Friday, July 05, 2013

Tantra / Kundalini / De la serie Tantralia

CONTENIDO


Tantra
De tu árbol;
Del amor por los árboles femeninos
Dhiana / Interiorización
Ha nacido esta lujuria gratamente
Alegrémonos
La chágara mística en la charca de 5-metoxi=-N-acetilyripamina
Ka
El origen del beso
Me sonreirá
Detalles para desearte más
El afirmador del gozo
Como lengua enloquecida
El placer del naufragio
Dura que es tu costilla
Pero te amo
Coparticipación armónica
De la bitácora existencial
No es con mis ojos
La lluvia es nueva hoy
Esta lloviendo a cántaros
Levanta tu piernita
La palabra amorosa
En la cueva de Zoar
Romance de Corinna Hartney
Oda al hentai y la sensualidad del arte animé 
El proceso femenino
Invocación para el Día de los Enamorados
Juana: Brahamana de Chit
Busca a Juana
Domador del mulo
El guru convocador
Cachondez
Tu nombre
Amor in-mundus (1)
Amor in-mundus (2)
El amor existe
Las prostitutas
Vienen por tí y sufro
Rocío, la de enormes aretes
Viaja mi carne a ti
Querernos de todos los modos
Mi hija y tu
Homenaje a Hebe
Lo que yo adoro en ti
Celebracion autentica
Templo piruitarico

* * *

Tantra

Tantra: transformar el placer mundano en felicidad espiritual pues el cuerpo es recipiente para lo divino, no una fábrica de karma o depósito exclusivo de aflicciones: Vajrayana

Son muchos los árboles
que vienen a tu ribera a dejar cada hoja,
a enflacarse de otoño, a pedirte amor
y ligamentos y raíces.

Son tan dulces tus costillas unidas
a cualquier tallo, te quieran o no
los comejenes que repudias,
los iguales que aman, los que sueñan
inútilmente parecerse a tí para atraparte.

Si no tienen esa suerte, corazón adentro,
es porque ya andas conmigo.
No hay tonto que replique para su provecho.

No hay tonta que no se trepe
al tronco de nogal y no se mueva hasta sacar
su pulidez y lustre al pardo rojizo.

La voluntad del placer es tan soberana,
tan soberana que traiciona,
que separa, que solve...

¡Qué no has hecho por delicia de sexo!
a las mil y quinientas… por más amor...
que te prometan el forastero que llega
al templo, como metelón entre vestales...

Donde quiera que sea tu olor de hormona,
Se pregunta por tu médula adrenal
y por las horas tardías,
por tu concha y por la forma de artesa
de tus babas...
y, si tenemos suerte, tu soledad
y la mía se hallan...


*

De tu árbol


No existe más que el yo,
el yo que hierve en resina alcanforada
cuando el amor se vuelve un talismán
es decir, la mujer que filtra el tabonuco,
o sale de cualquier árbol
en que esté metida,
como Filis en el almendro.

*

Del amor por los árboles femeninos


¡Qué maravillosas son las mujeres
que entran por los ojos
y que dejan su alcoiris en las pupilas
y los pedazos de estrellas, aunque fugaces,
como olor que no escapa
al tajalán que gruñe hasta las trencas!

¡Qué maravillosas cuando se convierten
en memorias para los dedos
y nos desprecian, a media talla,
porque han visto sus sombras
derramadas sobre el pecho como babas!

(Publicado en la revista Argos (México), Núm. 10, Abril-Julio del 2000, y en El Perro Andaluz, España, y en Hispanic Culture Review, Vol. VI, Number 1-2, Verano 1999-Primavera 2000)

*

Dhiana / Interiorización

Tantra, la doctrina a través de la cual algunos tipos de enseñanza son extendidos o desarrollados,la acción contínua de entretejer: Arthur Avalon
Al dios tribal de los altares
lo sacamos; ahora soy el universo
de Dioniso, el hijo de la paz,
sin Schopenhauer, la intrahistoria
de la serpiente y la gacela,
el sustrato sensible, liberante
de la vida y de la muerte.

... y estoy triste,
mas lleno del aporte de tus formas,
agradecido de que vuelvas
como ciclo de luna y menstruo.

Veo cómo se destroza Apolo,
que fue el verbo, cómo
Démeter se cava en la tumba
y yace en su ser vivo
y es trigo y vida, a pesar de todo,
y la vid y la cebada
y el henazgo y el reposo.

Semele pidió del amado
¡grandeza, plenitud de energía...
lujuria, detalles de intersticios
y rincones en el átomo,
seidad entitativa del Ser!
y orbitarse, no en el valle más lumínico,
en los círculos sagrados de Siva...
... ¡y esa es la muerte!

3-19-1980


*

Ha nacido esta lujuria gratamente


Antes de que llegaras
yo era un loco de verano.
Un chiflado mataperro con mis días.

Vivía por estas playas
(que parecen tan simples:
sol y arena, agua y caminos)
y, de súbito, cayó del más alto nidajo
de la palma, el melón lactoso,
tu presencia y me llevaste
a la mejana de la fuente:
la sensación, Tu Carne.

Para los hechos singulares
(que yo dí por creídos, asentados
virtuosamente verdaderos)
buscaste las segundas intenciones,
la oscura gramaticalidad,
el sendero verificador de desviaciones.

Golpeaste el idealismo subjetivo
sin piedad, estremeciéndome
e hiciste del espíritu de Berkeley
una masa apestosa de mabinga
por la que siento lástima.

Despojaste al paisaje de sus bragas.
Todo ultrajaste con asco y placer.
Diste propiedades caprichosas
a lo que vestido estuvo
de inmaterialismo;
calidades sustanciales
a lo que había inmanifestado
y vírgen en mi mirada,
pero vedado a mi tacto.

Por eso ha nacido esta lujuria
gratamente, pero me duele ir a imitarla
y ejercer songa. Ha tomado tiempo
tener tu sangre fría.

Bajo el sol de mi islilla
fui tonto y piadoso,
imperaba una inocencia
que no comprenderías;
pero sin esta experiencia a posteriori
de quererte, Melpómene,
todo sería tautológico y arcaico
bajo el sol y mis días.

6-7-1989

*

Alegrémonos

a Radharani, consorte eterna y dadora de placer
Alegrémonos, sin embargo.
El lenguaje nos recobra como a peces
y nos fluye hacia las flautas y guitarras
y nos da burbujeantes pianolas
como dientes y viva delicia
entre las algas y las conchas.

Cristalizada en lago de símbolos
como diamante que sale de la forja
de Vulcano, será la piedra bruta,
la que hoy es palabra estéril,
seca y cotidiana.

2.

Como sangre que sustancia en sí
toda atracción y espacio,
fluído de cada energía,
restablecedora de vida y belleza,
lavadora del vestido que se abre
y no encubre al apetito
que desnuda su empatía,
serán los prados del lenguaje
y las hembras donde se viva el hombre.

3.

Lavémonos para el día de la Totalidad,
ha dicho el Nabî, que la música amanezca
con cantos en los labios de las vírgenes
de Pafos, propone el Kalû.
Sumerjamos los pies en las aguas
del aditon y las grutas de Calcas y Cleros
para que comiencen las cifras luminosas
con sonora expresión de nuevas voces.

*

La chágara mística en la charca de 5-metoxi-N-acetiltripamina


1.

Siempre la veo en el agua
y digo: «Es Pez de mi Bazo,
apetito de mis gónadas, chágara
en el centro de mi abdomen»;
me gusta la noche porque viene
con fluidez de agua.
Ella viene y me come las sensibilidades
y me da su color naranja.

En mi plexo lumbar
deja sus besos; son huellas del alimento
que da para el sentido del gusto
y siempre la veo en el agua
en sus manantiales o charcas esplénicas
y, ¿quién iría a decir que me enamoraría
del pecesillo?, emocional, dulce,
caprichoso, al que llamo ‘Mi Alma’
de Hara, Svadhistana, apetito nocturno
por tenerla en la colcha, desnuda
sobre la cama, y saber entonces
que sí lame mi piel,
me endocrina emnociones,
humedece todo con su aroma.

2.

Ahora ella es el Centro de mis Sensaciones
y mis fuerzas vitales. De sentimientos origina
obtengo mi conexión cotidiana,
no, mejor decir, con la Existencia toda.
Ella me da conciencia de ser,
su propia sed de vivir y buscar alimento,
de ovarse, reproducirse.
¡Es tan rico descubrirla debajo del ombligo!
Y verla en friega, en labores,
porque es obrera en las fases
de la luz y la tiniebla.
Madruga con el reloj biológico
a segregar melanina y me transducta.

¡Qué pecesilla ovoidea es la que descansa 
sobre una lámina cuadrigémina, mi cama,
y se va al techo del diencéfalo en mis ojos.
Por buscarla, floto a gusto sobre sus nubes lícuas
o nado en las aguas de ovogénesis,
aguas suyas, mis aguas y, por fin, me sujeta
por ciclos de vigilia. Convida
a no olvidar mutuos sueños.

3.

Siempre la veo en el agua
y digo: «Es Pez de mi Bazo,
milagro de la Copa liquiforme
y nada lo oxida».
Con ella no envejezco,
me siento pez, anfibio, reptiliano
con muchos fotorreceptores en el alma
y habitante eficiente de cada situación lumínica .
Vean que tipo de amor me tiene enamorado 
de  las vías neurovisuales, donde le veo
su alma femenina de Hara, Svadhistana,
al apetito nocurno de trepidar
en su epidermis, en dos pies,

como un humano.


Kalû


El Kalû trepida lenta y misteriosamente
y sube a las alturas de los árboles
sin pretender existirse y publicarse
más allá de la esencia de las cosas.

Ni será tránsfuga de la escena y el tiempo
que define la mera ontología entitativa
de otros seres ni fantasma del ay, doloroso
que vive siendo sin ser-todo-lo-sido.

Cuando el bagaje de nadie se objetiva,
interino en las expectativas, el Nabî canta
y ahí-es... hecho canción de cuna,
beso y cuidado de la Tierra Madre,
seno mártir y hacendoso, dulce e infinito;
ahí estuvo su poema,
maternal arrullo,
escribiéndose en despedida
porque el Ser va cerrando
sus años de epistemología
al llegar la pubertad de la palabra.

*

El origen del beso 

... Expression and comprehension of emotion involves the right hemisphere more than the left...  Neil R. Carlson

A veces porque su rostro es muy hermoso
viajo en sus lóbulos frontales.
Voy como en rapiña skandalosa.
Amo tanto sus sonrisas que me sumerjo en ella.
En la geografía que en sus labios organiza
mi tesoro, cohabito.

En el hemisferio derecho tendré
mi percepción maravillosa
con la raíz biológica del beso.
Entonces, he de ser un explorador
de sus sustancias, Skanda el guerrillero
que caza a sus sonrisas
cuando aún son amagos en el rostro,
intenciones latentes de energía.

¡Pero, claro que han de ser mucho más!
Comunicación entregada, al fin de cuentas,
¡las señas del amor posible!

12-9-1996


*

Me sonreira


Me sonreirá para que yo la bese...
porque su rostro es muy hermoso
navego, en bulbo me raquídeo
y en vulva fluyo y me doy alas, vibraciones,
cilios, giros serpentinos, encefalizo
y finalmente... ¡la alcanzo,
mutuamente cautivados en kutacha!

Salgo al espejo donde ella es
la desnudez manifestada
y la percibo, de raja en raja,
teja abajo.

Una albarrada de piedras vibrantes,
calcio y minerales exquisitos, su cuerpo.
Mis huesos se alimentaron de reflejos espinales.
Con ella estuvo mi corazón enardecido.

Anticipé su amor en el lado externo de la carne,
en la ansiedad interpretante de los gozos;
pero: ¿quién ha de quitar la magia
a la anticipación de sus besos?

¿Quien negará que su mirada
se fundamenta en las raíces de shakti?

15-9-1996

*

Detalles para desearte más


Nada de tu cuerpo
quedará sin lamido, degustado...
el ombligo provocador, el hondo abismo,
los senos tuyos que se mecen,
con ritmo dulce y juvenil de colegiala.

Sí, tú eres quien,
al examinar la morondanga
del que viene y va,
inspiras mi recuerdo de hartazgo,
me das para hoy y mañana,
más nunca hartazgo eterno,
cósmica abundancia;
nada entregas de este mundo
que carezca de hermosura rutinaria.

Diariamente brutal, eres.
Entonces, pienso que, con tu amor,
mi vida seguirá vacía... y por eso...
lindo ombligo, ricas nalgas, deseo
y nostalgia de amor, ¡eso eres aún!...

¡Es lo que quieres ser; es lo que puedes
y lo que aún deseo cuando me faltas!


*

El afirmador del gozo 


Que la mujer que ríe
redefina la eternidad con su presencia.
Que el niño hambriento clame por la teta
y chupe y se lacte.
Que el gozo baje de la altura ultramundana.
Que el tedio se quite los calzones.
Que la promesa sea como el rayo que fulmina
y Sémele ruede por los suelos
como atrabancada indígena de Cadmos
que pija quiere y caldos a la clueca
dan por cada rumbo.
Que en mil pedazos queden destrozadas
las continuidades continuas y sistematizadas
por el Uno de lo incógnito.

¡Mal rayo nos parta, una y mil veces!
Y que la Majestad cósmica
también se colapse, que se arreche
el berraco nabo del Vigía
en presencia de legisladores morales
y rateros y rajputas y lesbianas.

El afirmador no cesa de llegar a ser él mismo.

*

Como lengua enloquecida


El beso que recién ha nacido
reclama su retorno al instante idéntico.
Se moverá como lengua,
golosamente enloquecida.

Y crecido, el beso quiere, yendo al plexo
de los senos calientes, los pezones
y aún más sudarse ha de querer en el carmín,
lamer en grande y, si las manos del deseo
lo permitieran, apretará debajo de las nalgas,
jalará el clotis, se salará con chupetes
y caricias, vivo julepe
con dedos en lo incógnito.

¡Qué rico que, por afirmación,
revienten el sostén, a besos,
los hijos terrenales de Semele,
los guerrilleros de la Gran Madrugada!
Que el escote se prohíba de los senos
y que las manos democraticen sus tersuras
y las repartan a las bocacalles
bajo túneles y sobre las rampas
de las perspectivas...

Que con peplos abiertos,
bragas en las rodillas,
se abran las blusas
las colegialas, las meseras,
las libres y las esclavas,
las dejadas, las viudas
las casadas y solteras...

Que el broche de una promesa nada oculte.
Que el cierre de cremallera nada esconda
porque hoy la eternidad presente como loba aúlla.
La eternidad alborota como gata los tejados.
Su movimiento inestable es uno de pezuñas.


*

El placer del naufragio


No eres loca que coma lumbre,
ni yo tu igual aunque quiera quererte
y sepa que me quieres, si es larga tu ausencia.
Pero no me redimes ni me lloras
porque por cosas mayores te vas al infinito...

Te querré con la misma propiedad
con la que mis ojos te han comido y perdido
en la tragedia cotidiana y natural.
Que tú me olvidas.

Me has gustado y no fue predecible
que te haya olvidado, a veces repitiéndote...
¿Por qué sigo creyendo que el amor
puede ser más que amor y el placer, u
na puerta y un naufragio?

Si, en el mundo, tus milagros se vuelven
la accidentalidad tras la antigua idolatría,
a penia, miseria de timbal y patarata.

*

Dura que es tu costilla


Voy a aprender cuán dura es tu costilla
por causa de que te encuentro para volver a perderte
y fingiré que te amo menos de lo que te amo
para que confíes en tu órbita
y para que me veas como el sol, que se aleja
cuando otro ajeno sistema planetario
está más cerca que mi aliento encima de tus pechos;
pero te voy a seguir, similar ronda del eje,
creeré que te iluminas cuando yo soy oscuro.
Que la Luz por la que giras
como si fuera tu lujo perdido,
irremediable, no soy yo...

Como si fueras una tragedia, un suicidio,
un mal sabor divino,
una blasfemia tracalera,
mi bien amada, te vas, Kali te quitas,
destructora, de mi vida.

*

Pero te amo...


Sé que te quiero porque eres única.
En el fondo, no me necesitas para nada
y has rechazado de manera igual
toda forma coactiva de externa aproximación.
Me gustan las mujeres como tú:
solipsistas, anárquicas, sin dueño...

Daría algunos nombres para mencionarte;
¿y a quién importaría, después de todo?
El fundamento de cualquier relación
se define desde tí y tu red de autonomia.

Me cuelgo de tus escupidos.
Conozco tu miseria de araña
y la supremacía de tu vagina irreverente.
Siquiera tiene la evolución del patrio gobierno...

Hilas mi abismo de plata y soy el suplefaltas
al que sólo has compensado
con besos, distancias y recelos.

El mundo externo se subordina
a la única realidad de tus pelos
y yo recuerdo que sudas tu conocimiento
y se me antoja tu calidez y tu sudor
como lo más bello del torbellino de la historia.
Hemos sabido ser cómplices,
con el susurro del AUM...

*

Coparticipación armónica


Que mis nutrientes sean sus miradas.
Que me toquen en la herida abierta.
Que me sanen en los gritos profundos.
Que escupan sus islotes de ígnea exploración
y ardientes sedes, sombras para el sudor
que está en la rada, en los puertos,
en la simiente posible del pez.

Quizás cosechado en espigas, rencorosamente,
o por amor, por telares en friega,
han de darse, una vez y por siempre,
motores encendidos y manos de cosecha.

Aquí estoy.
Les llamo nubes, aguacero, marisma,
bandera, barcaza, galeones y nada soy sin rescate
de una hélice espiral, mi hermana tierra.

*

De la bitácora existencial


Vean del libro el mapa
de mi tiempo que se pierde,
la ruta de mi avance,
insinuada de extravío itinerante,
el preciso punto en que me olvido,
el instante de angustia que me encuentra.

La página es de sangre como gloria.
El plasma es tabernáculo,
shekinah de una pasión o su agonía.

Y una dicha goteante me persigue.
Un yo que más que vivir, pervive dando coces,
a poco de llorar y va cantando
su aguijón con alas de mercurio.

Un ser con sus espacios soy,
un ser-uno-con otros,
que se abraza al mundo, se abre
con sus libros a la madrugada.
El Uno es Quién y el yo ontológico,
genoma interrogante.

(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 685, 20 de julio del 2000 y
en La Blinda Rosada, España, 9 de julio del 2000)

*

No es con mis ojos


Una parte de la gota que cayó en la tierra,
cuando el sonido más fuerte y viril de Tu rayo
abrió los cielos de Shada, sorprendió el Verbo,
me negó el vacío, fue mi esperma,
retazo tuyo, ra(z)sa de Tus Delicias.

Pero no es con mis ojos que veré la gota
ni el nivel de Tus Agnas ni el esencial punto
de tu luminoso Lingam ni el Bindú sonoro
con que accesas mi vida y convocas
a devoción ardiente; no es tampoco
con mis dedos, y no importa con qué mudras
que conoceré tus humedades o las mías.

Si digo que te he visto, seguro... te he desfigurado.
Si digo que te oigo, te escuché mal citado
de un texto sonoro, reinventado sin Tu OM.

Si digo que te huelo, cerca estaré
del excremento de los muladares.
Una parte de Tu Gota cayó en mí vientre
para que sepa que existes como el rincón
más oscuro de cualquier despertar.

Tú eres el comienzo cósmico del buddhi,
el reflejo del Manas, la función del pensar.
Tú eres quien me llamas Viviente, jiva-atman
y me extiendes, entretejes, aconsejas
pónte en guardia, reintegra tu consciencia
en Mí, la Fuente Original.

Una gota cayó, sonó con su gran ruido,
sobre mi endeble hoja, un loto en la charca
de lo vivo, me dijo: ¡Despierta, Jiva,
te doy d(h)iana; sál domdi, eh...saana!

*

La lluvia es nueva hoy


Haya llovido o no, llegaron a la orgía.
Y llueve a campo abierto y, en las calles,
para que la gente llene sus calderos.

Desde los cielos
una dulzura, cándida y jugosa, se vacía.
Casi todo corazón, como si fuera excéntrico,
la intuición de las cosas intenta. Las persigue
y, como por leche santa, a todo adjunta
su fuerza y vida.

Ninguno está seguro,
¡pero la intuición les basta!

La lógica, por argumentativa, es tarro de clamores.
Está lloviendo a cántaros.
Las garrafas se rebosan caprichosamente,
llenas de desagravios y empirismos.

La libertad es la sustancia acuosa
tan fresca como pezones pubescentes
y labios y lirios.

11-9-1997

*

Está lloviendo a cántaros


¿Cuál es la naturaleza de esta lluvia
que reparte viejo amor, con nueva democracia,
por qué azota un dulce trueno, su ánimo de luz
y desaparece, en puntillas,
eyaculándose al parecer sobre el gran cántaro
de los cielos abiertos como muslos?

¡Está lloviendo a cántaros!
El grandioso evento, la lluvia misma,
es nueva hoy, ¿será nueva mañana?

11-9-1997

*

Levanta tu piernita

Hari-vikrama-utthita-bandha

Siempre que vino a mí, trajo su compañía de lluvia,
oleajes de mar, olor de marisma y menstruo. Y se metía
bajo mi sombrilla. Buscaba mis caricias. Protecciones.
Nos escondíamos debajo de los altos balcones.
O en zaguanes desde los cuales podíamos ver la lluvia,
Y la calle desierta. Y la sombrilla, escurriéndose.

En su curiosa periodicidad, había una obediencia dulce.
En una esquina, eché mi mochila y la suya; dos colegiales
éramos; ella, Lourdes que olía a Luna, a ritos
de siega de los campos. ¿Y yo a qué olía?
Yo, a lo que busca Ser, no siendo todavía.

A Indra, dios del relámpago, mi voz y mi mirada.
Cuando Indra abre el cielo con el trueno
o raja el firmamento con sus luces, saca de lo oculto
los ojos de las cosas, esclarece lo que vibra
debajo de las faldas: el púbis de la niña,
mi pene alborotado, los ojos buenos sin bizquez
de los soles, la noche dulce, el beso de la vida
y, sobre todo, ella que se abre, y deja que la toque.
La escondo un poco en mí, pretexto que afuera llueve
a cántaros; pero más llueven mis dedos curiosos en sus senos.

Llueve más la faena que comienzo en su clotis.
Está muerta de pena, esta pequeña luna,
que oye el OM OM de mi Brahma.
«Levanta tu piernita», susurré en su orejita.
«Te sacaré la braga».

Y nos frotamos así, yo chivo inspirado de Savitri;
ella, luz del alma, Hécate en la puerta de mi gloria.
Estábamos de pie; levanté una de sus piernas.
Sólo una le serviría de apoyo,
me gustaba su muslo terso en mi mano,
su afán de hundirse en mi cogida,
su cerrarse, estando en pie,
su enrosque, su ritmo, su jadeo.

7-13-1980

*

La palabra amorosa


Ha sido una bendición que me quieras.
Había olvidado que nacemos
para alguna canción que vive cada vez menos oída.

¡Qué bien dices en qué consiste soñar
(si es que soñamos)
el completo sueño que escondemos!

¡Qué bien amas si cantas
(porque conmigo cantas y cantando me amas)
con obsesión equivalente!

Habíamos olvidado
(si es que olvidamos por completo
que la dulzura no es un mensaje difuso de la cara,
oscura y temeraria duda ante lo incierto)
... acaso si... la fulgurante risa sigue ahí
y me enciende los rostros al futuro
y todas las pasiones son visibles
(si es que todas sirven, turbias o felices,
como sean, para dar residuales luces
e ironías al pasado,
o al hoy, o a lo que venga...)

Ha sido una bendición
tu corazón que obedece,
si es posible que obedezcamos
sin premeditarlo,
por debilidad que no conviene,
por comportamiento diseñado,
que parece destino...

No, ya aprendimos, por palabra de amor,
a optar y se nos pega la gana,
y somos desobedientes,
y lo que más conviene es sonreír
aunque nos duela la cara.

Había olvidado que hay (y siempre hubo)
tantas fantasías. Tus besos, por ejemplo,
que predican la realidad de los músculos,
la dulzura de las endorfinas, y no mencionan
que el amor existe, pero está el viento de marzo
y su lluvia y tu alfombra verde de prados
y tu piel suave, más suave que el mundo,
menos esquiva que una idea...
y existes, haya palabra o no, para identificarte
y voy sensualmente por tu adjetivo y tu verbo,
por tu cuerpo de onda, por tu ser y sus partos...


(Publicado en Mizares, Núm. 683, 18 de julio del 2000) 

*


Romance de Corinna Hartney


Corinna Harney se divierte
con la pólvora china.
Sabe cómo Gengis Khan
formó su imperio mongólico.
Cuando ella se tendió sobre mi cuerpo,
aplastó el califato islámico.
Dejó las páginas en llamas.

Todos mis textos se cubrieron
con los escombros de Bagdad.
Sentí el abismo entre Roma y Oriente.
Todavía los pentagramas de Arezzo
cantaban marcialmente
y Boecio en la cárcel bordaba
su mortaja de consolaciones
Por mutua cuenta, fue que ella y yo
firmamos la Carta Magna:
hacemos la democracia desde 1215.

Con el puro deleite de sus ojos,
reliquias irlandesas,
y su maciza silueta, sirena del desierto,
me convenció de que haga anandas
con el Uno y estimule su lalalana.

¡Qué sinceridad al poner
las cartas bocarriba!
Siempre me observa embriagado
de una culpa nata y por eso
me desafía con más amor que a nadie
por una terapia de muslos oceánicos
y boquita de pez sobre las Torres del Ovatio.

Cuando seca está la lengua del espíritu,
me pongo a rasurar el bello púbis de Sión...
¡pero, claro, es porque en sus piernas,
en sus magníficos cimientos de rodillas,
me cobijo y echo unas clavadas en seco
al fondo de las charcas de Urano,
y ella es la bienvenida
del cariño en mis costillas!

Ella es la mujer que yo ubico
bajo nevadas de cáctus.
Sus nalgas son tan cálidas
que no dudo que estoy
bajo las ruletas de neón de los casinos
y que mi ofertorio está lleno de vellos
y mis sombras llenas de barbas
y con largas orejas de burro.
¡Azazel en el desierto
y Peniel sobre la cama!
Sileno no se enmascara.

Para encontrarse conmigo,
Koré-Inna viajó muchas millas
en su Lexus SC 300 '92.
Recobraríamos la Tierra Santa.
Así que esparcí mis rodillas
sobre la arena, trayecto
hacia una colcha mágica.
Frotamos lámparas de anhelos.

Ella fue, derechita, a abrir la cremallera
y con gesto noruego, conquistó
a los bretones antes que Marco Polo
saliera de Venecia.

Para que yo fuese el cautivo
de sus glotonerías, me embriagó
su boca, sin esfuerzo.
Su saliva roja fue amrita.
Luego, en Las Vegas, se quitó
todo, hasta las últimas vírgulas.
Se evaporó de prendas.
Ocupó mi sangre.

Me invadió bien prendida.
De lo que fue su escote
salieron dos palomas;
pero no dos harpagones,
enjutos y descoloridos
que son cosas del otro jueves.
¡Estoy hablando en serio
de la Summa Theologica!

es decir, dos dogmas infalibles que,
después de chupadas
cual ejemplares tetas, se multiplicaron
las feligresías y los castillos
y los encuentros del Medioevo
con la Gloria Shejiná.

Corinna Harney es tan hermosa
del busto a los talones,
de la obviedad a lo insólito,
que Diana no permite que sea sacrificada.
Se la llevó a la Táuride, como a Ifigenia,
para que sea Playmate of the Year,
causa caussorum y emblema estético
con botas vaqueras,
medias de malla,
tangas, sedas vaporosas,
fino lingerie, fragancia Savage...

Corinna baila butt
como ninfa cherokee y escapa
por rumbos de siringa y cabras,
sirena del desierto, poetisa que oye,
carrizo acuático que canta,
ojos grises que sueñan,
azules caprichos de órbitas y estrellas,
que son la pirotecnia, la China misteriosa
hecha petardos, cielo descuartizado
bajo tierra de santos jinas que huyen del Nirvana.

En fin, ella y yo somos poetas.
Escribimos con el polvo sideral.
La entiendo cuando dice:
¡Comenzaré a lamer de tu estrofa!

Y demás está decir, que es océanica.
La noche que llegó fue Luna llena.
Según observé por la ventana,
el sol copernicano nucleó el universo
de la cama; pero yo consulté
el calendario, a puro beso,
succioné el mantram, a la antigua:
¡man menos mens mana!
Sin sayal de penitente, pedí
a la wahine el huevo del mundo,
totalidad de continuum, cosecha de magia
... y todo se redujo al julepe espasmódico
y la sílaba, el remezón del clotis,
el bocado que me llenó de pelos el alma
Ite missa est, sácate al coño.
¡Es que fue la mamada del siglo,
no cosa del otro jueves!

Te voy a entregar el pragmatismo,
dije a Corinna, es decir, a la ninfa.
Tiene veinte años, Lexus SC 300,
y ella se modela como agasajo óptico,
pues tiene la bendición de Diana
y la codicia de Orestes.

Ella busca su príncipe dormido
y susurra con labios
que han hecho pajas
al imperio maya:
¡Despierta!

No quiere que despierte
el que no es poeta.
Pero coge y lame
como apache apañera,
tupí y caraiba,
cuando gatea en sus cruzadas
para rescatar la Tierra Santa.

Maquiavelo está despierto.
El sol guerrero no duerme.
Codicia esas caderas explosivas
que harían de la ternura un berenjenal
y no digamos esas vasijas de Nut
sin cobertores que gozo en la tala,
a raya, chupa que chupa,
sin que se pida temperancia filantrópica,
o mínima intervención estatal
si de mostrar the topless phenomena se trata.
Tits without misery!

Al final, yo afilo la realpolitik
antes que Falopio describa los condones
y Ponce de León descubra La Florida.
Y ella en la boca recibe el obelisco
y yo en los dientes la raja pegajosa.

Corinna sabe su trabajo
y no compra indulgencias de los Fugger.
Conmigo muere, extractora del jugo
de mi texto vertical tan prometido:
lava a lengüetazos el telescopio
sobre cristales de deseo muy diamantinos,
duras arterias de dicha, profunda certeza
de pasiones. Hosi-a-nna, sálvame la lalalana...

El lenguaje nace del ritmo.
Tañemos címbalos y nos cimbramos.
Panderetas y nos pandeamos.
Chingamos ya en Singapur
y nos cingamos, sonajeros a toda matraca.
¡Corinna sí que sabe de lenguaje!

Cuando pegó 95 tesis encima de mi estómago,
en 1517, con saltos y agazapadas, su protesta
se llamó la Gran Reforma, propuso
su propia novedad de izar el ano en aras
de metáforas in situ, aquí en los muelles
de la folla blanda y la nalgatomía.

Y logrado el acomodo, se lubricó de unción
y como mula de tiro, recibió Su Padrenuestro.
Después navegó sobre mi ombligo
leyéndome la Dieta de Constanza.

Yo regresé al Puerto de Palos
por provisiones de huelva, ovas
o como se diga...
no por otra cosa, capear sus temporales
y cotejar el axis mundi antes de largarla
con un palo de mesana
por la candonga triangular llena de rizos.

De tortas como éstas, descúbrase América.
Sírvase el Africa. Dóblese la pólvora mojada.
Corinna sí sabe galopar sobre las olas.
Echó su vela carajada a cruz y vera
y del botalón hizo su festín de samskaras
para mi cama de agua.

Cosa no fue del otro jueves
que el Obispo Waldeck
rechazara los suspiros de Münster,
los versos tántricos,
el hambre poligámica,
il fellatio, seminen in ore,
il anus impregnatus,
y la boca de Corinna en mis escrotos sálmicos
colgantes bajo el Arco de Triunfo.
Y también su jardín de la gracia,
con hespérides y nabos,
y Lutero de ojandra, mirón y puñetero.

A todos desafía para que se disuelvan
en las páginas de textos incomunicados.
En cambio, yo propuse
volteándola de tirón ante el pasado:
¡el motín de La Bastilla!
tomar por asalto su trasero,
túrgidas curvaturas que Gèricault
no ha pintado todavía,
pero que, si por la rampa
al por mayor en lamidas permito,
truenos de Anu profetizan
la Venida de volada y la ira del Magnífico
... hossi-a-nna, sálvese quien pueda,
cosa no es del otro jueves.

Ahora me aferro al cosmos escindido
de su nalgatorio porque escribo
sobre el futuro y el amor.
Si yo fuera Mirabeau, mudaría
Versalles a París,
redeclarando los Derechos del Hombre
sobre esas tapias de tersura
que se llama el pedorrón del Terror.

¡Váyase al diablo ilusionismo,
Delendas est Cartago y los discursos catonianos
en versión jacobina, hordas de canallas
tan cortezes, tan pizarros, napoleónicos,
tan generalísimos, tan francos, tan pinochetiles!

A merced de sus caderas, soy cautivo
de sus movimientos audaces y maravillosos.
Sus muslos son pilares del décimo universo.

Y para escribir el grand finale,
la ida y la venida, ultimamos
la jodienda astral bajo ese túnel
que se abre en Las Vegas,
zona rosa de piel que son las nalgas,
tus nalgas, bailadora de butt, Corinna.

Estoy hablando en serio
sobre la Summa Theologica
cuando meto mis güevos bajo su rabadilla
en aras de la gloria shekinah
y leo de sus poros la Historia,
oliéndole las gracias,
colocándola in supina positionis
para mirar sobre sus hombros
clavándola tras sí
hasta que la poesía nos diga
¡placer, nunca te vayas,
amor házte placer
hasta que el cuerpo
aguante y el divino
joder se repita!

4-12-1992

(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 626-626, 22 y 23 de mayo del 2000
y SerPoeta.com, el 4 de Mayo del 2005)

*

En la Cueva de Zoar


En la Cueva de Zoar, voy a cavarte.
Te voy a comer como una fruta.
Isis celestial serás para mis manos.

Astarté ardiente serás para mi boca.
Subiré a tus muslos, penetraré los cielos.
Míos serán tus pechos y tus nalgas,
tus curvas deliciosas, mías.

Nunca diré: ¡No te quiero;
o que una ofrenda de fuego te consuma!


Vén, no tengas miedo,
tú, la más pequeña de mis hijas.
La tierra es horno nauseabundo.

Sobre llanura envilecida llovió el azufre.
En esta cueva el anarquista arde
como el custodio que cuida tu hermosura
y rumbo nuevo hallará
más allá de los montes.

Te daré un pueblo
con costumbres adorables: la Utopía
y fecundaré el vientre de tu porvenir
para que haya amonitas en valles
de abundancia y de justicia.

Tendrán tus hijos tu voz dulce
y seductora, mi visión que trasciende
las edades y el golpe de inmundicia
de mis días; pero no me embriagues.

No. Sólo díme: Ben-ammi, y yo iré.
Yaceré contigo.

Serás madre y en honesta certidumbre
nos veremos a los ojos,
orgullosos, rotundos, libres.

Voy a crear, según la costumbre
del amante, tu emergente progenie,
porque el sexo en amor es la sustancia
más apetecida del anarco, el que no duerme
mientras quede el deber, edificar
el corazón imprescindible, uno
que sepa declarar lo necesario,
lo deseado, lo más libre...

Te quiero, te deseo, te necesito.
Acuéstate conmigo
sobre la estela sideral de la justicia.

5-12 1990


*

Oda al hentai y la sensualidad del arte animé 


No sé si reír con incredulidad o festejar
esos enormes chorros seminales,
esa fecundia; no sé, no sé si ahora admirar
los jabalíes que se besan en la boca,
o esas leonas que se buscan un macho protector
para que ahuyente el violento que hostiga,
porque son quienes matan por un rato de sexo.
¡Qué atroz es la violencia genética!

... yo no quiero estar en las orgías
de las focas criminales, ni en la convocatoria
apareante de las tigresas,.Que no sea yo la víctima
de los zarpasos cuando se incentivan
por cópulas de un segundo, o dos, o tres,
sea lo que duren estos animales calientes
en cumplir la misión de sus urgencias.

Me atemoriza la cabra y la tigresa
por más atenta esté a que el macho se le encime.
Entonces, que no sea yo el que mate una cabrilla
que me dio sus amores. No me hagas bestia,
Hentai, hazme gentil con el beso.
Haz tierna la ocasión, mis soledades.

Sería terrible que naciera con avatar de león
siendo ya tan distinto el tipo de alma que me cargo.
Terrible sino es ése. Ser el león que ruge,
rey de la selva sobre un colchón arropado
de frazadas de holanda.

A mí no me interesa, hora tras hora,
pastar y cuidarme la melena ni relajarme al sol
ni rugir fuertemente para que ella me oiga.
Ellos matan las crías, no comerá junto
a sus hijos. La comida se les sirve aparte.
¡Pero cómo cingan! 

En un día, entre asueto y asueto, 
echan 100 palos a la misma hembra.
El sexo es obsesivo, polvo tras polvo,
una cópula cada dos minutos,
y eso que duerme veinte horas...

... entonces, no bendigo a los que velan,
no con el alma que tengo
hastiada ya del sexo.

2.

Oh, dios Hentai, que habitas en la luz del sexo,
deidad del manga y el animé,
¡qué romántica porno nos das por evangelio!
Con muñecas de resplandores animados
nos redimes la leche en los derrames,
nos sobreabundas y nos muestras
la belleza del coito, sin inmediata violencia,
pero, a final de cuentas, apoyas
una sublimación maravillosa.

Es tu profeta un artista seducido por el semen.
Es un cantor virtual de los deliquios.
En la vida, la realidad es más dura.
El dolor se nutre más del pene
y la vagina es más amarga
que cuando se ultraja, se prostituye, o se arrebata
con violencia las virginidades.

Te bendigo, dios Hentai, porque con tus mentiras
te transformas en feracidad y gentileza
aunque eres crudo en la gráfica
de los placeres prohibidos.

3.

Festajaré, con la verga parada,
el ángel que llegó a mi dormitorio.
Tiene pequeñas alas de pétalos de orquídea.
Es un ente azulino, casi celeste, suave,
seductor, muy femenino, pero es zoofílico
y ha identificado un animal humano
con las patas de insecto y con el pene más grande
que el del piojo y, sin embargo, ella es una flor
con cuerpo de muchacha; es un ángel
del sexo femenino y ha comenzado
a comerse a esa figura insectívera
que es otra hembra, posiblemente andrógina.

Y Ella es quien ha montado en la otra
y quiere seducirla y parece feliz con esa orquídea
y derrama su aroma y origina ruiditos
de flor agitada de brisa y gozo, vibra
en sus oídos. Como voyeur, miro cómo
se agrandan y se achican sus orejas.
Examino cuánto salta en su cama
y que hay metonimias
en los placeres incomprensibles.

4.

Violencia hay en todas las especies,
pero: ¿quién eres tú?
apariencia temible de tentáculos,
verde madeja monstruosa
que atacas a Catwoman y la masturbas
y la cingas golosamente con esas lenguas
de la seijin manga, ¿quién te puede salvar
cuando esa masa tentacular se vuelva Príapo
y no quiera salir de tu jardín romano
y te muestre su cara del hijo feo,
pero insaciable de Afrodita?

¿Qué harás cuando el amor y el señor
de las florestas, venga con sus cómplices,
brute gang-bangers,
después de fornicar todas las niñas-gatas
de Lampsaca?

Las amarra, las dedea con ápices verdosos,
juncos parecen, higueras trepadoras
y terribles, pero ella sonríe, felina de naricita chata,
y yo que creí que temería y no. 

Está revolcándose de gusto como una puta gata...
¿Podrá temerle después, no como ahora,
si la faena ha orgasmado sus nalgas,
si humedad le baja de la vulva al ano,
lo deseará para siempre?

«¿Quién, quién, te salvará
de los tentáculos, Catwoman?»

5.

«Cuando una especie necesita un valedor o guardaespaldas, el violento cada vez es más violento desde el punto de vista genético, de tal manera que la violencia lleva a atacar todo lo que se mueve. Es un claro ejemplo de que la violencia no engendra nada más que violencia en todas las especies»: Dra. Pilar Cristóbal

Oh, hija de Bakunyu, Carnera tetona
de Las Rocosas, más montañosos son
tus pechos estallantes / «bursting breasts» /
que afloran despelotes de testosterona
en tus amantes, carneros urgidos, más cimera
la paciencia alevosa con que los dejas matarse,
oh, hija de Bakunyu,
se cornean, se muerden, se destrozan.

Quieren estar contigo...
y todo un mundo de agresividad se evoca
porque tu busto es hipotálamo de guerra
y el campo de batalla, el sistema nervioso.

El eco de tu pisada, tu sola presencia,
grita desde una cima, lo que quieres:
«Just wanted to be loved by someone»,
pero los carneros no saben tu estrategia,
los violentos se matan y tú, con la sonrisa
tranquila, viendo ya que el pacífico se esconde
porque vas a elegirlo.

El agresivo se mata por pegar su boca
a tus picachos, a tu sonrisa cabrona
tan dispuesta, a irse con el manso
y tras ver la refriega de las bestias
y los picados de arañas, a lo tuyo...
satisfacer los deseos del que estuvo
quieto y en reposo.
El si no quedó cansado
ni agotado en los combates.
Es el adecuado amante, el vencedor
después de todo.

5.

Como hiena moteada, tú sí eres agresiva
sobre la colcha verde del follaje.
¿Quién duda ahora que seas la hija de Doujinshi
si cuando estás en celo, te aseguras que estén
los chimpancés en fila para que todos
te satisfagan. ¡Qué linda es la pasión y qué abundante
son las anfetaminas que debajo de tus trenzas
y de tu alto moño, con cintas, hacen que tu corteza cerebral
dispare abundante dopamina! ... y los tienes con placer
y deseo esperando el turno que asignas.
Sin protesta, tranquilos.

A todos disparaste tus flechas / cupidines,
a todos entregarás orgasmos.
Salaces son los chimpancés que acuestas
y la pasión, confirmada en la corteza cerebral,
te premia con el pene del chango.
Son seis o siete. No importa.

Eres toda una hermosura del tálamo.
Eres un hipo que no cesa, te afanas
como heroína titánica, espasmódica,
toda tú... cum squirting all over
and huge tits flapping wildly
para que el río del amor en las selvas
de Crazy Starfire, hija Doujinshi,
fluya con el gozo personal y colectivo.

7.

¿Por qué lo haces, hembra del caníbal?
¿Sé acabo la carne, el alimento, y tienes miedo
que los machos comiencen a devorar las crías?
¿Que no vale un ruego de indulgencia
y estás queriendo proteger lo tuyo?

Ahora te comprendo, Mona Guerrera.
Apacientas a los salvajes
con espada de tu sexualidad destrampada.
Con razón se hincha tu trasero
como una rosa morada,
roja de tantos culimpinares.
Defiendes a las crías.
Entretienes al enemigo con la calculada humedad
de los derrames; por eso es pegajoso
el camino que conduce a donde vives...
O las crías que esconde donde el amante no sepa.
Ay, mira lo que me dice el Hentai
de la ferocidad de tu maternidad sobreviviente.

Demonios genéticos te sacan la piel a tiras
A tí que no entiendes de pecado,
sí de instintos. A tí, que no tienes
sentidos de culpa y no temes castigo.
Tú sí entiendes la vida y me conmueves
y viéndote te amo, te amo porque no tengo
que compadecerte, sino dejarme llevar
por tu alegría y festejar que te derramas,
mona, ardientemente... 
orque para tí no hay vida eterna
ni garantía de ver crecer tu progenie.
El sexo es tu única ventaja,
por ser placer tan puro. Tu alegría.
Es un premio tan sagrado.
Es un soberbio y primitivo diccionaro
de la risa... ay, mira lo que me dice el Hentai,
que me regocije, que te escriba unos versos
y no te llame puta.

8.

«El ansia de sobrevivir está grabada a fuego en todos los seres vivos y genera unas leyes. En la Naturaleza, el sexo puede ser una operación de alto riesgo»: Dra. Pilar Cristóbal

¿Quién nos contará, Hokúsai, de la morada profunda
donde el fetiche reina y «El sueño de la esposa
del leñador» materializa sus tentáculos
y se compensa en la erótica?

¿Quién narrará, o nos dará las señas
sobre esos fuegos que graban en los genes
urgencias de la memoria evolutiva,
procesos que se pierden, o se callan,
o se internan profundamente en medio del peligro?

¿Quié que nos hable de ese inconsciente
que guarda en un cofre de vulva o genitalia
los orígenes tántricos del chimpacé y los bonobos,
el miedo de la hembra que fue de muchos machos
y confundió, en calculada organización, adrede,
la paternidad de las crías por la creencia
del que tal plan evitará que un macho se abstenga
de matarla, o matar a su hijos, en ausencia
de carne, su alimento?

¿Quién nos hablará con imágenes por guía
en torno al manga erótico del antiguo guerrero
y la anarquía sexual con que una especie
se da sobrevivencia?

¿Quién juzgará, reprobándolo que el hermafrodita
sublime sus placeres, si no tú, profeta del Hentai,
que aludes a la metamorfosis, a lo anormal
que no se socializa, con el código de lo pudoroso
y clama, en cambio, por tolerancia
o no ser sujeto al riesgo o la represalia
de la muerte?

9.

Futanari, cuando describes a mujeres
con escrotos o fálica genitalia entre las ninfas,
te bendigo en el nombre del bonobo
que se comporta como hembra
y, en nombre de la hembra que deja
que seas tú quien les cuides las crías,
te doy gracias.

Si el macho dominante siquiera es quien te ataca,
entendiendo que por hembras no compites,
tampoco yo atacaré tu visión, defensor del bonobo.
En esta jerarquía, la palabra hentai seiyoku
no es perversión sexual, es la sola memoria
que nos ofrece sobre las antiguas / presentes bestias /
todavía jugándose la vida, la sobrevivencia,
en esos reinos donde se es rey hoy
y mañana, vasallo, por las guerras continuas
(donde alguno se ahorra competir, agredir,
matar, para hilarse tántricamente
con sus alianzas de ayuda,
donde alguno se da la autodefensa
sin la presión del medio,
pero no así, todos...

... porque la selva es dura
(y no todos son gaviotas, ni monógamos estacionales,
y no todos, con sexualidad activa, son quienes alivian
sus tensiones, se relajan, o ceden la mitad
de su masa proteínica por una parchada,
con el sexo), yo escribo la oda a los dioses oscuros,
a los evangelistas, sin moral, que presentan
su libro de la vida, el sexo, y recurren
para hacerlo más grato a ese humor cómico
(por no decir pornográfico)
en el que el piojo tiene un pene
cincuenta veces más grande que el tamaño
de su cuerpo...

No sé si reír con incredulidad o festejar
esos enomes chorros seminales,
esa fecundia; si reir cuando me entero
que hermosos hipopótamos, con rostros humanos,
copulan dentro del agua porque sus huesos
son muy frágiles para dispararse el antojo
la posición misionera, o lo perrito,
o treparse a una hembra
en pataletas y con su peso hundir la tierra
sobre la cual pensaron verse cingando.

Oh, qué inteligentes mensajes me dan tus muñequitas
de hipopotámica gracia, en tangas y en falditas..
Se van al agua, como parejas lujuriosas,
sólo asoman las cabezas a flote,
pero en intimidad, cuerpos en agua,
se gozan de lo lindo.

10.

Dios del Seijin manga, dispensador del vídeo adulto,
yo sé que las medusas viven pegadas a las rocas
y que parecen paracaídas transparentes,
pero son seres vivos y dentro de sus masas
están sus crías, yo sé que pican,
que son urticantes al intruso,
pero sólo tú me disciernes el secreto
de todo lo baboso, urticante, feces
de coprofilia. Es por tí que comprendo
la lactación erótica, las virtudes mamadoras
de la Familia Sagara... tú haces hermosa
la urolagnia de esas pre pubescentes lolitas
que orinan y se cagan por el miedo
del incesto, las punibles ataduras,
la actividad consensual de lo kinky,
el sexo no-institucional que alarma al ciudadano
y, sin embargo, criminalmente, lo practican.

... pero en el Lolicon todo es espectro.
La realidad criminal está en la boca prohibidora
del que sustenta otros vicios y maltrata a mujeres.
La selva dura, materializada, la promueven
los femenicidas, el tratante de blancas,
no tú. No tus ilustradores.

Culpable es quien produce, filma, recluta niñas
y adolescentes, el chulo que regentea prostitutas.
Sí, él no sólo lucra. Maltrata.
Y no ilumina ninguna realidad oscura
de la vida.

*

El proceso femenino


1. Niñez

Hay mujeres con rostros infantiles.
¡Que nunca envejecen!
Son como chavas, como niños sin sexo,
golfiñas ariscas, juguetonas, risueñas
con huesos ágiles y originales ímpetu.
Y sus ojos, sus ojos
son faroles con llamas que en la mirada
se encienden vivamente
y con los gestos florecen.

En sus rostros,
incansablemente dulces y gentiles,
se ilumina la chispa del espejo interior,
el ángel femenino, la mujer encarnada.

Hay mujeres sin malicia,
sin sucio en las pupilas,
sin agresión que a sus labios tuerza
con el asomo absurdo de cualquier palabra.
De la infancia son las caritas permanentes,
la doncellez que se asoma, tan callada,
para el gozo de una primavera que perdura
y así quedarse, a flote en ella, para siempre.

¡Qué semblantes sin años,
sin tristezas de arrugas, sin hurañez amarga!
Tersas, limpias, melódicas
en la piel del espíritu
como ninfas que cantan, musas
al pie del Helicón más cotidiano.
Y sus ojos, sus ojos
así miran, así conquistan aún más,
así se comunican, así descansan
cuando llega el día del dolor,
la noche con empeño de obstruir
al amor inmarcesible.

2. Adolescencia

Hay amores que avanzan con paso
de nubes claras o manantiales cristalinos.
Amores que no son exactamente cielos,
pero entregan el alba.
Que no son agua.

Ni exactamente nimbos, pero se elevan
como cirros a las esferas altas
y refrescan los hondos abismos de la carne.
Del hombre.

Son mujeres gentiles.
Eso tan sólo son:
la presencia de la brisa que refresca
en figura de cuerpo femenino.
Se materializan.

Semillas son de estrellas en lo oscuro.
Se entregan como consciencias
en calma que descienden,
¡pero cuán altas habitan y cuán adecuadas
son sus sombras para el calor del mundo!

Y sus ojos, sus ojos
son faroles y llamas en la negrez hostil
y vive el corazón varonil,
por su femínea luz, encendido.

3. Adultez

Hay mujeres que son versos vivientes:
el ritmo que camina, descalzo,
la música que se forja con palabras,
la bandera de la sensibilidad que conspira
para volverse más amor y más ternura.

La mujer se vuelve hembra de tal modo,
moza con anhelo de mitosis / maithuna
y se escinde en la maña señera
de la virtud que juega y bendice.

La mujer, su soledad divide en dos
por ser, de su hombre, compañera...
y, entonces, anda con el talle vertical
del árbol, cósmico geotropismo,
y su vientre horizontal se acuesta
lleno de curvas, ninfíco de caderas,
húmedo en las raíces
y toda ella canta para el tálamo
con el furor de las savias / tattva uttama
que chupa de la tierra
y, en dúo de complicidad regocijada
con el gameto, engendra al canto
(la apertura de Anahata, se abre a plenitud
de vida, tan digna en vibraciones ganglionares,
efectiva desde el timo).
y es madre de poesía ctónica,
subterránea, paraganglionadora, cardíaca.
y sigue en colectiva humanidad
con sus hermanas.

4. Madurez

Hay mujeres que son
evolución y síntesis
y, por tanto, futuro,
utopía cumplida y realizada.
Niñas son para el niño.
Tiernas son para el adolescente.
Adultas son para el varón que escucha.
Sabias son para el viejo que aprende.
Benditas son en la muerte que clama.

Y son madres todavía para el que,
a filo de espada, muere,
o a para el que en pena yace
o, en enfermedad, padece...
y, para todos, puja la esperanza
en su parto final
que es piedad y consuelo.

Y sus ojos, sus ojos
todo lo lloran, cuando no lo comprenden,
y aún todo lo sanan
cuando es triste y agónico
y lo olvidan y perdonan
cuando es infame, envilecente.
Pero no aprende el hombre necio a redimirse
y no sabe llorar cuando ella llora y crece.

5. Desencarnamiento

Cuando se van de la carne, son mujeres sencillas
y lo mejor del silencio.
Y las netamente virtuosas y diáfanas mueren
después que, con hechos inconfundibles,
todo han declarado y su ternura
ha reconfortado en vida a los ánimos vecinos
sin sacrificio, suyo o ajeno. Al fin descansan.
Abraxa mística.
que no es tal, en rigor,
como no es nube ni arroyuelo cristalino
ni paloma ni secreto indecible...

Es la mujer real,
costilla celular de mitocondria,
aposento idóneo, el sábado encarnado
de una canción que hoy es
el recuerdo que canta
y que, en la carne,
conmueve todavía...

Y sus ojos, sus ojos
son inolvidables, tan dulces
como el ayer más tierno,
tan cautivantes como el amor primaveral
que, en mayo, hace a la flor más flor
y más ave al pajarillo que se posa en la rama
y a la lluvia, llovizna
deseada para la tierra seca,
vendaval de luz, irisdicencia del ángel
que, en la zarza ardiente del monte humano,
al árbol de amor conecta a su alma.

6. Síntesis Cósmica

Hay mujeres que son la eternidad:
cosecha concreta de la heroica metáfora,
el orgullo del ser,
pulcros cuerpos que ocupan pulcras almas,
feminidad en la piel glorificada,
la alegría del infinito
en desnudeces suaves,
los ángeles eróticos sin alas.

Estas habitantes de la tierra,
nada esconden.
Son transparentes, siendo celulares.
Son luz, aunque vivan en lo oscuro.
Son la historia que se corrige sin recelos,
lo más inocuo del Caer,
lo menos turbio.

Y sus ojos, sus ojos
sonríen, desde sí, porque son inocentes
y nada, sino luz, guardan bajo sus párpados.
Y así miran, así conquistan aún más,
se comunican, así descansan
para entregar el séptimo día
en el Shejiná del sexo femenino.

(7.)
 (La séptima sección de este poema es mi silencio. Un homenaje que mi voz no expresará, no sabe cómo. Sólo la mujer puede develar esta dicha, su Bhakti).

*

Invocación para el Día de los Enamorados 

«El inconsciente humano, la zona más amplia y profunda de la psiquis, tiene todas las respuestas a cualquier posible pregunta sobre los orígenes del hombre»: Carl Gustav Jung

Todas las respuestas quiero,
todo el almacén de tus amores y fidelidades,
misterios que tengas escondidos,
delicias que no haya conocido mi conciencia,
la plenitud de tu compañía, porque no soy feliz
y amor quiero, todo lo que tengas que sea consuelo,
todo lo que me suma en certidumbre,
todo el contenido de esa alacena de tu cuerpo,
de esa vasija de luz y tiniebla de tu alma
porque cuando vaya a conocerte,
con el leño encendido, sabrás que soy
un pene de fuego, ladrón que va al Olimpo
y te roba el kerosene de la vulva.

No me interesa, si eres pequeña y juvenil
como una lechuguilla, si son tus senos
grandes como melones, o son chicos
como una guayaba, pero sé cálida, dispersa
ese cariño sabio de tus manos,
esa tibieza rica de tus muslos, si navegas
en medio de mi cama... estoy yendo por riscos
de mi pena y abriendo grutas en mis soledades
porque yo sé que estás en alguna parte
de este vendaval de mi ignorancia
y mi camino andado.

No me interesa este Día del Amor que sigas
escondida. Para eso estoy yo.
Para buscarte. Para eso es voy en friega
con mi pasión de hallazgo,
mi maña de olfato y mi esqueleto
husmeando tus rumbos, desde dentro del pellejo
y desde afuera, donde se dan más tumbos.

No me importa si afeitaste tus axilas
y sexo, si tu pie es delicado, o si ya está
encallecido por trepar a las cúspides,
no me importa el tamaño de tus manos
o si eres ruda con la voz,
aunque sea sutil tu palabra... lo que sé
es que quiero tu presencia y eres más antigua
que los sueños, más remota que los arquetipos
y que se te haya en la carne, porque eres la Compañía
y el Otorgamiento, sede de todas memorias
del género humano. 

Eres la líbido, la estructura
del amor que dejó de ser tiniebla y alumbró
las pulsiones de la más pequeña molécula,
oh Varona, carne del Emet, supe que comíste
manzanas de sabiduría, y quien está sediento
por este mal de quererte, sólo contigo se cura
y vuelve a verte encuerada, siseante, serpentina,
agitada por las ganas de atrapar
dos cojones que satisfagan tu menstruo
y soy yo, en este Día de los Enamorados,
el pene de tu ladronearía, el alma de tu memoria
diferenciada en mi sexo, complemento
para tus emociones.

Yo soy el infeliz que tú amas,
el varón perdido que se antoja de la plenitud
de tu compañía, si es que acaso te internaste
como Eurídice en el infierno, pero yo tengo
el leño, el que sin tí se apaga... es un garrote
en pena, no un inconsciente colectivo,
no un simulacro para tu vagina aislada.

Tu Memoria Objetiva y Creadora
no está conmigo; te internaste profundamente
y fuera de mi alcance, te llevaste el carbón
y dos piedras, tus nalgas curvas
que cautivaron mi frote, te llevaste la suavidad
de la llama, el ámbar de la delicia.

En frío me dejaste
pues te llevaste el fuego, éter del Akasha,
virtud de la zarza ardiente de la que nace
el sonido, tu gemido que ama, y me incita
a cogerte... No me dejes, Eva Congrio,
culo peludo de amores, vaginita anhelada.

No te hurtes de mis ojos, no te ocultes tras un vestido
hilvanado con hojas de parra. Peca delante
de mis ojos, comparte el conocimiento
de tu manzana. Tú eres mi nostalgia
de paraíso y estoy solo.

En el Día del amor y los placeres,
en la efémerides de la invención de compañía,
Adán está solo, Evé, y no soy feliz
y amor quiero.

12-02-2002

*

Juana: Brahamana de Chit


Te llevaremos una vírgen de Orléans.
En una pira del Hijo la pondré.
En relatividad, ella abrirá los ojos;
en luz y oscuridad alternantes,
verá su mundo, su futuro, su libertad.

Ella conoce la verdad, la gloria de su honra.
Y es bella como canto en durgapuja,
como tambor y cuerda de vina.


Transparente, sonora, desnudez juvenil
tiene Juana, de arco asida, endorfina del Señor.

Aunque vista un pantalón de cambaya
y una raída blusa de cotín, maya ha de ser.
Como sat-sanga son sus arengas de prapatti,
Como invocación a Shakti, la consorte
de Siva y el ser, como gopi entre las vacas
y el prado. Es campesina.

¡Qué bella es Juana, la brahamana de Chit,
baba anand, bienventura sea porque en su doncellez
está Dios, y el Delfín la escuchado.

*

Busca a Juana


… pues, búscala,
con más prisa que corriendo, Joseph de Maistre.
Haz que venga como pordiosera de rabo largo
y felino mimo porque soy el amador dispuesto.

Seduciré a la amada, la quiero para mí.
¡Acierta a ver su paso por el mundo, vincula
su dulce positivismo radical a mis postulados
hic et nunc, a mi etrusco-bálano imperial!

Que me quemo de celos si otro la tocara
y no yo. Que un lombardo en Londres la compre
o me la entregue, con las nalgas suaves
pero sangradas como el pain-moufflet.
Persíguela, tiéntala entre martinistas de Lyon.

Jeremy Bentham, localízala hasta en Cloud-Cuckoo.
En los entresijos del Imperio, en cavernas
de brujas repulsivas y epigardos ocultos en wookey holes.

Traéla de una oreja si resiste, no importa
que te difunda la noción de que su alma es
siempre libre y no será para mí, no importa
que te diga que la muerte escapa a potestad
que sea mía o la que es suya, o no es de Nadie.

Amar es un objeto de fascinación
y, ¿quién hay tan libre que se consuma por entero?
No. Escucha, Sir Palmerson. Yavana me dio
la autoridad: John Locke, Quesnay, Adam Smith,
Enmanuel Kant, y firmé la Gran Convocación.

Ya van a preparar la Cruz, la segunda cruz
y las túnicas blancas y el vestido de púrpura violenta
confeccionado ha sido: ya van a cumplirse decretos
que el Cíclope exaltado animó:
echad la Linga al fuego y encended
el horno, Yoni en tracia ofrenda,
a la Gran Bestia de Tamas.


*



Domador del mulo
«There is nothing beyond Me»: Bhagavad-gita, 10.8

El Maestro de los sentidos indicó:
Mi nombre es Hrsikesa, domador del mulo.
Japa / Jara / jari / kesa. AUM…Y en la lengua
de quien cantó Su Nombre, en medio de la saliva,
según testigos, lapacharon los dioses / los cátodos
y danzó Krisna, el jari-jari kesa / A(a)(u) Om…

Enseño la Mocha al necio. El mundo es zoofílico,
falso, imperfecto, como ojo que no ve
y oído que no oye y olfato que no sabe de aromas
y sabor que no discierne la sal ni se regocija en la miel.

La aceleración rotacional o lineal
sentidos son, como presión al tacto,
como calor o frío, como tensión y extensión
de cada músculo y la presión de la sangre
en venas y en arterias e inflación en los pulmones;
como temperatura de la sangre en la cabeza
y oxígeno que visita las arterias y el pH líquido
cefalorraquídeo, pero, haya sistema reticular activador
o haya trauma en la sucesión del DNA,
sólo Brahma es verdad; sólo la Moksa
libera, sólo de la Vida
la consciencia responde.

Ven y canta, relincha, mulo,
hoy viste un semidios, el Supremo Jari-jari,
el dulce Ketchup de Rama el Jubiloso
y el Eterno Gozador. Ven y canta:
No vale la pena vivir por vivir,
vivir sin más allá… japa japa,
jari-jari kesa / A(a)(u) Om….


*

El gurú convocador


(Para cantar, si es posible, a son de conga,
con cuatro, maracas, flauta y obóe)
A vencer las miserias del mundo animal
El viejillo convocó.
Hacedme reverencia y devoción.
La plaza-mundo-esfera llena estuvo
de cerdos y crianza caballar, gansos, buitres,
antro (de 8.4 millones de especies), campo
plantas, peces, reptiles, pájaros
y antropoides también… japa japa,
jari-jari kesa / A(a)(u) Om….
¡Pobre de tí! Mula muda, sorda mudha
del muladar, si no te beneficiaras de mí.
Soy quien destruye la tribulación.
No te quedes en la tribu del Des(e)ar,
sin dharma, sin rama ni penacho
al que se aferra el gozo.
… japa japa,
jari-jari kesa / A(a)(u) Om…
Soy el Restaurador. Swami, maitreya,
sin Metralla, Divina Gracia, tan solo.
Cantor coquipelado de un verdadero Ser
… japa japa,
jari-jari kesa / A(a)(u) Om….
más allá del objeto cognoscible de la Maya,
más acá de la síntesis de imagen
y del objeto en-sí de lo ontológico.
No vale la pena vivir por vivir,
vivir sin más allá… japa japa,
jari-jari kesa / A(a)(u) Om…


3-9-1979

*

Cachondez


El movimiento del ser quiere rebeliones
y bajo las cobijas se ha vuelto
el coito más cachondo,
la presencia del sexo más caliente:
la afrodisia, la ausencia de nostalgia.

La eternización de lo inmóvil es lápida,
pero esta cama es sudor, olor a semen,
entrega, bija del hibisco,
telares estambrados vulva adentro
por lo infinito temporalizado.

Vivir y pensar se han trenzado
con el lenguaje de la orgía
y con pasos de ménades, el dolor filosofa.

Afirmar el gozo y el dolor es querer
la eternidad con revolcones, se repudia
la trunca linfa, éxtasis de promesa,
la espera que es más fría que los polos
y fraternales sermones o consejas paulinas.
El acto de volver a comenzar está desnudo
y el pene no es una idea, sino un córrele...
y las piernas, aún no cansadas, se agitan
y ese vientre abierto
y sus caderas
son la vida.

5-9-1990


*


Tu nombre

 Dhyana: meditación que favorece la costumbre a la corriente divina, recobrando para el individuo su aromonía con todo el universo y su alrededor; proceso de interiorización encaminado a lograrla transmutación del ser: Sir John Woodroffe

Aprendido tu nombre, te habré dicho gracias
por primera vez y estaré por admitir
que te he querido a veces, que me has quitado
los mocos, que me has herido el rostro,
que me dueles cuando no me recibes
tanto como me duele que no busques
en mis propios caminos y navas...

No que te quiera mejor como en ollas de Egipto
ni menos que te quiera en andanzas de rogona,
pegostes nomás de adobe
y no que no tengas marmita para cocer el rancho
a la tropa; sí que la tienes y por eso te olvido,
porque los celos hacen daño y mejor no tenerlos;
pero yo no aprendo a recordarte
todo lo bien que mereces
ni te amo todavía lo suficiente
para que no me duelas.

Tu nombre se ha confundido
con muchas cosas, agradables y diarias:
la chava con pantorrillas en alto,
encima y abajo de metecos
y tobillos lujuriosos que ríen,
con boca satisfecha y sonrisa tan amplia.


*


Amor in mundus (1)


Antes yo hablaba de amor.
Lo definía.
Lo tenía en la boca como una cuchara.

De pronto me quedé sin alimento
y la palabra amor se quedó en el caldero
con las letras refritas y trilladas.

Las sustancias vacías se secan
en diccionarios viejos.
Sobre el amor, ya no sé ni añado nada
con gesto filosófico.

Queda una sartén
de truncas referencialidades.
Pero, contrario a ayer, ya no me saben
ni una de ellas, exquisitas.

El amor se pudrió sobre una mesa
servida con sublimidades.
Se hizo duro a los labios como sería un mendrugo
que en algún ayer fue pan y ternura.

3-12-1990

*



Amor in mundus (2)


El amor es un féretro hecho de palabras
si a la mujer no se la ama sobre el trigo.
Por eso no te nombro más, Amor,
para amarla hecho una espiga
y echar a la borda teoremas
cuando la beso.

Que no se adorne ni la mínima espesura
de su cuerpo; ya boté cacerolas
llenas de tecnología;
ya me deshice del mantel de los sistemas.
Mi boca está guisando amor sin las recetas.

Mi cuerpo está mordiendo el vientre
con hito de rodillas, sabrosas y brutales.
Está brotando semen por mis poros.

Un cotidiano placer de vuelta y media
se revuelca en tu colcha,
Amor, in mundus.

3-12-1999


*

El amor existe


Precisamente, el amor existe para ésto:
para que aprendas qué hermosamente llenas las pupilas.
Que eres la hembra que se adora,
la que colmas la cama de suspiros
y de tu calidez tierna y animal
mientras sudamos, desnudos y apetentes
por vida continuada, por nuevas melodías
de creación in extensa...

El amor es un sueño biológico, divino, misterioso,
plasmado con este material de cuerpos tibios,
orgullosos, erotizados... y tú, mujer,
la mitad más bella de este sueño...
Y yo, el que te despierto
para que sufras la perspicuidad de vida
que escinde al placer original y primario
robándole un pedazo con los años,
el trozo más encantador, no sé...
pero sí debo sugerirlo a fuerzas,
el más egoísta o caprichosamente turbulento
dentro de la piel, el que será mío.

Precisamente, el amor existe para ésto:
para que alguno de los dos recoja el signo
de la responsabilidad, lo imperativo,
el tiempo existencial con sus deberes
(el pago de la casa, manutención, la educación
de los hijos, la ropa, el hospital, las deudas);
las solidaridades:
que se enfermó la vieja,
que enviudó la fulana y tiene cuitas,
despidamos al que se va, lleno de anhelos,
al que no puede más con la penuria, tiende una mano.
Dialoguemos con el que tiene arrugas
y su angustia suspira.
Saldemos la cuenta de este amor y su dicha
porque ni tú ni yo somos imponderables
y juramos no sernos mentirosos...

El amor pone entre comillas muchas cosas
y uno imagina que pausa y no es cierto;
sigue eternamente envejeciéndose
en nuestros cuerpos y en nuestras causas
hasta que muestra el refilón
del horizonte óntico
y, en medio de él, perpicuidades.

Precisamente, el amor existe para ésto:
dividir el infinito en momentos de memorias iniciales
y coherencias sociales, sucesivas, de praxis.
El amor no quiere hacerse sencillo como un beso
ni ritual como el abrazo
ni lineal como cruce de miradas
o callado asentimiento
a corta distancia del encanto.
Aún así, existe aunque no haya más
el atractivo cuerpo
ni la inicial esperanza.

Precisamente, el amor existe para ésto:
para estarse juntos, a veces tristes,
confundidos, lerdos, apagados...
para marcar el final y el comienzo
una y otra vez, para entregarse,
a pesar de que nadie sabe
si habrá un mañana de luz, después del sexo,
o una eterna noche con sabor conocido de labios,
o solidaria complicidad de cuerpos...

(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 627, 24 de mayo del 2000)

*


Las prostitutas


Cuando saltas delante de mis ojos,
cuando irrumpes, ente manifiesto,
y das en las pupilas,

eres un golpe de la brisa con aroma
y mariposa y noche y me encantas.

Por lo general, evocas el perfume
con tibia forma del muslo y armazón de huesos
relajados y fluídos. Tu estómago
cubrirá mi piel como arcilla que se lava
en barranqueras, o cascada
que bañara dulcemente,
bien sea que huelas a yagrumo
a mis espaldas y te pierdas como gacela,
apurada por tu rumbo de malezas o escondrijos.

No me gustas por eso
porque te vas y tu encuentro es más breve
que el silencio y menos duradero que la aurora.
... pero me gustas, zorra,
porque conservas la astucia de vulpeja
y husmeas la madriguera de la calle
en la ciudad mundana y en la plaza
del cuidado circunspecto, te temporas.

Te surtes con vestidos de lujo y de marrana, si te place.
Te engalanas, asqueada o cómplice, del orgasmo ajeno.
Te obsequias provocante y provocada.
Azuzas con lockeano sensualismo, te enciendes
como un motor de sexo, talonera.
¿Pero dónde, mujer, serás tú más amada?




*

Vienen por tí y sufro


Te juro que no te quise conocer,
quise decir, que no te quiero despreciar
seas lo que eres: desvergonzada
estrella del deseo,
la pública deidad entre mariscos.

Vienen por ti los otros.
¡Tú sí tienes azúcar, de verdad,la tienes!
Tiviri-tiviri, panchanguera, pompi loca,
festejo social, cantas lujuria.

Eres el mejor trofeo, la noche, la hembra,
y por dólares te adquieren otros hombres.
¡Menos yo! Se te paga, pero... ¿te vendes?
No todas las veces, no todas.

Y de tu boca rota, sapos, ¡zape, zopilotes!
... cómo echas tu rollo y me gustas
brava e insolente, ¿lo sabes? en ocasiones.

Desde lo más hondo del ser y tu mar,
bajo tu nalgatorio, en tí y dentro,
hallé una niña, triste y violentada,
¡llena de máscaras!que busca amor
y aún no lo halla, pero te quiero...

*

Rocío, la de enormes aretes

 A Rocío M., en su cumpleaños # 23

Camina a alcanzarme.
Quiéreme; regocíjate.
Sumérjete en este manjar
maquillado, de gestos.
Que la pequeña, nuestra hija,
sea tu casa
y gózate en sus paredes.
Sus muros son piel tan delicada;
pero te dará gritos y sonrisas.
Las empalizadas mías
no has de tenerlas siempre.
Acógete a tus propios aretes.
Cuida tus huesos.
Han sido vulvas colgantes, tus joyas
(es que eres artefacto delicioso).
Tu compañía, para mí,
han sido trampas tendidas
para que comience
a reir contigo ante el mundo,
ir a donde tú te escondes, verte
donde yo menos te quiero; pero...
donde te hallas como quisieras verte...
Me embromaste, amor,
porque metí mi cabeza a tu asador.


*

Viaja mi carne a tí


Viajé a los botihondos de tus rutas,
en remos de tus brazos
sobre fluídos de tu caldo más sabroso.

Quise vivir de nuevo, como si fueses la raíz
que más se ama, que más busca destino.
(Cocinabas tus deliquios en los los míos).

¡Ay, chiquita, si ya me place lo que ví
si te quise por lo que ví, eras mis ojos;
si me hubieses dicho:
no me busques, poeta,
habría jurado que la poesía eres,
no lo incierto.

Por el deseo más visual y más mediato,
¡ay, ya me tuviste y me hallaste!
Sin ellas, sin tí, no hay tamboras
ni sirenas ni simulacros
ni lamento de acordeones
ni música norteña;
sin tí, sin ella,
no se hará glande la chiquita,
ni se inflarán las uvas fronterizas.
Al salvaje más absurdo,
lo pescas por sus ojos.
Fundaste pues la presencia de mi sexo.
Fundaste los varones de la tierra.

2.

En las pantallas de neón, ah y en los moteles,
no se colman los mediocres gustos y melindres,
miedos o altiveces de la Raza.

Tienes que existir,
trapeadora de propinas del banquete,
barre-energía, aplasta puercos, saltacolcha.

Y, sin tí, se pronuncia en huelga
la hormiga, con sus celos: la culpa.
(Yo no tuve temores como ésos,
tardo soy para ver diablos azules, Rocío).

Pero a marisco me supo el hambre y el querer
y la primera noche con tu causa
en mis dedos, en aras de alimento,
cosechada en la osadía de palpar
tus desnudeces, imitándoles.

3.

Sin meseras, intramundanas,
se escribe con minúsculas.
Hay que gritarles en cuita:
¡seres a la mano!
Agasajadas a pupilas,
ellas nos llevan a los astros.
Un sabor que ella guisa no lo sazona nadie.
Son la mejor matemática, la cifra.
Y no existe el cero ni el uso de las tildes
ni la palabra sexo,
nada con plenitud ardiente
de bocado carnívoro.

Sin ellas, el ansia llega tarde.
Se teoriza en bruto sin probarlas,
sin pasarlas del plato a la cuchara,
del paladar a la boca, del espacio al alma.

No digas que eres poeta ni romántico,
me dijeron, si no te llevas esta noche
a una de ellas, noche de rocío,
ninfa vulgar y cotidiana
que bailará contigo
y se llenará con tu sueño,
de tus soledades y tu cama
y de tus gratas propinas
y de tu gesto
y tu olvido.

3-12-1997

*


Querernos de todos los modos


Tú y yo debemos querernos
de todos los modos posibles,
como amigos,
como hermanos,
como amantes,
como desconocidos.

Que sepa ella que eres querida
y no está sola; yo puedo ser su padre
y hacer que ella nos ame por parejos.

Pero sin tí (y la niña que me llama)
no hay lágrimas ni ojos tapatíos
ni mi visita para hacerte
la grata sombra.

No hay ceniceros para mi cigarro
ni uñas pintadas ni colorete rosa
ni rojos labios
ni cautivantes nalgas, las tuyas,
ni insuantes pasos,
así caminas.

Nadie dice que hay leguis de moda
ni grandes aretes ni enormes relojes.
Ni sostén de boutique
ni pantaleta a media pompis.
Sin ella, sin tí... ni mariachis ni canción
ni corazón bajo mil llaves
ni camioneta gris
ni placer sobreviente.

*

Mi hija y tú


Tu cuerpo es claro.
A pesar de tus máscaras, me siento amado,
y mi piel se despoja de chamarras.

Por tí me desnudo y bajo mi corazón a tus bragas
y te miro como una bestia de la tierra
a la que he dado crío y te amo, en la niña,
más que lo que yo mismo me amo.

Me has servido y has jugado
con mi alma, con mi piel exterior,
con mi curiosidad elemental y pupilaria.

Soy un animalillo que degradas.
Puede que sea difícil,
no para mí; lo digo fácilmente,
-te amo aunque no me entiendas,
me gustas vino tras vino,
cerveza tras cerveza,
y bebo de tu sabihondez rancia,
tu vulgar inocencia y ambición destrampada.

Estás llena de mundo, de sexo,
de hermosura, de obvias formas
con juventud, gracia y coquetería.

Serás la luna abierta, desde hoy,
en mis días tristes, rutinarios,
despersonalizados y oscuros...
¡te surtes en carne para estos días!
y he aprendido de tí,
gozo y sufro con tu mundo,
lleno de secretos y de otros hombres!

*

Homenaje a Hebe


Aquí pueden llegar los sedientos
de ideales, los cansados, los hambrientos
(de cambios y direcciones), aquellos en fuga
de jolgorios, tedio y oprobio, desalentados
por tanta recholata, incómoda, vulgar y envilecente.

¡Navegantes con hambre de futuro,
conocedores de la oscura noche del alma,
compulsivos outsiders, realengos
pese a la afinidad social y compasión al grupo,
aquí es la cita.

¡Vengan!
¡Se servirá del néctar de la Diksha!
Aquí se beberá la amrita gratis,
por gusto de transición contínua.
Hebe se inventó la resbalada.
Se ideó los túneles raquídeos.
Tropezó con el chasco
y repartió el deleite
de las copas sagradas.

Esta es la tala.
Aquí llueve el ritmo sobre la calle mojada.
Se lubricó un pedazo de cultura.
Se está en riesgo de recibirla en kundalini.

Anus en mole, átomos del aceite más puro
en la superficie del quiero y no puedo!
¡Caer de nalgas, levantarse y despedirse,
ab irato! Se denuncia, empero,
la incomprendida hebefrenia,
demencia precoz de cada pubertario:
¡la chiquilla está emputada
con tantas rascazones y martirios en vano!

2.

Comecandelas, anarquistas, ilusos,
inmaduros, quijotes, chalaos
de todo cromo: ¡vengan a tiempo!
Los todavía insatisfechos con las cortesías,
incrédulos, no convencionales, los que ladran
hasta morder del rabo remilgos y ortodoxias,
¡aquí es la cita!

Vengan por su nuevo sentido de individualidad.
Si están introspectivos por la luna nueva
y se les llama apopléjicos, turulatos, heboides,
zopencos, vitocos, idiotas, pendangos,
¡enteráos! Hebe se inventó
la rapada de coco,
el desgreñe,
la piojera,
el cartel provocador,
la iconoclasia.

Ella quemó el sostén
y tiró las pantaletas a los perros
y las águilas y los voyeristas.
¡Y le vale, le vale, le vale
tres cochos y diez remiendos!
porque ya vive sin mea culpa,
sin complejo, sin bochorno.
El susto ya pasó.
¡No cayó en balde!

José Clará y Ayats
(que es mi amigo en el mármol)
gritó: Juventa Vive y yo, con él, pigmalionaba.
José Llimona resolvió el Desconsuelo
al mirar la carita de tan modélica nymphette.
Creo que los tres la amamos cuando cayó
tan larga es y cuán cortamente fue vestida
entre las santas mugres del comportamiento.

En fin, que nos gozamos
las vasijas hechas trizas y a Hebe que brinca,
que patalea, que despotrica
y, por cuya causa, fluyó líquido
de eterna juventud a nuestros pies,
lavándonos con su tibia jalea de vulva
y agua celestial de luna llena.

¡Mentira que seamos enteomaníacos,
partida de vulgares voyeristas, yo y los cheos,
taumaturgos en la pedofilia del cincel!

Fueron devas que nos dieron
de la Gñana inaccesible,
un momento tan solo,
un instante,
y salimos del microcosmos,
dualístico y externo,
es decir, del agüite de estos días
sin mínima poesía
hacia la puerta de escape del samadhi,
donde Leda y el cisne
nos agarraron la polla.

Otros la culparon: ¡pobre Hebe!
¡Qué anárquica, qué torpe, qué imprudente,
qué excéntrica, qué impúdica, qué pelos!
Las copas son divinas, se quejaron,
El vino es ambrosía, mil años añejada,
gota a gota (¿y ellos qué saben?)

Pero nosotros, por devas devorados,
la quisimos más, la descubrimos,
la deseamos; la sentimos
en los lícuos arrecifes de las perlas
y en todas las tormentas de los polos,
así y tan punky, tan guácalamente impredecible
y taruga y adorable y la gloria hecha pendejera
por tanto musgo y limo pegajoso y barranqueras
de su cuerpecillo de hidríade,
supimos de su trotar de potrilla mañera
y de sus ganas de joder por amarnos.

3.

No lo sé, no me importa, ¿qué más da?
Se inventó el acomodo reológico del prâna
en nuestras copas... ¡es lo que vale!
¿Por qué con su salto sin pértiga hacia el alma?

Rara avis in terris, entre castas de rajputas,
así lo consumó, sin marometas
de tambores siderales ni torbellinos
de peroratas necias.

Fue el acto simple y súbito
por llevar las bragas en agaches del tobillo:
y, ¡qué obra maestra! cuando a címbalos
hizo un revoltillo con mi aliento y se inventó
the dishonest exposure.

Y los coros de ranas, pargos y guachinangos
(«comediantes» del Agora, como Nietzsche les llamara)
vieron su ombligo y dijeron:
«¡Qué asco!» y los prosudos sin raquis
se hicieron bolas a la vista del cóccix,
a la revelación de su magno coñazo.

Así es la turbulencia natural
de 50 billones de básicos instintos.
Los pobrecitos de hipotálamo,
santiguándose entre ellos, pidieron:
«¡Que sea sustituida de inmediato,
cubrid su endija, tapad su nalgatorio!»

Y los rebaños de la sadhana a Ganímides
ofrecieron el trabajo y él fue por las copas
de cualquier bebedizo, trago amargo...
mientras Zeus hizo vitatrones con el ego,
because the show must go on!

Entonces, La Ballena se llenó de gurudevas
y la flor de loto se destrozó sobre las lozas
y, siendo todos, amantes de utensilios
y mundarros cautelosos y códigos de moral
y gestos previsores, a Hebe la vistieron de hopalanda
y los pobres faquires le obsequiaron taparrabos
y las mojigatas ofrecieron sus velos
y alguna veterana comenzó una plegaria
en tiempo extra y fue cuando dijimos:
¡Nos cagaron!

Dizque su hermano, argumentó:
«Ven a la trincha; ayúdame o aléjate»
y verbalizó del shrutis su odio a la pudenda.

Fue que vimos el ojo más caliente de la hornilla
y adivinaron la katutsha en medio de las cejas
y fue que los vellos horizontes púbicos de Hebe
parecían avionetas y volaron como arañas al tejado
y por su tamal se reveló su doble torta

y el hazteallá se quejó: ¡Qué extravagancia!
ya que su clítoris fue tamaño escarabajo
(¡qué carnoso hesperidio para chupar en privado
y sus nalgas, dos joyas, duplicado deseo al chintamani
(¡qué hermosura! ... házme el favor, yo me la llevo)
y los richis se purgaron el nabo
como obreros del pulmón llenos de cuitas
y se vinieron cuando apenas se habían ido
y los chelas, bebechelas tan chalados,
sustituyeron la amrita por chicoria
y esa noche salieron vomitados
por acusar a la flor inmarchitable
cuando Hebe los puso parejitos,
inventándose, en fin,
que la corrieran.

4.

Así, tan desmadrosa, fue su Diksha
(y la nuestra). Quiso irse sola.
Salir por el ojo invisible de la esquina.
Verse renunciada de estos puercos de kama
para quienes la noche de La Ballena fue chasco.
Mas, digo yo, Hebe fue
lo mejor de miles de ocasiones:
relámpago en la matriz del mundo.

Se quitó el mandil y quedó en cueros
y lanzó la copa del Olimpo sobre el hombro
y cayó redondita como jarro de OM
que flota con su gracia y se arrenja entre olas
como loto en el cieno o la nenúfar
sobre colcha de espuma.

¡Qué agasajo lunar, qué wahine!
Hebe cruzó hasta la salida de los baños
porque su padre la aplastó como a una mariposa
y dijo, voz de trueno:
¡No sirves para nada, niña!

5.

Esta es la senda renovada de Hebe.
Sígala el que oye el sonido primario que ella invoca,
el que guste que sus pies sean refrescados
por la espontánea viña del ritmo de la lira.

Aquí es la cita y vengan todos,
excepto el hazteallá,
el bufón de precauciones saturninas,
el déspota, el sabihondo infalible
con cerebro de bula y privilegios de Papa...

(Basta que existan en los jolgorios del artha),
aquí que no vengan, ni consigo traigan
a los gananciosos, satisfechos de quemón,
ni a los veristas académicos, asalariados sin AUM,
ni a los remendones de posibilidades al azar
ni a los puritanos, cantores de puranas.

Que vengan mejor los de sucios pies
porque aquí, donde Hebe está,
el supernéctar es agua
y canción de torrentes,
revolcón de olas,
rock del salpiqueo, estrofa de lluvia fría,
derrame continuo, bautismo,
estanque y ánfora de versos,
sangre de profecía y vida,
ritmazo de meada, disparo de semen.

Lo mejor del caldo, la saliva,
el sudor, la adrenalina
lloverá sobre el cuerpo y desde el cuerpo
y el manantial será mano y pies
en pos de las doncellas
y la ninfa irá en pos del varón
que ama y comprende.

Aquí se riega ella, Juventud,
y con ella la regamos.
Las ninfas chapotean
y Venus trae el pomo hecho trizas.
Juventa se rebela contra renacuajos y guabinas;
pero algunos, sumergidos en gozo por su causa
y, por susto de su regazón,
en su lugar, llenos de pelos y vibra,
aplaudiremos.

Cortaremos su paso.
Con ella y por ella, larguémos al tubo,
a la cloaca,
al desmadre, a donde quiera
que se ubique su carajo.
Ella sí que es ambrosía
para los que escuchamos la lira de Apolo
y el canto de los manantiales.

¡Con ella, somos como ella!
jóvenes, desafiantes, enérgicos, impredecibles,
orgullosos, candidatos a otros oficios, lugares y ciencias,
donde el amor echa pelos y se cuelga de la estrella,
y danzamos así con las musas y las Horas
y vamos a las islas encantadas
en aras de las hembras de los mares
y salimos de La Ballena
¡despedidos!
pero llenos de porvenir y dignidad.

1-9-1993



*

Lo que yo adoro en tí

 Life was written into de cosmic code:physicist Heinz Pagels

Siva / Universo, andrógino, niño y anciano citado
por metáforas antiguas, más allá de forma y descripción,
si por algo te conozco es la vida...

Siva / Nataraja, temporal y trascendente,
si por algo te adoro es por tu lengua azul
que chupa-tóxicos, que recicla mundos.

Por ser silencio y tambor, por estar en tí
quietamente absoluto, y estar en tus amantes,
en Parvati, en Durga, en la manifestación
oxitonizadora del amor y la consciencia.

Lo que yo adoro en tí es que estés calibrado
para dar la existencia de la causa, el diseño del Todo.
Me inventaste, partecilla viviente, en el principio
que te auto-organiza, Tu mente me poseyó en el ser
y me tomaste en cuenta.

«Yo existo», me amó y mi energía no se coaguló
en galaxias, me arrastre contigo al deseo
y soy parte de tus Gigantes Paradojas:
el diseño inteligente de todo lo que existe,
el caos que se rescata cuando tu voz
resuena en cósmicos vacíos.

*

Celebración auténtica


En los días de fiesta, cuando me festejes,
no cubras una estatua de mujer o varón alguno,
Conejo de Pascua, o Caballo faludo,
con ricas vestiduras, no las adornes con collares,
brazaletes y anillos, ni las pongas sobre lechos suntuosos
y, al avanzar la mañana, la saques en procesión.

No. A lo que tenga vida, míralo entre las miles
de cosas, materia muerta o viviente
y aplícales el don que te dí, a las orillas
de mi divinidad. Dame tu corazón desnudo.


Detéctalo todo desde la cisura sagital profunda
en la interhemisférica y longitudinal cerebralidad
y festeja al dividirse en hemisferios, uno a tu diestra
y otro a tu siniestra el pliegue de la duramadre
y las arterias de mis ríos, porque en lo más hondo
de la orilla o la cisura, estará mi Templo,
el único que admito,
 el único en que todo es santo
como mi presencia.
Allí todo lo quiero desnudo.

*


Templo / Pituitarico


Soy el verdadero cuerpo calloso
y mi túnica son de fibras nerviosas blancas
y en esa orilla soy el que transfiero la memoria
de mi canto, mi Torá en la vida,
mis mantras, mis gemidos de orgasmo,
mis salmos, Tantrika.

Si no me miras allí, si no me buscas
como te digo, por blasfemia tengo tus procesiones.
De nada vale que cubras en los días de fiesta
una estatua de mujer o varón alguno,
Conejo de Pascua, o Caballo faludo,
idolones con ricas vestiduras, collares,
brazaletes y anillos, por más suntuosos
hayan sido sus nichos
antes de avanzar la mañana.

05-04-2000



*



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