Tuesday, March 02, 2010

«The war next door» de Ollie



La gente perversa y terrorista,
personalidades autoritarias, dignas del fascismo,
se enojan con the mainstream media
[con algún sector de la prensa el encono
es enorme y no es precisamente
Fox-News, empresa en pro de muchas opresiones].
Lo que él llama mainstrem media
y no lo aplaude, más bien, descarta esa mentira
sobre «the war next door»], advierte
que él todo lo explica como capo del sensacionalismo.

Ollie quiere publicitarse como ciudadano
ejemplar, preocupado, el más patriota,
pero es un mentiroso, no ciego que no ve,
él es simplemente perverso,
voluntariamente canalla y embustero.

Anda buscando culpables,
asesinos y secuestradores en 230 ciudades,
en patios y puertas de su América / USA.
Y con dedo acusador apunta a trabajadores
(siente un odio irracional por ellos);
son inmigrantes, mexicanos, latinos
y, para él, criminales.
Ollie para en las esquinas como profeta
del odio y les dice: «Ustedes son mi otra guerra».
Ollie fue quien se inventó la Contra
(una guerrilla, financiada por la CIA
para vender armas en secreto,
a un supuesto enemigo), Ollie sabe más que nadie
del tráfico en lo ilícito; él lo organiza, lo ampara,
lo tiñe con el odio que sale de corazones asesinos,
divisorios, malvados sin medida);
pero él quiere su nombre limpio de polvo y paja.
Se afana en publicitarse como ciudadano
ejemplar, very concerned, el más patriota.
Sin embargo, the mainstream media
(y no es precisamente Fox-News) sabe
de sus colores: es de la gente perversa y terrorista,
uno entre las personalidades autoritarias,
dignas del fascismo.

2.

No se puede servir al Bien y el Mal
al mismo tiempo y ser coherente en los hechos.
No se puede recoger mierda con la mano
y no oler a excremento; no se puede echar
odios como fieros y presentarse como patriota amoroso.
Dar un pésame a 17,000 víctimas del narcotráfico
y fomentar que el ARMY asesine a millones
en guerras por petróleo, conveniencias comerciales
y en nombre del supuesto mundo libre y democrático.
No es posible servir a Dios y al Diablo.
A una agenda hegemónica en otro lado del mundo
y presentarse como acusador de latinos,
inmigrantes, clase trabajadora que sólo anhela
paz, empleo, horizontes nuevos.

Hay que meditar, con rigor, quién es el enemigo,
quiénes son los dichosos Carteles de la Droga,
marijuana, hashish, tráfico de armas, lavado
de dinero, fraude, secuestro, prostitución,
trata de blanca, lucro indecente,
forjaciones de lujo, asesinos que disfrutan
en las sombras y el dinero en paraísos
bancarios, muy seguros, por amistades
y nexos con poderosos funcionarios.

Ciertamente, todos esos males existen
y hay guerras y violencias; pero no queremos
que nos las explique un vidente que es ciego
por voluntario gusto, un miope de intelecto
a 375 millas de la frontera con México.
Uno que sólo mira su parte, su árbol,
no el bosque; uno que la Iniciativa Mérida
la confía a su creador, el más Grande Asesino.

3.

«Jundallah has been secretly encouraged and advised by American officials to destabilize the government in Iran .Iran's security forces arrested Rigi on Tuesday by bringing down his plane over the Iranian airspace, as he was onboard a flight from the United Arab Emirates to Kyrgyzstan to see his CIA handlers»: Brian Ross y Christopher Isham, ABC News, April 2007

Que la administración Bush asjgnó a México
para servicios de seguridad antinarco y políticas internas
policíacas, entrenamiento y equipos, 1.6 billones
de verdes melones ($$$), BIEN,
pero a los narcos hace lo que el viento a Juárez.
Que. Phoenix, Arizona, es ya capital americana
de secuestros, valiendo cacahuates.
Que si Western Union fiscalizará con mayor
rigor transacciones financieras que pudieran
ser ilícitas, o sospechosas, ya era tiempo.
Que si la DEA argumenta que la frontera es porosa,
cierto, pero no todo el que entra es narco
sin documentos; el criminal, contento.
Que si hay otra guerra, en la puerta vecina,
en el traspatio amerikkano, la hay
y el criminal contento.
Que la solución es traer las tropas en Irak y Afganistán
y ponerlas en el Sur, en México, bonita cosa
y el criminal contento.
Que Jundullah, Abdolmalek Rigi ha sido capturado,
y su organización fue responsable por el asesinato
de miles de civiles y cientos de soldados,
que si su base estuvo realmente en Baluchistan,
¿resuelve algo? el criminal contento.
Financiadores de Al Qaeda y Jundullah,
«Soldados de Dios», son la CIA.
Que hay que callar the mainstream media
y evitar que ésta establezca un paralelo
entre el apoyo amerikkano a Jundallah
y el operativo de Irán-Contra en Nicaragua,
Ollie y el criminal, contentos.

4.

Los canallescos, lucradores del hampa,
van a reirse siempre de quienes piensan
que el problema de la droga
es un caso político-militar.
El capitalista (y la droga es otro producto
en el mercado, uno más como hay miles,
desde el tabaco al licor, el condón
y el alimento) nunca entenderá
que el problema de la droga es filosófico.
Es un problema del estrés, del aburrimiento,
de alarma, de la vulnerabildad del hombre,
de educar las emociones, del sentirse aceptado
y productivo; es problema de cómo darse
placer, de cómo legitimarse con estímulos...

El terror quien lo provoca
son los legisladores, diputados del crimen,
creadores de soledad, desempleo, desesperanza.
Esos puros patanes de purismo puritano,
esos hipócritas virtuosos cuyo dios
es el trato desigual, el desprecio, el paraíso
de privilegios incuestionados.

Los criminales van a reirse siempre a carcajadas
de los Poderes del Estado, de los congresos
de ciudadanos preocupados, es decir, burócratas
de encargo, con irracionales soluciones.
Ellos invocan su tajada y, si no la consiguen,
prohíben. Ellos forjan el pretexto de aniquilar
el mercado negro. El Estado quiere impuestos
y cero competencia cuando trata con el sufrimiento,
el escapismo, la alienación del pobre.

El criminal, compinche de todos los surtidores,
sabe lo que el Estado surte, para que el «pusher»
vaya y entretenga el mercado: el criminal se ríe
y consuela en lo que puede con alguna porquería:
«Toma, escapista, tu mota, tu porro de cannabis,
véte a bailar, muchacho, yo te vendo las tachas
y las anfetaminas, usted está desempleado
y no puede pagar una caja de Winston
con todos sus impuestos de venta en el mercado,
yo te la consigo en el mercado negro,
yo, el criminal, soy más pirata y buzo que el Gobierno.
Yo sí comprendo las alienaciones.
Pero no soy hipócrita: El tabaco es legal,
pero mata; yo prefiero que se consuma marihuana,
drogas más placenteras, aunque sean más caras».

5.

«Creation of irrational drug laws criminalize a peaceful activity, creating a black market for drugs»: Audrey Farrell

La adicción más peligrosa que existe
es el apetito por ganancias, ser adicto al lucro,
a los Poderes del Estado que vende mil mentiras
y con ellas pone a pelear a todos, tira a la mujer
contra el marido, jóvenes contra la pared.
Santifica a las mujeres fieles y festeja al macho
fornicario; quiere curas en las iglesias
y orgías en los alrededores; quiere marchas
patriótico-solemnes en las calles, pero no que sean
de obreros que demandan salarios y justas
condiciones de trato.
Su lucha es perpetuar la consigna más hobbeana:
«Que sea el hombre un lobo para el hombre».
El burócrata, con ansias de poder,
siempre busca dinero y lo consigue y reparte
con las policías estatales; con más jueces,
con más parásitos vividores.
Los burócratas viven de los mitos que introyectan
en los medios de prensa: que el crack
es ferozmente adictivo; que toda droga induce
adicciones y cada adicción se vincula al delito.
Que los niños y los adolecentes son el tejido
más evidente del crimen, la amenaza en proceso,
violencia en las calles: verguenza del «yob culture».

¡Cómo defiende, con qué ganas y garras homicidas,
defiende el burócrata, estos llamados expertos
del capitalismo, el poder que les da el voto,
o la designación, que les dan los Criminales Escondidos,
los Poderes disfrazados del Estado!
Siempre piden mano dura contra el Niño,
mano dura con el padre alienado,
mano dura con la madre en desgracia.
Esto es perfumar la alienación con más mentiras,
castigar el mal que ellos producen.

6.

Ollie no quiere socialistas en el mundo.
Ollie quiere asesorar criminales y gente armada
que le lleve la contra a quien busque bienestar
y futuro devolviendo al trabajo su sentido,
interés creativo, curiosidad, alivio productivo.
El quiere una sociedad, tal como ahora, existe.
El mentiroso arriba y el jodido, abajo,
que nunca cambien de lugar,
que nunca el pobre descubra su futuro.
Para ésto, es necesario que sea el burócrata
quien acuse al pusher, que sea el sicario
aliado del Ejército, que impere la adicción
a la codicia, al lucro, que el pobre siga siendo una cosa,
su trabajo alienante, el dolor y la miseria, fórmula
de un guarismo que hace al asesor imprescindible,
al burócrata el sabio, a policía armado
y el ejércitos, héroes de represiones.

Ollie habla acerca de drogas, terrorismo
y se cree muy versado; empero, la producción de coca
durante el gobierno de Bush se duplicó
y la del opio, tres veces... y ésto
es buena noticia para él y sus compinches.
Ahora podrán desquitarse con las publicidades,
mentir por cada lado de la boca, declarar
guerra a México, profanar a Bolivia, Venezuela,
Colombia, todos los Andes
y hablar del inmigrante como un indeseable
y del musulmán como grandes terroristas,
ejes de todo mal, enemigos de civilizaciones.
Ollie es como son otros ocultadores de rango:
los canallescos, lucradores del hampa,
los que por solución a todo problema filosófico
hablan de armadas, cuerpos paramilitares,
necesidad de supresión, de dominio,
de más dinero para combatir
ésto y lo otro, en nombre del conjuro
de la democracia.

7.

kk


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