Thursday, March 05, 2009

¿Dónde conocí a la chica más bella? / Los malos sufridores


Precisamente en El Zócalo, frente al Palacio Nacional, y observé de lejos a quien hoy es mi amigo y a su hermana. Discutían. Como una parejita de políticos, uno del PRI, otro del PRD. El no sabía que ella es la bastarda de un politicastro. Al fin se enteró. Mas ella está jalándole y él no dejándose jalar. Chistoso. Entonces, yo intervine. Les caí, «¿qué onda? Se me apaciguan los dos», dije.

¿Dónde estás, lugar de piedras y tunas, compuerta de agua y de mosquitos? Y le dije que ya habían construído la catedral en el lugar que decía y que nosotros, hijos de siglos del pasado, velaremos el sueño profundo del Tenochtitlán.

Como vivo en el lugar donde las flores y las águilas brotan hasta el infinito, cueponizqueh in xochime, puedo ver desde El Zócalo quién entra y quién de la Catedral. Puedo proteger a los infelices y castigar a los que profanan la memoria de quien ya se fue al cielo, o está dormido.

«¿A qué vienes tú a El Zócalo? ¿Quién te da pájaros negros si eres blanco?», le pregunté.

«El Aguila que habla».

El águila no llegó y se quedó sin quién hablar. Le dije: «Seamos amigos. Habla conmigo. No tengas miedo». Tomé su pulso.

«Puto, no me toque».

Para convencerlo de que no soy maricón, le mostré mi cuerpo de tenocha. El cuerpo verdadero. Le hice unos guiños a su hermana. Pero ella no parecía verme. Su hermano estaba hablando con una fantasmagoría. Eso pensó.

Se equivoca. Para yo platicar, lo primero que hago es ubicar lo hermoso. Ella es la niña que yo llamo Hermosura. Desde que conozco a su hermano, lo invito a desnudarse conmigo y él me presta la alberca de su casa. Pienso entonces que me sumerjo en Texcoco, o Aganipe, o Hiprocrene. ¡Las agua son como palabras que acarician!

Entonces, él es más platicador. No me tiene miedo. Dicen que él habla a solas porque no observan que está conmigo. También su hermana nos acompaña a veces cuando doy hidroterapia a mi cuate. Yo gozo un chingo.

Ella se mete con un bikini azul en el jacuzzi y yo me acomodo, con mi verga parada. ¡Moles, me cae con esas estupendas nalgas y me la atoro ricamente! El me ordena que me vaya. No me permite que me goce a su carnala en su presencia. Algún día yo podré tener un cuerpo, macizo y sólido. Puede ocurrir de un momento a otro y, si con estos conatos de cogida me sorprende la corporeidad, ¿se imagina? Ella se muere de vergüenza y le saco la mierda.

¿Qué hago, cómo justificar la escena? El es capaz de matarme, o ella de sacarme a escobazos como se azota a los brujos. No sé qué pueda ocurrir si ella se haya en el pino, sin saber por qué. A los tres nos llevan a La Castañeda ese día.


29-08-1980 / Cuentos para esoteristas y otras menudencias

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Los malos sufridores

Los malvivientes y crueles de la Tierra no entienden que no escaparán al dolor alguna vez. Tisífone irá por ellos. O las Erinas. O las Furias. Xtabai, por ejemplo, castiga a los hombres jamás educados por el dolor. Ella mata a los escapadizos. A los naufragados en los sentidos, a los que tupen mucho al pomo y buscan refugios falsos, sin lealtad para con los hijos de la Tierra, los niños de la Mujer de Nuestra Carne. Hay hombres externos, cirenaicos y son los que jactan como el doctor de la Sorbonne. Y mírelo: es incapaz de ver la belleza real, imperecedera, el ciclo total de las estructuras y sustancias.

Es la razón por la que creo que el aislamiento es un refugio válido. Hay sufridores, como él, que se quejan fácilmente. Sus dolores leves los truenan como bombas. Entonces, se espantan. En la fantasía solitaria, cumbre inaccesible, el dolor no puede llegar. El ruido los anti-sufridores vulgares, los felices externos y frívolos llegará a todos, mas no al Alma, calli sagrado, expresa unity in diversity, que por la eternidad se reconstruye.

Mi soledad me protege. ¿De qué o de quiénes? De ustedes, los explotadores del dolor, que son los verdaderos enemigos de la Naturaleza. El dolor no es enemigo de la naturaleza. Mucho menos es rival de la fantasía, unity in diversity... El ciclo de la estructura de la fantasía es precisamente la unidad en la diversidad. A la Naturaleza no le importa si usted es bueno o malo. Te chinga parejo, te aniquila y usurpa lo que acumulas. Irrumpe como sismo, huracán, maremoto, creciente de aguas o lavas, tifón, epidemia.

Después del huracán viene la calma. La sustancia espacio-temporal y la cronología son cómplices, dos amantes igualmente ciegos. Ambos se inventan el dolor con mil colores... Los que más sufren son los empíricos. Sufren al pretender lo imposible: la parálisis del tiempo para ser siempre los jóvenes, ricos y dinámicos explotadores. La eternidad paralizada es una imaginativa babosada. Hoy eres joven, mañana eres un anciano cacarizo y patiseco. «Cuando la suerte se empeña en joder al desgraciado, por más que se limpie el culo, siempre le queda cagado».

12-08-1980
/ Cuentos para esoteristas y otras menudencias

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Indice: El libro de la amistad y el amor / Click, o Tinta Nueva

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