaras
por húngaros y golfos persas.

No me retires los dones caballeros
que voy por Saladino, a Ciudad Santa,
y quiero libre acceso a tu corazón de león,
mi buen Ricardo, ay, Federico II,
ípor el trono de Jerusalén, también
con mi Dios canto! y, sin embargo,
me objetan, me preguntan...

¿Por qué todo lo has dado al señor,
al rey y al papa? ¿por qué no he defendido
las causas más justas del Oriente?


¡No sé, mi corazón ha dependido del petróleo
lo mismo que este llanto y esta muerte
que me revuelca dentro el Sueño Americano!

Compadece nuestros muertos,
entre asco y dolor, no nos desampares.

6. Padre de la Patria

Un pastorcillo de la conjuración,
¡ay, pero como yo que sienta mis ayes!
¡Ay, Esteban de Cloyés, que vives
en el vientre de Jonás y la ballena,
no cruces a los niños a pie sobre la mar,
no vendas el destino a piratas de Egipto!

Te los encomiendo, Padre de la Patria.
Santo George, inspirador de Lincoln ,
apíadate de mis soldados
y sácanos a salvo del ántrax
y la guerra biológica, Señora Libertad,
estatua de brazo alto...

Házme mejor que John Wayne y Rambo
y el Karate Kid y recuerda a Gadafi
y a Saddam y Khomeini,
lo mismo que a los mullah...
¡ay Nicolás de Colonia, si tus 20,000 niños,
se hubiesen quedado en sus escuelas,
aquí en la casa y los parques y talleres,
seguro que no se habrían ahogado,
pero no sería memorables...
ay, que nadie nos predique
el fuego fatuo, o la paz, cuando es
hora de gloria
en el Jordán y más allá
en mares de basalto; héroes o no,
dános el triunfo.

*

El exorcizador

Bin Laden sigue más poderoso
siendo el extremismo terrorista:

Tom Ridge

Ya que, con ojos espantados
y una sensación de hervor interno,
la entraña, la conciencia colectiva, grita:
¡Está aquí, nos dio en las torres!
se alude a la presencia del patriarca enloquecido,
exorcisémosle, censuremos sus sombras,
sus barbas, sus turbantes, su asomo
a la generación de los que creen
que aún el pueril Simbad es bueno...

Bien que se escurre como sudor
su interrogante, pero de su fantasma de fuego
haremos burla, cobraremos el doble;
ya que penetra como abejón asesino
y su pezuña es fulminante
como balas perdidas y puñal trapero
... yo me ofrezco, yo pongo el cascabel
al gato, exorcisémosle, censuremos
sus sombras, sus barbas, sus turbantes.

Traedlo aquí. Quiero verlo cara a cara
y leer a él la Biblia y los Derechos Humanos
y la Constitución y The Federalist Papers.
Lo acusaré: ¡Eres el anticristo!

Gran Sacrificador
soy de Occidente
y tengo témenos y convocatoria
para quemarlo vivo y degollarlo
y de las brasas lo pasaré al infierno
y a las dolorosas tinieblas
que Jehová ha prometido.

A él, que tiene el arte más terrible
de territorializarse, el clandestinaje,
exorcisémosle, Doctrina Bush en mano,
hagámosle sentir la ira primordial
de nuestros feudos.

Por la democracia, señores,
por América y el mundo libre
y el globalismo y los 3,000 inocentes
de las Torres del Géminis futuro,
vamos a quemarlo y junto a él
a los barbones, a Bagdad y Alejandría,
las bibliotecas, Simbad y los turbantes,
la alquimia, el álgebra, el café,
hagamos el choque de civilizaciones,
sí, señor Zbigniew Brzezinski,
exorcisémosle,
censuremos sus sombras,
sus barbas, sus turbantes, su asomo
a la generación de los que creen
que aún el pueril Simbad es bueno...

21-9-2001

Amplificación incestuosa

*

Falseamiento

Siempre farsantes hablaron por tí
y nosotros, tus muertos malvestidos, somos.
Por gusto de llevarnos la contraria,
¡peleamos y peleamos y morimos!
¿y qué sacamos?

Autoritarias cortes
de Trastamaras, Habsburgos y Saboyas
y gentes con voces exquisitas,
que han dicho sin gratitud alguna:
sóis plebeyos, gañanes, mirad al cielo,
esperad en rodillas,

y así olvidamos, como pueblo,
que más vale saber lo que conviene
que hallar belleza intelectual de sabihondos
y cortesanos que escriben en latín
sus idioteces y el hatajo de sus vanidades
en neoclásicas rimas,
o manifiestos babiecas
que dan asco...

12-3-1977

Las reses

*

Gaitiana

Para que entiendan que mis yalcones
no son cosas ni guijarros, repartos de muchedumbre,
y que Timaná no es el nombre de mi estero
ni que con puro percibir se me ve o se ve a ellos,
la Vieja Zorra de mis días,
Gaitiana, la cacica,
prendió a Pedro de Añasco,
Capitán de Justicia Mayor de Belalcázar.

Le sacó los ojos con un puñal de pedernal.
Escupió su rostro y lo maldijo.
Lo arrastró como a costal de papas
por bateyes de la niebla
cuando la luna fue más clara
al canto de la diuca.

Puso a él, su dogal al cuello,
al él que tuvo poder y deseaba
al pueblo de todos los yalcones.

Pero mi Vieja Zorra del estero
tenía las manos rudas y filosas,
el hocico agudo y la cabeza ancha.

En 1540, yo fui una brasa en el tormento.
Me habían quemado vivo; de mí
no quedó ni dominguillo con que espantar
la muerte y la colonia; pero en la Nueva Granada
los yalcones me lloraron; como yo,
serían rebeldes, cimeros, indomables,
y fui, de turno, inesperadamente, el héroe
del Gran No, conciencia del destino.

2.

Pedro de Añasco no tuvo tanta suerte.
Fue sedimento sin recuerdo
en el fondo del pantano.

Quisieron repartir mi pueblo en encomiendas
como útiles de oprobio, como cosas y esclavos.
¡Pero no somos eso!
¡Somos gentes!
yalcones, zorros viejos.

3-12-1977

*

Los canallas

No se necesita el Edén ultramundano
ni la Edad de Oro de las fábulas.
Basta que alguno entienda
que no hay pobreza voluntaria
ni pecado surgido de la Nada.
El bienestar general es, por cierto,
una comunidad eterna de misericordia.
Un clamor profundo del corazón bendito.

Las necesidades naturales de los hombres
y mujeres vienen y van
a veces impredecibles, casuales, súbitas,
pero, en la mayor parte de los casos,
son creadas por las acciones
de verdugos, salteadores,
déspotas, codiciosos virulentos,
piratas en naves que dominan los mares,
partidas de canallas que a Dios invocan
desde altares puritanos con espadas,
desde sotanas y tronos
de sacras alianzas
con el terrorismo.

2-5-1987

*

Dios se proveerá de cordero

Y cuando llegaron al lugar que Dios
había dicho, edificó allí Abraham un altar;
y compuso la leña, y ató a Isaac, su hijo,
y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió
Abraham el cuchillo para degollar a su hijo:

Génesis 22: 9,10

A los noventa años, su madre
fue Ishshah estéril, la varona,
zarza seca, mujer sin menstruo
y no había una risa en la boca linda
de la anciana, pero Sara
es la princesa de la Tierra
y por amor a la Aisha
el fuego es todopoderoso
y en el círculo de las generaciones
desde el Eter el reino celeste se dispensa
y de mundo en mundo el amor se percibe
y Aisha se elementaliza con su salmo
y el varón la escucha tiernamente.

El canta en el sol de la carne
y en la luz del éxtasis.
La cama es el cielo y el coito,
verbo y tantra de los días.

En la mañana Sara tuvo el vientre grande.
Ha nacido la risa en la casa de Abraham.
Hoy es el cielo vegetal una pradera.
El Hedén de la sangra ya tiene manantiales.
Ya no es la vida la soledad que espera.
El regocijo no es un altar sin llamas.

¡Prepara tu cuchillo de alegría,
viejo habitante, que padre serás de multitudes!
Circuncida el prepucio de estos chiquillos
de júbilo presente; esta tarde tu jardín
floreció de rosales encendidos.

El sol es púrpura de maravillas.
Decid a Abimelec que hay un pozo de agua
que, por siempre, será descanso mitigador
para el sediento y que en tierra filistea
has sembrado el tamarisco
y en Beerseba has cavado el placer
con tu delicia.

2.

Hoy es el día del Deber.
La mujer del camino dijo: ¡Sígueme!
Otra, sensual como moabita,
susurró: ¡Gózame!
pero Abraham como Heraklés dijo:
Obedezco, te doy el hijo de mi gozo,
la heredad que todo lo compensa.

En la tierra de Moríah
el sacrificio es el mandato.
Isaac, la ofrenda.

La existencia hoy dirá su última palabra:
Heme aquí. Te sigo.
La existencia será la libertad constituyéndose
a sí misma en trascendencia.
El cuchillo es el Ent-wurf,
el drama del proyecto.
El holocausto es terrible, abismal, rotundo.
Escinde el alma.

Ante la libertad, las manos tiemblan
y el corazón se repliega, se estremece.
Pero Abraham ha dicho: Heme aquí.
Libertad, fundamento del fundamento,
divide al fin la proyección de mi existencia.
Salta de lo subjetivo a lo objetivo
y que no vacile mi mano armada
al trascenderme... aquí está mi dolor
y el dolor es un niño asustado
que llora su holocausto
y una liebre temblorosa, chamuscada.

Aquí está mi agonía con el cuchillo en vilo.
Las lágrimas de Sara se presienten tras la puerta.
Aquí fluye por adelantado mi llanto hacia la muerte
y en el lumen naturale la Existencia,
su abismo sin fondo procura, reestablece.

Heme aquí. Díme qué colocar sobre la leña
porque degollando estoy mi propio amor,
mi gloria en el solaz de mis generaciones
y el asno irá vacío, sin mi polluelo,
el hijo de mi risa.
Con mis siervos me iré
donde la Nada es la voz que habla
desde adentro.


Y volvió a oírla. ¡Qué voz terrible!
Vas a matar la raza roja,
los gigantes australes del fondo
de las aguas y, si muertos están,
vuelve a matarlos y a los hombres de la encina
y a las sacerdotisas sanguinarias que les siguen,
a las bacantes de Tracia, ¡mátalas!
a los druídas tenebrosos, ¡asesínalos!
a la Pythia de Delfos, ¡pónla sobre la pira!
a los escitas, los getas, los sármatos,
a los celtas, ¡quémalos!
a los egipcios que controlan a Creta
y las islas del Egeo, corderos sean
para tus holocaustos, a los griegos
que se mudaron a las costas del Caspio,
¡no los quiero! Odio a Minos y su taurobolio,
a las corintias seductoras, a Cécrope,
primer rey del Atica, ¡me repugnan!

Quien sea mitad dragón y mitad hombre,
mitad toro, o mitad sátiro, ¡mueran en tus manos!
los hititas que han saqueado a Siria,
los dorios que ocuparon el Peloponeso,
los tiranos de todos los colores, ¡mueran!

Muerte a los censados que sus nombres
por servidumbre se escriben y los sátrapas
que en fuego perezcan; hay que matar
a los hombres sin futuro, a los violadores
de doncellas, a los que burlan ancianas,
a los que no trabajan, a los que inciensan
sus vírgenes, a los que roban, a los abusadores,
al que escupe y miente y profana.

¡Deténlos con tu cuchillo depurador,
yo te lo mando! porque la esperanza
de salvación está en el bosque
y el Carnero es un pacífico
y valiente jefe de rebaños.
¡Muera el Toro y las turbadoras sacerdotisas
y las brujas que entre encinas se esconden!

3.

¡Detén ya Tu Cuchillo, Abraham!
La Noche-Madre se acerca
con el Sol del Renuevo.
Ve y rinde homenaje al Rey de Salem.
Obedece esta paz, el futuro
es nuevo todavía
y larga ha sido la espera
del anarco y bella es la canción
que los libres cantarán
después de todo.

9-7-1998

*

A Juan Mari Bras

Desde niño
por decencia de mis años
y el soluto,
por nostalgia de la luz sagrada
que en tu voz y en tu presencia
se preservan por los siglos,
te busqué en las calles y en las marchas,
en ríos de piedras, en Claridad,
en noches de ojos y oídos nutricios y abiertos.
Te predije donde está la tarea
de los sabios desocultadores,
los poetas antes y después
del Gran Crepúsculo.

Contigo se progresa con fiereza
y el corazón se vuelve grande como el tuyo
y se crece con ambición de libertad patria
e internacionalismo.

Redefiníste para mí el espíritu y la bestia
(la menos sumisa de las panteras eres,
el más bello de los tigres de la aurora:
padre salvaje, sol de la patria);
y te he respetado así, Juan Mari,
como a lomo con músculos de estrellas,
instinto que enriquece cada instante,
escudo contra golpes blasfemos y viles
en la sombra, lámpara y faro
que aceita adrenalina en hijos desorientados
de este pueblo que resiste, puja y sobrepuja.

Has preparado a la nación para la marcha,
al pueblo que encuentra el dolor amenazante
y se estremece, aún cuando enseñas
a transmutar la fe, ilusiones y esperanzas,
en algo más que sobrevivirse,
en lento, inquieto y duro espasmo.
Lo que no siempre se sabe agradecerte.

Te busqué desde niño
porque fuíste la energía de las manos
veloces y hacendosas, la construcción
más noble del valiente.

Mi adolescencia devino a las horas de estampida
y en las jaulas del estadolibrismo
echaste mucho del sol remanente, el alba en rojo.

Por eso, agua fresca he bebido de tus verbos,
no con jaurías que fácilmente
se ufanan por prebendas de colonial triunfalismo.
Cuido tus caminos, protejo con celo
tu nombre y tu ejemplo heroico...

En territorios de gesticulación oprobiosa
se habló de referédum y en decadentes cuitas,
sin sustancia, de Alianza para el Progreso
y panamericanismo, ya sabes, ganapanes
de las satrapías, medianeros, arribistas...
que mencionaron tu nombre con desprecio.

¡Qué poco sabrían sobre tí, los truhuanes,
de tí, Zorro fecundo y pez de fuego!
que eres el alimento
más allá de los símbolos vulgares,
el pan más sabroso, casabe honesto.

Aún, mi generación se adeuda
con tu vida; mis huesos han crecido
con la consigna de alabar tu nombre.

Bendito sean los zorros de tu complexión
y cría y los jilgueros que madrugan
sin canto tenebroso y cantan la militancia
de tu movimiento, sin claudicaciones.

Bendita sea la nación que,
por verdad, origina las bestias con olfato
y la grandeza de tu felina estirpe.

No te hallé ni un solo instante cruzado de brazos.
No supíste que sería vivir indiferente.
¿De qué esencia suprema fueron tus costillas?
Que las mías han querido ser
un mínimo virtuoso de las tuyas...

¿Qué engramas con tus pistas gloriosas dejaste?
... que en todas tus pisadas veo los caminos nuevos
y las huellas para un buen hallazgo.

Contigo tiemblan los endriagos del colonialismo.
Contigo se expone el imperio en sus miserias
y depredaciones en cada nación que sueña
su destino soberano, su vocación
de justicia y permanencia.

... pero tú, camino viviente, aún muerto,
sobrevives y estás en la mejana de mis días
sin borrarte, sin hojarascas o marañas que te cubran.
Me enriqueces como un sueño militante
en ríos de piedras, en claridad de sendero,
y en ojos y oídos, atentos y nutricios.

Las zonas del carácter

*

Comuneros, 1781

... En la coparticipación y en la lucha se hace
libre el poder del destino en común:
Martin Heidegger

A Francisco Berbeo
la cabeza le pendió de un hilo.
En tristeza de fracaso, su sangre se derrama.
Su clamor fue tañido, dulce, soldario,
y una esperanza, su campanal cabeza
de metal bruñido, su energía
de señal y relicario.

Manuela Beltrán, quien oyó el campanario
en El Socorro, sonreía, tenía afán
por una madrugada justiciera,
abierta en pálpitos, luces de tambores
en sus días y la fe que adeudara
más promesas que sosiego.

José Antonio Galán, voz de coro,
colaboraba con canción participante:
no más impuestos, vivamos de nubes parcas
y atardeceres medidos en el color del porvenir
que techa Nueva Granada con sus cielos
y dibujadas justamente sean las necesidades
colombianas en el mundo, vivamos, comuneros,
como voces libertarias de ofrenda bien cantadas.


La canción del comunero no se rinde.
Las capitulaciones de Zipaquirá no nos callan.
Su cabeza también pendió de un hilo
y de los riesgos y fue cortada
y Manuela entristeció, pero cantaba
y rompió los edictos de tristeza
y rasgó el alba como pionera de destino
y el poder-ser surcaba el cielo
y el triunfo de un mañana sangraba
en las cabezas cortadas de El Socorro.

7-8-1998

Antología del Erotismo

*

El daño

... las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado
que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas
y sin fuerzas sensibles; monedas que han perdido
su troquelado y n son ahora ya consideradas
como monedas, sino como metal:
Federico Nietzsche


Por el pretexto
de la dictadura de los hombres blancos,
por la remota y misteriosa noción
de las almas hiperbóreas,
por el descenso del cielo sobre la Tierra
... los cisnes comenzaron a mentir,
cisnes de bocas humanas y lengua de trapo.
Los sacerdotes dejaron calatas en la sangre
a las doncellas de caderas anchas
y calipigias pompis.

En la siete dimensiones del espacio cósmico
el verbo es luto y la guerra, mandato.
El Gran Mediador está anegado.
Llora sus propias lágrimas.
El Vishnú de los Indos, encadenado.
Horus, egipcíacamente turbio,
es mordido por escorpiones
en el pozo del lamento funeral, sin ofrenda.
La serpiente se sirve el círculo
del fatalismo de la carne.

¿Y qué vamos a hacer
si no surge Dioniso?
¿Qué?... si no vuelve al hombre terrestre
el evolutivo espíritu divino...

Por el pretexto del fuego masculino,
Mitras de soles e himnos védicos
en campanarios de nuestro cielo humano,
la luz inteligible,
viril de los guerreros,
es trágica.

Sin piedad se degolla
con beso de revuelo
la vida y la alegría
y escapan de la riba
y de los ríos
sin voluntad de ser
y serse, eternos...

7-1-1983

*

Apolo, el Verbo

Como alimaña atrapada es el mocuño,
el pueblo misterioso; un más allá gime
su incomprensible eco
y el Maestro de las Expiaciones,
el malcontento, sangra y sangra.
El canto está sin flechas, sin espadas,
pero la guerra es un destino.

Las serpientes de Delfos se arman
y sacan raja de las contradicciones
y el Verbo es triste sin Apolo
como los años de Cambises.
Se disputan el trípode de Delfos.

En llamas están las ciudades.
En burla, las niñas de los campos.
El varón como una moneda es prescindible:
metal que ha de fundirse
en la rueda del Samsara.

Este mundo interior está sin órganos,
sin deliquio en las revelaciones
y la conciencia, sin multiplicidad de perspectivas
ya no tiene el mínimo sentido: lo divino.
El punto pende en desconcierto,
sin rítmico son de movimiento y danza.
El único camino es la palabra fijadora
con definición de lástima y tortura;
se mata al devenir; se sangra al horizonte.

El Verbo es ya la espada,
el caos, Oriente.
Apolo ha muerto como dios
y el Verbo.

7-1-1983

*

Cleopatra

Escribir un poema de amor
que se parezca a tí, imaginar tu vida
sin juzgarte cuando, aquí te han dscrito
impúdica, antojadiza, casquivana...
es conectarse a frutos espontáneos de tu ser,
sea cual fuere el delta de tu ser
y más allá del desierto del Sinaí,
olvidar la invasión de Carlomagno
y que has muerto, mordida
por un áspid.

Es hallarte en lecho seco, e irse a los wadis
y rehallarte como riachuelo dulce,
e invadir tu boca con el color del ciruelo
y en restinga de tus besos sumergirse en ti
y saberte fértil, cautivante en algún lecho,
intuitivo del alma que formule juicios
sobre tu ser tan cálido y el miedo de perderte
sin la estructura de tu subjetivismo
y la propuesta de tu vida y tu historia.

Es duro no vivir tu sed de ontología
en el amor de los hombres, duro ver.
tu muerte en amargo despecho,
en soledad que pierde sus caminos.
¿Será Octavio la causa?

Duro es conocerte en los raseros
de la intriga y las costumbres, que eres egipcíaca
pirámide de sol, carne y espíritu.
Ociaré en tus formas de misterio ardiente.
Imaginaré que disfruto tu boca
como Marco Antonio para enamorarse...
(él, quien te dio tres hijos).
¿A quién seducirás, ha fracasado él en Accio?
¿Quién te habría permitido vivir,
más profundamente, que todos ellos?...

Ayer murió, con puñalada por saludo,
a la salida del Senado, el padre de ese niño
que se asoma, él tempranamente
te hizo madre; pero Cleopatra,
él ha muerto y te amaba y mucho te amaba
Marco Antonio y mucho la mar y el áspid.
Sin embargo, otras hienas en Roma festejan.
Contentos y triunfantes están
Címbar y Casca, Casius y Brutus...
Ha muerto tu primer amante blanco,
tu Buitre de Occidente, ¡Julio César!

Cuando estuvíste casada según la norma
de los Tolomeos y tu hermano más joven
fue tu esposo, dime mujer, ¿lo amaste?
... porque no amar es guerra y muerte
y no ver el sol ni la brisa ni flotar
en el Nilo como una barcaza, no es
pasión desfogada, redimida, en olas perpetuadas.

A él, que sólo te puso en las sombras,
al hermano que despoja y no muestra ternura
siendo esposo, al marido que te da el parentesco,
¿lo habrías amado más que al invasor extraño?

Se quedó sin reino, por querer ignorarte,
y tu ira lo redujo a nada...
César se lo entregó a tu mano (¿lo mataste?)
y te dio por semilla esa pasión romana
que te ha encendido tras el velo.
De Roma a Alejandría se habla
de tu coraje, Reina osada,
y ya lo sabe Marco Antonio y Octavio:
eres hermosa, inteligente, seductora...


... pero ya es tarde, te quedaste en Egipto
por ella cautivado, Marco Antonio.

7-5-1979

*

Romance de Corinna Hartney

Corinna Harney se divierte
con la pólvora china.
Sabe cómo Gengis Khan
formó su imperio mongólico.
Cuando ella se tendió sobre mi cuerpo,
aplastó el califato islámico.
Dejó las páginas en llamas.

Todos mis textos se cubrieron
con los escombros de Bagdad.
Sentí el abismo entre Roma y Oriente.
Todavía los pentagramas de Arezzo
cantaban marcialmente
y Boecio en la cárcel bordaba
su mortaja de consolaciones.
Por mutua cuenta, fue que ella y yo
firmamos la Carta Magna:
hacemos la democracia desde 1215.

Con el puro deleite de sus ojos,
reliquias irlandesas,
y su maciza silueta, sirena del desierto,
me convenció de que haga anandas
con el Uno y estimule su lalalana.

¡Qué sinceridad al poner
las cartas bocarriba!
Siempre me observa embriagado
de una culpa nata y por eso
me desafía con más amor que a nadie
por una terapia de muslos oceánicos
y boquita de pez sobre las Torres del Ovatio.

Cuando seca está la lengua del espíritu,
me pongo a rasurar el bello púbis de Sión...
¡pero, claro, es porque en sus piernas,
en sus magníficos cimientos de rodillas,
me cobijo y echo unas clavadas en seco
al fondo de las charcas de Urano,
y es la bienvenida del cariño en mis costillas!

Ella es la mujer que yo ubico
bajo nevadas de cáctus.
Sus nalgas son tan cálidas
que no dudo que estoy
bajo las ruletas de neón de los casinos
y que mi ofertorio está lleno de vellos
y mis sombras llenas de barbas
y con largas orejas de burro.
¡Azazel en el desierto
y Peniel sobre la cama!
Sileno no se enmascara.

Para encontrarse conmigo,
Koré-Inna viajó muchas millas
en su Lexus SC 300 '92.
Recobraríamos la Tierra Santa.
Así que esparcí mis rodillas
sobre la arena, trayecto
hacia una colcha mágica.
Frotamos lámparas de anhelos.

Ella fue, derechita, a abrir la cremallera
y con gesto noruego, conquistó
a los bretones antes que Marco Polo
saliera de Venecia.
Para que yo fuese el cautivo
de sus glotonerías, me embriagó
su boca, sin esfuerzo.

Su saliva roja fue amrita.
Luego, en Las Vegas, se quitó
todo, hasta las últimas vírgulas.
Se evaporó de prendas.
Ocupó mi sangre.
Me invadió bien prendida.
De lo que fue su escote
salieron dos palomas;
pero no dos harpagones,
enjutos y descoloridos
que son cosas del otro jueves.

¡Estoy hablando en serio
de la Summa Theologica!
es decir, dos dogmas infalibles que,
después de chupadas
cual ejemplares tetas, se multiplicaron
las feligresías y los castillos
y los encuentros del Medioevo
con la Gloria Shekinah.

Corinna Harney es tan hermosa
del busto a los talones,
de la obviedad a lo insólito,
que Diana no permite que sea sacrificada.
Se la llevó a la Táuride, como a Ifigenia,
para que sea Playmate of the Year,
causa caussorum
y emblema estético
con botas vaqueras,
medias de malla,
tangas, sedas vaporosas,
fino lingerie, fragancia Savage...

Corinna baila butt
como ninfa cherokee y escapa
por rumbos de siringa y cabras,
sirena del desierto, poetisa que oye,
carrizo acuático que canta,
ojos grises que sueñan,
azules caprichos de órbitas y estrellas,
que son la pirotecnia, la China misteriosa
hecha petardos, cielo descuartizado
bajo tierra de santos jinas
que huyen del Nirvana.

En fin, ella y yo somos poetas.
Escribimos con el polvo sideral.
La entiendo cuando dice:
¡Comenzaré a lamer de tu estrofa!

Y demás está decir, que es océanica.
La noche que llegó fue Luna llena.
Según observé por la ventana,
el sol copernicano nucleó el universo
de la cama; pero yo consulté
el calendario, a puro beso,
succioné el mantram, a la antigua:
¡man menos mens mana!


Sin sayal de penitente, pedí
a la wahine el huevo del mundo,
totalidad de continuum, cosecha de magia
...y todo se redujo al julepe espasmódico
y la sílaba, el remezón del clotis,
el bocado que me llenó de pelos el alma.
Ite missa est, sácate al coño.

¡Es que fue la mamada del siglo,
no cosa del otro jueves!
Te voy a entregar el pragmatismo,
dije a Corinna, es decir, a la ninfa.
Tiene veinte años, Lexus SC 300,
y ella se modela como agasajo óptico,
pues, tiene la bendición de Diana
y la codicia de Orestes.

Ella busca su príncipe dormido
y susurra con labios
que han hecho pajas
al imperio maya:
¡Despierta!

No quiere que despierte
el que no es poeta.
Pero coge y lame
como apache apañera,
tupí y caraiba,
cuando gatea en sus cruzadas
para rescatar la Tierra Santa.

Maquiavelo está despierto.
El sol guerrero no duerme.
Codicia esas caderas explosivas
que harían de la ternura un berenjenal
y no digamos esas vasijas de Nut
sin cobertores que gozo en la tala,
a raya, chupa que chupa,
sin que se pida temperancia filantrópica,
o mínima intervención estatal
si de mostrar the topless phenomena se trata.
Tits without misery!


Al final, yo afilo la realpolitik
antes que Falopio describa los condones
y Ponce de León descubra La Florida.
Y ella en la boca recibe el obelisco
y yo en los dientes la raja pegajosa.

Corinna sabe su trabajo
y no compra indulgencias de los Fugger.
Conmigo muere, extractora del jugo
de mi texto vertical tan prometido:
lava a lengüetazos el telescopio
sobre cristales de deseo muy diamantinos,
duras arterias de dicha, profunda certeza
de pasiones. Hosi-a-nna, sálvame la lalalana...

El lenguaje nace del ritmo.
Tañemos címbalos y nos cimbramos.
Panderetas y nos pandeamos.
Chingamos ya en Singapur
y nos cingamos, sonajeros a toda matraca.
¡Corinna sí que sabe de lenguaje!

Cuando pegó 95 tesis encima de mi estómago,
en 1517, con saltos y agazapadas, su protesta
se llamó la Gran Reforma, propuso
su propia novedad de izar el ano en aras
de metáforas in situ, aquí en los muelles
de la folla blanda y la nalgatomía.

Y logrado el acomodo, se lubricó de unción
y como mula de tiro, recibió Su Padrenuestro.
Después navegó sobre mi ombligo
leyéndome la Dieta de Constanza.
Yo regresé al Puerto de Palos
por provisiones de huelva, ovas
o como se diga...
no por otra cosa, capear sus temporales
y cotejar el axis mundi antes de largarla
con un palo de mesana
por la candonga triangular llena de rizos.

De tortas como éstas, descúbrase América.
Sírvase el Africa. Dóblese la pólvora mojada.
Corinna sí sabe galopar sobre las olas.
Echó su vela carajada a cruz y vera
y del botalón hizo su festín de samskaras
para mi cama de agua.
Cosa no fue del otro jueves
que el Obispo Waldeck
rechazara los suspiros de Münster,
los versos tántricos,
el hambre poligámica,
il fellatio, seminen in ore,
il anus impregnatus,

y la boca de Corinna en mis escrotos sálmicos
colgantes bajo el Arco de Triunfo.

Y también su jardín de la gracia,
con hespérides y nabos,
y Lutero de ojandra, mirón y puñetero.
A todos desafía para que se disuelvan
en las páginas de textos incomunicados.

En cambio, yo propuse
volteándola de tirón ante el pasado:
¡el motín de La Bastilla!
tomar por asalto su trasero,
túrgidas curvaturas que Gèricault
no ha pintado todavía,
pero que, si por la rampa
al por mayor en lamidas permito,
truenos de Anu profetizan
la Venida de volada y la ira del Magnífico
... hossi-a-nna,
sálvese quien pueda,
cosa no es del otro jueves.

Ahora me aferro al cosmos escindido
de su nalgatorio porque escribo
sobre el futuro y el amor.
Si yo fuera Mirabeau, mudaría
Versalles a París,
redeclarando los Derechos del Hombre
sobre esas tapias de tersura
que se llama el pedorrón del Terror.

¡Váyase al diablo ilusionismo,
Delendas est Cartago
y los discursos catonianos
en versión jacobina, hordas de canallas
tan cortezes, tan pizarros, napoleónicos,
tan generalísimos, tan francos, tan pinochetiles!

A merced de sus caderas, soy cautivo
de sus movimientos audaces y maravillosos.
Sus muslos son pilares del décimo universo.

Y para escribir el grand finale,
la ida y la venida, ultimamos
la jodienda astral bajo ese túnel
que se abre en Las Vegas,
zona rosa de piel que son las nalgas,
tus nalgas, bailadora de butt, Corinna.

Estoy hablando en serio
de la Summa Theologica
cuando meto mis güevos bajo su rabadilla
en aras de la gloria shekinah
y leo de sus poros la Historia,
oliéndole las gracias,
colocándola in supina positionis
para mirar sobre sus hombros
clavándola tras sí
hasta que la poesía nos diga
¡placer, nunca te vayas,
amor házte placer
hasta que el cuerpo
aguante y el divino
joder se repita!

4-12-1992

Las Vegas, Nevada
(Publicado en Tertulia en Mizar, Núm. 626-626, 22
y 23 de mayo del 2000)

*

Heraklés, o la economía física

I am Duty. Choose me and you shall be ever acquainted
with hardship. Rest shal be a stranger to you. Often shall
you suffer pain, and grief will often rend your heart. But
mankind will remember you with gratitude... You shall
became a hero of your people. Your name shall live
forever... Come with me!:
George Cabot Lodge: Heraklés

Vestida con piel de león
y, porra en mano, la fuerza está,
la fuerza necesaria
¡y qué bueno! que, en las grandes catástrofes,
surja con los ojos sigilosos,
con oídos atentos y escuche
a la mujer de los caminos,
la sincera y despreciada socióloga del canto.
Ella dice: ¡Yo soy el deber, sígueme!

Lleno está el mundo de falsas glorias
y falsos comienzos, pero ha nacido la Verdad
entre perseidas se anida como un águila de gloria.
Ha nacido de la ausencia de Anfitrión
el cuerpo de la honra, el ser-con-movimiento.

El amparo ante la bancarrota de su siglo,
la criatura de la glorificación, por fin,
ha llegado y señala, para orgullo de Alcmene,
la Venecia del Norte y la usura opresora.
La humanidad la esperaba y con ella dice:
¡Basta! ¡Síganme!

Su rival, los demonios del caos,
están en todas partes, en especial,
en mundo sin dinero y sin valores,
edificado entre lo más promisorio
de la tierra, los ricos que están pobres.
Envanecidos están
por el poder y sus lujurias.

¡Pero el greñudo, el más hercúleo,
ha dejado la certeza sensorial de los bribones
y va con la mujer esplendorosa
que le dijo: ¡Sígueme!

Heraklés ha mirado a la mujer de nuestra carne,
se conmueve de que la escupan al rostro.
La ley natural para él no ha muerto
ni ha sido derrotada ni será por siempre
objeto de la burla.

Los varones encumbrados de la Nueva Era,
hijos de los imperios, saqueadores,
colonialistas, piratas de la Ley y el Orden,
los falsos académicos, parásitos,
místicos, payasos, demagogos,
todos escupen, esquilman,
truenan contra los poderes productivos
del trabajo y los derechos naturales
de las naciones.

¡Cuidado: ya ha llegado el niño
del garrote y, a sus pies, la economía precisa
del sustento, la alegría de la mujer de nuestra carne;
el mundo de mentiras y capital ficticio
y progreso sin cimientos, ha sido condenado
heroicamente, y la humanidad
se ha vestido de piel salvaje y ruge!

7-2-1984

Heideggerianas (1)
*

Pascual Cervera / 1898

La libertad la tenemos dentro de nosotros mismos,
no son graciosas concesiones de las leyes:
Angel Ganivet

Pascual Cervera con su pluma
sella el naufragio.
Es el último barco de la flota
y, escuadra hundida a gringos cañonazos
en la Costa de Santiago.
¡Qué asfixia vieja y rancia!

Otra infierno, su guerra del '98,
cuando todo muere aquí,
por enésima vez,
como si todos
vestidos de soldados y almirantes,
de marqueses heroicos en la burla
madrugaran como reos del Nuevo Imperio,
el Aguila de Cleveland, Harrison, McKinley,
en destino manifiesto del escarnio.
Esta es la historia final y somos responsables
y, si bien nos han rendido, somos ella.

¿Sobre cuál fundamento iremos a mirar
las llagas de este hombre, España?

12-3-1977

*
En esta guerrilla

En esta guerrilla contra milicos caninos,
adicto al gesto retorcido
y el dióxido carbónico,
la compasión nos mira de reojo.
La Clomi nos sonríe desde la sombra
y el payaso de la noche, nos inyecta
con zumbidos su gesto de mimo
mudo de Pramina.

Es que somos como perro y gatos
con este pran pran de viejas cuitas
y la noche y el día como bonzos
se benziman, se diazepian
se glucosan,
se suicidan.

12-4-1992

*
43. Ayer llegaste

Ayer llegaste con el golpe del Eter
porque murió en el puerto
el contramaestre de muralla.
Mi pueblo fue feliz.

Bebieron y bailaron en la noche
y sacaron un coral lleno de ojos
que parecía tu esqueleto
o el árbol de la muerte.

Habría jurado que eras tú,
calcáreo pájaro del fondo del olvido,
tú, animal de corajina que te secaste
como un reptil del Erebo,
deformado por el Caos y las Tinieblas.

Pero no eras tú.
Fue el censor que dijo al navegante:
Echate a las aguas del cenote
y muere con las manos vacías.

¡No eras tú, sino la mano mucílaga
en el lagar, el trago amargo
de tantas lunas tristes en Usumacinta.

Yo estuve allí viéndolo todo,
uno más con la tristeza de su pueblo.
Quería morir ebrio de plenilunio.

9-16-1979

*

La Santina

La Vírgen se cubrió la cara.
La sangre avanza por afluentes.
Corre de Dobra a Ceres,
en su tercio de fuerza humedecida,
en los veintres clavada,
por el fuego de la aldea, lamida.

En Covadonga se asoma por testigo
una niña del campo, flor perdida,
y el aroma lo llevará en sus ojos
y el tallo de una flecha como rayo.

Ella, con voz apagada, temerosa,
dijo su nombre a un moribundo
que a su paso se hallara: Santina.
Tras un árbol de tarache, al que llaman
los cristianos, tamarindo, ha visto
el combate y llora, la virgen es
que cubre su rostro puro y llora.

Se están matando los hombres
que habitaron el vientre inocente
de la madrugada, se va menguando
el poder del moro Alcana.
Don Pelayo es el caudillo de Castilla.
A su alcolea, se irá. Este es su triunfo.
También él vio a la intrusa y preguntó:
¿Es la ninfa más dulce que las flores,
se sentirá vulnerable
en el valle de la muerte?


Ella cerró los ojos a un moro chinchoso
que gemía e hizo que la media luna
boqueara su suspiro y se escuchó
el trueno del súbito sosiego.
Santina huyó por el ruidajo,
miró al cielo con gesto inolvidable...
y la pólvora que hediera se fue
con la sangre y la agonía.
Y el residuo de 20,000 tropas rivales
también huyó, desvanecido
como el relámpago que se metió en los ojos
de Santina y, es un milagro,
En Covadonga llovizna dulcemente.
Don Pelayo se lleva este recuerdo,
victorioso, y aún pregunta:
¿dónde se fue la niña?

5-1-81

*

Los 69

Sensenta y nueve de cada cien mil jóvenes
de San Francisco rezan por sus vidas.
La Santa Bala fue una herida
en la virginal textura de los mozos tatuajes
y alegrías de pandilla.

Visitó el templo de sus cuerpos
como visitante predecible y diminuta
una bala, utensilio sacro de la hombría
y el santo mal de la bronca, el lucro
despiado que no rinde al progreso,
sin el rap de muerte al moribundo.

Es que sin pistola no hay bautizo citadino.
Es que sin revólver o cuchillo
no se dice soy sabio en la búsqueda
del pan y el beneficio.
En esta tierra de ilusiones y complejos
hay que tener estilo y tronar,
ah que no, pistolita?
y ser joven es sólo anticiparse a la ocasión
de consagrar la ostia y desangrar el aliento.

Bendito sea la calle desde la sala de emergencia,
aquí que se ve el Cielo
desde una cama, tendido,
con el vino del suero
en las venas o en los labios.

Aquí se aprende a rezar
y a despedirse y se observa el dolor
del tamaño de la Santa Bala
que se jala con pinzas y escalpelos.

3-9-2002

*

Guillé el Loro ||| Mantillita ||| El guabá ||| Crucito, el Feo ||| El reportero y la diva ||| Mi araña predilecta en el congal ||| El hombre que hablaba solo ||| Memoria del ultraje de Floris ||| Lot y el esquizoide ||| Evaristo ||| Las goteras ||| Las reses |||

De «El libro de la guerra» (1)

La guerra


Nerves belli pecuniam: Cicerón

La guerra es la jactancia más impía.
Un dolor más injusto que el ultraje.
Ni los golpes de pecho
ni los triunfos llenarán el vacío
de las culpas atroces
y los gestos cobardes.

Y las manos, oficialmente asesinas, declaran...
patria, honor justicia, libertad
y es mentir, sí, puerca mentira
de esos jerarcas de pezuña hundida
y gesticulaciones,
miméticos cascabeles y serpientes
por gramática parda: en fin,
¡flatus vocis!

1-4-1999

*

La violencia

La violencia es una sombra
que deja al corazón en pandillaje
y huye, ensombrecida, ante el relámpago.

La luz habla únicamente
el lenguaje de la estrella y por calles,
donde la luna es aullido,
escasea la luz que habla y hay temor
en cada paso y golpe en cada piedra.

El lobo, transido de cáscaras bermejas,
su pelambre, aúlla como el viento
por las calles amargas.

Las ratas y delincuentes
en el subcentro se coinciden.
Del barrio sin alboradas y sin ángeles
se dirá lo que digo sobre los ojos cerrados
y las bocas mustias, ofensoras.
Que han callado en rigor.
Son el sepulcro en vivo,
imagen de quebranto.

El ego se deshila, diluído y escupido
por la prensa amarillista.
El rostro se incomunica
hediente, cacarizo, insoluto en escarnio.

La juventud se mata por cualquier motivo
y los niños verdaderos, ¿qué conocerán?
¿El fondo de la sombra?
¿O la gracia sideral, esplendorosa?
Telúricos testigos, modelos de lo ingrato.

9-18-1979

*

Caínes

... to give way to every lust
and make a trial of every thing...


Desde el celo de una penumbra
de perdón atravesado, los caínes asaltan
al ser que va en camino.
La ley es su alegato de impune prevalencia.
Chingaqueditos, te besan la mejillas;
siquitrillados, te roban tu alimento.
Te asesinan al lado de tus frutos.

Los caínes edifican a Don Nadie.
Al desorden lo llaman su gobierno;
a tus espaldas, sobre el Orden vomitan
y escarnecen; pero, sólo por monedas,
te sacan el cuchillo, cara a cara,
o prometen la gloria del Sublime.

4-11-1986

Revista Palavreiros

*

Obediencia militar

Vamos a simular
que somos los salvadores de la Tierra,
los redentores,
héroes con las manos limpias.

Sonríamos con la obediencia pulcra
de quien no quiere saber
el misterio supremo de la bala,
las bombas y las conspiraciones.

Olvidemos con qué colmillos
hemos herido al enemigo
y sus guaridas.

Vamos a redefinir el heroísmo
y a posar para la paz
de los nuevos esquemas
que declaran:
¡con los pobres y oprimidos estamos!
¡a los más horrendos, vencimos!


Queremos que se nos reciba
con bienvenida inolvidable,
consoladora, emocionante...

Cualquier acotación inquietante
no debe importarnos
desde las luces
de nuestra obediencia...

*

A los POWs

a Andrew Ramírez y Steven A. González

Estoy triste por tí, Andrew Ramírez.
Triste y con las manos atadas, Steven González.
¡Triste con todos los tristes de la Tierra!
Triste por la fantasmagoría.
Tiene este clamor de heroísmo
espectro de tristeza.

¡Otros más tristes huyen!
Son aquellos que no saben
por qué el odio prevalece
y estalla, tristemente,
con los que están tristes conmigo...

Mira que se es más pobre donde no hay justicia
y todos somos pobres en estío, pero nada feliz
ni aún libertad ni razón, se definen
al golpe de bombas y disparos.

Estoy triste porque dejan sin respuesta
la pregunta:
¿cuál es la riqueza que han traído?
aquí, o allá,
donde sus presencias marcaron el pánico;
desde allá, o meramente aquí,
¡qué ironía! donde les han promulgado
héroes por decreto.

¡Triste estampa la tuya, Andrew o Steven,
tristemente memorables
se han pintado entre tristes!
Ni siquiera imaginan
dónde han comenzado a ser verdugos.

En el Este de Los Angeles,
se encedieron velas en sus nombres
y a todo militar se les ha llamado ¡héroes!
Se comieron mi tarde a dentalladas, veteranos;
les bendijo la iglesia y al decirles... modelos,
padrinos de la democracia, valientes,
se blandieron espadas en el aire.

Esta tarde me la tornaron triste.
Cada signo de civilización destila sangre,
cada estandarte que decora a los muros,
cada medalla que cuelga de los pechos,
es muerte y misión de milicos y fusiles.
Se jacta la calle, empedernidamente,
al paso de marcha y banderas, se predica
que no hay orden sin metralla
ni democracia limpias
sin pentagonismo.

¡Tristes ceremoniales
de los hombres tristes
y el dolor del vencido,
más triste que el anonimato
y las viudas allende los mares
y los niños muertos
y los viejos,
con escombros por legado, más tristes!

15-4-1999

A Juan Mari Bras



*

Hambruna

Bajo el ojo de Zeus
cuyas pestañas secas son el desierto,
la tierra plana, geografía redonda,
la pisada vegetal, árbol sediento de raíces,
a veces y todas las veces, nos paseamos
en búsqueda de voces, a la caza de palabras
a escondidas, cobardes,
por los gritos violentos del que sufre
y el viento del Sur que trepida
más abusador que la falsa filantropía.

Bajo ese sol, que es vida,
se seca la voz del relámpago
y en la arena nace la piel de escaramuza,
el dolor en camuflaje:
¡nace la hambruna etíope,
la biafrana desolación que duele muchos siglos
de calaveras y hostias, defecadas
por ganas de morir en Somalia o Bangladesh!

2.

Bajo ese ojo de Zeus
—la esperanza de Osiris—,
en vano esperamos la muerte
del postrer enemigo, la hambrienta Muerte,
el hambre asesina del Aniquilador.

¡Siquiera ya esperamos que la lluvia nos sepulte
con el bautismo de energía!
¡A nadie que cierre las pestañas secas
o la boca tragapolvo
con espacio visible por los muertos en vida!

¡Ya ni esperamos que se nos tolere
un poco de locura ni que se nos perdone
la urgencia de matar la arena y la tierra plana
y su geografía redonda!

3.

¡Ya ni preguntamos
—fascinados por espejismos—
cuándo bajará la espada de la eutaxia
a las grietas del alma avergonzada,
dónde nacerá el enemigo de la perra culebra,
la flaca vermífuga, chupasangre, el Prometido!

Lo mataríamos, sí, al menos, al herir
su cabeza y cerrar el túnel por donde exhala
el polvo, evasîo de ruina y tormento.

¿Cómo matar la perra hambre,
con puro sentimiento hecho palabra,
si no desciende el trigo de los cielos
ni luz del rayo de las sílfides, cuyos senos
prometen leche de estrellas lejanas?

¿Cómo surtir de pan de noble» al ziggurat
de las fosas del Ática, si somos el enorme báratro
cargado de excrementos y moscas y cuerpos tristes?

*

El diosito

Crece, diosito mudo.
Agigántate ad infinitum,
payasito del horizonte eventual.
Echale ganas.

Sube como una enredadera trepadora.
Ven por tu Iglesia, la amada que espera que la tragues,
tu hembra en los puertos, megáspora navegante.
Que venga Tu Venganza, bengalí sin bengalas.

Mándanos redención a los mandalas
porque nos cegó el Segador con hacha de deshonra
sólo porque te amamos, payaso primicial.
E invocamos Tu oscuro nombre de pirata.

Llévanos al rapto.
Restáuranos la visión, agujerito de carita pintada,
hoyito que estás en los cielos.
Baja a los azoteas, descubre a los que cuelgan
de los pies y olvidan su cabeza.

Sean las torres Tu reino.
Clávate en ellas, cáenos de nalga,
consuelo de Babel y no perdones el escarnio
de aquellos que nos ultrajan a diario.

Mal rayo los parta, a los que sacan boleto
con nosotros y contra tí,
morungas los pongas. Amén.

*

Como alheña en el quebrando

Se puede preparar una ya fundada referencia hacia la historia,
panoramas esenciales... actuar y padecer cabal a través
del presente determinado por el advenir
que se hace cargo de lo sido:
Martin Heidegger

Olvidan que cada uno tiene su alguacil.
Por más máscara de autoridad y soberanía,
estarán los ojos de los zorros al acecho.

Por más poder que digan que detentan
y más agradable holganza que cuiden por soluto,
el hocico más agudo los escarba y fiscaliza
para que él pierda sus crías
como una oveja parturienta y sin destino.

Que no hay que cantar loas y echar en saco roto
la objección o dolor que proponen los golpes.
La angustia hila como araña y está en vela.

Don Nadie no está exento
de verse como alheña
en el quebranto.

3-5-1976

*
Los mendigos / Frags. # 2 al 5

¿Cómo levantar de la muerte
su cadáver de mieses?
¿Cómo recaudar para él ... amaneceres
en el agujero oscuro de su suplicio biótico?
Hizo del cielo, polvo,
y fango, de sus costillas.
Una memoria de su vergüenza no se pudre
y ha enmudecido como residuo
que es ínfula de piedra,
mendigo empedernido.

Ahí, en las calles, está sin vida,
creyendo que un zapato sideral
lo va aplastando y pregunta por tí,
sin saber si existes;
pero loco de que lo asesines,
para decir: «¡Señor, señor, qué absurdo
que sigamos existiendo todavía!»


2.

Se víste como yo,
del harapo del kutos,
de las ramas del árbol de coriones y oscitas.
Se dispersa en azúcar, se reduce a almidones.
Se abriga de mitosis
y quema las paredes de los núcleos
con sangre de ratas o termitas.

Hereda la muerte que la biología prepara.
Son dos pobres diablos, la muerte y él,
dos caras de una misma moneda.

El riesgo se rebela y no lo mata:
en miserias halla su tesoro de vida;
pero, sin valija de agonía, lo agradece más.

3.

Van camino a la tristeza de lo feo
y sus cabelleras son como pasto en llamas
de acelerados grises y sus pies suenan
como martillos que no aciertan al clavo.

Enlutados de coseidad, caminan urbanamente
como truhanes de abusante destino,
mochileros de Némesis.

Duermen vestidos, con el sol apagado,
sin colgar el erotismo sobre el cielo.
Al verse en soledad, nada objetivo
declaran a la sociología,
nada subjetivo confiesan a la angustia.
¿Por qué serán tan ricos en miseria
cuando sustituyen cada pánico con muecas
y cada asombro con gruñidos?
¿De qué modo les entregaremos el silencio?
¿Por qué razón torcimos sus espaldas
al esquivar mirarlos, por qué?
Y seguimos entregándoles limosnas
en centavos...

4.

Extendidas las manos, piden la alborada
a quien no puede darla.
Se alimentan del caldero
de fiambre y rostrizos de la pasada semana.
Hurgan en los tarros
la basura de los compasivos.
Se han cansando de invocar
con convicción de que nadie les ama.
Ni aún los perros han querido lamer
de sus dedos la perra compañía
del tufo de sus bocas.

Como hijos desiguales del tedio,
reyes son de la amargura,
perfectamente miserables
en nil desperandum.

5.

¡Házlos llorar alguna vez,
tan sólo una, para yo quererlos!
Que sepan la dulzura del pozo subterráneo.
Abrelos a la piel de los temores
para que sean honestos con el homicidio,
ambiciosos con la dicha de robar lo hermoso.
Que anden con huesos duros y músculos veloces.
Cocínales sonrisas para que sigan
húmedos de espíritu.
Llévalos a la boca de la ostra
que blandamente traga hasta la piedra bruta
y que se abra la dura concha y los consuma.
¡Cazadores de perlas, tengan fe!

La mar es generosa y brinda la mañana.
... házlos traficantes otra vez
de la forma que vibra y la mutabilidad que persiste;
quiérelos tal como ladrones
para que hurten la magia de las cosas;
húndelos en contento
por el placer que da lo prohibido;
transfórmales la soñarrera
para que se rediman del stupor mundi.

Simiente de la casa de los lobos,
memoria de Licorea, hijos de Licaón,
empedernidos en las miseria de Pirra,
los pordioseros son; pero súbelos al arca,
¡Deucalión!
restáuralos en los montes de Osiris
y en los ríos que atrechan los vados del Atos.

*

2. / El ser es asesino

El ser es asesino.
En su arrabal de nada y puras cosas,
sin seidad, duda.

La soledad dio el sol de lo vibrátil,
el sol oscuro y monstruo,
la torva luna de estos días.

Y el sueño torvo de la mano
procede ciegamente desde sí
y escupe la presencia.

Como sombra.
la caverna del eco se repite.

El no supo corporizar al pensamiento:
él y yo estamos al acecho, jactanciosos.
El eco que había surgido desde alas
se cruza por lo oscuro,
se perpetúa en lo trágico.

Buscaremos amparo y compañía.
Buscaré sin él y él sin mí.
Estaré solo y no habrá ni palabra ni blinda,
ni sostén, sino cavernas.

Por eso me hice araña
y fundé la esquina
donde tejo el luto
y las hebras carcelarias y la sed
y escupidos, la ponzoña, el dolor.
Son las mallas del desprecio mutuo.
En la molicie, hemos sido compañeros.

Estamos, en fin, solos los dos.
Inventamos la ostentosa daga,
la separación; él, su huída, eclipse;
soles negros, yo.

9-13-1979

*

El robo

Si despojar a otro del fruto del trabajo,
su cosecha es lo que importa y da triunfos,
hágalo con sutilezas que parezcan palabras,
o hágalo con rituales agresorios y heridas,
porque la guerra es, violencia iniciatoria.

Todo el dolor del mundo aquí se fundamenta.
Nació aquí la ofrenda tenebrosa,
el hombre de Caín, temor perpetuo
a las persecusiones, vergüenza
que se oculta detrás de lo uniforme,
autoridad que miente por milenios
en la forma diferenciada de las clases sociales
y sacerdotes del hollín y mañas traicioneras.
Entretanto, los parásitos deifican a su rey,
al rey en contubernio con ladrones.

7-2-1979


*

Los malagradecidos

Faltan agradecidos y por eso la guerra
se levanta, con amenazas y pretextos,
como perro bravo, herido.

El homenaje se ha escapado de los labios.
En las calles el corazón cata oprobios
y se alimenta con meros escurrajos
y lame huesos y refranes,
su ración de esqueleto.

Los malagradecidos son
tan ruines y pobres, desdichados.

Lo que pudo expresar privados sueños
vestidos de poesía y movimiento
es una lenta caricia, fatal, desesperada
con cuchillos insertos.
Un irse hacia la muerte,
sin amor verbalizado.
No se solve esta agonía de guerra
ni es útil ni honesta ni orientante.

13-5-1998

Marco Antonio y Cleopatra

*

Galandar (1)

Hay derviches sin mica
y no llegan ni van a ningún lado.
Aprendieron a arribar, a malvivir e irse.

Indocumentados, hijos del vagabundeo,
son la gente que busca el plusproducto
con las manos cruzadas sobre el pecho.

Son los magos del estéril camino,
profetas de la Nada inagotable del Norte.

Han esperado y siguen esperando
al genio que brotará del cascajo,
al mesías que nunca brota
ni en la forma del dólar ni del centenario.

Invocan a Silvano sin sus cuernos
ni sus largas orejas, el premio
de una chava cachondona o una vulpeja
codueña de fortuna en fontanares.

Galandares son porque pisan la tierra
con paso de amuleto y aún se fían
en los duendes del capricho
y le encienden ofrendas
y le brindan sus cantos.

3-8-1979


*

El pánico

Su corazón se aceleró
como bestia que huye sin reposo.
Quedó con músculos tensos y crispados.
Deshabitó su rincón de ortigas, sin regreso.

Habían minado esa noche
un tramo de su mundo;
le quedó la tristeza
por miseria;
el desamparo por pan
e incertidumbre.

La situación se repetió cada semana.
Bombardeaban la luna por las noches.
Una inyección de amino excitatorio
visitó la amígdala central de su bohío
y en paredes de yaguas neuronales
se hundió el aprendizaje subversivo.

El miedo se desangró
como axón disparatado
y le dio muerte;
apenas lo sostuvo un suspiro.

Reventó su úlcera gástrica.
Lo mataron desde el centro de sus núcleos.

8-2-89

*

Ansiedad anticipatoria

En el espacio abierto de la historia temo.
El aire se prohíbe.
El camino es espeso.
Es difícil que pueda dar amor
con el rival del fantoche que atormenta
y su huella que hiede en el camino
y grita el nombre oscuro de los sequedales
El clava su daga, obscena presencia de verdugo.

Me avergüenza carecer
de la palabra para el quite, ser tan manso.
Llega él, verdugo, y sufro
y me fío de mis fronteras
de corazón sediento de raíz.
a pesar de tambores de guerra, tremebundos.

¡Pero en mi casa no me falta la caricia!
¡A los ángeles, yo los invento!
Ellos son el amor que necesito
y fundan la paz en medio de molicie.
Son el fulgor que da llamas
en medio de tinieblas.
Guisan la sabrosura de algún canto
y me bendicen y mi hueso
es más duro y mis labios sonríen
si mi boca se lame, sin bostezo.

12-4-1992

El regreso del héroe

*

Conductas incontrolables

En lecho de verbos truncos amanece mi día.
Los nervios se lo comen.
La ansiead lo lastima.
Es que soy un diablo temeroso de mi sombra,
a la que llamo Clomi
y un payaso de la noche, Pramina.

La guerra destruyó mis lóbulos frontales
(aunque tomara mil siglos el propósito,
atrios y rincones, evolución inútil).
Han tirado las puertas de mi lindo bohío
y la vulva es un enjambre de vulpejas.

Yo pienso que el mundo desde entonces
es horrendo como ofrenda de sangre
que vuelve por más víctimas
y su recelo de sal y no olvido
la falta de dulzura.

Por eso clamo, clomipraminoide.
Mino en la madrugada el puerto sucio.
Con las balas que hacen prang discuto el día
y la paz y el sosiego y me acuesto,
molesto y caprichudo como un gato
que se lame y se muerde, onicofágico, sus pezuñas,
y huesos y el rabo y las collejas.
¡Y hasta que Clomi venga hallo paz!
No puedo vivir sin ella. No.
No puedo.

12-4-1992

*

Fascinaciones del galandar

... Il faut marcher quand le diable
est aux trousses...


El vaga-in-mundus se eludió
por el resquicio más cómodo del día.
Se apartó del trabajo productivo;
se refugió en la noche.

La noción más profunda del mundo circundante,
ha dicho, la cosechará Deo adjuvante.
Y dios es quien le habla desde el cuervo del Antílope.

El galandar, el vago andante, no cree que necesita
de la pala; el azadón estorba su lucha contra el diablo,
su evocación de las fuerzas fantásticas, eternas, misteriosas.

Cautivo el espíritu está de la hoz
y el torno de alfarero:
el persa de la danza,
es el vago del in-mundus.

Mutilada la democracia gentilicia está
y toda propiedad social y la herramienta
nadie ha podido sujetarlo
al ordeño de las cabras, al horno y al molino.

A cantar se ha llamado,
a seguir los pasos de Yusufal Andalusí
y está en España, en pos de sus secretos
y el Gran Conocimiento
de sus noches, penurias mendicantes de sus ritos.

Salió de las colinas de los Montes de Iraq.
Se deslizó por la Península Balcánica.
Los gitanos lo dejaron desnudo y apaleado.

... pero él es feliz, galandar obstinado y orgulloso
y en las estepas forestales de Europa reinventa el evangelio:
holgar, deo adjuvante, malvestido, pobre, miserable

3-1-89

*

Infernalis locatio

... la Ilusión es la libre voluntad de Siva

Con el desafío de todo cuanto impulsa a muerte,
a cada instante se prueba el hombre.
Todo lo destruye
con su obsesión de glorias...
pero la riqueza no termina de hartarlo
porque su lugar
es debajo de la tierra,
infernalis locatio.

En la más oculta y recóndita porción
del alma humana, en ese inferus predio,
infernalis locatio,
se cocina
la muerte diariamente.
Dentro de nosotros, la naturaleza
se alimenta de ansias,
de apetitos oscuros
y todo es una larga noche,
una larga noche.

No hay madrugadas
por la falta de soles.

El hombre enciende la luz que puede,
su deseo de transparencia.
Y ésto no basta
porque todo es breve, sucio, antiheroico.

Cada mortal se levanta hambriento
como si comiera sales del sequedal,
gusanos que son externas huellas.
Incapaz de morder las duras rocas
por la blanda bestia, coces da al aguijón.

Se la pasa soñando con pasiones y riquezas,
con cambios y transformaciones,
con luchas, con anhelos,
pero así como sueña y construye, olvida
y da pasos atrás y cae y muere...

La impermanencia está en sus ojos
y hiede tras la máscara del humus
y se lo come la inercia
como volcán de gorgojos
y avisperos de cuitas.

Y entonces... viene la primiginia manera
de matarse y, al hacerlo, más olvido,
y por lo que olvida, sufre
y el ímpetu de sangre
(que en él es su riqueza)
se agita y no se lo perdona
y no se reconcilia con la vida
que yace en las moléculas.

Y es por ello que el hartazgo de la muerte
es el drama más sincero con que despertamos.
Es nuestro trago de vino mañanero:
y la patria no es una razón de morir
(ninguna guerra tan heroica
que no sea más de lo mismo).

Medimos por el polvo y el olvido
y nos vivifica y lame la muerte
como a perros precarios y pulgosos.
La batalla nos sangra las manos
y el odio es la cadena, nuestra cola
de crímenes históricos.
.
El oro y la fama no son razones para morir
sin esta jerarquía perdida entre los dioses.
Cocinar fantasías es sólo aproximación,
no memoria del fuego perpetuo,
pero si dejamos de soñar
también se deja de vivir.

Y ninguna venganza, ningún orgullo,
ninguna jerarquía desoculta lo que es tan deseado,
lo que habríamos perdido, sin buscarlo.
La muerte sigue siendo nuestra sombra
y sobre ella, sin gusto, cohabitamos.

17-3-1990

*

El medio geográfico

Clima del que he nacido, sólo tú
instruyes mi cuerpo, me desnudas
o me das el vestido;
eres el primer maestro
a quien adeudo mis prendas y mi abrigo.

Tú ordenaste al Sol: Da a mis hijos
la sombra que proteje, su unción
bajo las alas del árbol, su presencia
en la espiga; cúbrelos con tu aliento;
inspírales la aguja y el telar, los utensilios.


Bendigo el suelo, la espesura
o la intemperie del monte
y el barro húmedo, y aún el frío
(hostil, en apariencia, del desierto y la estepa).

Bendigo a flor de mis pies
la semilla, todas las bijas,
y al escorpión y a la culebra, anaconda
o cascabel, yo las bendigo,
al huracán y a la lluvia.
Y a la ventisca y al viento del Sur,
a ríos menguantes, a la pradera estéril...

¡Sí, las bendigo! lo mismo
a los pozos escondidos
y al dátil a paso de camino.

... porque triunfaré con el pez y el fuego
que se cosecharán, tan fielmente,
con mis manos, y sé que el suelo,
arenisco o blando como arcilla,
consejeros son del trajín y la angustia,
voces profundas y hermanas de mi tiempo...

Se ha dicho al Sol que bendecimos:
da a mis hijos de ojos oscuros,
que son mis llamas
en el fondo oblicuo del abismo,
las cuevas de su esperanza; pón
en sus corazones, ambición y artilugio,
socorre su diseño, su inventiva
ante los cambios lentos de su medio.

Geografía es sólo la física paciencia de lo Eterno,
mirada azul de la alborada, pero ellos,
mis hijos breves y evolutivos, serán
en mi Eterna memoria, las fuerzas productivas,
la dialéctica de mis ángeles solares y sagrados,
mis tesoros lunares transformados,
el paso de lo cuantitativo a lo cualitativo.


6-3-1978

*

El mercader (frag. #2)

Sin esperanza, cada andrajo es más frío,
más lepra, feroz araña y sarna depravada.
¿De qué sirve la espiga y la humedad espesa,
las anchas manos de mis propias raíces?

Sin esperanza,
no hay visión germinal.
¡No hay posibilidades!
¡Bostézame el Aleph
y házme como tú,
mago del Aire!

¿Alguna sombra de mi amor es suficiente?
Rompo la cárcel de este núcleo de larvas.
Abro tu espacio en mí, sorbo de presencia.

Te doy mi ser enamorado.
Escucho el fondo oscuro del vacío
y abro mi boca al pan ausente y vibrátil
por causa de mi sed más pura.

*

Der Eizinge / El Unico

Róbalo todo, sí...
lo mínimo y lo novedoso
que irrumpe en plenitud
siglo a siglo.

Maximiza, aprusiana, kissingerisa.
Haz todo magno, carolingio, imperial, anglófilo.

En nombre del Estado, determina lo Unico,
su heredero de prendas, lugares y utensilios,
su continuado imperio de cursos idolátricos.

¡Harta de alimento, progreso, beneficios
en los espacios vitales y seguros,
al perro hambriento de la nobleza fiel,
consoladora que pretende serlo
sin que yo pueda creerlo todavía!

Despliega el Espíritu absoluto
que con la historia ladra su apetito.

Haz de la Humanidad la Gran Ramera
sentada al trono de las formas coactivas
a cada realidad concreta.

Endéchala (porque van a darle golpes
en cada fundo y su trasero que ella tenga)
y la prostituirán aún más que lo que han hecho
ustedes, sus custodios, sus fideicomisarios..

Con jaurías de Grandes Hombres y Proyectos
van a pedir lechiga entre sus brazos y sus besos
quienes siempre ofrecen consignas enjundiosas:
Orden, Sociedad, Nación, Mundo, Universo...

¡Hazlo, avanza de una vez!
pues si vacilas diré lo que no quiero:
¡no me quites el Mí Mismo,
porque que, sin él, me envileces y destruyes!

No. ¡No me prives de mi rabia distintiva,
mi canto es, mis zorrunas carlancas!

8-4-1986

*

La selva oscura

Si el yo es una determinación del Dasein, entonces
debe ser interpretada existencialmente:
Martin Heidegger

A mitad del camino de la vida, hallé
la erranza, selva oscura y pudo ser mi monte
de palabras, casa en el soluto de la historia.

Bajé al desfiladero creyéndome
viajero de Florencia y un poco dios.
En algún instante santo y pío, imaginé que soy
el soldado mortificado por las muchas miserias
de mis días, el lobo de la estepa que aúlla
e imagina su Ultratumba por capricho
y el añorar del cielo purificador
y las danzas con Beatriz,
la ninfa del estero.

En algún paraíso lo quise hallar y serlo,
añorar también como los viejos zorros a Beatriz.
¿Dónde fui por quererla con incrédulas palabras?
Allá, donde aún se lamenta y se adeuda certidumbre,
donde el clamor se vuelve salvación y rito.

2.

A mitad del camino de mi vida,
te hallé y eras el ritmo de mi propio corazón
y eras el movimiento y el afán por desarrollo necesario.
Eras mi noche en la pupila y tú, que pegas en mis ojos,
Beatriz, y yo yendo, avanzando, resuelto
con soberbia; así te ví y supe lo que existe.
Baja al charco donde no hay ambición desmesurada,
me dijíste, que tu cabeza sea como un pez
nervioso, manso, huidizo de ese Yo
despótico y dogmático.


Cada encuentro con el encanto misterioso e inefable,
que vuelva a comprenderse desde las aguas
del puro movimiento y no sea sangre
ni empeño de dominio.
Entonces yo fui un pez en el fondo del pantano.

3.

Beatriz siguió danzando.
Esta vez estuvo fuera de los pozos.
¡Que feliz me sentí que pensé, ¡ay dichoso yo!
mi ser de azogue, encantado en plenitud, tan vivaracho!
Entonces, vino la fiera de la Envidia
para atormentar esa alegría; con puñales me cercaron.

Y quise ser un soldado nuevamente.
¡Es que la Cura se manifiesta en el Besorgen!,
así me dijo ella. Los cuidados necesarios
mientan a los otros: eres, al fin y al cabo,
ser-en, ente con tratos con lo que son-ahí-también.
¡No estamos solos! Somos lo emergente.


El miedo de perderte,
la amenaza latente de los otros, Beatriz,
me hizo imaginarte arrebatada nuevamente.
Ida, tragada en nueve cielos móviles
de Maya, y dije: ¡Te he pedido,
finalmente, para siempre!


Te hundíste en el Empíreo inmóvil
donde ya no se puede codiciarte.
Esta es la fiera impura; no te engañes.
Que no creas que te amo si te amo.
No me codicies más, házme libre.
Voy a estar en tus voces, no en tus egos.
Yo no vivo en las selvas del capricho.
Vivo en la sustancia de tus necesidades.


6-12-78

Los violentos de la Tierra

*

18 de enero de 1978

Son los justinianos
(que condenan a Orígenes, el Griego).
La Iglesia Circular de Mariemberg en la Guyana.
Mil años después en las noches del dogma,
los inquisidores del Califa Mahdi.
Los papistas metropolitanos con falsos decretos
más papistas que Roma,
monasticistas sin revivamiento,
huérfanos del paisaje de la benevolencia,
célibes del Sínodo de Pavía,
juntos y revueltos ya llegaron.
Son la antipiel, represores.

Van como autoflagelados por las calles
del Sur de Italia y, frente a ellos, Jim Jones.
Johann Pfefferrkon, ay, parece
que ha salido de la tumba, que sonríe
como Maximiliano, y destruye libros
e ignora las hermosas herejías.
Su guarida ha de ser su templo
Di la Chambre ardente.

Comenzaron a cantar sus misas en las junglas.
Se han muerto los caribes y los aruacos.
No han querido copiar al falso paraíso.
Sólo turistas de la fe cantan en coro.

Los llorones de Dios pagan sus penitencias.
Traen gallinas y reses, prenden incienso.
Siembran los huertos, viejos cadáveres
de indígenas y guerras.

El olor de la ofrenda es tenebroso.
La lujuria de sangre se sostiene en el cálix,
Los fanáticos de Jonestown están en misa.

A los cráteres de oscuros abismos
Empédocles ha sido echado
y las turbas de Crotona sacaron cuchillos
y lanzan piedras y los pechos pitagóricos
aún sueñan y lloran y maldicen...
Todo lo ordena un reverendo de mentira.

Leo J. Ryan, el congresista, es sólo el subcontexto.
Dios investiga. Da su calendarios a los áspides
que muerden, dios de silencio, que tardó
en investigar estos hechos en Atenas,
dios en el dios de la vergüenza de los hombres.

Speussippus, sobrino de Platón, se angustió
por la demora: se quitó la vida.
Entonces, no hubo nadie que grabara escenas
con George Sanders y Armendáriz,
tampoco lo habrá hoy en Guyana
con este culto horrendo de una fe que es la muerte.

Si llegaras a la selva, dios silencio,
púdrenos sobre lianas y charcas de lodo.
Unta de sal y de cieno los cuerpos
(no menos habría pedido Alfonsina Storni).
Desquícianos con drogas y barbitóricos
porque no entendemos esta fecha de hecatombe.

La muerte en fe viciada se ha engendrado
en la Guyana, la fe que en Horacio Quiroga
se desmiente, la fe que en Virginia Wolf
aúlla como zorra y loba y vulpeja,
busca su sustento.

Que no sepamos el delirio de Plath,
Toller o Monroe, por la boca
de esa fe de crédulos suicidas en Guyana.
Cuélganos en el árbol más arrepentido
como a Judas Iscariote, o pón un avión de muerte
en la garganta (porque Santos Drumond
sí que podrá comprendernos), pártenos en dos,
a espada, como si Nerón te desafiara,
dios silencio, como Marco Antonio
si muriera en una barca, dichoso,
que flotara en el Nilo con Cleopatra.

Dispáranos truenos de Thor,
pero dínos por qué se han matado en Guyana
los creyentes, los necios, los humildes.

Mano de Hemingway, concentra
tus dedos, aprieta el gatillo de ese Colt
y dispáranos para vernos en tu frente,
silenciosos, seducidos, explicados.

Somos el Templo del Pueblo, aniquílanos.
Estamos faltos de sonrisas, no se olvidó
la ternura humana, nos robaron,
nos marginaron en la piel y en los besos
y nos han dado una biblia de canallas.

Los caídos de la esperanza nos ultrajan
con huesos rotos, desilusionados,
y la selva cómplice se calla,
y el campanario sin tañidos
se raja con escarnio.

Nos predican una guerra
(que no tiene heroísmo).
Y la ira sin versos y el rito del quebranto
sin filotrapía, sin amor por su nido.
Aquí es piruja de crónico etograma
el pensar el alma satisfecha en el espacio.

Aquí no hay ecología que nos llene los ojos
ni la santa abundancia de los montes,
sólo un rezo que nos llama a morir,
a ser crucificados, a granel como mirrajas,
a solas como irredentos de súbito reemplazo.
Nuevecientos quejidos se van este noviembre
y su adónde preguntan,
pero ya no hasta cuándo...

11-9-1980

Los parásitos

*

Tántalo

Ya es tan difícil robarse la ambrosía.
Quitar un fruto al árbol del consuelo.
Sacar del hambre su última esperanza.
Decir Placer, eres mío.

Los potentados se apropiaron del Olimpo.
Con ojos de gacela y lengua de sierpe
todo y otro tanto y todo tiene dueño.
Cada espacio es ajeno.
Cada ruta es prohibida.

El Tártaro se ha vuelto: soledad cotidiana.
La campiña es un templo de expiaciones.
Arrojado está, sumergido hasta la nuca
en charco de perpetuaciones,
el pobre corazón que, en selvas
de Turingia, pagano de los montes,
a Venus cantar quiso,
y a adorar se atreviera.

Están torcidos, proscritos, perseguidos,
el golfo y los pilluelos, el poeta y el anciano,
los que roban un pan y son mendigos,
atorrantes que huyen, orgullosos que sufren.

El pordiosero está en el camino de la noche fría,
deprimido, enfermo, incomprendido.
El Olimpo es un gran cementerio de zanjones,
un hospicio de colmenas y de cárceles,
un sanatorio de anonimias y recelos.

3-2-1986

Indice / Obra Literaria de Carlos López Dzur

*

Etograma (1)

¡Qué felizmente me bendijo el espacio!
Hizo que sea dueño de raíz,
hermano del riachuelo y del árbol y el volcán
a la distancia y del monte marginal y arisco,
al vilo del crepúsculo, amigo, y que lo viera,
ausente como Infinito extraño
y, aún quererlo así, divisor activo de mi predio.
Un misterioso Otro, callado.
Nunca intruso.
Jamás hostil o enemigo.

Sí, entonces, sabía
que el pedacito de espacio
de mi tala es mío, camino íntimo,
sanguíneo, a mi conuco.

Fue, ha sido, será eficacia biológica
que yo marcara cada uno de mis pasos
con huellas y dijera: Soy de aquí,
codueño de mis duendes cotidianos;
soy feliz, cosocio del bohío.

*

El lenguaje

En el proceso del trabajo colectivo,
en cada aprendizaje
que al amor consolida y satisface,
colabora, por necesidad recíproca, comunicadora,
el militante que viste el pensamiento.
Canuflajeado en el sonido y en los signos,
se condecora por necesidad el habla.

La palabra es militante del ejército sublime,
el más heroico, el lenguaje.
Sus armas son espadas previsoras
del efecto y consecuencia de cada escaramuza;
combaten a subjetivas percepciones;
clarifican los campos de batalla.

La palabra anticipa la estrategia,
vence en las riñas cotidianas,
civiliza el mundo.

Héroe de mil combates, sólo con el apoyo
de tropas con signos, verbos y adjetivos,
se ha capturado el sentido, fortín
que se creyó perdido, incognoscible.

En las barricadas se han perfeccionado
las labores, el sutil trabajo de las manos;
se produjeron los abrazos, los amores;
se ha impulsado el pensamiento
que siempre dice: Edifica, adelante,
fortalezcan los cimientos, marchen
hacia imperios de victoria,
triunfen en la Gran Madrugada...


8-8-1989

*

El verso domador

El verso conoce sus orígenes
y domó a los neandertales.
Del hombre cavernario
cambio bramidos y dedos y miradas
y el laúd recauda gestos en mudras
y una mano con voces
se agita por los cantos.

... pero el lenguaje enmudece
y la guerra es un lenguaje
de palabras salvajes, decrecientes,
involutivas, amargantes.

En cadenas, las almas se van yendo
al pasado y el pensamiento
es el árbol torcido, seco, maldito.

En el débil, sin voces, muere
el verso de la vida.
Vuelve el neandertal por sus fueros,
imbécil, bruto, pobre de sílabas.

4-12-1992

*

El bendecidor

Quien no bendice
con el sol echa su bronca inútilmente;
con lunas en las noches, rivaliza.
En lo oscuro se peleó con su semilla.
En los cambios no hallará la luz idónea,
la costilla del encino como lumbre.

Maldecir es ser varón, higuera estéril
por no hallar mujer, la mina de su ayuda
en el ovario, páramo yermo en la cosmogonía,
y comer del mendrugo en el camino,
tan a solapos, seco, amargo.

Quien no bendice
fatigado amanece, escarnio es
de sí mismo y de la madrugada.
En cambio, el que bendice
en la memoria de las células crece
y otras viandas sonreirán a él
cuando esté hambriento
de ley y vida perpetuadas.

Bendecir es cumplir la ley sabrosa
de los panes, multiplicar la providencia
en cada esfera, asomarse
al infinito y al misterio,
a pesar del parentesco biológico
del hombre con la bestia.

2-6-1979

*

La muerte de la inocencia

... pues puede haber formas infinitas de poder ser
de otro modo, inclusive de poder ser Dios:
Federico Nietzsche



Semele, beloved of Zeus, asked him to show himself
to her in all his magesty, and to please her, the god did so.
But Semele was unable to endure the sight of the lightning
which flushed around her lover, and was struck dead:

Pierre Grimal


Curiosa campesina, tentadora,
Semele bailadora, caderita, ciclo
de chulos ojos y delicia, thalía
con las mercedes, pródiga,
niña de los pechos tan sonrientes,
pupilas das, feroces en penumbra,
vergara de las lunas tan carreñas,
promesa tan caleña, sophía,
colombiana del mundo de lo bello,
trevi de las piernas exquisitas
sobre los montes reales del lenguaje,
Dioniso evoluciona por quererte.
Apolo se hace carne por mirarte.

Tu montenegro es un pilar
de orden y mandalas
y el mito, una memoria
de clamores.
El nuevo sacerdocio
se trasciende.

¡No tanto un mirón,
soy el custodio de la palabra cimera
que rompe el puente del pasado;
el poeta que llega a tu inocencia
con las lunas
y contra la tiranía del mundo medieval
funda juglares,
el imperio óptico y sonoro,
sensualista!

Al dios tribal de los altares
lo sacamos; yo soy el universo
de Dioniso, el hijo de la paz,
sin Schopenhauer, la intrahistoria
de la serpiente y la gacela,
el sustrato sensible, liberante
de la vida y de la muerte.

... y estoy triste,
mas lleno del aporte de tus formas,
agradecido de que vuelvas
como ciclo de luna y menstruo.
Veo cómo se destroza Apolo,
que fue el verbo, cómo
Démeter se cava en la tumba
y yace en su ser vivo
y es trigo y vida, a pesar de todo,
y la vid y la cebada
y el henazgo y el reposo.

Semele pidió del amado
¡grandeza, plenitud de energía...
lujuria, detalles de intersticios
y rincones en el átomo,
seidad entitativa del Ser!
y orbitarse, no en el valle más lumínico,
en los círculos sagrados del Uno...
... ¡y esa es la muerte!

3-19-1980

*

Memorias de la caverna

Romance de Mara

... y salieron al desierto de Shur y anduvieron
tres días por el desierto sin hallar agua y llegaron
a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara,
porque eran amargas:
Exodo

Los que no cosechan del árbol del poema;
pero tampoco alimentan su raíz,
preguntaron con enojo:
¿Qué nos endulzará la boca?
Como leña en lajas, ulcerantes de encono,
quitaron las hojas y las cortezas
a los textos de su piel, al tronco cancionero.
Derribaron los cimientos de sí,
incrédulos del misterio doloroso
que el poeta conjura del penacho a la raíz.
Preguntaron: ¿Qué beberemos?

Confesaron su odio por los bosques
del léxico y quemaron los versos
escritos en rollos de vitela
y maldijeron al vitoco
(Consolador, hijo de Consoladores)
y la promesa informada por él,
el valle del frondoso lirismo.

... porque él se vistió de árbol
y fue proclamado vasallo de signo servicio
por oyentes que le vieron besar
la flor de la metáfora y escribír
el Pacto Vegetal de su decoro.
Sin embargo, los hijos de Tritón
a las peñas pedían sus caracolas
porque, en su corazones,
fornicaban con ídolos de arena, diciendo:
No hay vida en la símil ni dulce amina
en las frases del Consolador.
Y llamaron al poeta mentiroso,
payaso, anti-héroe, vitoco
y pachotero,
camino al tercer día.

Y el poeta persistió en la siembra
de su asombro, con savia fluyente
y con saliva de sus ríos profundos
entre cicatrices de los sequedales.

Lo tenían en yugo
amarrado de los pies
y a él, en pese a lo tundido,
por ironía... a más patadas... ¡más versos!
porque él funciona con espíritu
más fuerte que el dolor y la necesidad,
y aún su lengua,
que fue arrancada de cuajo
para enmudecerlo, innecesaria fue
para invocar las arboledas
con la química del alba.

El tiene treinta atalayas de pan
en las costillas y tres cuerpos
de Vishnú para llegar al final
del tercer día, con su canción
triunfante de alimento...

¿Qué beberemos?, insistieron
los tritones, habitantes de las grutas
del nitrógeno, al mirarlo sin morir
por los senderos quemantes de Shur.

Contrario a él, ellos
sin la fe hidrosoluble del vino,
o la chupadera láctea del calcio.
De pronto, con ponzoña vengadora,
la Culebra del Desierto los detuvo
como a cañas flacas de abandono.
Señaló hacia una laguna,
hediente y dijo:

¡Bebed de Mara, bebed
y temblad, zoófagos, hijos de coníferas,
zooides del zooblasto, y malditas sean
otra vez estas aguas, maldito
el fósil zoógeno de los corales
y los senderos calizos
de vuestros párpados y uñetas
que escarban la tierra con fatiga,
porque éste es el último oasis!


Y según lo maldecía, en pánico,
se comían sus excrementos.
Excepto él, el vitoco, objeto de maltrato
y llamado poeta de los árboles
y las aguas amargas.

Entonces, este sátiro poeta
sacó voz del ronco viento y semillas
de algún artificio del trigo
y flores de alguna espiga
de la maravilla...

¡A la vista de todos! nacieron
almendros, dátiles y manzanos,
como si se legislara la dulzura
escondida con su voz.

Fue que el poeta clamó
a los treinta señores de sus huesos
(a palos azotados por la multitud)
y decía: Sácialos de carotina,
Endulzador de las Alquimias,
para que vean más allá
de sus raseros xenoftálmicos
al bacalao pudrido de sus bocas,
su livor suplantador, dentro del alma,
sus fingimientos cárdenos.

Flúyelos sobre las aguas endulzadas
para que conozcan las ovas de la miel
y la leche verdadera, deva del azúcar
y el grano, redentor de litoclasas,
quebrador de rocas; hártalos ahora
de tiamina, ya que son pobres de Shur
y jamás se alimentaron de cereales
ni sutilezas del génesis en platos
de estrofas limpias
y páginas de harina.


En las blandas arcillas del futuro,
el poema es salud de la carne
y con leche se cocina el hueso
y con amor se vive en el verso
que es dulce a los pámpanos
de la vid agria del desierto.

Sumérgelos de hocico
en la riboflavina, en la franja
anaranjada que lava comisuras
de labios secos y partidos
y permite a los besos
la ternura de las elegías
y el olor de la epidermis
rimada con deliquio,
porque ellos no son poetas,
no conocen la vid verdadera
ni los monstruos de la voz
que canta e invoca,
premedita y plasma
la autenticidad de la glucosa.

Rayos ultravioletas los consumen
y sus cuerpos son espectros de ceniza.
A flor de dientes y lengua vipirina,
mascan sus maldiciones y blasfemias.
¡Son hijos de Mara, incrédulos
del árbol que endulza las aguas!

En cada espacio de vértebra,
dáles la perfecta rima
para la canción del genoma!
Húndelos en el pozo viscoso
de tu amarillo linfa, mánalos
como tocofenol vegetal de tus aceites
para que no sean estériles ni magros
y se multipliquen en el texto
de Tu Sol nutricio; que beban
la sangre de tus espinacas,
caldo de tus legumbres
y bebedizos de tus patatas cocidas
en horno de elocuencia morfogénica.

¡Que aprendan a morder,
sin dolor de encías y sin tedio,
a los sabores de tus ácidos ascórbicos
ya que en tí, señor de sonoridades,
late la palabra furiosa,
la denuncia y el colmillo conspirador!


¡Tantas galas de violencia
y no resisten hasta el tercer día
estos hijos de Tritón,
depresivos, asténicos,
comegofios de arena!

Dáles la biotina, versolari
del Axis Mundi, suélvela
en las aguas de Mara y que beban
las riquezas de tus alacenas
de vitamina H, chacra por chacra,
del epistrófeo al sacro,
del alfa a la omega.

¡Que se laman los bigotes,
que olviden que tragaron polvo
y bebieron orines de cobras
y pitones; a fresas y a moras
que les sepan las jetas
a esos dueños de duras cervices!

¡Puebla sobre el poema
de las aguas dulces tu sustancia rojiza!
Combate a las crueles anemias del alma.
Exilia la pelagra
y establece el Reino del Consuelo
con ácido fólico que te sobre
porque hay torrentes sanguíneos
en desgracia y parturientas
con úteros rotos
y alambiques de tibias doncellas
que mueren en mañerías
con hombres engañosos
y hembras que no hayan ligamen
ni atadura porque no saben
salmos en madremontes
ni canciones para el fuego de la leña.


Estas cosas dijo el Vitoco,
mesías sin mentira y cantor
de panderos y danzas,
al echar árbol a las aguas amargas
y endulzar la vida de la arena.
¡Treinta vitaminas que Funk
ni imaginó, desde ese día,
reconstruyeron al pueblo de Tritón
y a las bocas que comen leudo
en los días de santa convocación!

Bendito fue el durazno y el ciruelo,
el cerezo y el higo, vitaminadas
fueron, por causa de beber,
del agua dulce de algún texto,
las naciones y el que les dio ordenanza
y probó con agua amarga
y la Venus del espejo
y la Venus del pomo
y el odioso livor que incensó
a las hijas de Eurinoma
y las enterró vivas
por amar a los poetas
de Apolos...

9-7-90

*


Seleccionaré a mis hembras

Seleccionaré a mis hembras y mis charcos,
tengo secretos, rituales y mitos.
En secreto me bañaré con la taína de los ríos
entre peñas de pizarral, calato.
Juntaré a los hijos de mi sol, alterno
con el vuelo de mis pájaros y cemíes.

Mi territorio es simple, breve, tribal,
¡pero qué feliz soy; qué feliz
me hizo la isla con su espacio cósmico!

2-5-1988

Los condecorados | Terrorismo (2) |El regreso del héroe

*

Las danzarinas

Creo aún en el ritmo,
en exaltar la vida, en el compás
de planetas hermosos circulantes,
en libertad de genio que,
siendo terrenal, es cósmica, telúrica, pagana
como schlegianismo sensual y melodioso.

En las mujeres de ágiles caderas, bailadoras,
con el alma inocente por residuo, percibo
el dualismo clásico-romántico
y la canción encendida y la magia
del sábado, reposo
y el sexo con que no contaba
para organizar el mundo y la dicha y el gozo.

Por tal razón, el condicionamiento instrumental
es objetivo y, al mismo tiempo, inesperado y dulce.
Un varón sin sexo está en dolor, in mundus.

*

El amor existe

Convicciones eróticas

Creo en el estímulo que es señal de erotismo
y veo a los hombres con mujer y los bendigo.
Roja en el cielo de la carne, la sangre es armoniosa
y la guerra, olvido y la adrenalina, reposo.

En el beso de Psique creo
pues ella es capaz de llevar hasta Eros,
la esperanza, y su mensaje
a las collejas más profundas
de Mercurio, y dará de este modo
trámite al feo lo mismo que al odioso;
Eros que sale al fenotipo
lo mismo que al lamento,
Eros ontogénico que se gloría
en las causas inmediatas internas
de estrategias vitales migratorias
y en la filopatría.

De plano, creo en la danzante,
en la niña alegre, jaladora, jocunda,
en los coros que la ritualizan, en la imagen
que la fundan en la carne y la historia,
en el destino, en el folclor que la oscurece,
en la semblanza eterna, transhistórica,
que la justifica, pues en valor adaptativo
somos por comportamiento y hay que quemar
con luz y aceite el pecho de Cupido
y ser el cupidín de la leyenda
para dar a ese clamor todas sus voces.
Hay que sobrevivir el duro carapacho
de la intriga y el apariencialismo.

En el ritmo están las danzarinas.
Y son la primiginia nobleza,
la abeja de Lorenz,
el macho del zumbido y la colmena
y la muerte en el éxtasis y el sexo
y la noche de los días por el futuro,
evolución armonizada con la ecología.

22-6-1979

*

Norma y Pollione

A Norma Ramírez, mi esposa

Moriré con ella.
No es sobrevivir dejar su amor,
ausentarse en duelo y a oscuras
si caminé entre encinos
por buscarla y quererla.

La invasión ígnea de la hoguera
que sea para los dos. Amantes somos.
Que consuma mi cuerpo junto al suyo.
La dictadura sátrapa y calcinante
vino de Roma, se alojó entre galos y britones.

Norma es la coherencia que creí
por amor naturalmente.
Con ella han estado mis cimientos
y las deudas de mi honra.

Me acerqué a sus raíces
y besé sus conjuros.
En este mito mágico del druída
libo el sustento.

Ahora soy cómplice,
nutriciamente satisfecho,
tengo elucidarios.
Me llenó de herencias.
Creo en los druídas,
no en la vieja Fortuna
y el azar siniestro

Con Norma mi alma
se transfirió a otros cuerpos
más sabios y hermosos,
Abrió el futuro y voy pues a morir
por esos cuerpos, como ella.

No voy a dispersarme nunca más,
ni aún de pronto cautivo y temeroso.
¡Norma, déjame morir contigo!

6-2-1982

La guerra

*

Ritules comunes

Hasta el altar de luces,
herencia del hebraico, voy.
Con todos los labriegos en los trigales
me encuentro, con los hijos de la Torá
que han encendido el menorah, lito.
Aceito la Gran Peña del Olvido.

Mis ojos ven los rostros de otros hombres
y mis oídos tampoco van a oscuras:
todos somos oferentes por lenguaje,
todos vemos, soñamos, laboramos.

¡Todos son mis voces adorantes
cuando soy luz y voz y canto!
Entonces, entre candeleros encendidos,
pregunto: ... ¿dónde está el celtíbero
de corazón arriano y Don Rodrigo,
el último rey godo, dónde el viejocristiano
con la espada de Covadonga al puño,
y sus hijas, que son las doncellas
sin la sangre impura, castas
pese al asedio de los moros,
dónde ha levantado él su última tienda,
o su bazar, o su alcázar?
¿Dónde están tus odaliscas,
con sus cuerpos hermosos,
Viejo Turco?


A mis ojos los lavó el bautismo.
En cada fiel, me deleito, soy la carne
que se ama, la colectiva fiesta de mis etnias:
ojos negros del Sur de Andalucía,
ojos azules de suevos y normandos.
Aquí a mi vista surgen, con acentos de piel,
con colores de voces,
con clamor de olivos en el pelo,
con aromas de naranjos por espada...
¡Es la metafrenia gloriosa de la misa
y es la Patria que vive en las sustancias!

De telares de quien fuera viejo sultán,
estirpe dominante de ocho siglos,
recibí mi blanca vestidura,
antes fue el hábito de esparto y tela ocre
del juzdezno mofado por marrano;
pero, hijos de la Torá, viejos tesoros del Erario,
son quienes escriben mi rollo como Nabi,
el pergamino de mi Altar de Voces,
el poema que rompe la matriz sin el lamento;
ellos que muchas de mis palabras
han sacado del misterio
sin orejear en desprecio, me comulgan
y han pasado del atrio al Lugar Santo
y por ellos, colaborantes,
levantaré este cáliz, vino de Valdeorras.

Beberé las palabras de los ríos
que fluyen limpiamente desde el Miño.
Alzaré el pan como un pez atrapado de lo vivo,
porción de la dicha que se sirve
a las orillas de Antela, la laguna.

A mis pies, sobre el Macizo Galaico,
elevaré, con el rezo de los montes,
la voz hispanomusulmana que perdona,
la voz de los judíos expulsos,
voces de los vencidos que han vencido
por el sufrimiento y la fe y la paz
y por la Queija, con todos ellos,
yo muerdo el pan de los creyentes,
obreros sólidos, solícitos, en labor
de la esperanza, y bebo el vino
de los que, en sangre, se perdonan
y se abrazan y sienten que sus pies danzan
en las rías del Orense y Lugo....

Subiremos a la Cabeza de Manzaneda
con panderos, así será el Monte de la Gloria
y nos sumaremos a las rutas del lenguaje.
Vamos a redimirnos del pasado de tormento.
Esta es la comunión ritualizada.
Este es el verdadero Camino de Santiago.

3-5-1986

*
La cita

I have a Rendovouz with Death: Alan Seeger ...

En la cadena lógica del pensamiento,
el agresor cita su angustia.
A su morir da dignidad, tan tremebundo.

No es obediencia. ¡No!
El miedo llegó al tiro y dijo:
¡soy tu enemigo!
y fue rival,
tormentoso y oscuro,
¡con ojos espantados!

Estaba dentro del varón valiente,
uno que quiso sacar de sí
al endriago de ácido clorhídrico,
sus agruras de álbumena matoide,
su bilis de hígados en llanto.

Por eso lo citó ante el espejo de Caín.
Lo quiso ver cercano, preciso,
como si lo forjaran,
sin alucinaciones sensibles de la carne,
un tropel de excitadores internos de su biología,
algún punto receptor de sus entrañas,
alguna porción temblorosa de sus manos.

Su sistema nervioso lo invocaría con náuseas,
con amagos de fatiga, dolor, calor y frío,
sed asesina y hambre desgraciada.

El agresor estaba allí donde él lo supo
y careció de mística escapada.
El fue lo más asqueante entre lo ya conocido:
soledad provocada, influencia activa
de la mente sobre el mundo, pero...
fue la voz rival comiéndole la vida,
incompensada sensación de fracaso
y fin concreto, trunca comunicación,
biliosa angustia, derramada.

7-12-89

*

La soledad y el molino

Cleantes, estoico entre los solitarios,
muele el trigo. Su estampa es triste
en Assos y en Atenas.
Amarga es en el mundo por los siglos.

¿Qué está diciendo el hombre bueno
que habita en la profunda cueva?
¿Qué hogar reclama o tiene
sino el lóbrego mundo y el silencio?
¿De qué vale la vida productiva,
tornada en ese encierro de mendigo?
¿De qué? ... el festejo de la ciencia
que clama ¡civilizo!, doy progreso,
gesto la técnica que conjura tempestades,

de qué la norma que fija sus ciudades
en costumbres si el hombre está soñando
al lado de la araña y la mabinga,
próximo al escorpión que hiede la miseria,
heresiarca fiel de lo oscuro?

¿Cómo el Himno a Zeus ha de ser gozo
cómo ajusticiar con las fases dialécticas
del canto el orden del futuro?

Solitario está, deprimido, estoico,
en la Cueva de Cleantes, el filósofo.
¿Cuál es la desgracia pergeñada
en el molino de tu pena, sucesor
de Zenón, buscador de catharsis, silencioso?
¿Qué dolor está contigo que me duele?

7-12-89

Bendición de la zorreada
*

En la sombra

El fue mordido a balazos
por una súbita boca,
salvajemente armada a dentelladas.

Estuvo enmudecido
en proceso lento sin canciones.
Su graffiti quedó por expresión
antes de irse a la caverna oscura
donde no fluyó el agua, sino ráfagas
de balas y polvo y viento de sequedal.

Lo sorprendió la muerte en frío,
lo admitió como semilla congelada.

El homicida fue mudo como él.
También entregó el pecho
al tajo de cuchillo
y no se lo esperaba.
Se odiaron con ojos
que jamás se abrieron a la luz.

El segundo cuerpo rodó
sin haber crecido, erguido y duro,
como vara transmutada
en magia de cimientos.

Uno sobre el otro, dos fardos
sin nada, vacíos; faltaba la belleza
que vibrara al alcanzarlos,
olas de sustancias que les dijera
son hermanos,
sinapsis de gestos y proyectos
íntimamente consolantes y creativos.

Víctima primera y homicida se mataron
y el espacio en la noche
se quedó inconmovible.

9-13-1979

La tea encendida
*
Hapiru

Soy, de teja abajo,
el que cruza los valles,
el que labora
en pos de las moléculas;
quien del tamaño del útero
su espiga en medición, enciende
con el fuego de los soles, datándola
y volviéndola cereal en la cosecha.

Dulla sä sarri es mi tarea.
Hapiru es el nombre
que me diera el clan
con signo de palmera.

En los encinos,
el secreto se cubrió de palabras,
trasiegos opresores y malicias,
pero yo estoy en la siega.

Tejedor de aminoácidos soy
y conexiono las células
en islas de cieno sobre el Nilo.

El señor que me alimenta es medio sol,
el señor de nuestra carne.
Para él, soy la escoba de tebincha.
Para él, se jacta de almidón mi savia;
pero muere en azúcar, dulcemente.

Soy, de teja abajo,
en este mundo de dioses alotrópicos,
el que adora la Gran Molécula,
el carborihidrato.

Sí, yo soy el viejo más salvaje,
duro de mandíbulas.
Helios, quien no me quiere,
con muchos nombres me persigue
entre órficos y también
con sus ménades infrasexuales
de espiritualismo, me hastía.

Soy más simple que los dioses,
sólo que no me escuchan entre encinos
ni me placen los valles
del místico, al hallarlo.

7-12-1980

*

A Antonio Pop Cacl
(1939-2002)


En la patria del criollo
hasta el más torpemente educado
de los hombres, ya lo ha sabido,
pero sólo los valientes e inocenteslo sufren:
reinvindicar, en voz alta, es riesgo...
defender los derechos, son palabras mayores.
Querer patria, identidad, ir avanzando a ella
es sacrificio, el conjuro de la acción,
portal de la muerte.

Arturo Pop tuvo la palabra Ley consigo.
Se la arrebató a los monstruos
que la volvieron látigo; puso el Orden
donde la patria del criollo hizo caos
con la vida de los mayas.

Entonces le pusieron un precio a su cabeza.
En 70 días de ultraje en las tinieblas,
lo robaron, esquilmaron sus sueños,
sus memorias de 30 años heroicos
por el diálogo del alba.
Quisieron que su vida fuese
como la de muchos que juegan a Don Nadie,
gentes huecas, cobardes, egoístas,
cómplices, gentes vacías, metalizadas.
Y no pudieron. Tuvieron que matarlo.

Y tristemente hoy, en Cobón, Alta Verapaz,
velan al indio; los secuestradores del derecho,
empero, se esconden, sólo en secreto
se alegran, se portan como son de atorrantes.
Los humildes de la indiada dan su adiós
al héroe, reinvindicador, al defensor
de su cultura y libertades.

*

Rezo de Torquemada, el Inquisidor

... el sistema inquisitorial mantuvo a España en cadenas
por trescientos cincuenta años:
Angel Alcalá

Yo, Tomás, creo en Dios,
mi Rey, y creo en el dios que hay en tí,
Fernando, y en la iglesia que te ama
porque del celo de Dios eres rey
y, por mi boca, amparas la gracia y la fe
en Castilla y Aragón.

Tú guardas al que cree en Dios y en tí,
pero entiende esta noche, no todo el mundo
ama con calidad de gracia y fe, hurtan
a Dios, al Rey y a mí,
celoso Inquisidor.

Yo, Tomás, te suplico que no vaciles;
tus ovejas se fugan del redil
y con marranos comen de tu pastizal.
Entonces, deja que se vayan con su vanidad.
Aléjalos del puro sentimiento del Amor
que Dios, el Rey, dispensó en tí, mi rey,
y que, por boca de mi rezo,
yo guardo como al Fiel.

Echalos de aquí, junto al jefe del Erario,
Abravanel que, por algo Alfonso V,
lo echó de Portugal, él es un íncubo
de corazón veneciano, cuervo
para las noches venéreas, sin Dios.

Guarda en tu puño real a los viejocristianos,
aún no contaminados con la simiente
de rabinos inaceptos para el Fiel de Judá.
Líbranos de las aljamas judías de Castilla
y de los protegidos del Duque de Cardona;
escóndenos la cara del regidor mendaz,
Pérez Coronel y que no se repitan
los crímenes del Obispo converso de Segovia,
Juan Arias Dávila, ni el asesinato del ángel
de La Guardia, en Toledo, porque judíos y conversos
están en conspiración e invocan fórmulas mágicas
para destruir la Cristiandad y el rey que Dios
guarda en tí y mi boca en la que confías tú,
porque yo te confieso y te fortalezco
cuando me das tus flaquezas
y te glorifico, Fernando, cuando
a Dios pido por tí, mi dulce amado rey.

Escucha: Que una voz de ángel dijo
a mis oídos cuando oraba a Dios:
¡Que se vayan, que se vayan,
y que troquen aún sus ricas casas
por los asnos de sus partidas y que les troquen
sus viñedos por abrigos, o una manta
o sandalias para sus caminos!
¡Que se vayan y lo dejen todo,
porque 300,000 de ellos viajarán a pie,
así lo quiso Dios, y serán otros 333,000
los que abrazarán el bautismo,
o saldrán después una vez que sus corazones
sean pesados en la balanza del Oficio Santo!
¡Tu Oficio, oh Fiel!


Abre tu puño, déjalos ir no por las monedas
de Abravanel, no por las ganancias del Erario
que compensará a tus nobles aliados,
déjalos marchar, de un confín a otro confín,
... ¡por la fe y la obediencia de Dios
que es la que alimenta tu mandato!
Que yo, en nombre de Dios, te justificaré.

Fernando, el ángel dijo más...
porque ha de ser Tu Reino la envidia
de los mundos: expúlsalos, sin misericordia,
y que se vayan con las manos vacías
(porque sólo el corazón debe quedar lleno
y Dios ser su abundancia y lealtad,
su signo servicio, tributo a tu trono).
Ha de ser Europa quien redima a Israel.

Como fue tu mandato para la diócesis
de Teruel, Albarracín y Saragossa:
¡mátalos, quémalos, tortúralos, júzgalos,

házlos prisioneros! como en la Guerra de Granada
y vélos como a infieles qie ya en Málaga han sido
infanticidas de La Guardia y burlan al Cristo nazareo.
No tengas pena por los tornadizos,
conversos de blanca apariencia,
pero cuyo corazón sigue como hollín
del infierno; sufrirán como perros,
así Dios lo quiso, pero volverán de rodillas,
sumisos, blanqueados, aceptos de Dios, al fin...

5-3-1989

*

El gato que rompe las almohadas

Su amenaza frívola, caprichuda,
es romper almohadas de benzodiazepina.
El se esconde. Tiene miedo.
Es un vil animalejo, intramundano.
Es demasiado limpio, demasiado,
y sus ojos los tiene muy atentos.
Quiere ser un felino desde el alma.

Aquí estoy, casi zorro y pantera,
casi gato, casi humano desde adentro.
Dispuesto a vencer a los perros seratónicos
de guerra, la jauría de mi mundo, malcontento.
Mi día viene conmigo, cauteloso y temblando.
Espera la ráfaga del pánico sobre una cama limpia
por el sucio del asco,
por la higiene de absolutos encumbrados
y la pira del temor y el orden y el reposo.

12-4-1992

*

65. / El hombre muerto y vivo

¡Tantas veces has muerto!
Y por eso me habituaste al olvido,
a no extrañarte, a no quererte,
a verte muerto y vivo
al mismo tiempo.

El ente que, desde tí, dijo Existo
es falso, aún vivo es la muerte, soldadesca.
El pretexto de matar
e irse matando en este absurdo
radical, contingente, inexplicable...

Su existencia precedió a la esencia
del encuentro conmigo, pero...
te empozaste y al verte desnudo
dije: ¡Qué horrendo sóis,
cómo te llena la muerte sin futuro!


Te negaste la salvación del para-otro
que es la ama del comando y vive
por más precario que seamos.
Pusíste tus oídos sordos
y mudez ante el quererse.
Echaste la potencia al vacío y al desgaste.

16-5-1982

*

El nido de la Nada

En tu ente cesado, sin colores, pútrido,
se anidó la Nada como el polluelo inerme.
Y no te apiadaste de él porque bajo el ala pajiza
de tu ser-en-sí te desactivas, sin ofrecer reposo.
Más bien, te compactas, te haces rígido
y callas, asesino del canto.

Tu consciencia es la propia Nada,
jamás épica
ni personalmente lírica
ni con misión transobjetiva
con el mundo soluto.

16-5-1982

*

Santa Necesidad

... La necesidad y la casualidad
pueden convertirse la una en la otra:
F. Afanasiev

Santa Necesidad,
que estás en la pelazga pendenciosa,
te rezo porque tienes los huesos
aún prometedores y flexibles.
Te invoco y, con ojos pelones, te venero.

Eres pollancona bajo las enaguas.
Vas con la paz de dios
moviendo las petecas
porque no existe espíritu sin carne
y la materia no necesita
de tu veleidoso y caprichudo hágase,
menos de tus exageradotas de catrina.

Desde las causalidades de los fenómenos
te pido bendiciones.
Estaría sobre tus senos
con gusto pastorício, al menos
en la noche tras mi rezo.
Te diría... más acá hay posada
aunque juntos naufraguemos en la burla,
puestos los dos de patas en la inopia,
en el dolor y el desprecio...

Pero, ¡bendíceme en el acto revolucionario!
Abre tus piernas a la libertad.
Yo me acomodo y te cimbro.
Me entregaría yo a las purezas
que tengas reservadas o escondidas
por causa de ese miedo:
despertar con otros, generosa,
sudosa de amor, pelandusca.

En el ejercicio de la vida cotidiana
(donde con idealismo se confunde
a la putarraca de los sosos
y a la metafísica que nos burla por parejos),
¡oh, sin miedo a los ingratos!
te rezo y te visito
en la Cueva de los Olivos
donde estás penitente todavía.

¡Sí, como Pelagia en los montes!
¡Pero, no obstante, te venero
y te rezo!

2-7-1989

*

Homenaje a Abu Ibn Sina

... declarar la guerra a la estupidez
fue mi meta:
Avicena (980-1037 dJC)

En un joven de Persia,
la primera de las causas, la incausada
razón de Todo Acto resplandece.
Su mente es sol generoso, Ser Necesario
que parece divino. Maravilla.

En la Vieja Ruta de la Seda y el lino fino
de Oriente, el ángel sin edad se encarna
y siendo persa de Bukhara, él parece
huésped enviado de la Aurora.
En la casa de su padre, lee el Corán.
A ratos, a la sombra del árbol,
con filósofos griegos conversa
desde viejos folios, pergaminos.

¡Es Avicena! Diecisiete años tiene,
edad maravillosa.
Sanador del rey de Bucara,
es joven médico, no lo detiene nadie,
mucho menos el fedeyín o el carcelero.
Está estudiando sin parar en una biblioteca.
Todas las ciencias escarba.
Y la mayor es la paz y la política.
Cree en un principio motor del Universo:
sede creativa de la mente humana.

En Hamadán, ciudad de Persia,
el rey lo designó su asesor
y médico de su cabecera,
consejero de los cielos y las noches
de estrellas, matemático de las luces
y las sombras, examinador del zodíaco
y los signos de Cleóstrato, el griego.

... pero está en la prisión.
La intriga lo redujo al rincón
y la anonimia y la infamia.
Cuando salga a Isfahan
(porque sí escapará, astutamente,
tendrá que hacerlo por el canto de los siglos
y alejarse de las manos de los truhanes,
envidiosos, hijos de la Corte malparida).
Se llevará sus libros, a escondidas,
su pensamiento inagotable y libre.
Por eso, aún en la prisión, escribe.

Y en escribir en libertad, de solo a solo,
envejece: ¡quiere decir al mundo
tantas cosas, sin ser un matarife!
Ni un nombre vulgar, engañoso, intrigante.

Hará más de mil años que nació
y que ha muerto; sí, ya murió el ángel
con el ser necesario y su memoria.
Describió con mil detalles la anatomía del ojo
y su funcionamiento; descubrió (y fue el primero)
el cuadro clínico de la meningitis;
anticipó la naturaleza infecciosa de la tuberculosis
y otros males; a Occidente ha brindado
el texto más universal y más fecundo
sobre salud y curaciones, el Canon.
El don de sanar e iluminar las vidas productivas,
aún muerto él, quedó imperecedero.

7-12-1986

*

La secularización

Por sed de escrúpulos infinitos
(para explorar el agua y bautizar
ante riesgos dispuestos
por el dogma oficial
del abismo, ¡ay! los infiernos)
la liberación trepida
con el rostro del secularismo.
Dios / Zeus / deidades todas,
lo sagrado,
despojándose de caracteres misteriosos
bajan, se muestran, se conquistan.

Lo incomprensible de los super-Entes,
los miedos naturales, las adoraciones
que disfrazan el amor, presuntamente
ultramundano y místico, el anhelo
de las salvaciones en la calle,
lo que pide ser crucificado en lo objetivo,
de la sombra sale
como si fueran los cadáveres
de los diablos azules.

Y eso que nace como inconforme tránsito
de la curiosidad a los anhelos,
va apropiándose de ímpetus
y nuevas emociones hasta esa hora crucial
en que se elije dejar lo absoluto
y falsamente trascendente
por un simple chapotear,
estar en las aguas que la piel redescubre,
que los ojos abren
y al tacto magnifica.

Por explorar el agua y bautizarse
en riesgos, secularizándose,
ya no hay despotismo
ni transmundanería.
El guerrero juega
en los senos fluyentes
de sus categorías.

2-7-1989


*

La razón

Desde entonces a la actriz de Notre Dame
su auditorio le crece. Nunca lo pierde.
Ella es la Diosa Razón que inspira noticiarios,
la aclamada, prime time's Voice,
favorita del crédulo, la estrella que gana
sintonías, prudencias a distancia,
el temario de cómplices, consenso.
Es la experta lectora de los promsters,
la informadora ideal, sensual y embellecida.

El Procurador General de la Comuna
lo dijo: Llegó la Voz terrena, el Progreso
(su evangelio democrático, evasivo como es
¡ay, tantas veces! el Don Nadie
por el que claman todos).
Llegó Tu Ceremonia de las tardes, pueblo mío.
Tu presencia, Neutro engendro, sube a escena.
Da tu belleza, heterogénea máscara de dioses.
Se han reunido los medios para bendecirte.
Pendientes están los hombres de la Tierra
para deificarte; el futuro es tuyo.


Pedro Gaspar Chaumette es el productor ejecutivo.
Un lindo rostro de actriz o hetaira de palacios
el centro del Altar, la Gran Pantalla,
en el fondo, el trono sonoro; en cada esquina,
radio-bemba, la información, el objetivo.

Metis ha vuelto con vocación de sibila perpetuada.
Su función oracular tendrá, al fin, sus ecos
en todos los hogares y santuarios
y se hablará, ya no es secreto sobre lo que antes
fuera censurado, tergiversado, no creído:
* Que los pobres deben enterrarse con decencia
* Que a la niñez hay brindar su debido respeto
* Que no se aplique el látigo en la escuela
* Que se no mire con lujuria la inocencia del niño
* Que no haya pargos gananciosos ni prostitutas
que sufran por las calles ni deudas redimidas
con prisiones ni monarcas o eclesiásticos severos
* Que no haya loterías ni naipes embusteros
ni Tarot ni hechiceras ni burdeles
* Que no haya peculados ni engaños estatales
* Que nos volvamos racionales, analíticos,
piadosos ya que la Patria es primero
que las míseras ambiciones inhumanas y los dioses...

6-2-1982

*

Etograma (2)

Los modos de explotación
(el robo racionalizado, apetito
cada vez más intenso de codicia
y seguridad amparada por la fuerza)
se abonaron con las pretensiones arbitrarias:
superioridad cultural, eficacia inclusiva,
rendimiento óptimo.


En el área vital de sus depredaciones,
el ladrón se ha atrevido a convivir
con su presa, se asoma
con sus lugartenientes y sus cómplices,
trae consigo al verdugo al lado de su diestra.

Para adaptarse a ellos,
despojados de su hazaña, sufre los enojos
de los pocos, traga saliva ante el impertinente.
Del uno insatisfecho, crítico del acto imperdonado,
sofoca sus lamentos, ríe como valiente
siendo valepoco ante su alma.
6-2-1982

*
Tertuliano y el sustrato primario

El hombre es realmente libre cuando su libertad, completamente reconocida
por los demás, y reflejada en ella, encuentra su confirmación y su expresión
en la libertad de los demás:
Mijhail Bakunin

Ha dicho Tertuliano que las vaginas
son portales del Demonio
¿y qué son demonios? yo pregunto...
Gente como él, almas pobres
que desprecian a los otros
que, a fin de sentirse virtuosos,
ofenden y envilecen a las hembras...
¡Qué triste que sea de manera!

Angeles y ninfas postula Tertuliano:
las declara como hermosas criaturas
de los mundos celestes y la Arcadia.
Son las invenciones del Espíritu Puro.

¡Qué triste: que no sepa
cómo mirarlas en la Tierra
ni darles su lugar, noble y humano...

Así son todos estos infrasexuales
de lo Ideal, adoradores desenfrenados
de otros mundos,
sacerdotes de fuego fatuo
y abstracciones, númenes de Luz Impía,
censores del movimiento progresivo
y del instinto que, en cotidiano evento,
en libertad manifiesta declara
lo que existe, su sustrato.

Quieren lo Sublime, lo inorgánico,
esencia a qué llamar Lo Divino,
puercos... no saben que la historia
acumula voces como la suya
en basurales más tristes que sus moralismos.

Muchas han sido las vírgenes
que han sido torturadas,
quemadas en hogueras, ultrajadas
por santos de puros vivalismos,
y las definen así, vaginas demoníacas,
como este puerco tertuliano advenedizo...

¡Qué triste que sea de esta manera!
Un Amo dizque Eterno, Piadoso y Absoluto,
el Tirano en el sexo cobijado, nos condena
y esparce por esperanza concreta de vivirse...
nacer de mujer, Portal del Diablo...

¿Por qué lo permites, Creador?
¿Cuándo comenzará a prohijarse
el hombre que yo aspiro?
¿En qué consiste, en rigor, el Ser Primario?

Si el primario ser, ser hombre,
es ya semilla de condena,
¿a dónde vamos?
¿a qué portal me arrimo?

¡Ay, si eres tonto, Tertuliano!

23-8-1987

*

El trabajo consciente

Al Dr. Eliut González Vélez, poeta y hermano,
en esta búsqueda de trascender con amor y esperanza,
sin escapar de lo humano...


Mi dios se llama el Mito Eterno:
la actividad, la inventiva social,
el trabajo, el producto,
Dios es artificio, industria, ajoro.
Dedos altos, como frutos que de la copa
y savia de los árboles, recogen alimento.
Esos pulgares de primates mamíferos,
sus manos en gesto vertical por las semillas
y sus miradas al cielo, esperanzados,
son mis dioses humanos, mi dios erguido.

¡Y en las charcas de gibones, diosas tengo!
Las encuentro cuando cantan,
o danzan en pelotas. Son ninfas gritadoras,
festejantes de gloria, y ellas han sido
y serán como almeas en las calles pobladas
y fueron alguna vez, ojalá que puedan serlo
otra vez y siempre, danzarinas del areito.

En las selvas, diosas con dioses y tambores,
echan campanas al vuelo, arman su risueño regocijo
en Ceres-OM-nias, se perviven
en la inocencia primitiva de mi trópico.

Publicado en la revista «Tertulia en Mizar», Núm. 1549,
28 de noviembre de 2002

*

Amenaza (2)

No se olvide el asesino
del inmediato mundo circundante,
el que empuña remisión y tira piedras
y esconde la mano...

no se olvide quien reinventó el puñal por jure bellis,
la espada para el hurto y la opresión,
premeditadas,
del ser-acompañado y el ser-acompañante,
que con el útil que se halla en el cohecho
no se olvide
también se coencuentran a la mano
los quienes victimados, otros para quienes
la traición y el golpe bajo se destinan.
A las mutilaciones, con su aviso,
cobarde, vaporoso, seguirá la pregunta:
¿quién amenaza, hiere o asesina?
¿Quién, con mañas de lobo, es quién se esconde
y usó el arma y atormenta y reincide, canallesco?

No se olvide que hay quien quita el yo
y se huye del destino y son los proveedores.
A expensas de la muerte, en secreto organizados,
ejecutan la amenaza, fundan sus escondites.

No escaparán impunes, no,
aunque sólo trafiquen en las sombras
con los portadores de la muerte innecesaria.

Criminales hay que jalan el gatillo,
pero hay peores: los chingaqueditos;
genocidas intelectuales que autorizan la hecatombe.
Con sueldos de sus arcas, sufragan el crimen.
Con justificación verbal, lo enaltecen.

No se olvidará su delito, no,
ni al cómplice en la sombra, más lobuno.
En el útil se sobreentiende el para qué
y en el asesino, por igual, se precomprende
la remisión del productor a portadores.

En el olfato va obsequiada la pista de la burla,
y los zorros del desfiladero,
desenmascaradores, catan huellas.

18-4-1980

*

Soy tu amante (1)

Te servíste de mi piel.
Soy tu juguete.
¡No me importa!
Te gustó mi mansedumbre
muy elemental y pupilaria...
Soy tu amante, nada más:
¡tu amante!

Puede que para otros sea difícil comprenderlo.
No para mí; lo digo fácilmente: ¡me has gustado!

Te quiero, me gustas; aunque no me entiendas,
pero me has obtenido, vino tras vino,
cerveza tras cerveza.

Y no que esté borracho,
sólo que impera tu sabihondez rancia
e inventas los escrúpulos y yo los admito.

Te acepté como eres: ¡me gustas!
con tu vulgar inocencia y ambición destrampada.
Estás llena de mundo, de sexo,
de coquetería, de obvias formas
con juventud y gracia y me has gustado.

Serás la luna abierta desde hoy
en mis días tristes, rutinarios,
despersonalizados y oscuros...

¡Te surtes en carne y en el amor te agotas
y yo te veo llorar y residuar
con el placer que sabes!

He aprendido de tí, amiga mía.
¡Gozo y sufro con tu mundo y tu llanto,
comparto tus secretos, tu vergïenza
por otros hombres que no te han querido!
Simplemente, yo te quiero y me gustas...

*

Proceso liberante

Tus prudencias deseadas y trascendentales
se confunden, pero eres lo que eres:
una desvergonzada estrella del deseo,
la pública deidad entre mariscos.

Los mafiosillos de machista estampa
vienen por tí. ¡Tú sí tienes azúcar, de verdad, chula!
niñaja del Tiviri-tiviri, panchanguera,
pompi loca, festejo social, cantas a la lujuria.

Eres el mejor trofeo, la noche y hembra,
y por dólares te adquieren otros hombres.
¡Menos yo! ... aquí, por equivocación
yestoy queriéndote, no por error,
me gustas deliciosamente y te comprendo.

Se te paga, según me dicen,
pero... ¿te vendes?
No todas las veces, no todas.
¡Creo en tí! y con ello fundo mi paz
y de tu boca rota, sapos, ¡zape, zopilotes!

Dejo de creerte para bendecirte...
¡pero cómo echas tu rollo!
y por eso me gustas
brava e insolente, ¿lo sabes? en ocasiones,
fundas tu libertad, tu proceso liberante...

Desde lo más hondo del ser y tu mar,
bajo tu nalgatorio, en tí y dentro,
hallé una niña, triste y violentada,
¡llena de máscaras y recursos defensivos!
pero que dice ¡Basta!
estás buscando amor
y aún no lo hallas,
y por eso te quiero...

*

La cantadora eterna

... ¡Retorna eternamente el hombre del que estás hastiado,
el hombre pequeño! ¡No sigas convaleciente, sino sal afuera,
donde el mundo te espera cual un jardín... ¡Sal afuera,
donde están las rosas y las abejas y las bandadas de palomas!
¡Y sobre todo las aves cantadoras, para que aprendas
de ellas a cantar!:
Federico Nietzsche

Campesina, no quieras tanto
del Primer Canto, ¡sal y aprende
el poco del ave cantadora
y el poco dulce, aún no hastiado,
de la abeja, y convalece
mientras sigue esta mentira mezquina
de las trincheras, vestidas de conformidad.

Armonía entre razón y ser
no habrá en tu cuerpo serpentino
ni aún en los Valles de Tempé.
Tu boca es para el vino de los labios
y tu ser un devenir, igual que el mundo.

Se palpará la sabrosura blanda de tu púbis
y danzarán contigo, cantadores como yo,
que han visto tus caprichos, tus pupilas,
tus palabras que sanan, tu dulzura que duele.

Sílice del deseo, ¡sal de tu cueva,
recoge tus pedazos, nodriza del lamento,
ayúdate para yo ayudarte, con mi pequeñez!
y ser grandes en la Gran Madrugada.

Cuando no mueres no hay paz,
pero, en el gran año del Devenir,
eres todos los deseos y las posibilidades
y Apolo, educador de los hombres,
aprende de tí la ambición que no se agota.

Te busca en la nostalgia, en juventud inocente,
en salvajes gritos que abren tu carne
para besar tu sexo, tu primer amor.

Para poder ser de otro modo,
abandona la madriguera y la ceniza
y el viejo amor, caótico,
por la perpetuidad del ansia.

9-8-1980

*
La soledad de Solón

Part of Solon's reform was the total cancellation of the whole-mountain
of unpayable debts... This is the so called Seisachtheia, and all of the debt-slaves
become, in a single stroke, free citizens again, and can return home:
Gabriele Liebig

De solo a solo, Solón
con sentimiento vive. Llora su tierra.
Oye las flores y el sabor del aire
y, a diez años de exilio, sueña
su regreso. La patria jala.

Solitario, Solón, de solo a solo,
platica con su alma, lengua de espíritu
que anima, visión que abre en la bruma
de sus perseguidores el recuerdo
de la Seisachtheia.

Son antiguos megarenses, héroes despechados
de la Salamina, esclavistas y usureros,
el nuevo cuño de la oligarquía.

La Tierra que antes oyó al sabio
está prostituída; a él que a Dracón dijo:
Eres injusto. Conócete a tí mismo,
nadie lo espera. Nadie.

El agua que fluyera su canción limpiadora
a diez años de plazo es pozo profundo
y embozado en un silencio calmo,
nausebundo, elegía del lamento.

De solo a solo, sin terceros, Solón,
educado en Egipto, noble de cuna,
se revuelca en el dolor de Apis,
O-Sorapis, a solas, profundo.

El dio la Constitución a cuatro grupos,
las clases productivas. Quiso ser justo
con cada una de ellas
hasta que el Viento del Sur
pudrió a los oligarcas más feroces
y ellos comenzaron a explotar tal como bestias.

O-Sorapis Solón, meditador del Bien Común
y las leyes naturales del progreso del justo,
Pisístrato escupió tu nombre y tu regreso,
te maldijo diez años en los hombres.
Ya abrogó tu sistema de pesas y medidas,
tu Tierra, Tu Fuego, Tus Aguas.

Se ha perdido tu sentido sensual y melodioso,
tu ritmo de alma activa, soñadora, compasiva.
Caminas ya, de solo a solo, y el absolutismo
de tiranos te ensarmenta, en la Atenas
que han forjado los canallas: labriegos despojados
de la Tierra; potentados opresores de Tu fuego;
las hijas de los hombres como esclavas,
el sistema de usura y expropiación, renovado.

Si vuelves a Chipre, conversa tú,
de solo a solo; si vas a Lidia con tu lengua
de espíritu combate; estás en soledad
en cada esquina, Solón, sin terceros
de alma, sin lenguaje...
Solón desconsolado. Solo. Solo.

7-3-1984

*

Oyéndola

Voy a buscar la juba de trigo
de esa niña de ojos claros;
peinaré sus pasos.

Voy a seguirla hasta
donde sea audible su alegría,
los arroyuelos.
Seré la mariposa silenciosa
que bese cada canto de sus flores.

Obrero quiero ser.
Construiré puentes al habla
y, añadido al mosaico,
traeré mi pieza de júcaro
y haré la empalizada
Detendré a los invasores sangrientos
que gozan con sus culebrazos
de la mofa, el ruidajo y el oprobio.

Para mí, ¡venga la mujer
y diga sus secretos, que son versos,
desde esa heredad neocortical
del lenguaje donde está su jardín!

Oyéndola, la intimidad social
será creada y se preserva.
porque jugando en ellos
aprendió a cantar y yo, oyéndola,
me asomé como el gibón
de los ríos y juego, aprendo y canto.

9-14-1980

*


Las mil y una noches del sultán

Cherazada, hija del Gran Visir,
vive bajo amenaza.
Van a matarla después de hacer el sexo
con el misógino Shariar.
El es el varón burlado por la hembra
más coqueta y fluyente de los ríos.
La corriente que se lo lleva todo,
el remolino que desciende hasta los fondos.
Está dolido en el fuego que destruye,
está burlado en el aire que derriba
con sus soplos violentos.

Y por eso se acuesta con las Furias
y todo lo reduce a su puñal, a sexo
que atosiga, a placer mecánico y neurótico.
A su harén reduce a puñaladas; sus mujeres
mueren en olvido, sin orgasmo, temerosas.
Se las lleva las corrientes del abismo.
Shariar es un maniático, asesino.
En guerra está con las semillas de la Tierra,
todas mueren tras acostarse con él.
Ninguna amanece, en afán de la gloria mañanera.
Las asesina, las ata a su despecho y a la muerte.
Shariar es sexomaníaco, vengativo, rencoroso.

Cheranzada, hija del Visir, morirá
esta noche entre sus manos.
La piensa estrangular y lanzarla al averno.
No otra cosa hizo con otras, aún más hermosas.
Shariar es el sultán del homicidio, el infierno
del placer, la escaramuza, la fuerza
que en ultraje y misoginia se yergue.

Una treta sublime, organizada, dialógica,
es la esperanza de la niña hermosa,
sutil y vivaracha, esta mujer radiante
por sus ojos, cálida y apasionada,
profeta entre gibones, ninfa del alma.

Comenzó a contarle que soñaba.
Que tenía un imperio de amor,
su única herencia, memoria lírica,
profunda, inmarcesible...
Le contó que, sin varón, no será
the sole childmaker
en medio
de los dioses predatorios de su raza.
¡Y le quiso decir: te necesito!

... porque la mujer de sociedades agrarias
en los siglos remotos (¡los que yo no recuerda!)
guardaron sus memorias de importancia
(¡fuimos diosas y reinas, ángeles y ninfas,
y algún relato trunco de varones lo delata!)
... dijo: ¡éramos la canción de la delicia,
el templo ovárico, evolutivo, del Sublime!


A estas mujeres se les debe respeto
y se harán respetar... dijo, valientemente:
lo hará el poderoso, a pesar de sus flechas
en dirección del movimiento,
el profeta, si es que avizora en verdad la madrugada
y si en los horizontes detecta las edades del futuro;
lo dirá el feo, que se demora, regresivo, sin hallar
la hermosura en los kioskos de lo eterno
y de lo progresivo, el miserable
que atrapado está en los garfios cotidianos.

Y entonces Shariar que la amaba, sin delicia,
exigió: Yo quiero saber más.
Descansa y díme de ese castigo
que espera a los que no han conocido
a esas diosas de que hablaste...

y tomó varios años a Cherazada recordarlo.

Le contó y tomó varios meses
completar su relato a esa niña que esperaba
la muerte que hubo en çatal hüyük, Anatolia,
hembras que siendo hermosas morían
sin entierro, casi doncellas, con pocos años,
y los varones vivían tristes, sin ver prole
y buscaban entonces las hembras
de otras tribus, con sus lenguajes extraños.

Sin certidumbre, los padres miraban a sus hijos;
eran necios, apáticos, caprichosos, casi mudos
y como la tierra, secos, hijos
del sol estéril, sol de vasallaje y dolor infecundo...
Pero llegó una mujer, de cuyo nombre
no se acordó Cherazada, y pasaron
cientos de noches y Shariar, preguntándolo,
y le nacían hijos que con ella tuvo,
pero no nacía el nombre de aquella
Diosa Extraña en las mil y una noches.

El nombre es ser primario,
serse desde la nada, serse
desde un cimiento de echada,
pero, ¿cómo decirlo?
Era ella misma que lo amaba;
era el mismo asesino
que iba naciendo y amándola...

2-3-1988 | De Heideggerianas

*


El robo de Pedro Meléndez

El huésped se llevó tres mujeres
muy hermosas y, en son de paz,
dijo que vino, pero sus hombres
con espadas traicioneras trajo.

Del huerto de Anacanamón
se robaron las doncellas y la esperanza
y la alegría, la noche y el reposo.
Y los padres en luto preguntaban:
Anacanamón: ¿Qué hicíste con mis hijas,
las díste por regalo a los milicos?


Las extrañó con dolor toda la aldea.
Y Anacanamón sufrió
vencido en cada fibra de su enojo.
El odiaba a los buitres de piel blanca.
Pese a su encono, el araucano les recibió.
Se ofrecía la convivencia desde Chile.

Subió, entonces, sobre una peña
atrapada por chumberas; alzó una voz
de moluche que recordó a Lautaro y Galvarino
y dijo: ¡Vayamos, aucas, a matar sus sombras!
¡azotemos los predios de sus anochecidas!
¡vayamos, pues, con voces picumeches y guerreras!
¡y fluyamos el Apure embravecido,
que las aguas nos borren de la Tierra
si no vengamos esa paz prometida y traicionada!


5-13-1989

Memorias de la caverna

*


El sospechoso nato

El habitante típico del mundo
no es precisamente solitario.
Es campechano, extrovertido, lagartón.
Tiene un acervo de chistes y de gestos
y se divierte con ellos
y no siente vergüenza
o pudor al contarlos.
Es su muestrario humano.

Es el prudente que siempre
dice lo mismo y repetirse no lo cohíbe.
Salta de momento en momento
y se diseña con la réplica
del vecino a su lado.

A éste lo define en alguna borrachera
de palabras, lo maldijo por no ser un calco
de su modelo más canónico,
a su gusto, a la mano...

Lo bueno de estos seres uniformes
(el hombre de la calle, el obrero promedio,
el fulano de tal, el tío, joder,
que es un buenazo)
es que habitan en su esfera,
su circo muy fraterno
compuesto de familia y vecindario.
¡Y no se meten contigo! pero, más vale
que estés lejos, quieto, opaco, callado.

Afortunadamente, yo soy un sospechoso lejano.
Aún los metiches más picudos me han dejado
por la paz, ni se me acercan. Claro.
Del círculo de sus rebambarambas me aparto.

Soy un solitario que no daña a nadie.
Ni acuso ni molesto y me gusta ser
como soy y no oírlos ni buscarlos.

El habitante típico del mundo
no es como yo, por cierto.
El sí prohíbe y, a menudo,
ni come ni deja comer.
Mi ventaja es que yo soy feliz
(no feliz por todo), feliz
por ser como soy
y no ser
como ellos.

6-5-1984

Diosas del amor / Ixcuiname

*

En paz con el mundo

a Jaime Sabines

Yo estoy en paz con el mundo,
pero soy guerrillero todavía
sin batalla en el presente de la historia.

¡Es tan difícil mover una utopía
y tan fácil que es cantar por ella,
danzar por su erótica profunda!

Yo soy un hombre de acción
allí donde ninguno me mira,
un subversivo...allá,
donde todo es canónico, inmóvil,
opaco (yo sé que doloroso, por igual).
... pero aquí, donde más importa serlo,
yo soy la paz que muy pocos envidian.

Tengo que pasar cautelosamente
el carnaval y espero que no haya requisa
porque este carnaval es trampa
y depósito de pólvora y de riesgo.

El callejón está minado de peligro
y las pandillas al acecho.
La esquina a la que voy es soluto
de guerra, plaza armada
con banderas y dardos
y cinismo al viento.
Escupen los dragones:
sus lenguas de escarnio.

Soy un sospechoso nato.
Huelo a plan escondido, a complot
amasado en mansedumbre,
a voz de cosas ocultas, entre dientes,
a metáforas, a amor que nace entre cardos.

¡Cómo le gustaría a la gente
que yo fuera una chusma patentada
para, por fin, abrazarme con confianza
y quitarme este amor, sin merecerlo!

Sí, les gustaría que yo fuera una mosca
o un gusano y, con opciones,
aplastarme sin piedad, no equivocándose.

En fin, yo soy lo que soy
y como todos, arriero y,
por bien o por mal, voy.
En el camino andamos...

6-5-1984

*

6 de junio del 2002, Tucson

Aquí se ha perpetrado un acto terrorista.
Hallé veinte cadáveres y avisé:
¡Vengan, gendarmes de buena voluntad,
cubran esos cuerpos, patrulleros fronterizos!
Que se investigue este hecho de inmediato.


Un sol encapuchado y asesino, de seguro,
atajó sus pasos, los coyoteó en el desierto.
Esta gente que anduvo su camino
en pos de esperanza y progreso está aquí
con huesos secos, piel destrozada,
víctima real del terrorismo,
anónimanente inerme, asesinada.

Y a una niña, con la edad de once años,
la asaltó ese enemigo, de rubia faz,
con millones de lumínicos garfios,
rayos-dedos, y fue certero
al clavar su cuchillada de sed
en su linda, inocente boca
y ya que rompió su garganta,
me estremezco.

Vinieron a Tucson por caminos
de Sueño Americano, ¡qué ironía!
y fueron torturados a 120 grados
de Fareinheit tormento.

A sólo diez días de veredas
y reincidentes desmanes, nadie sabe del agresor,
ni el rumbo de su fuga ni el proyecto
con que ha de proseguir sus desencuentros.

El terrorismo está indocumentado.
¡Sí, ese Osama impune de las áridas zonas
y el Desierto!

30 de Junio 2002

*

Continúa

Wednesday, April 13, 2005

De «Carlos López y la Generación del 70»

Santa Necesidad



La necesidad y la casualidad
pueden convertirse la una en la otra:
Afanasiev

Santa Necesidad,
que estás en la pelazga pendenciosa,
te rezo porque tienes los huesos
aún prometedores y flexibles.
Te invoco y, con ojos pelones, te venero.

Eres pollancona bajo las enaguas.
Vas con la paz de dios
moviendo las petecas
porque no existe espíritu sin carne
y la materia no necesita
de tu veleidoso y caprichudo hágase,
menos de tus exageradotas de catrina.

Desde las causalidades de los fenómenos
te pido bendiciones.
Estaría sobre tus senos
con gusto pastorício, al menos
en la noche tras mi rezo.

Te diría... acá hay posada
aunque juntos naufraguemos en la burla,
puestos los dos de patas en la inopia,
en el dolor y el desprecio...

Pero, ¡bendíceme
en el acto revolucionario!
Abre tus piernas a la libertad.
Yo me acomodo y te cimbro.

Me entregaría yo a las purezas
que tengas reservadas o escondidas
por causa de ese miedo:
despertar con otros, generosa,
sudosa de amor, pelandusca.

En el ejercicio de la vida cotidiana
(donde con idealismo se confunde
a la putarraca de los sosos
y a la metafísica que nos burla por parejos),
¡oh, sin miedo a los ingratos!
te rezo y te visito
en la Cueva de los Olivos
donde estás penitente todavía.
¡Sí, como Pelagia en los montes!
¡Pero, no obstante, te venero
y te rezo!

2-7-1989

*

Desde un peldaño triste

Desde un peldaño triste
de las ansias, te necesito y te llamo.
Soy un yo que olvidó despedirse.
Y te reclamo porque ya tu voz
es cíclicamente mía
y conozco al cangrejo menos visible
de las tenues penumbras,
el que entraría a tus túneles vulvares
(los tuyos que se escribieron
como engramas en la concha dura
de mi lira y se volvieron míos).

Humedécete sobre mi cuerpo.
Viaja en mis riesgos, no en lóbregas selvas.
Déjame mirarte, iniciar el regreso
que es meta de mi gozo.

En tus húmedas tinieblas, pesco
y qué fácilmente morderás mi carnada;
te llamo todavía con lengua de fuego
y nadie te acomoda
en la gloria mañanera
como yo.

Publicado en Tertulia en Mizar
(Número: 827, 4 de Diciembre de 2000)

*

Frag. 58.

Voy a ir donde jamás
me permití, a olerte de este modo.
Con la curiosidad de una serpiente
morder en lo prohibido.
Me gustará si hay escamas.
Mi tacto será como otros ojos
en lo desconocido.
Cuando digas seré
te habré tomado en cuenta.
Fundarás mi lenguaje.
Me darás otros símbolos.
Sabré más los colores, los sonidos.
Investigaremos tejidos de limo.
Sabré si eres de cristal
como las aguas,
si hay tótem que te prohíba
si te alcanzo,
si eres lo bello
(por mí, desconocido).
¡Te sabré tanto!
Me serás todo
porque tu belleza cimenta
mi ser en tí.

21-3-1980

*

Mi cuerpo

El cuerpo es homicida de caprichos.
Nada quiere que los ojos no vean.
El sonido, inextenso como es,
por el cuerpo y para el cuerpo escucha.
La sensación pregunta sus raíces.
Se olfatea, se vibra en su latido,
se desplaza desde un aquí
hasta su allá secuencial
de acervo causativo.

El cuerpo me libera y yo lo amo
porque según se yergue desde sí
me desata, me entrega sus banderas
con poderoso mecanismo liberante,
entitativo, soberano, traviezamente hábil,
sinceramente tierno desde su biología.

Yo no quiero ser pez,
no anduve con serpientes.
Tan sólo soy humano,
hermano de los bronquios,
rey y sacerdote de mis tantas costillas,
hijo del sol varonil en la esperma viajera
que se evifica desde la luna hermosa
de la mujer que amo.

Más allá del hombre ni me encuentro yo
ni podrá encontrarme nadie.
Lo que soy crece hereditariamente
para que yo sea libre, a pesar de la muerte
y me llene de amor, mundanizado.
Mi cuerpo no es la tumba del que soy;
mi cuerpo es la experiencia liberante.

*

Hemos sido gaviotas

Hemos sido gaviotas en pos de reposo.
Giramos voláfugos, peregrinamente;
pero llega el día que nos falta permanencia
y cuando, por no verte, Reposo, regresamos.
Aparentemente se lo han llevado todo.
Apenas como rastro de vuelta
queda tu recuerdo.

¡Pero volvemos,
cuando fósiles somos y de tí nada se dice
(Reposo que refresca y vivifica)
y en cada distancia dueles y desenterrar
lo que eres, lo que soy, es ya menos tántrico,
placentero, optimista!

¡Cómo serás amada debajo del sedimento!
Como piedras calientes quedan
unas patas escarbantes, Urana,
y el pico y el corazón y los riñones.

Tus raíces parecen clavadas en los sámagos.
A veces llegaste como tentación
y herida abierta, deseosa de sexo
con nuevo amor y tuve celos,
y jalamos la llaga, por más que duela,
volvería contigo porque vale la pena
llevar por corazón esa elegía:
Que te perdí por los siglos
y nos quedó mucho por vivir.
*

Frag. #51.

A nadie tengo aquí
en la sombra de mi piel
sino a las bestias,
al ave, al jabalí;
a esos nervios
a los que doy celada
para no estar solo,
aislado, en suspenso.

A nadie tengo que escuche y comprenda
la gratitud que me inspira lo vivo.
Ofrendo el primer canto
lejos de aquella mujer
que danzó al ritmo del bambuco.

Ella me observó como la noche
vestida de sus soles
y me exhibió sus pechos de brasa,
negros como el cedro.

Murió como un gusano que trepa
a su penacho y se detiene.
La devora un lagarto verdinegro.

A nadie tengo aquí
porque llueve en la sombra
y en mi paso. Y todo es
un camastrón selvático
que depreda la voz
con que lamento.

Las bestias huyeron y hablo solo.
Grito a los muertos y, en candelero,
está mi aliento únicamente
y mis ojos ávidamente perceptivos
ante la rica gratitud del todo
al filo del alba y el olvido.

7-13-1980

*

Frag. 52

Te comprendo
cuando chozpas como mula.
¡Ay, cabrita montés!
cuando alborotas a brincos
sendas de pedregales.
A la ardilla que huye como rayo
la entiendo, la escucho, la entretengo.

Comprender es trillar
y amontonar la parva del alerta
con todos los sentidos que el timón
organiza como eventos
para el cuerpo mío.

El viejo Zorro del tiempo sustanciado
me dio el bosque celular.
Soy el sistema vivo, en cueras y calato,
de pie, con tantos huesos
y manantial de sangre,
techo abajo.

¡Qué bien soy el funcionario
de verbales mecanismos!
Comprendo entonces
que soy dios con cuernos levantados
y ganchosos, como el druída
entre picos nevados
y quien se goza en los pinares
y la chozpa del barrujo.

La bestia que me observa
y que como ardilla huye
mi palabra escrutadora no entiende.

Grito caprichosamente.
Juego. Propongo. Verifico.
Ella no me dialoga todavía.
Estoy incomprendido
gracias al Viejo Zorro,
el tiempo
y al timón electroquímico
que me albergó en el ser
con el mundo.

9-1-1979

*
Frag. # 63. / La existencia

El ser se durmió por un instante
y la voz muda de los ojos
se acercó como un quejido
y dijo Existo,
tlanihuic,
hacia abajo
como teja golpeada
y desafío a los puños
que escarban todavía en cielos
que mi pie no pisa.

Oigo pues la hojarasca y el barrujo.
Y, claro está, me voy a los pinares
de la ira, milico del tacto,
ministro defraudado
por los entes perdidos.

Combatiría toda abstracción
de realidad y mundo,
su reducción a concepto.

¡Soy un puerco matrero con mi vida!
La noción de existencia
que tenga fundamento.
Y que el timón del trillo
sean los ojos y el tacto.

2-18-1981

*

Frag. 112

Te fundaré los ojos
como dos capangos duros
en apariencia de cristal
porque la luz se olvida
y los ciegos taimados y brutales,
por engaño, la arrebatan.
La encubren.

Haré tus ojos blandos, por igual.
Y la dulzura insertaré en ellos,
bellotas diminutas
con estrías secretas
por su corteza blanda.
Filtros de luz serán.

A veces, en la disparidad biocular
y por información insuficiente
del fenómeno, serán como quieren,
caprichosos, desafiantes.
Si hay miseria visual en la fovea
no será la culpa de tus ojos.

¡Yo los quise así, tentadores!

Como blinda será tu horizonte.
Con fino material
de oxidasa citocrómica
te haré las córneas,
sus músculos ciliares y nervios,
¡y tus pestañas largas,
peludicas, bien soñadas!

Con lluvia de axonas que proceden
de tu corteza estriada,
con conos y bastonzuelos,
haldearán tus gestos de pupilas,
dilatadas en la penumbra,
casi diminutas
y por luz, deslumbradas.

Tus miradas tendrán filos de espadas;
quietos secretos, alfileres de tumba.

9-2-1979

*

Frag. 71

... the third important class of molecules of life: the lipids...:
James Trefill

Mientras buscabas tú
al Padre Cósmico
no sé en qué almiares absolutos
de lo inmanifestado,
me hundí en el almizcle de la bestia.

Mi boca libó del pozo inmundo de la grasa
porque yo creo en hacer redes
y membranas y cortezas
y en acariciar grosuras circulares
del olivo y cavar como topo
hasta encontrarlas.

Entre mis cuatro tribus,
almacenadoras de vida,
tepejuas en las colmenas de la muerte,
el más grasiento soy.
Ordeñador del lípido,
autor de los aceites, terrígeno
que atersa la piel y sus caricias.

Yo soy el que vive sedoso,
ponchado en la manteca, obeso
en mero mole, mofletudo,
sucio en verdad, en galerías subterráneas,
pero con el cuerpo cilíndrico
en los ruedos, roedor en tornijas.
Soy el ángel de la grasa.

7-13-1980

*
Frag. 75.

Los perros se parecen al hombre.
Ya sólo ladran a la campa,
a fantasmas que van,
quejumbrosos,
sin las ninfas,
sin encinos,
sin la caricia de las cosas amadas.
En la campa, sin árboles,
no hay quien siegue ni esparza
las canciones de trilla.

El olor del arroz falta en el balay.
El guiso dentro de la olla.
No hay un hueso que roer
ni leña descocada por el fuego baladrero.
Falta todo, ente y ser,
la esencia y el hallarse.
Madriguera y callejones faltan.

Como al hombre,
que la chavisca arda y cruja
a los perros les gusta, lo demandan.
El perro que asoma su cabeza
sobre el barandal en La Habana
se irguió en sus dos patas.
A mi nombre es que ladra.

Cotejo entre la balaustrada
que me espera.
Que su cola me llama.
Que no quiere peinar canas
y verse solo,
carcamal de sus años
y nostalgia.

4-11-1983

*

Frag. 77.

Los perros se te vuelven amigos
con sólo su agitar de cola.
Uno los imagina en su pasado
de carcunda y se estremece;
pero irrumpen dulcemente
y se echan a tus pies y los perdonas.

Te olfatean el corazón, tan dóciles
y sin razón alguna.
Por eso se les ama
porque el pasado de sus pulgas
ya no importa.

Han vencido por el hueso que tiras
su karma de mordiscos atroces.
Se conforman hoy con lamer
el silencio de tu mano extendida.

Cosas hay que los dedos desatan
y que se caen de suyo para quien
olfatea el corazón ajeno
y sus cinco dígitos de mundo.

¡Nadie es tan sensual!
lamiendo al vilo, ¡qué miseria!
sin dar sus cabezadas como uno.
Los perros aceptan lo que das.
Ni más ni menos.
Quiere ser obediente a su modo.
Haya paz o tengas una guerra
en el bandullo, están contigo.

Se echan sobre tu vientre
y te escuchan el hambre
con que amas.
O los enojos.

Se acurrucan a tus pies
y sueñan al unísono que puedes irte,
o vas a desafiar la vida huracanada.
Entonces te lloran como nadie.

Es que los perros
se te vuelven amigos
y se les caen las babas
cuando vas con los ojos
bravos y cardeños
como dos piedrecillas en llamas
y el pelo crespo de calungo.

Los perros, más que un rabo
y un hocico y unos ojos
(que se parezcan a los tuyos)
tienen una antena.
Son tu propia sombra que te clama.

14-7-1980

*

Funda el hallazgo

La sustancia más propia del mundo
es que te quedes junto a mí.
Si has caminado triste, sin saber
que te amo, si no ví yo
todo lo bien que amaste, búscame.
Amor y rumbos son hallazgos.
Rompe la sombra; yo, el silencio.

¡Hallémonos porque hay
una entidad que nos invoca!
Seamos en el encuentro
que es posible:
uno, el triste de ayer
con el feliz de mañana;
otro, el triste de hoy
con el amor fugado.
Esta es la síntesis más plena:
¡el hallazgo aquí, siendo finitos!

9-2-1979

*

Frag. 102.

Voy a crear al hombre
como al riachuelo cerca de la riba,
con la piel jamás latigada con rebenque.
Con mirada por ningún motivo
cansada y revejida.

El hombre de raíz nacido para el gozo
por entero, romeriego en la senda
de la libertad y la alegría,
bienquistado por su mujer,
sus hijos, mi pueblo.

1980

*

Me gusta (1, 2)

Me gusta saltar,
aunque no lo quiera,
sobre esta mejana de la angustia
y dejar el fango, chapotear
en desquite y contra la agonía,
ir densamente hasta el río
y lavar mi reposo
y cantar mi salmo.

(2)

Me gusta ser el hombre
que se extiende
una frontera más,
allende la tristeza.

La sinceridad es el canto
más puro, el perdón de los ríos.
La savia del sublime árbol,
la raíz más valiente,
el heroísmo callado.

*
Me conocen

Me conocen los que me llaman
y se arman de amor en las costillas
para ser la redención del abrazo que me salva.

Me conocen, si conocer es
tener aztlanes en la sangre,
como un filero con gritos emergentes,
los madrugadores de El Paso y la Mesa de Otay
y en refritos de temblores y fuego y frío
tiritan y sobrepujan lo que el sol
tras la frontera, a medio cruce, pone.

Me conocen.
En leña escriben mi nombre.
Llevan agua; pero falta a mitad de camino.
Elevan mis silencios en alturas
de cáctus y nopales
y se ríen de las piñatas invisibles
que dejan mis olores y reciben
mis dulces agradecimientos.

Me conocen y me sepultan
(porque no les queda otra cuando muero).
Les duele el coyote que me explota.
Saben que me voy, ilusionado y pobre,
fracasado, al final, mas ya no hambriento.
Mis ojos se comieron las ganas
de salirse del rancho de los solos,
heridos, oprimidos y chingados.

Me conocen y es tan lindo,
tan conmovedor que nos entiendan
que yo invento un corazón desde la muerte
y echo aguas al que viene tras mí
y le canto y divierto, espanto al tecolote,
para que nada chueco y cobarde
finja sus ganas de humillarlo.

1986. Tijuana

*

Me olvidan

Me olvidan, si es que olvidar es
dejar la raíz que estuvo a flote
y pasaron de largo, traidoramente,
quien si te veo o no te conozco...

Soy un viajero con documentos
de Nadie, de Olvido, de Temores.
Hoy no tengo una tumba
que yo diga que es mía.
Ni nada tengo que, por una cédula
de amor, sepa que quedará conmigo.

Me olvidan.
Mi dolor es para ellos, inútil.
Okay, no importa tanto.
Un nombre es lo de menos.
La green-card, the bus-pass,
una tarjeta ID, chueca o verdadera,
verga me vale aún, si desando mis pasos.

1986. San Diego

*

Mojada la roca y su polvo

Y es mojada la roca y su polvo,
moles cocidos de cal o de mis huesos.
Y gotas sudas, criadas fórmulas
de creencias que a todos dan el gataso
de pobladas costumbres de los signos
cuando las huellas de Aztlán salen al paso.
Tijuas puede ser lo mismo
y las burbujas son como escenas
de agonía, o de esperanza.

Viento indocumentado que revienta
los ojos y escarcea en nuestra carne.
Las ilusiones mueren muchas veces
en franjas de frontera, muros o alambradas.
En el Río Grande, tormentoso, se ahogan.

La faena del pollero es el primer
puñal que abre la carne, que es cartera
de fe, de piñatas gozosas, tan cateadas
por el lenguaje gabacho del lujo
y las lujurias creídas al ensueño,
al EnSueño Americano.

1986. Tijuana

*
Ahorcada en Tijuana

Toda la méndiga noche te esperaba.
Un parque que la chota lleva al asco
fue testigo: ví borrachos de pocas,
prostitutas, transas
de todos los calibres y colores
y la jaina, la reina de mi barrio,
fue a Los Angeles.

Un sueño de Hollywood la enamoraba.
Su corazón se perdió por esa filfa
y así me la torcieron,
churuvuscos de ventaja.

La pocha volvió al nido.
Tijuas no la condena.
Mugrosa y derrotada, ¡qué bien!
la aceptaría cuando llegara.
Y la esperé ni modo
porque amamos
y hora tras hora me costó
saber qué supe: en la prisión La Mesa
se hizo un vilo, se colgó de una soga
y quedó muerta.
Y nadie la reclamó.
Ni yo.
Nadie.

1986. Tijuana.

(Caló utlilizado: Tijuas, diminutivo de Tijuana; chota: policía; de pocas: ; la jaina: la honey, la novia; transas: tretas; la torcieron: la apresaron, la mataron).

*
Negada fue la Tula verdadera

Levantaron su huipil porque lloraba.
Ella buscaba la Tula verdadera.
Un lugar sin hambre y sin congoja.
Un paraíso con los suyos, sin traidores.
Pero el pochteca estuvo allí.
La vendió gacho
después de coyotearla por los montes,
trazándole la ruta del escarnio.
En la casa de Calmécac,
el tarado del átlatl dio su golpe.
Un cafre fayuquero, por dinero, la entregaba.

La robó. La dejó sola. La cedió
a un monte oscuro de salvajes, sin patrullas.
Un migra mexicano, deseándola,
comenzó a chupar su piel como una fruta.
Y aquel huipil cayó con la deshonra
y del polvo nació un escarabajo.

En la casa de Calmécac,
su sangre inspira el luto.
Bajo la tierra de un patio la enterraron.
Ahorita ya hasta un macegual canta.
Un azadón de sangre en su hombro gime.
Y en la tierra donde la calaca virginal
se irá secando, ya nadie tiene hambre
ni congoja ni ilusiona un paraíso
con los suyos: ¡la olvidarán!

1986. Tijuana

*

De vuelta al campo

Dice los viejos del rancho
que el futuro es de jóvenes
y como a dioses se les recibe,
La ruralía los espera
... a estos chaparros que se fueron,
¡y que enviarán remesas!
su óbolo de gracia,
héroes son que vencieron la muerte
agazapada en cruces
y, vestida de coyote en los cerros.
Como miel de las ferias
se nombra a los migrantes.
En los palenques
son cumbiangos y gallones
y las chavas los buscan
como al oro perdido y la esperanza
y por el Santo Patrón y el Niño Cristo,
son flor y venero y se les busca.

Y la esposa lo sabe y la madre y la hija,
y les gusta escucharlos, deslumbrándose
porque bien que se jactan
los que oyeron campanas
y no supieron dónde... que Tío Sam
les hizo los mandados
y que al Norte, vencida la cruzada
y el riesgo del coyote, han metido en cintura
(¡ay, sí que son chingones!)

Con la pizca en fields de Utah,
Oregón, Washington State, California,
se aprende un resto y un poco más
y ya son americanos,
triunfadores y poco menos,
suerte mal restada,
cadáveres y pasto de los buitres
y sin la Mitad de México,
historia en el suspenso.
Pero llegaron, obsequiosos,
con ricas galas, aún el panzón
de pómulos oaxaqueños, aún el flaco,
cabezón, yucateco, el de ojitos chinos
y el pito, morrongudo.

¡Qué bien! duro trabajan
los espaldas mojadas y deslumbradas
las chicas les persiguen... y serán dueñas
de su parcela y madres al fin...

Al bracero que cumple, tiene para el regreso
y cumplirá muchos sueños
como el Rey del Tomate
(¡ay, pero que no se sepa
sobre las noches parranderas con los jotos
y las hembras de los bares,
y la semilla mala que se metió en su sangre...
ay, que no sepa, del SIDA de la muerte.

*

Negada fue la Tula verdadera

Ella buscaba la Tula verdadera.
Un lugar sin hambre y sin congoja.
Un paraíso con los suyos, sin traidores.
Pero el pochteca estuvo allí.
La vendió gacho
después de coyotearla por los montes,
trazándole la ruta del escarnio.
En la casa de Calmécac,
el tarado del átlatl dio su golpe.

Un cafre fayuquero, por dinero, la entregaba.
La robó. La dejó sola. La cedió
a un monte oscuro de salvajes, sin patrullas.

Un migra mexicano, deseándola,
comenzó a chupar su piel como una fruta.
Y aquel huipil cayó con la deshonra
y del polvo nació un escarabajo.
En la casa de Calmécac,
su sangre inspira el luto.

Bajo la tierra de un patio la enterraron.
Ahorita ya hasta un macegual canta.

Un azadón de sangre en su hombro gime.
Y en la tierra donde la calaca virginal
se irá secando, ya nadie tiene hambre
ni congoja ni ilusiona un paraíso
con los suyos: ¡la olvidarán!

1986. Tijuana

De «El libro de las generaciones»


1. Transformación infantil

Más frágil que tú,
pedacito feliz de biología,
mucho más acosado
—ya que otros traen ojos abiertos—
uno hay que se encarnó
con su desgracia
y ha cavado sus años en la vida
y queriendo vivir, muere.

Tú, que tienes raíces y lo admito,
apenas con tu propia boca succionas alimento,
a tiempo estás de volver a tu estrella.

Aún no sabes que la tierra es el yermo:
—con poco amor se seca.
Ni sabes que hay violentas lluvias y deslaves
y soles que devoran y queman
y hambrunas, con saldo de cadáveres, zómbies,
y crepúsculos incrustados en agobios y grietas
y enfermos que agonizan, sin morir,
que están en danza amarga,
en bulerías de penas
y que más vale ser óvulo ignoto
que árbol sin fruto en la primavera.

Más frágil que tú,
el feto del azar en duermevela,
el peor amado muere por pistola de pandilla.

Entonces que no nazca
en ronda de desilusión y vituperio,
en basurales de parques y agujas sucias
y en impostura y heroína.
¡Que no nazcan, que no nazcan!

Observa a estos niños subgeneracionales,
a pequeños del aquí y ahora,
se madrugaron por alimento sólido
y su más triste escuela
—no es la vida, subvida.

Míralos con el trasgo
más fodongo del ropaje,
ojerosos, tatuados, sin donaire,
reclutados en el residuo del abrazo,
vinculados al credo pasajero
y la infancia en cuitas.

*
He visto a los ángeles



Para no nacer...

No nazcas, ángel mío.
Quédate en las aguas de las ninfas.
Aquí te esperan hólas que son adioses
y sepelios anónimos
y dichas de metanfetaminas
y padres que se orientan por el lucro —$$$
y otros, en desaliento ante tí,
su propio amor y el tuyo olvidan.

Y muchas puertas hay,
aparentemente abiertas,
para que nazcas, con moral de sabihondez,
con rotundas consignas, pamplinas,
pero a quien sólo llama el trámite de banco,
lujuria de sobrevivir, ganar la vida,
el logro y la desidia lo citan.

Cachito a chachito, se te dará la espalda,
sin tiempo para tí, no hay tiempo para nada,
en vida dura, cuchillo en boca,
y corazón de palo.

No busques más.
En vano, será nacer
y comprender los pesares
de trayectorias de vida.

9-11-97

*

Para no nacer, nacido

Tú, pequeñita estrella,
concluye antes de que yo te diga:
—No te amo menos,
pero pón olfato vital ante estas huellas
y no nazcas
en presagio de amargura;
háznos honestos
cuando ya no lo somos.
Haz tu justicia, desapareciendo,
no nazcas...

No te ubiques en lástima logrera;
cierra la matriz del sicópata y del incompasivo,
no hijifiques ilusión en el desmadre.

Sé, por tu gracia, un mineral de sol
en la fragua misteriosa,
esconde tu espíritu de la orfandad,
antes que un gusano de lujuria pretenciosamente
te llame hijo y te suma en su cloaca.
¡Que no te reclamen, que no seas retoño,
en la escoria de lo in-mundus!

9-12-97

*

Abandono

Más frágil que tú
que bebes el agua de los loquios
y navegas en tu barquilla
en la profundidad de los vientres benditos,
un niño que nació primero está solo.
Otros en algún asilo se oscurecen.
Y soles negros en la cárcel arrullan el pan
de sus delitos y hay padres que olvidaron
que existe una corona
de pequeños rayos y resortes que,
en la cama, formará calidez
para el el hijo venidero
cuando vengan a fríos enormes
a burlar el descanso.

Aquí, materializados
en el deshielo de los días,
todo tiene un costo de trámite
y no sólo de placer
(ni aún en lecho de quebranto
— que sea también el placer
para el reposo, el plan perspicuidante).

Que no se enfríe la esperanza entre mil voces
que no tienen control de su mañana
ni habilidad para aplacar
la crisis de los desalientos.

El corazón arde a veces
sin extensión de alevosía;
pero dad a él ventajas, repasad lo aprendido.
Tened un pezón para el contento
y otro para echar besos y lamidas
y amar a esa mujer, la madre...

9-12-97

*

Observancia

A mi esposa Norma — de México

Dentro del corazón están todas las cosas,
la riqueza soñada, la cosecha infinita,
la ciudad de doce puertas hormonales,
la Sión descendida con luz
del sol humano en el árbol del cuerpo
y en la piel de la dicha.

Por esto tienen prisa de belleza
los que saben cargarse de amor
para hallar en su núcleo
su leptón de fondo,
su verdad de quarkonio.

Otros ni esperan.
¡Los más tontos, Norma!
Se dan el revolcón con la fatiga,
pero en caducidad de símbolos,
cosiendo en balde y poniendo el hilo
y entran por ventanas estrechas,
con el corazón en vilo,
a la piel de salagón,
a las blandas texturas de la biología
y se pintan solos
y se visten de salamandras
y camuflaje (en el nombre
de ternuras falsas
y detalles siniestros)
y se leen en colores y figuras
para falsos sueños y caprichos
y no se aman a sí, ni te aman,
ni te amarán.

Dan palabras fáciles y a la postre crueles
y forjan tristes horizontes de hogar y niños
sin dicha ni progreso ni Sueño Americano.

*

En fiesta en Nuestra Luna de Miel

Ante un cuadro de Antonello de Messina
y en plática en Cuba tras un regreso de Italia
por la Luna de Miel


El tatuaje es un mero simulacro.
Es una llaga de linfa,
el agua dulce y fluyente de Zaza
detenida entre alcorques y represas,
lejos de las alturas de Banao,
el sanctus spiritu mirándose
en las láminas de tinta y los carteles,
la charca en los puertos olvidada,
Venecia en qualia,
en semiolvido y el ave zonza
en abrojos, sin nido.

Tendremos que buscar una casa
y elegir un porvenir, Norma.
¡mas recordemos este amor y sus detalles!
y que no importe otra cosa
ni miserias de luces ni las sombras...
El corazón verdadero no se pinta ni hiere
al aire con cualquier lamento
ni a los paisajes ni a México ni a Italia
ni a Sión ni a mínimos petardos subjetivos.

Cada día que sea nuevo.
Viajas conmigo que soy todo ojos y todo piel
y todo amor —según me abro
como un dios a saberlo.

*

Homenaje a Pan



Ante los sueños

¡Sólo que estoy ante los sueños,
en medio de la mugre,
ante un cuadro exquisito
lo mismo que ante nada:
el proceso de la historia,
su miseria, su destino irresuelto,
su gente pobre y sus canallas,
niños en la calle, enfermos, tristes,
anónimos y eufóricos,
extranjeros desobortados en turismo,
los que cuentan su feria, como somos,
y se divierten, en andanzas
por cualquier motivo;
los que ganan el pan
y están jodidos, pero quieren vivir,
después de todo...

Y nosotros, en medio, vamos
a los museos, a Las Pulgas,
a las barras, a las fiestas, a los sacros domingos,
y te antojas —tú porque me amas—
de tatuajes, de circos, de memorabilia...
y querrás saber, si lo permito:
—Píntate sobre el busto lo quieras,
maquíllate en los puertos, si es tu gusto,
pero escucha...
ojalá que algún día sobreviva
para los niños azules lo que digo—.

*

La Vírgen de Palermo

¡Bien lo supíste, Antonello!
y por eso se me graba este rostro.
Tu retrato de una vírgen de Palermo.
En sus entrañas de silencio puro
es una cima de abanico abierto.
Hay un paisaje con rosetones
de claros ribosomas.

Hay memorias marcadas de glucosa,
sin nada que provenga de un mercado...
la epinefrina más pura—
con abrir los ojos fluye,
llega a las manos como cofre,
sin saquilladas
ni cestos de llevanza
al filo de la noche.

En el templo de este lugar,
tan alto como el amor posible,
qué transparentemente habla la piel vacía
de todo atuendo, de toda pose.
Aquí no irrumpen ladrones publicitarios,
hedientes de carroña, infames de costumbres.
No vuelan buitres que te digan:
—Corazón, te veo—, una vez se deciden al zarpaso.


*

Artefactos

Y, tú, Norma, a veces,
te maquillas demasiado de artefactos,
te complaces con palabras de Don Nadie.
¡Es tan triste descubrirlo con el día
y debajo de las noches!
¡En los días de miel y luna,
de hambre plena por tu cuerpo!
¡De sed profunda por tu alma!

Al mirarte desnuda, sin imitar los ojos crueles,
¿qué necesidad hay de ver el beso externo
del mundo, marcándote el paisaje de los senos?

El Sastre del Cantillo
que te víste la forma
deja su marca como beso
y menos cuando nadie comprende...
que nada debe añadir, sin con amor tienes todo.
En tu piel se canta la verdad desnuda
y nada falta. Todo es anhelado,
¿por qué te marcas para ALGO
que no sea mi beso?

Palermo, Italia.

*
Estéticas mostrencas y vitales



El tatuaje (1)

El cuerpo, sin tatuaje,
a su propio misterio canta.
Lo más profundo del ser es profecía.
Una etiqueta en la piel es artificio.
El amor —con su ritmo— decora.

El ornato más íntimo no se deja a miradas
por las calles, en zapa,
ni se arrolla a cualquier argumento.

El corazón es el rey de la banda
y él, sólo él, conoce sus alturas
y maneja en la piel sus golondrinas.
Pero, ¿quién ha llegado a ti, mujer marcada?

*

Yo, el destatuador (1)

¡Yo he llegado y digo que aún marcada
o sin marcar, te quiero!
y voy a limpiar la parva de las eras
y te hablaré sobre adornos siderales,
y del origen del ser y la sed infinita.

Estaré en contra de urbanos vaniloquios,
aunque te duela, ¡contra hojarasca seca!
¡yo soy quien te quiero
y el mundo me vale cuatro cuartos,
aunque tu piel sea mi delirio!

El pincel de los otros es rastrillo
que te malogra y aguja que es puñal y carimbo
y te pinta, en juicio de lo que no conocerte,
porque no te besa ni anhela ni cautivas;
pero no me usurpará tu corazón ningún tatuaje.
Soy el destatuador de tus caminos.

2.

¡Te llegó el borrador del quinto cielo!
Se formó mi dibujo de beso con mis ansias!
Te daré tu matiz verdadero, a ratos perdidos,
¡cómo te amo! del cuello suave
al sol en tus miradas;
de tus pies fijos y nerviosos que danzan,
al trémulo despertar, en tu mañana!

Pero —¿quieres oir, sea hoy o más tarde,
este dulce reproche
que se advierte de estampia
cuando mi boca se sorprende en tus pechos?

¡Odio esos ocres de la sangre ahumada,
a la salamandra maculosa,
al signo draculesco!

*

Yo, el destatuador (2)

Yo tengo la red, el cesto
de los peces más ágiles del Artha!
La flor profundamente perfumada
aroma para tí.

La caricia fija la infinitud a tu ternura.
El garbo de una mariposa que aún no descrifra
los pinceles de Don Nadie, soy. yo

El fiel estigma
que borra soledad a tu epidermis
nace esta mañana cuando como graffiti
en tu piel te pintaron
los truhuanes de la noche,
intrusos en tu carne.

¡Apartaré de tí la flor de la antociana,
dejaré tu piel limpia con mis besos!
Voy al paso de tu coquetería.

*

El ángel del mercurio

Hay quien sale de una casa
que es corazón vacío,
¡oye niña — tú sales de mi casa,
que está llena de jardines
y un sol está añadido,
tú lo eres porque te quiero.

No pintes más alma
que la que ya han descubierto
mis ojos que te escarban,
no tengas más mandalas
que los que fundamos
con los ígneos vuelos mutuos
de mi ángel de Mercurio
y tu nínfica piel,
tu cuerpo mío!

*
Lope de Aguirre y los paraísos soñados



Habitación del corazón

Los obsequiosos entran a las habitaciones
de la mujer desnuda
(del mismo modo que a los campos del valle del oprobio)
y le dicen, cuando pintan sus íncubos y súcubos
como si fueran tan obvios y sinceros
sus presuntos motivos, sus voces en las noches,
—te conozco en la cumbre y en los abismos—,
pero mienten, y dejan sus imágenes en duda,
en simulacro de consuelos,
migaja de tinta amarga.

¿Qué dejaría a tu piel
quien llevó el placer oscuro de sus callejones
y te marcó, en lugar de bien iluminarte
impregnando en tí sus propias cuitas?

Por esto
el corazón no quiere verse,
se queda a oscuras, aunque todos lo invocan,
como si fueran tan obvios sus profundos latidos.

Y la mujer
a que quiso alzarse en nubes por los cielos
se pintó un cuerpo de alas, una harpía,
y el gesto arruflanado de los hombres
se congela en los hombros,
no en las alas.

A salta mata, se decora el demonio.
Huye mientras gime sus puros alaridos
de vitrina.

1982

*

Los tatuajes (2)

El tatuaje es un emblema pasajero,
ornato de lo breve y de lo estacionario.
Y símbolos ocultos que no expresarían
mejor lo que el corazón reclama.

No dan abasto con lo mucho que exige
cuando otros ojos se refulgen en ausencia.

¿Qué dirás, corazón, cuando falta sonrisa
y a la boca su beso de nobleza,
tu propia sombra de ternura?
¡Nada dibuja mejor que tu boca
que da humedad de océano,
tranquilamente fiel a los orígenes
de la estrella que vino primero
a raptarte in profundis?

¿Quién te pintará, mujer, como Messina
convertida en la vírgen de Palermo,
dulcemente pulcra de gestos,
incontaminada por la Anunciación
que circula su auxina de futuro
y porvenir en agua viva?

Palermo, Italia, 1982

*

Tuesday, April 12, 2005

Jacinta

Aquí puedes llegar, Jacinta,
el traspatio te espera.
El sendero sonríe.
Mi puerta se conmueve.
Mi escoba con ternura
a tu paso echa flores.
El sofá tira besos.
La cama conspira
y te recibe.

Abre mi nevera que la cocina te aguarda.
Llenemos una copa con escarcha del freezer.
¿Recuerdas? ¿cuando niñajos?
no teníamos cervezas
(por tanto, juguemos como antes
a raspar el hielo
y cubrir de tamarindo el agua congelada).
Ahora es diferente, Jacinta.
Nos sobran las mieles para el beso robado
y el raspado en el alma con botellas de vino.

Llenamos las botijas del deseo
con la piel más cómplice que en vela...
Nos comunicamos tan gratamente
como costillas golpeadas
por Dios hecho ternura y por el Diablo
traviezo, ardidos en pecado
por comernos a besos.

Por eso, visitante deliciosa,
acércate con tus clavos y martilla mi cruz:
mi boca ha de sangrar como Cristo que aprendió
a hacer parábolas con la mujer en ajetreo,
o sus intrigas y su dulce presencia
en hacendosa friega, por amor.

Seca la vajilla de tensión que te emociona.
Una toalla de mis ojos en la cocina se tiende
y te va alcanzar, no lo dudes, Jacinta.
Sudaremos por amor y nos secaremos
después de mirar, a párpados desnudos,
la humedad con que el placer devuelve
al fuego originario, su magma más caliente
y sus piedras irrefrenadamente lanzadas.

Entra a mi baño.
El espejo se aburre de verme
con mi barba a solas y tu carita
más suave que los pétalos será la novedad,
la nueva fiesta, la grata imagen
que se guarde, sin réplica imperiosa de rutina.

Empapa mi rostro con el jugo de cebollas
de tu tacto, ház mil tasajos con tus artes galaicas
de cocina; pero, el puerco no lo como, ya lo sabes,
yo prefiero al cordero, tan judaico,
y a tí, borrica femínea,
sobre el lecho sin contemplaciones.
El piso más limpio, el alimento más sabroso,
son tus labios.

Tu escobillón, que desempolva todo,
nunca más detergente que cuando me ensaliva
limpiadoramente la piel, tu boca ardiente;
el paño de tus muslos refriega a las paredes
(me reluce in profundis, por misa de tu higiene).
El tiempo de tu piel, agua caliente.

Regresa, Jacinta.
Esta es la casa que te pertenece.
Son tus objetos.
Tu presencia dió virtud
a cada puerta, a cada patio, a cada escondrijo.
Y la madera cruje, el hormigón se arma.
El mobilario te aclama y el amor, por ser tanto,
se escapa por ventanas, se refugia en las flores,
se trasiega entre bardillas, atajos y callejas,
y se regresa una y otra vez, creyendo
que hemos terminado, pero estamos en amor aún.
Y así será, siempre que me invadas
y me entregues tus diligentes cuidados
de jovenzuela enamorada, mujer,
amiga, amante.

Estos objetos ya son gritos de tu piel.
Nada me llama a la mesa, sin tí.
Toda olla tiene alguno de tus nombres.
Cada sartén me calienta al evocarte.
Cada cortina es un vestido que voy echar abajo
para entrar al misterio más bello y puro...
Por eso, tu cuerpo es más sabroso que la sal.
Más inmenso e incontable que las arenas
(deseado como playas del Caribe que es mío;
afortunado como ha sido arribar
a tierras de Orense, tu tierra
donde han formado su casa Los Piñuelas...)

Todo lo que has tocado
ha cobrado el encanto de tu mágica tibieza
y el peso existenciario de tu vida
se refugia, como gesto, que te copia
y crea curvaturas en mi espacio.

2.

Me gustas y mi casa te llama,
con el mismo pretexto, le gustas.
A primera vista, se tentaron mi corazón y el tuyo
y nos entró por los ojos el afán de ser ventanas
en la casa de nuestros propios cuerpos
y arroparnos bajo la imisma colcha
para explorar un mismo anhelo.

Jacinta, tu boca es agua de pozo.
Mi pozo te llama con nostalgia de tus manantiales.
De tus pechos, pende la tersura que yo anhelo,
frutas que tú provees, fascinaciones
que se materializan porque mi devoción te cita
y mi casa es el santuario que comparto contigo.

Toda tú me gustas. ¡Toda!
Eres la verdadera casa de mi casa.
El descanso verdadero de mi cama.
El verdadero ver de mis ojos
cuando estás en los pasillos.
La verdadera luz que se enciende
cuando busco, en vano, la sabiduría
desde esta urgencia de solidez
que nos da el cuerpo.

Lo que sostiene el abrazo
del cielo con la tierra
sí algo, divino es como mujer,
bello es como muslos suaves,
ojos grandes,
pelo largo, pechos de mujer,
boca de mujer,
iluminado es como el alcoiris que traes
formado de gestos, asombros, detalles,
risa, ingenio, ternura de mujer...

¿Cómo fue posible
que fabricaras mi casa verdadera
con la energía tan pura y elemental
que se expresa en el ser?
Bajo mi techo, cada cosa habla de tí, Jacinta,
y tan sólo por causa de tu feminidad...

*

Las prostitutas


a Rocío


Cuando saltas delante de mis ojos,
cuando irrumpes, ente manifiesto,
y das en las pupilas,
eres un golpe de la brisa con aroma
y una mariposa y una noche y me encantas.
Por lo general, evocas el perfume
y la tibia forma del muslo y la armazón de huesos
relajados y fluídos. Tu estómago
cubrirá mi piel como arcilla que se lava
en barranqueras, o cascada que baña
dulcemente, aunque huelas a yagrumo
a mis espaldas
y te pierdas como gacela, apurada
por tu rumbo de malezas o escondrijos.
No me gustas por eso
porque te vas y tu encuentro es más breve
que el silencio y menos duradero que la aurora.

... pero me gustas, zorra,
porque conservas la astucia de vulpeja
y husmeas la madriguera de la calle
en la ciudad mundana y en la plaza
del cuidado circunspecto, te temporas.
Te surtes con vestidos de lujo y de marrana, si te place.
Te engalanas, asqueada o cómplice, del orgasmo ajeno.
Te obsequias provocante y provocada.
Azuzas con lockeano sensualismo, te enciendes
como un motor de sexo, talonera.

¿Pero dónde, mujer, serás tú más amada?
Me gustas, nulípara, y no quiero pagarte
porque en tí está escondido todo lo que quiero
primariamente mío, hormonalmente santo:
tus críos con su lenguaje puro,
a menos que los vendas,
lo mismo que a tu cuerpo.

Te hallaré como el zorro
que no vende ni compra su presa, la persigue.
Se cerciora si conservas o escindes
tu luz de fe y malicia,
tu fuego de amor e instinto,
tu pez ígneo de lealtad
en los montes sagrados de los días.

No vayas por fuego fatuo y por ventaja
a los ojos del salvaje, que él no paga;
él muerde, acosa, organiza,
desespera, se angustia
y en su mundo no existen las monedas
ni el fascinum ni el escarnio;
no pagará las deudas no debidas
ni fundamentadas, menos
al nacón de las monedas.

Como el salvaje, satisfecho del rito
de pezuñas clavadas por astucia y por deseo,
soy el preguntante del te quiero.

13-4-1975


||| Homenaje a Hebe ||| La literatura pepiniana y el folclor ||| Cuesta mucho dolor

Cuesta mucho dolor


Cuesta mucho dolor este culitaca,
sentirse libre, sin demonios,
lleno de vida.
La culpa, soterrada.

Algo queremos que no lo explica su ciencia,
sólo la líbido y su libertad de vuelta y media
que no tiene otro ser que inmoralismo.

Nos va el ser en el ritmo del perreo.
Nos habituó al clamor un grito primitivo
de las danzas y, por ello,
en lo estricto del juicio y la condena,
no hay axiomas; bloqueamos los avisos.

Preferimos la senda del rechazo.
Somos incrédulos.

4-12-2000



«La UNICEF ha dicho que las vidas de más de 1.000 millones de niños están en riesgo debido a la pobreza, la guerra y las enfermedades, con uno de cada seis padeciendo mucha hambre, uno de cada siete que no tiene acceso a cuidados de la salud y uno de cada cinco sin acceso a agua potable»: Barbara Stocking,
directora de la agencia humanitaria Oxfam




La muerte definida
como un golpe organizado
uña filosa que se hunde
en la molleja, en tu ser en la carne,
todavía no me asusta
aunque me arde y muerde
con su gusto de araña venenosa;
la muerte me ha llamado
desde su democracia mercantil
y su imperio totalitario y caníbal.

La muerte invocó mi nombre
antes que yo tuviera cuna y un seno
de reposo, con el rítmo cardíaco
de mi madre; me llamó
aún antes de hallarme con un beso,
me sedujo antes de encontrar
el romance con las formas bellas
de los huesos y las curvas tersas
del amor que madruga.

La muerte definida
como contexto cotidiano y escenario
me hizo una estrella apagada,
volcán sediento, estanque que se perdió
en el monte de las ciudades frías,
montículo de referencialidades
soterradas, muertas en hipertextos.

No puedo temerla, aunque tampoco amarla.
La muerte se compone de millones de hambrientos.

En el año 2002, fallecieron 10.5 millones de niños
de edad menor a 5 años y a sus países
los llamé 'mis hermanos terrritorios';
yo creí la hipocresía / ingenuidad de llamarlos
criaturas, copias de mis ojos pequeños
y no pude hacer nada, sólo llorarlos inútilmente.
Otros 45 millones de niños morirán
en los países en desarrollo desde ahora
hasta el 2015 y no tengo nada que darles
sólo una frazada y envolverlos
en el adiós de mis lástimas.

A mi país, USA, le duele invertir el 0.14%
de su ingreso nacional para la ayuda;
la muerte humanitaria no es tan generosa,
se cercena la mano como el donante menos pulcro
y por esa razón, como los muertos de otras tierras
yo me llamo el más pobre, el muerto
con menos abundancia, el cadáver menos solidario.

*

Temática social y política en la poesía de Carlos López Dzur

2.

A veces la muerte es amorfa,
mercado de todo y nada,
disparate de muchas piezas,
originariedad desnaturalizada,
quincallería de golpes, decepciones,
caídas y fracasos, desespiritualizado acaecer,
sórdida arritmia, ética maquiavélica de angustia.

Antigualla de nihilismo, demagogia neosofista,
epítome del desgarramiento político del verbo,
mentís aparatosa de inmanencia, sepelio del alma.
Mecanicidad del ser, externa teratología,
egolátrica internalización de causas,
te saludo en miles de estadísticas.
Te computo en el asco de mi vómito.
Te esputo con ojo de buen cubero cálculo.

A veces la muerte quiere olvido
en síndromes de células.
Quiere una voz parkinsoniana.
Quiere llevarse a los héroes que admiro,
a mis amigos amados, Cecilio.
Se los lleva vistiendo de temblores
a mis ángeles, con argucioso plan de olvido
porque ellos se aferran trágicamente
a la memoria de sus cuerpos,
a lo abyecto y sublime que simultáneamente
se conjuga, para dar un Soy poético a la tarde,
un Seré mañana al placer de la noche.

En mi patio americano, a orillas
de mi casa, hay 1.5 millones de seres lamidos
por el mal de Alzheimer, dementes que forzó
la muerte a beber de su copa.
Ni el Exelon los salva. La muerte viva
es demasiado caprichosa.
Mata, más alevosamente, que los coches
que se enloquecen en la calle velozmente;
asesina más fríamente que los homicidas.

Nueve mil hombres, que no tenían
más de 70 años, cayeron en mi patio.
Una muerte parkinsoniana les pidió el voto;
los robó, con ilusiones de cura,
pero se los tragó como Seol inmensurable.

Carlos López Dzur ante Ateneo Pepiniano

3.

¡Qué viajera es la muerte!
Se premeditó en Argentina; hizo desaparecer
30,000 hombres / niños / mujeres/ ancianos
La dictadura del '76 fue la muerte.

La muerte se coloca un antifaz de traficante,
pero canta los himnos del capital y el lucro.

La muerte en la internet ocupa
a unas 30 millones de personas que diariamente
se conectan a la red en consumo de imágenes de sexo,
desafía la inocencia de su cara infantil,
se lame los bigotes con la terneza impura.
La muerte es lujuriosa.

Es como ramera complaciente.
Y usa los pasamontañas de la indiferencia,
pero muerde en la carne de los más inocentes
al igual que los oscuros, aterrorizados
aterrorizantes, guerrilleros de sombras.

La industria del sexo genera 60 mil millones de dólares
al año en el mundo, en la pequeña muerte de mi calle
todo lo corrompe y manosea. Asalta,
mata en las fronteras de Juárez,
viola en los cerros y montes escondidos
de aldeas de toda Surámerica

La muerte licenciosa y libertina es consumida
por 250 millones de personas.
Se ha vueto tecnológica y virtual;
se consigue como el pan en la esquina
y los productos y servicios enriquecen.
Nada es tal letal como la pornografía.

*
Diccionario biográfico pepiniano de Rubén Arcelay

*

Las prostitutas