Wednesday, March 12, 2008

Los límites de la libertad


La historia de una vida, sea la que fuere, es la historia de una frustración. El coeficiente de adversidad de las cosas es tal que se precisan años de paciencia para obtener el resultado más trivial. Más aún, es necesario obedecer a la naturaleza para dominarla, es decir, es preciso que yo inserte mi acción en la malla del determinismo... [...] Lejos de ser capaces de modificar nuestra situación a voluntad, parece como si no pudiramos cambiarnos a nosotros mismos: Jean Paul Sartre
A Juanito, mi amigo aventurero

Libre es de iniciar su jornada. Por fortuna, no fue
un preso cogido del pescuezo, ni un reo
en delito fragrante sorprendido. Los puños del sistema
no lo tienen. No lo recluta la patria para nada.
No da cuentas a nadie todavía.

Medio libre es porque, si hay empleo y no es
tísico,
bien puede ganarse lo que come. Puede evitar
que la lástima se enorgullezca de echarlo a la porreta.
No está enfermo. No es feo ni idiota ni huye por cobarde.

Es tan sólo un ente en busca de destino.
Un intérprete activo del valor de las cosas...
... pero un día le negaron un vaso de agua.
Lo quiso para sí, al decir: Héme aquí tan sediento.

Y la distancia le negó una Coca Cola
y en una casa le dijeron: «No entres, extraño»
y cerraron las puertas para que viera el hambre
y lo profundo que es la sed, sin alimento.

Fue así que comprendió que nada hay en la vida
que sea cosa de derecho y que el para-sí
se separa de sí mismo y que su elección nada
tuvo de absoluto. Lo gratuito se quiebra y así avanza
la tarde y, al avanzar la noche, también el pordiosero.


Todo viene a proclamar la impotencia humana,
sea en la calle, o puerta a puerta. Ninguno
querrá la angustia ajena ni su gesto de seres ambulantes.

No hay reposo fáctico o real en un mundo donde
cada presencia es un hacerse y un temor al rechazo,
un miedo profundo al movimiento, al elegir premeditado.

No hay reposo. La libertad tiene límites.
El hacer, frustraciones, en su largo ajetreo.
El mundo es una malla resistente, por no decir
inútil de pasiones y una adversidad que a chispos
viene, se desenreda y atrapa. Ni para el libre,
en su opinión, el mundo es lo que quiere.


Y según marchaba por los rumbos de su reto
el vagabundo extendido, que exorcisa la angustia
en cuanto puede, entendió que no es libre.
Que sólo pudo determinar lo querido sin garantía
de que habrá de cumplirse lo propuesto,
o satisfacer lo deseado.

1-14-2003 / De El hombre extendido


http://carloslopezdzur.blogspot.com/2008/03/el-perro-inquisidor.html

En aras de aprehensión cualitativa


Como un perro de lujo, con sutileza esquiva,
jaurías experimentadoras se fijaron en el misterio
de los niños, el ser de los mellizos y los medio-ser
del enano. Adujeron que buscaban cualidades,
cosa concreta y algo, símbolos objetivos del ser.

Diagnosticaron a mujeres y llamaron sus partos
nauseabundos y, contra el llanto y la súplica,
las esterilizaron; se inventaron males in absurdum
y castraron a maridos rezongones,
a don juanes que halagan en la cama,
a macharrones, medio-simios, resistentes,
recios de boca, pero insaciables
con músculos viriles; compararon a los hambrientos,
al judío con los arios hiperbóreos y explicaron
la hipotermia, creyendo que tendrían
la posesión del mundo, a través y por medio
de todos los objetos, la materialidad
del algo como algo.

Se inventaron la belleza de las caderas anchas,
las piernas delgaditas, la Venus nazi, pálida, heroica
como santa del Valhalla y siguieron, en nombre de la ciencia,
aprehendiendo sobre las cualidades perentorias
cimientos de biológica eugenesia.

No contaban, en vano, las horas.
960,000 judíos habrían de asesinarse
en Auschwitz y el reloj, a paso acelerado
de botas militares, del hospital de la Barraca
a la cámara de gas y el crematorio.

1-8-2003 / De El hombre extendido

http://carloslopezdzur.blogspot.com/2008/03/la-aprehensin-metafsica.html

La aprehensión metafísica

En toda aprehensión de cualidad hay... un esfuerzo metafísico por escapar de nuestra condición, para traspasar la blanda cobertura de la nada del «hay» (de la consciencia) y penetrar en el puro «en-soi»:
Jean Paul Sartre

¿Qué dejaron como legado a otros las jaurías
que vieron a otros seres preguntando en el silencio
de sus vidas, cuál es la cualidad más pertinente,
la que es mía, cuál es el algo que compete
a mi ser, ser-para-algo?

Rabia, rabia después de la mordida,
rabia en la náusea, rabia y espuma por la boca,
temblor y rabia, resentimiento para el galgo
de presa, mucha rabia.

Ví, conté, los algos entregados por los dientes
de los guardias de la SS en Auschwitz,
sacerdotes con perros infernales, en 1942.
426,000 húngaros mordidos, despojados
de la cualidad judaica, para darles el algo
de la ira, el algo de exterminio, al fin de cuentas.

Ví, conté, me informaron de 74,000 polacos
in illo tempore, despojados del puro en-sí
y 21,000 romaníes / gitanos, negados al morderlos
del derecho a dar honra a sus héroes y sus dioses
y del gozo del hacerse a sí mismos
en el quehacer histórico.

Aprehensión metafísica: el contagio
de Auschwitz, asignarles un número de muerte
(la indeseada cualidad tras la blanda cobertura
de la Nada); rabia del hacerlos nadie-rabia.

12-28-2002 / De El hombre extendido

El Ser como época


No. La época murió. Atacada por perros
la contaminó la rabia y camino a Gliwice
3,000 prisioneros acabaron por llevarse a la tumba
su historial de caminos y su poco de fulgores.

La época murió. Se calcula que otros 15,000
arrastraron el Ser que les tocaba o tenían esclarecido
evacuados desde Auschwitz y los subcampos,
iniciando las marchas de la muerte; puede que otros
(15,000 por lo menos) hayan sido checos, yugoslavos,
austríacos, rusos o franceses, ¿quién sabe?

En los periódicos recientes sólo se cita una niebla
de gas Zyklon B que se los come y una Pared Negra
delante de la cual caen a balazos y se menciona
(con pequeñas cursivas o letras ocultantes)
un cuartel de perros entrenados, el campo
de Auschwitz-Birkenau, donde el ser vive preso
y soterrado, tras más de una docena de secciones
separadas por alambradas de púas electrificadas
y, sobre todo, mentiras, trabas al movimiento,
tortura a todo lo espontáneo y auténtico en el hombre.

12-22-2002 / De El hombre extendido

Los cadáveres

Muchas son las historias, relatos de agresión,
huesos fragmentados por jaurías, memorias privadas
sobre el desaliento y el ansia y el pesimismo.

Ha muerto, no Dios, la libertad ha muerto
y la esperanza de una existencia pura.
Ha muerto la abolición del tiempo, aquí y ahora,

y su ideal: la regeneración colectiva. La eternidad.

En cada tumba, se aúpa un relato que lo dice.
Aquí yace un hombre arcaico, el último ser
no mordido por la historia; aquí, con esta cruz,
se da memoria de seres trascendidos,
el único que no estuvo sujeto al pánico concreto
de esta modernidad tan omniconclusiva y totalizadora.

Estos son los cadáveres de una vieja
armonía de explicaciones.
La jauría postmoderna les olvida.

Asalta esos cementerios donde nadie tuvo historia
y la impotencia creadora fue algún tipo
de dicha o de resignaciones.

12-19-2002 / De El hombre extendido

Los caminos

El camino ya no es lo que fue.
Hoy son demasiadas pisadas y huellas borrosas.
La hojarasca cubre todo. Urgen las manos escarbadoras
y las pezuñas afiladas. Urge todo en la eras sin metarrelatos.
Hasta para el hombre extendido falta olfato.

No hay referencia racional ni una guía
ni un faro. El horizonte es una noche oscura
y una bala perdida y una fantasmagoría
de fríos súbitos y gemidos parciales.

El caminante tantea. Es todo lo que puede.
Escarba en tierra cuando piensa en las viejas
razones circunstanciales que antes llamó una pista
del olfato, instintos de un proyecto vivido.

El camino se ha vuelto polisémico.
No es fácil colegir un destino cuando todo
es fragmentario, ajeno, sin los mutuos valores
del que pensara una historia lineal, madre
de todos, unificadora de hablas y sentidos.
La ruta huele a dispersión y exterminio.

12-5-2002 / De El hombre extendido

La responsabilidad del caminante

El caminante no se escondió de sí mismo
porque las palabras que encontró parecieron
gastadas, inútiles, sombrías. El era la consciencia.
El fue junto a un camino, abierto para sí,
como proyecto a vivirse. El no dijo: Te negaré camino.
Estaré quieto bajo una piedra inerte.

El caminante tenía un destino y las jaurías
lo buscaban, oliscándolo hasta debajo de las peñas.
Pero asumió los riesgos, se encaró al que muerde,
al que tiene en su hocico lo inútil, las iras
de la renuncia y la carencia de ser.

El caminante supo que el camino le espera.
No podrá ni suprimirlo ni ignorarlo.
No lo salvarán ni las orillas. No estará
seguro ni detrás de los matojos.

3-12-2002 / De El hombre extendido

La meta (2)

La meta (2)

Voy, en cuanto puedo, hacia una meta.
¡Tantas metas me ha propuesto este mundo,
ahí-a-la-mano! Y elegí solo una.
Quiero un mundo al que yo diga: ¡El mío!

A duras penas, trazo el camino.
Voluntad tengo, pero lo sé… mi equipaje es poco.
Y la noción de arranque, la que con ella madrugo,
es que soy ser finito, granito de mostanza.

A la verdad se va, como a la muerte, solo.
Quiero ser un hombre extendido, un poco más y disperso
que el espacio visual, marcado por mi paso;
al final que se diga: Iba en camino y conoció territorios
y lo acechó como una sombra el tiempo.

El fue por la verdad. Lo conjugó la tristeza,
pero él no anduvo quieto. No lo amarró la pereza.
Ni se sintió vencido.

La verdad que yo quiero, no será gloriosa.
Si lo es, no sé qué sea, pero: ¡qué bueno!
Ayuda extra no estorba. Bienvenida.

Mas la verdad que sea precisa, concreta,
yo verificaré su consecuencia, su efecto.
Que no sea exceso de dolor.

2.

Si la mentira impone el yugo, el dolor que atontece.
¡Ay, que no sea mi verdad la angustia inmarcesible,
la compresión que estrangula!

Una verdad consoladora me basta.
Una faena que sea sonrisa para mis labios,
nuevo aliento y compañía.

Soy un hombre sencillo y mi ambición
es un poquito más de andar por mi camino,
un poquito más de consciencia
en este ser-ahí del mundo mío.

3-12-2002 / De El hombre extendido

Las jaurías crucificadoras

¡Esta maldita barbarie!


¡Este discurso triunfante de puerta que se cierra
de un portazo y sangra las narices del que llega!
pues se vive en función de lo inmediato.
¡Estos ladridos de perros entrenados
para muerte y combate!

No hay paciencia que aguante un giro
en la rutina cotidiana. Ya se dio todo.
Murió la dialéctica con síndrome de asfixia.
Murió hasta el propio Dios junto a mordiscos.
A varones muy santos y beatas les mordieron.

Y pensar que aún amparados entes, vestidos
del narcisismo de los ángeles se sintieron
tan seguros, protegidos. Querían que se amara
tan incondicionalmente que hasta los perros
descreyeron el pan, el hueso y toda mansedumbre.

¡Qué traición de amor perro y traicionero!
perjuramos con un vínculo enajenante y homicida
que nos hemos vuelto sal en medio de las cosas
y ciudades, en cercanía de esa Lamia
que se quedó sin foro y no obtuvo otro púpito
que el odio y el temor de las jaurías humanas.

El hombre extendido

El perro inquisidor


Si te hallara oliscando mis pisadas, te asesino.
Eres lo que había olvidado: araña que me escupe,
bala rasa que regresa a herirme.
Se ama mansamente, así yo amo.

Tú no. No dialogas, sólo escarbas
viciosamente mis entrañas.

Lamíste mi tristeza con veneno
y mi rabia como quien cura la herida
y luego olvida. Mas ya no es posible.

Hoy no tengo miedo de tus ojos acusadores.
En tu hocico está mi sangre y de tu cola cuelgan púas
y garfios y ortigas. Huyo de tí, tan sólo por cautela.

Tú eres quien me buscas. Yo te dí por olvidado.
Armado estás de colmillos y vas contra mis herejías
y los recuerdos dulces. Un rebaño de vándalos oscuros
es tu presencia. Será mejor que te vayas.
Si te dije véte, lárgate. No vuelvas. Aprendí
en el camino muchas más herejía.
[Puede que vengas por un límite: mi cero tolerancia].

3-11-1980 / El hombre extendido

Los perros del Shabout


Has mordido mi mano, perro de serpa.
Me arranchaste cuando había diluído
el escepticismo extremo de Pirrón.

Sarmiento estéril de la songa
son tus pasos y ladridos.
Actualidad, nunca sida, tus posibles babas
adquirbles de tu jeta salivosa.

¡Cómo atacas y llamas a tus mordidas

la endopatía! Ahora te veo en la jauría
del Shabouth y soy tu presa, tu bocado.

No te procuro más.
Has puesto tu ley en útiles de sangre.
Soy tu carroña.

2-18-1981 / El hombre extendido

http://es.geocities.com/baudelaire1998/hextendido5.html

Una jauría


Una jauría no es multiplicidad de animalitos
como aquellos que supieron lamernos
al echar sus patas en tus senos
o estrujar rodillas en tus muslos.

¡Perros hay que duelen más y marcan sus mordiscos!
¡Son como ménades que yo conocí por suplantarte!
Bestias son que despedazan mi canto y el tuyo.

¡Han dejado cicatrices que están inexploradas!
No has vuelto para saberlo; no has coincidido
para ayudarme a olvidarlas.
Sus hocicos se clavaron en mis sámagos.

¡Pero no estás conmigo, perrita dulce del comienzo!
Quedaron ellas, descabezando a Orfeo.

19-6-1977 / El hombre extendido

Perros bravos


Ladrarán los perros.
No los quietos, mansos, alegres de cola
como el tuyo. No los que tienen lenguas
de charca y babiney colgantes y te lavan la cara,
queriéndote, como yo al besarte en un rincón
entre bloques y varillas al filo de una verja,
vecina de la casa de Don Tano.

A perros como aquellos dimos la bienvenida.
Junto a nuestros pies reposaron e intenté el amor,
besándote en los pechos y la nalgas y echando dedos
en magreo como juncales, estrangulando
tu sed de primicial orgasmo,
tu alegría por mis labios.

Los perros que yo llamo temibles
asaltan a solapos. No ven sol en las bardas.
¡Muerden! Comen del sobrealiento
y echan el tablacho. Atacan en la carne
con dientes afilados y silencio perpetuo.

El hombre extendido


Melpómene y los aprendizajes


Yo aprendí que la vida es un cuchillo necesario.
Y que tenemos colmillo, pezuña, mandíbulas tan fieras
y las utilizamos; cómo es la saliva deleitosa y el músculo duro
lo aprendí, y que la rabia tarde o temprano se transforma
en maltrato ... y las ganas de vivir y vencer e irse
allende las fronteras a veces son gloriosas.

Eso he aprendido, yo, el caminante
que un día se entregó por deliquio a una ruta
y se buscó el alimento, el sexo, la libertad
con banderas propias, autogestionantes. Sin tí.

... pero llegaste, Melpómene, mi abandonada.
Y esta vez, sin beso. Feroz, vengadora.
Cuando emprendí camino echaste escupitajos
y me quisiste herir y abrir tajos profundos
y yo aprendí a olvidarte y a gritar elegías
que no tengan tu nombre de tormento y escarnio.


En una telaraña estoy y tengo miedo todavía.
La sensación es mi conocimiento.
Por lo que hicíste, araña atroz con tus artes,
aprendí suficiente. Tú eres sacerdotisa de venganza.

¡Te escupiré mil veces hasta no temerte!
Todavía la luna existe; no estoy descobijado
y ato mi presa, podría urdir y matar y no lo hago.

Hasta un mal aprendiz, soy. Mira es mérito tuyo/
Aprendiendo a escupir también se ama.
El cuchillo no es por siempre latigazo y rebenque.

19-9-1980 / El hombre extendido

El ciudadano y el poeta


Lo que el ciudadano se calla, el poeta lo dice.
La comunidad es valiosa. Claro, claro.
Hombres extendidos son ambos.
El ciudadano calla cuando tiene miedo.
Es soportador y la ley lo proteje.

El poeta va solo muchas veces y, sin embargo,
con su odio y con su miedo realiza malabares.
Transforma la palabra. La se vuelve
más peligrosa que el cuchillo.

No siempre el ciudadano combate al que delinque.
Al que idolatriza un estilo de vida y en un sistema
de clubes y partidos se esconde, no lo ampara,
quien conspira con trinchera de verbos y adjetivos.

Unos hay que odian y se prejuician por razones triviales:
un equipo de fútbol, una bandera, un ancestro,
un pedazo de tierra, unas lealtades oportunas, un fanatismo.

El poeta recela al ciudadano que propone atractivamente
la venganza o acude a estereotipos; en su defecto, el poeta
se aventura por un más allá de lo más obvio, busca la esencia.

El ciudadano descansa. Lo que el ciudadano calla,
el poeta lo dice. Hay culpas colectivas y gentes maltratadas
en hambre, en abandono, niños enojados desde la cuna, agresivos,
y no es bueno que el poeta los proteja de castigo
al llamarlos las víctimas. Es el ciudadano
quien lo llama pandillero y aconseja que saquen de su ira
un puñado más duro de castigo.

La ley que lo resuelva; ésta pondrá en cintura a criminales,
ésta no tiene miedo. Esta sí sabe redefinir, punir cada delito.
La ley que no vive de emociones ni exagera el optimismo,
hágase cargo. Ley no rehuya. Apasionado se pone el ciudadano.

¿Qué evidencia auxilia al ciudadano que mete sus narices?
¿Con qué plan, paso por paso, añadirá sus recursos
si sólo tiene la fe y la buena voluntad, como el poeta?

Sea pues la ley-gobierno, quien se encargue.
Sea la culpa colectiva la que llore más allá del individuo-ciudadano;
pero el poeta no calla. Quiere ser juez y parte.

Acusa cada velo de las corporaciones, cada protección
donde se esconde su enemigo. El poeta no se calla los pasados.
Denuncia el karma por muertos no llorados, el luto, el encadenamiento;
pide restauraciones, homenaje al sufrido, justicia para los explotados.

El ciudadano calla la matanza del indio, la esclavitud del negro,
los robos oficiales, el terror escondido. El ciudadano calla;
el poeta rescata alguna verdad en los orígenes.

A las heridas que supuran como llagas reestablece
sus nombres olvidados, su raíz amarga, la memoria impune.
Identifica a opresores. Hombre extendido hacia un por qué
con sus detalles, el poeta, hombre extendido
hacia el silencio cómplice, el ciudadano...
porque no son tan iguales en el fondo.

El hombre extendido

http://carloslopezdzur.zoomblog.com/archivo/2008/02/21/el-ciudadano-y-el-poeta.html

Los valores de la esperanza


Uno es necesidad hasta la médula.
Viene de un largo proceso de multiplicidad
de cosas estorbantes, mentiras apropiadas,
opresiones por consenso, dolores admitidos
y sufrimiento innecesario.

Uno no quiere caminar por un filo de navaja;
alma y cuerpo submiten al pantano, al dualismo.

Uno es el miedo y la soledad que se combinan;
uno internaliza la amenaza de los mundos
hostiles y los extraños.

Modificar el orden de las preferencias no es simple,
¿quién hay, en medio de la monotonía, que alegue
que domina la eficiencia de Pareto?

¿Quién que no dejara desconfianza
y, en su lugar, nos trajo su profunda simpatía?
Mas, cuídese el consuelo si es
la última carta que bendice...

Cuando se duda que la necesidad urge su fin,
somos más pobres y cuando más nos aprieta
el sufrimiento y la némesis, ¡oh ilusiva paz,
fantasma verde y azulino!

... venga Tu Reino moral, el conjunto
de los Criterios Razonables.
Venga la asociación positiva de los valores
en la tierra herida, háblese de Valientes y Justos
y Leales, de Humildes y Disciplinados,
de Honorables, Misericordiosos
y del sentido común y ayuda para el prójimo.

13-12-1998 / El hombre extendido

Cómo conocí la soledad

El presente ido

¡Quiero que me halles, o me pierdas, Sorge,
porque te llevo conmigo, coexistente
de un ala, comundana en el trino!

Acepto lo que traigas, trágico o fiel.
Es del modo que soy para no herir
o herirme. Que venga tu ya-sido
(tiene pasado duro, complot de sombras)
y tu presente-ido de mis manos
no me duele. Con él te has marchado.

11-9-1981 / El Hombre Extendido

Renuncia

Dejaré que tu proyecto ascienda.


Véte con otros, házme triste.
No digas a nadie este secreto
al llamé mi cuidado y el trato que nos dimos.

Para que seas en mí, te robo ser y sufro.
Me adeudo en tí, me remuerdo.
En resolución anticipadora, te olvido;
sólo en mi corazón te amo todavía.
[... pero véte con otros, házme triste:
no me amas...]

El hombre extendido

Lucidez y amor


Sencillamente, el amor se sospecha,

sea lo que sea, nacerá de besos
vitriólica y eróticamente entusiasmados.

Puede que nazca de miradas que enriquecen
lo que eres y aproximan algunas tolerancias
que se olvidaron en lo oscuro y en el apariencialismo
sin sustanciani vigor ni ternura.

Amor es sobrevivir lúcidamente.

El hombre extendido

Los dioses terrenales

Comulgo con los dioses terrenales.
Sorben su aroma grata del hidrato.
Auxilian los carbonos de los hombres.
Que quieren cuerpos sólidos y diáfanos.

Nos ofrendan un joropo de Tlaxcala,
de genuino ixcacihuite
y un tapiz de Chiautempan
para hilvanar con sol
una hoja, un tejido leñoso, una flor
para las manos, el talle, el alma.

Quien me abraza con el regocijo
de saberme la envoltura celular
del mirto, chupa de mí
esperanza y canto.
Quien se acuesta en mi seno,
mi mujer es de oquis, un regalo.

19-1-1990 / El hombre extendido

Tuesday, March 11, 2008

Proclamación de un reino

La unidad del mundo es inagotable.
Sacaré raja del detalle de su ramería y con ella,
Mama Quilla, fea como covacha de abandono,
me pondré al tupe con la masa
(que es medida de la inercia) y lavaré
su rostro, transformándola, con gusto, de rositas.

Y entre nexos gravitatorios será llamada
Esposa mía, deseada.

Iré al infrarrojo profundo, al rulé de los tiempos,
al remoto azul, y de la más larga longitud de onda,
en ríos y relámpagos que han de morir en selvas
o en mis manos, traeré la madera y le haré casa.

Jalaré la mijarra, zarzos de juncos y causalidades
para hacerla libre en lo contínuo, diosa manifestada de mis días.
Que la vean sentada como reina desde el más alto monte,

su peludo púbis y sus muchos encantos.

¡Que digan que la Quilla, ay madre, está de parto,
vestida de raíz! Que la vean en la rosa de los vientos,
en su ecuador y en trópicos, soberana
ante los cuatro puntos cardinales.

Libre de los Rompegalas Cósmicos, nunca más cautiva
del Determinismo predeterminado, la proclamé
reina y ella lo cree. Lo es. Lo confirmamos.

2-5-1980 / El hombre extendido

La partera

A Doña Carmela, aquella viejita del pícaro riserío,
a las noches de dominó junto a ella


Alguno sabrá sobre la serpiente blanca
que rompió la ponzoña y su amargura oscura

y se enredó, peliaguda,
bajo el huipil del amor
en la mañana.

Es la que sigue siendo la nodriza, risa viva,
es también la plegaria más feliz, hijificadora.
Es Teth, con una cara que ama, ya viviéndote
al niño olímpico en desgracia, sin kairós.

Baubo se llama: quien abundancia de higos
dulcifica cuando ama, la que burla lo triste en el chamuyo,
la que en la casa de Celeo, deméter habla y pues, se cinga,
se magrea con más gusto, por cosecha
y se jode hasta la madrugada una vez que termina
el hornacho de la noche y se libera la serpiente,
Baubo vieja / Teth juvenil, la más sabrosa,
tan chistosamente jovial y tan berraca.

Alguien sabrá de Baubo, quien rompe la hostilidad
y canta, la guerra del placer y la energía.
A ella que fecunda la tierra, cochambrosa, y la lombriz
que crece en las braguetas.

De ella, la iniciadora de los sabios,
la que no pide como Hades / sacrificio,
ni ofrenda de jauto y tristes rostros,
la que bien comunica a los más tristes del mundo
que hay aún sol en las bardas y sirajo,
dulcificadora flor de río y hay pecesillos veloces
e inquilinos como un líquen interciliado
en lo profundo del matorral uterino de la amada.

2. La partera viene

Para ella, que nazcan los niños riendo con la madre,

pujando como amor lo discontínuo,
sacado a risa, aunque placentariamente
se eche al lado en el sistema vivo.

«Sé tú galopante, dáte solo a solo,
nalgas tuyas arriba. Ella que se ponga
culo abajo, pero bien trenzados los dos
como ondinas que disfrutan
un suave remolino con orgasmo; el dolor
que venga sólo con el parto;
pero voy a estar allí. No te preocupes.
Vamos a reirnos juntos, la parturienta
y toda la familia».

9-15-1990 / El hombre extendido



Empozamiento

Por eso te llamé empozamiento
porque no visitas mis aguas litorales.
Ni quitas el esqueleto de la flor roja de mi sangre.

Te volvíste un sequedal en mi memoria.
Te hicíste secreto y cal, sílice con el sabor del cuervo,
chachueco y sin primor en el recuerdo de las alas.

Ahora escupiré tu nombre como quien mira al zanjón
de cucho y abriré los sámagos del empiricismo
para buscar la mentira de tus mínimas magnitudes angulares.

En primario goce de sacrificador te daré.
Serás tú mismo, cerdo salvaje mi ofrenda.
Al jabalí buscaré sus ladridos
y ecos del lóbrego mundo,
el que te pertenece.

Quiero que calles, que enmudezcas.
Así es el odio que inspira cuando colocas
tus collares de espinas. Vestiré en ceniza.

Exprimiré en las tortas la maligna hormiga,

chichilasas de pan para tus misas negras
y tu boca de espectro. Emblema del empozamiento.

Con la vara del tótem te prohíbo y te odio
porque me enseñaste tu cultura de escarnio
e instruíste la barbarie, el horror en la historia.

El hombre extendido

El migrante

El migrante que soñó con palabras
(que son chavasca, leña menuda del monte de la Urania),
el obrero que vive confeso en el chincual
y quiso voces de azúcar, aunque morena sea la piel del sol
y el sabor de la chincaca y el pisto,
el secreto que él halló en la piedra
y que con ella se hizo denso,
es como el músculo del habla y el teótl.

Y lo explotaron con la historia del abismo
y él se enredó en el coral, esqueleto calcáreo
y no halló la espesura de los ríos.
No vio más que la muerte en los desiertos.

No vio la fluidezde los radionucleidos

que se van a la jungla ni su estallido de luz maravillosa.
¡Qué tristeza de luz tiene la sombra y la aridez!
La cruzada a la Urania tan poco generosa.

9-1-1980 / El hombre extendido

Cosmos ajeno, no mío

Del cosmos tuyo, ajeno, me bajaron.
Me barrieron con escobas de tebincha.
Descendí con este corazón hílico
al fuete del imperio.

Ahora soy uno entre mis cuatro tribus de moléculas.
Visto ante Tefenet con olor a alicanto.

Incienso mis hojas de verde clorofila.
Estoy en tierra. Allá no me quería
el opresor de un cosmo-baratijas.

Cada semilla es el ángel que fecundo
y como alheña me fatigo
entre cuantos aran y cavan
buscando el concreto amor, trabajo y esperanza.

Con gentíos, el tejido de este canto
es suficientemente solidario.
La tierra en humedad me agrada.

¡El sol que trilla!
¡La lluvia que gorgorea en los valles
con sudor de mi frente es mi reposo!

Donde el universo se volvió espacio y tiempo,

mañana en celo, comienza el paraíso,
el que yo defino con estas manos
todavía salvajes, impuras, evolucionarias.

El Paraíso del Espíritu Puro es mi suicidio.
Aquí, con el algor del carborihidrato,

la flama azul del azufre es firmamento
y el azul más oscuro está en la mar, supongo.

Y en el azul más sutil, yo hallo mi río de hidratos de carbono.
El almidón hierve en la hornilla y antes estuvo
en el molino donde Ptah no tuvo arte ni parte
ni las aguas caóticas de Nun.

¡Pero qué feliz soy con el pan,
destronado de ser puro, obrero
con los que aran y cavan!

9-5-1980 / El hombre extendido

No soy de monte ni ribera

Me pasa que no soy de monte y ribera.
¡Que ni postre ni narices! Ni les sirvo
ni les creo ni les amo.

La estructura de este mundo no es el nómeuno.
La dicha no está servida sobre ruedas.
Me pasa que no estoy para dar migas al gato.

Y a los estados de vacío que me tragan los detesto.

(No son expresiones de sustancia,
necesaria energía) y, sin embargo, gasto saliva
en balde porque dicen que miento.

Me pasa que soy el rompegalas
en estas adoraciones del Sublime absoluto
y el sol recóndito que no cabe en mis ojos
y no trago en la noche.

Voy muriendo a plazos y no rezo
(aunque tengo sed del tiempo sustanciado)
y ganas de beber de alguna fuente.

Huyo del bozal que tira del asno y del molino,
sin remediar dolor ni causalizar
la sed contínua que yo siento.

Mi mundo teja abajo es lo que quiero,
seco y amargo mi mundo: la masa de reposo,
mi fuente, nexos de gravedad, mi amparo,
campos de electrogénesis, reserva de mi ira
y la energía, que es medida de mis físicos impulsos.

¡Que ni postre ni narices: los dioses
que se queden, teja arriba
y que no me sofoquen teja abajo!

8-11-1979 / El hombre extendido

Soy de teja abajo

Soy, de teja abajo,el que cruza los valles,
el que labora en pos de las moléculas;
quien del tamaño del útero mide su espiga
volviéndola cereal en la cosecha.

Dulla sa sarri es mi tarea.
Hapiru es el nombre que me diera el clan
con signo de palmera.

En los encinos, el secreto se cubrió de palabras,
pero yo estoy en la siega y soy tejedor de aminoácidos.
Soy y conexiono las células en islas de cieno sobre el Nilo.

El señor que me alimenta es medio sol,
«el señor de nuestra carne».
Para él, soy la escoba de tebincha.
Para él, se jacta de almidón mi saliva;
pero muere en azúcar, dulcemente.

Soy, de teja abajo, en este mundo de dioses alotrópicos,
el que adora más la Gran Molécula, el carborihidrato.
Sí, yo soy el viejo más salvaje, duro de mandíbulas.

Helios que no me quiere tiene muchos nombres
entre órficos y ménades infrasexuales del espiritualismo
y yo soy más simple que los dioses,
sólo que no me escuchan entre encinos
ni me placen los valles de la Nada vacía.

7-12-1980 / El hombre extendido

http://es.geocities.com/baudelaire1998/hextendido3.html

La madrugada


La ví como una pinche y destrampada hormiga
del fuego desprenderse. Era una miga del sol
que se afanaba, una mordida del ansia sobre el mundo,
friccionada y surgida de las piedras
y del fango de tus calles y tus baches, Tijuana.

Puso cara de albas y relámpagos,
de aguas transparentes, de voces líquidas y aéreas,
de cifras interiores o inmensos océanos sin origen.

Por alguna razón dijo a lo oscuro:
Debo abrir los ojos, sonreirme, echarme
al paladar del Infinito. Soy la aurora.
Debo estallar de amor como otro cielo.

1986 / El hombre extendido

Interferones

Ahora concurro a las fiestas
de los interferones,
vestido de payaso por tu causa.
Intergangliono
con voces de ancianas proteínas.

Desde este bosque de larvas sonreiré.
Tendré que hacerlo porque llegas
y saludas y dices a cuanto es
tu entorno y sombra y abrazo y esfera
que existo, que existimos:
tú, virus que como un beso me visitas;
me preanuncias; yo, por tí, infecto.

9-16-1979 / El hombre extendido

El anochecer

Después pulsó la cruda de sus bascas.
Un golpe de fileros invisibles.
Allí estaba la plebe de grafittis en los muros.

Una estela del barro solar de sus estrellas.
Se fincaba el puto llanto del sol, estremecido,
bien amarillo, robando trenes grandes
de oscuras extensiones y su vapor aventado
del ansia como un pedo.

Estuvo en el palmo de su bola de tinieblas.
Se puso de cañón y cachondeado.
Los recularon cabrones en el pulque
y la madriza subterránea de sus luces:
así murieron.

Como el vómito universal
que se alucina. Y nos dejó abanicados
en su asombro cuando toda su inmensidad
cayó sobre tus calles, Coahuila. *

1986 / El hombre extendido

* Popular calle de Tijuana, Baja California

El deseo inmortal




El deseo quiso ser inmortal como un cadáver
iluminado en la llama del silencio. Anduvo en la pira,
nucleosíntesis, y el sol lo llenó de su olvido
limpiándolo con la prebiótica del Ser
en pos de alborada.

El deseo quiso ser pájaro
donde el metano hedía, persistir
sobre los duros cimientos.
¡y hoy está muerto y enterrado!
El sol lo quema como a espiga.

9-16-1990 / El hombre extendido

Ojo eterno y ciego del deseo

Lo llenó el sol de oscuro y tirria alucinada.
Le pegó en los ojos con ganas de cegarlo.
Y el mismo ser que dijo existo le negó
el abrevadero, el oasis, el pozo del descanso.

Por eso el ave vuela todavía
y tendrá que volar aunque no quiera.
El deseo tuvo destino de rutina.

Que vuele es su ley.
Beber de la rutina de los tiempos,
aliada al ser en sí, siendo en sí deseo;
deseo que nunca se culmina,
ser ojo eterno y ciego de apetito,
venérea sed, llanto por llanto,
caudal insatisfecho desde sí
y en otros, satisfecho.

5-17-1990 / El hombre extendido

La meta

Por eso me orbitaría contigo.


Sería un cono. Recorrería las curvas cerradas
que te dan superficies cortadas en unidad de tiempo.

Y, codo a codo, subiría al combusto nuclear
que a las selvas desprende, residuales.
Llegaría a la recta del vuelo, a lo final, allí

donde de seguro dejarás irradiadas
tus ansias eróticas y tu desfogue,
donde se mata la culebra en el chamuyo
y se colapsa el nabo de los dioses.

9-15-1990 / El hombre extendido

Ventana de plomo


Mi amor fue como tú.
Duro en la roca del Eco
y su hija, chipriotuda.

Trágico amor en la muertede Ifis,
el ahorcado. Blando como Min ante el orgullo.
Amor en la ventana de plomo, confesado.

Amor en la vasija del chac mool
amor de tus días sombríos.

3-1-1980 / El hombre extendido

Esqueleto de la luz


Fue la palabra trueno antes que el pájaro.
Fue el rumor del relámpago quien hizo denso
ese esqueleto de la luz que ha robado las plumas
de las llamas y el amor que tienes en el eco.

Estabas en el fondo de una lágrima
zurciendo tu creciente, oscura y abundante,
porque tienes por ojos dos huecos del orco.
Falta el nido, avecilla. Un nido todavía.

Ahí estás, voláfugo de sed, en tártaros
donde se pierde el vuelo mismo del haldear,
la erección infinita y temeraria.

Contrario a tí, en la tribu del carbono,
en las charcas del ácido nucleico,
Min nos dio el djed y el valle del deliquio.

En el portal de Ishtar , te desangras.
Donde reina el beso y el abrazo, llegas
como mendigo, discordia,con el invisible Amun
y el torcecuello.Te desvaneces.

Como trueno asustas al nahúa que susurra
te amo en abandono. En los mares de Shu,
nube en los aires, como quéchol encarnaste
la llaga, amor en tierra anegadiza,
fantasmas en chinampas.

Fue la palabra truenovantes que el pájaro.
Y aún no eres ave, sólo un denso y deficiente
esqueleto de la luz. Y falta nido...

De El hombre extendido

El silencio del ave


El secreto quiso ser pájaro poque el Ser dijo:
Existo y el triunfo se durmió en el vuelo
y había un silencio en la sal que era la vida
y una dirección ciega, sin palabras todavía.

No tenías, pobre basca, tu nido.
Sólo eras el dueño de la primera mirada
de las cosas, eras mudo, relámpago.

El pájaro se ensanchaba por los aires,
creyéndose su aliento.Y fundaba la gravedad
con tristes cantos, su trino, su mudo trino.

Y yo aprendí a darte un nombre: triste pájaro,
jaula triste, mi lamento, sed sublime.

9-12-1980 / El hombre extendido

No subas al cielo


¡Tantas veces has muerto!
Por eso eres el empozamiento, secreto,
y no vives vestido todavía.

Es la desnudez la que te vive, secreto.
Ven a donde estamos desnudos y salvajes.
No subas al Cielo.

Si quieres no bajes al llano.
Pero calla, Secreto, y no subas al Cielo.

El hombre extendido

Fascinación en las penumbras


En el arrabal, la nada navega como sangre.
En su eje de raíz, ¡qué bien se rota!
Y las penumbras son el cielo que gira
entre galaxias y el ser endemoniado
va con ellas, penumbrasde
su puñal enardecido.
Y el quinto cielo es volver a soñar
con el crimen y el espanto.

9-16-1990 / El hombre extendido

Un corazón hílico


¿En mí qué hundíste, puñal del viento, vida o razón?
Del cosmos tuyo, ajeno, me bajaron;
me barrieron con escobas de tebincha
y a patadas descendí, sacudido.

Y un corazón hílico aún hoy sangra y combate
y se duele porque has llegado al hilo, al fuete del imperio.

¿Qué material del sol se asoma a las tinieblas?
¿Qué has visto, en fin, que te inocula o te enternece?

Te plantaste atraído por mis ojos.
¿Eres tú un bisexual protógono?

9-11-1979 / El hombre extendido

El remordimiento


No hay verdad en su cuchillo que despierta.
Y cuando está aún dormido él sabe que muerde
a los espectros y sus luces.

No hay hecho ni derechoni certeza.
El margen de placer es ilusivo: el victimario escapa
lo mismo que la víctima.Y su lloro, déficit de ser,
se duele inversamente. Remuerde.

El ser es asesino; su crimen insolícito está en él,
transgresión impune y helado en el espasmo
de las úlceras, no se declara acusador de sí mismo.
Ni me habla. Se remuerde, nomás.
Se remuerde.

9-16-1990 / El hombre extendido

Frustración homicida

El asesino reventó su antojo y sólo escupe,
eructa roncamente. Se estremece porque algo cae
que no es él. Ha vencido sin saber qué depreda,
si soy yo o él, o si es su golpe.

Ya no es feliz porque su matar no es triste;
ya no es sólo instinto ni costumbre dormida
en sus engramas.

9-16-1990 / El hombre extendido

El crimen


No vio su presani te ví.
No me has visto, gañán,
ni exploras mi agonía.

Con tu delirio te basta.
No te acercaste a morder como hiena.
El miedo es todo y nada, lo que mira
y lo que espanta.

Y la mano que ejercita el crimen
nada pretexta y se escuda en su huída.

9-1-1980 / El hombre extendido

Homicidio

Mataría con los cinco preámbulos del miedo,
con las cinco garras de una mano visceral
¡al ser tan asesino desde su llaga de alborada!

En su ciudad, mata que mata.
La sangre es su nube de regocijo
y su altar sin alma.

9-1-1980 / El hombre extendido

En el arrabal de la nada

El ser es asesino.
En su arrabal de nada y puras cosas,
sin seidad, duda. La soledad le dio el sol de lo vibrátil,
el sol oscuro y monstruo, la torva luna de estos días.

Y el sueño torvo de la mano procede ciegamente
desde sí y escupe la presencia. Quiere lo oculto.
Como sombra. la caverna del eco se repite.


El no supo corporizar al pensamiento:
él y yo estamos al acecho, jactanciosos.
El eco que había surgido desde alas se cruza por lo oscuro,
se perpetúa en lo trágico.

Buscaremos amparo y compañía.
Buscaré sin él y él sin mí.
Estaré solo y no habrá ni palabra ni blinda
ni sostén, sino cavernas.

Por eso me hice araña y fundé la esquina
donde tejemos el luto y las hebras carcelarias
y la sed y escupidos, la ponzoña, el dolor.

Son las mallas del desprecio mutuo.
En la molicie, hemos sido compañeros.
Estamos, en fin, solos los dos.

Inventamos la ostentosa daga, la separación;
él, su huída, eclipse; soles negros, yo.

9-13-1979 / El hombre extendido

El secreto


Tiene en sí, dijo el Ser, un secreto,
¿y cuál es? un torbellino que tira hacia las cumbres
lo mismo que al abismo.

El ser se durmió por un instante
y la voz, voz de los sueños privados en los hombres,
voz de ramera en la comunión social de los humanos,
calló. Fue el reposo creador, larva del caos.

El secreto fue sordo, asesino, mudez que clava
a los ojos con puñales, voz fiera, secreta profecía.
Por su garganta de poesía,s e atropelló su canto:
el ser y el pensamiento como idénticos plices.
Se aman y se odian en silencio.

9-2-1980 / El hombre extendido

El tallón sublime


Tiene en sí el ser que vive de los quarks y los leptones
el secreto del sol, fuerte, hadrónico, extraño, encantador,
preclaro. Arrancha con el tallón sublime en cumbres
lo mismo que en los fondos selváticos,
rústicos, negros, sin encomio.

Tiene en sí cuando más profundamente duerme
su subcostal andanza, casi yendo al tellus de la masa
y conociendo al hombre, el secreto de la sombra
que, al irrumpir tafanariamente seductora,
la tomara, se acostaría con él.

Se gozaron, dos a dos, violándose el absoluto incalificado.
Sabe el ser, secreto que calla, que se engendró
como el sol a sí mismo al seducir su sombra.

9-1-1980 / El hombre extendido

Vas a la delicia por sustancia

¿Quién adivinará que eres instinto
y que es por tu mirada que hay relámpago
en los círculos y pisadas frescas y babiney
y huella clara y merodeo
y juntas van a la delicia por sustancia?

¿Cómo asegurar que participas del secreto que yo busco?
Tú sólo besas, saboteado entre sombras, como el salto

del aire que huye del cieno; pero te hundes en la ola
del sospechoso triunfo, tu precario asalto.

9-11-1979 / El hombre extendido

http://www.geocities.com/baudelaire1998/hextendido1.htm

Para saber si hay manos


Para saber si habían manos que apretaran las mías,
para saber la fuerza y el peso y el calor de esas manos,
pensé sobre la muerte. Andé en la husma
por saber de escondites y hallé arenales después del hielo.

¿Qué razón puede hallar el grano que yace
sobre el suelo sino la memoria de sílice,
qué pincel es posible, sin las sílabas,
qué dirá la piedra hendida por golpe de garrotes,
el hueso, el cuerno de marfil que no ha sido tallado,
si no estara una hembra olorosa, erguida,
con gran nalga y duros pechos,
afanada en las manos, con semillas
pensando el movimiento y algún canto?

Pienso en la muerte desde que tengo manos,
no tus alas, y sin ellas, muero por alas de ciego fuego;
me postro, vuelvo a la husma, quieto y partícipe
de temor, igual que el hueso seco,
y todo por saber menos que tanto.

9-16-1990 / El hombre extendido

La isla de este ser y los vecinos


Obsérvanos otra vez porque por gravedad
nos trajeron a la isla, a este ser que fue la muerte
y aún será para Ella, para tí.

Otra ella nos cohabita dulcemente.
El altar no está remozado a tu capricho.
Ella lita con ojos fijos, temporizados,
secuencialmente diestros.

Hay sospechosas costumbres que no son tuyas
ni de tus días sombríos.Con jabalcones
que sostienen sus manos,
hay nuevos tendidos de tejas y semillas.

9-16-1980 / El hombre extendido

Llegaste al hilo


Llegaste al hilo, burla dolorosa.
Me adivinaste espontáneamente cuando dije:
Existo y conmigo, por igual, las cuatro patas
de la mesa y el animal de ipil
que fabricara el dujo
para que haya cena en cuclillas
y después otros ritos y bostezos:
nuestra cama, mujer, nuestra sangre,
metabolismo, otra voz y dicha...

Otras voces que guisen las palabras
y digan que hay que cazar, o papar moscas
y que el hambre se ve todos los días
y con ellos el parto, los hijos y la muerte.

Otras voces tribales que digan
hay moros en la costa, varones
y huesos desconocidos allende el paisaje
y pintores en Altamira y un clamor en Lascaux.

¿Podrás con esa carga, burlón del viento,
vomitarás semilla o estarías en silencio
viendo que llega el mamut, el lobo,
el león, o el jacal de los montes?

¿O harás más simulacros con el Huevo,
gorgorero que mamas, cagabichos?

9-16-1990 / El hombre extendido

Dílo de una vez


Dílo de una vez, tú que muerdes el secreto,
¿me arrancarás de cuajo de la muerte?
¿O viajará Ella conmigo?

Tú, salvaje beso, inoculador,
¿has impartido razón o vida en mí?
¿A Ella, Muerte, o las ciegas rutas
de la Luz o la Delicia?

¿Clavaste la Traición en mi mejilla,
tu fiel espina, o has dejado mis manos limpias
de crimen yendo al gozo?

Tú, que organizas la sustancia,
¿me disgregas o dejarás que una plaga
me exilie lejos de tu voluntad lasciva
que explora vida a puras dentelladas?

3-5-1980 / El hombre extendido

¿Dónde perdíste mi cadáver?

¿En qué andurriales, dónde, endriago verde,
escupidor de larvas, perdíste mi cadáver?
¿Con qué acecho, o por qué
mi vida te ha divertidod
e ese modo?
¡Justifícate!

9-16-1990 / El hombre extendido

El calor del desierto


He creído al sol que cierra mis ojos y los tuyos.
Estamos deslumbrados ciertamente.
Pero aún hay este punto que se rasga,
espiral de tornado, Shu que palpita
rotándonos en aire como diciendo: Sóis míos.

La piel húmeda y plácida con el deseo se encuentra.
¿Será Min que fertiliza el calor y la tibieza y propicia los vientos?
He creído que el sol, de ojos cerrados, nos enfría.

Y es que estamos calientes por ganas de besarnos.
Es que somos torbellinos y ágiles corceles
que se despotrican en el aire.

Nos vamos a sudar de palmo a palmo,
uña y mugre por íntimos.
Vamos a separar la tierra y cielo
como dos amantes que se muerden
con pasión, en lo oscuro.

9-15-1990 / El hombre extendido

¿Dónde brotaste antes del kairós?

Nos trajeron a la isla de este ser
(que ha sido la Muerte que cerró las ventanas).
Un secreto que se quedó al acecho clavó los ojos
que miran al amor y fundan el canto:
iguales somos en Min el ser y el pensamiento,
cómplices e idénticos en síntesis.

¿Qué bhuttas crees que te anima,
de qué ombligo brotaste como loto,
en qué Num de cenotes te bañaste,
Anaxarate de vagina oscura y chipriotudos cilios?

Yo soy el corazón que has marchitado con rechazo,
el obelisco que se asomó a lo alto por mirarte,
que descendió a lo bajo para curar tus heridas.

... pero tus ojos de Zurvan como hienas mordieron
mis pies en todos tus caminos.
Como títere del destino me heríste con tu orgullo.

¿Qué putas puedo yo con Min en las axilas y las ingles?
En vano, asomado a tu ventana, en la penumbra
que escinde tierra y cielos y tú...
antes de la Hora Suprema y el kairós te evades.

Estoy 9,000 años en la expectativa
y aún canto: ¡iguales somos en Min
y cómplices, el ser y el pensamiento!

9-16-1979 / El hombre extendido

El sequedal de Huêhuêteotl

Te volvíste un sequedal en mi memoria,
piedra ámbar que atraes a quien te ofrezca
su humildad de garabato.

Los que sacan los piojos a tu cabeza repulsiva
de Huêhuêteotl contigo están y se llaman tus adeptos.
En tu altar ofredan el fenomenismo absoluto.


Pero en vano buscan en las llamas de tu fuego
y por tí no meterán sus cabezas al asador.
No verán la estrella del Poloni el Sol de Tonatiú.

12-1-1979 / El hombre extendido

El hombre extendido

Cuando no te veo

Cuando no te veo es cuando más te quiero.
Secreto beso, te has arrinconado.
Has creído que el sol cerró tus ojos.

Has enmudecido haciéndote alharaca de estampida,
energía lanzada a la ciega ruta del momento.
Te dispersaste al punto que tocándolo todo, nada tocas.

Poco clamas y, como no me nombras,
te inadmito porque, en falsa inmensidad,
no me inoculas. Si no eres mío no estarás
al alcance ni sumido en mis manos
ni fluyendo en espigas.

Cuando no te veo, yo suelto la semilla
que más recuerda al beso.
Deambulo como tú, con labios sedientos y entreabiertos.

Busco la nada y muero, seco y más estéril que tú
que a la tierra dejaste con pisada de vuelo.
En espera de que me sueñes está
la dueña de una linterna mágica.

Por eso vuela, burla del aire,
pirueta de ciego instinto, y mírame
otra vez en la distancia.

Si yo te miro, con la rama del olvido por corona,
destróname, regálame el secreto de la noche.

5-16-1990 / El hombre extendido

El eco ovárico


Tellus, Tellus... tellus, tellus
En el centro de la Tierra, Monte Meru, se multiplica el eco

¡Tellus, tellus, tellus! y tu llamado.
La voz es, fue y será, tu voz oscura, vestida con Túnica Solar.

Con el trueno blanco Tellus, tellus, tellus,
Ceres te encumbra, dolor mío, te quiere
en el cestillo de tecuarembó.

Tu presencia de tortilla falta en el tazcual.
¡Ven a la boca; funda el beso!
Al surgir el guisante te participamos
el advenimiento. Te podemos lamer, leptonzuelo perdido.

De la promesa del soleres el maíz escondido.
Te vamos a vestircon el poder productivo de la espiga,
no en la Isla de la Luz Nuclear, sino aquí,
en el ombligo ctónico donde el eco repica
y se adhiere del sólido púbis.

Tellus, tellus, tellus.
Ven, trueno blanco, pequeñuela de Ceres.
Se derramará el almidón en el hornacho;
se dará el isobolismo que estremece.

Y de esta charca donde llueve el deseo
nacerás como peña de Meru, vulva adentro.
¡Tellus, tellus, tellus! eco de lluvia, babiney,
tu voz fue y será, babita fértil
del útero, vivificadora.

9-5-1980 / El hombre extendido

Obelisco

Olvidé que el amor es un obelisco.
Desde la tierra se eleva como ofrenda.
Hacia el pilar más alto del cielo se dispensa.
El amor es un ave que nace del Deseo.
Es una reja en las cancelas del ahí.
Es el shrddha al ancestral relámpago.

3-5-1980 / EHE

La palabra de viaje


Una palabra se apoderó de la mañana,
creyéndose ya cautiva del Ba,
sombra del alma.

Vio a la luna, caída, desapareciendo
después de aquel Shabatu misterioso.
Una palabra abriría la boca de Tefenet,
soltaría líquenes-babas, bubbulu
con tambores pegajosos en el barro,
cosidos alfileres en el talle.

La mañana tenía una raíz
tan alta en las cumbres de Maat
que fue su certidumbre
y más profunda que la médula de la noche
sería y más que el viaje
al abismo del infierno.

La palabra, sin embargo, tiene
una memoria corta, tan breve
que se secó en las orillas
del Portal de Ishtar,
donde el río apenas sobrevive
y la serpiente inhala
el polvo de las cosas.
Vibra con el hierro frío del humus
de la Tierra y no basta.

Un secreto serpentino se mordió la cola
y la palabra cayó, desvanecida,
en el Atén de la discordia.

La mañana no será esclava del vacío.
... y creyéndose aún cautiva del Ba,
se estremeció en la sombra,
pero volvió a los soles.

2-1-1989 / El hombre extendido


El hombre extendido

Gravitón audaz, acércate


Del olvido más limpio, su nombre desconozco.

No se funda el ser si no hay el Llamamiento.
Ignoro aún el Nombre puro del llamado,
¿lo sabes tú?

¿Hallaré mi eterna coherencia si te concibo
como quien ardes en el paso del Todo?

Pájaro que recorre la inmensidad sin deternerse
y que va alucinado de sol,¿pasarás cerca de mí,
querrás unificarme?

Al vuelo que hiende lo infinito en dos mitades,
¿dirás el nombre de la charca de metano donde estoy?

¿Sabré yo reconocer el imposible que te impulsa
cuando viertes el grano de tus márgenes?
¡Acércate, pues, gravitón audaz, de sol y el aire!

9-16-1990 / EHE

La Bestia / Hayo Bischat

We have to have a concept of peace that includes conflict… in which conflict is loving conflict. As Karl Jaspers said: Every real dialogue is a loving combat: Sam Keen

Un día comencé a imaginarla. La invitaría
a mi lado. La vería en las penumbras.
Los que me hablaron sobre Ella jamás se aproximaron
a su sombra ni a distancia… El odio no les permitió la simpatía.
No me dijeron que es tan bella. Me engañaron.
Su aparición es espontánea y, su entidad, la más inevitable…

Un día la llamé, Criatura Libre,
bestia del corazón onírico,
y la exhorté: «Habla conmigo».

Me dijeron que no invoque demonios y medité,
«¿cómo desagradarme yo con lo que eres,
si los demonios no existen?»


Amé tu idea con las polivalencias de tu posible ente.
Te mencionó brevemente el Libro de Isaías;
me solazaron las referencias que te dí me dieron.

Sobre todo, que te dijeran la indómita,
impetuosa, criatura rotundamente bella
.

Te integré a mi corazón como el más antiguo
de mis símbolos. Te dije: ¡Madre mía!
cuando voces armadas de cuchillos, o pedernal hiriente,
te llamaron fatídica, rebelde,
en súmero himno descrita por lujuria.

Un día te contuve en mi lenguaje. Te integré
a mi diálogo de vida; dejaste de ser una abstración
del sinsentido. Te hallé contigua a este amor de infinito
y esta cercanía que es mi aquí, mi cuerpo mismo.

Y te imaginé, primera dama de la Historia.
Te ví en lecho de ramas, árbol abierto.
En el vientre del tronco yacías.
Esa fue tu cama flotante en el cauce del Eufrates.

¿Cómo llamarte Bestia, Innana,
si vives en el jardín sagrado
y te gusta el rumor dulce de las aguas?
¿si eres como un bebé que navega
rumbo a Uruk para dar alegría?

Un día vendrían a decirte
cuán bella crecíste como Lil,
la noche, y cuántos guiños
de luz dejaste de tus ojos
en rastro de lo oscuro…

4-3-1990 /EHE

El hombre extendido / Libro premiado por el Certamen Literario Chicano de la Universidad de California, Irvine

La bestia / Lilith

a Lilith, esposa de Adán y primera mujer antes del nacimiento de Eva

Contigo haré las paces. Estoy agradecido
aunque te acusen: Que abríste la puerta de lo prohibido.
Que rechazaste el orden del Establecimiento
y aquello que pretendió ser la mala ley
contra tu rango / privilegio de Primera Madre.

Amaste la Luna llena. También yo y toda autonomía.
¿Y cómo te llaman hoy? Luna Negra.

Que te reclamas desde el ovario,
que llevas las mamas desnudas y tu cabello ondulado,
abundante, que es rojo y lo rizas y con él
inventas tu perfil y media luna y te ocultas
con un manto y, ¿quién ha visto tus nalgas tan hermosas?
que no se desdiga con delirios, al soñarse
otra vez con gozo por tu opulenta figura?

Haré las paces con el misterio que te alude,
bello animal, ambivalente corazón del inframundo.
Te veo en tránsito a una civilización que te olvida;
pero son ellos los seres aberrantes, malignos,
seres de la piedra, pigmaliones en cuita,
kairós sin Olimpo.

Ellos que cometen desacato y te maldicen,
comen de tu pan y se van, opositivos,
desagradecidos, tentados por los homicidios,
ávidos del deseo, porque nada más hermoso
ha sido visto, desde que nacíste,
perfecta entre las bestias, más perfecta
que el simio y el primate que es el hombre.

«Mala bestia», te llaman, «Doble-Opuesto,
diablesa, Luna Negra, Serpiente, Apátrida,
Infanticida, Transgresora».

Aquí estoy organizando esta memoria.
Te anticipo con amor: Lilith, me agradas.
Y nada human es más real que tú.

En consecuencia, te llamaré como Adán
al bendecirte, mi descanso.
Y aseguro ya que fuíste, has sido y serás
La más amada, Caminante nocturna,
Placer Militante, hembra grata.

4-13-1990 / EHE

Magna Dea

Lilith ha sido vinculada también con unos seres … parecidos (esta vez diurnos) a las ninfas de los campos, de tersos cuerpos etéreos, relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos, enamorándolos sin remisión: Paloma de San Miguel, sicóloga


De cierto que te imaginé, primera dama de la Historia
y eras mucho más que lo que había supuesto.
Eras la diosa magna, la altivez de lo proscrito,
Hija de los Abismos, eje del cosmos,
árbol de mi vida y mi muerte.

Contigo se asocia, no fuente alguna de pecado
(te desagravio: el pecado no existe).
Eras madre de mi previa humanidad, sabiduría profunda
y yo, creyéndote por crédulo, cosa menos,
imaginándote en carencias
de plausibilidad disparatada.


Lilith, en el nombre de las mujeres oprimidas
por su aún vigente capitalismo despojador y siniestro,
te bendigo; en el nombre de las víctimas
de las violencias ejercidas
por el orden social patriocéntrico, te exonero
de los crímenes que se adjudican.

En el nombre de los niños, doy tu nombre de Lilith
no como La Nocturna, sino como Reposo,
no te hace sombra una Lechuza de leyendas.


Eres veedora, la que más ve
entre densas tinieblas
y desde las altas cumbres se requiere de vista.

Veedora, porque aún ves lo oculto del proceso
que se forja en la semilla, o en la matrizde la Mar,
o la hondura del pantano.

No hay perversidad en tí, heroína femínea.
No hay un esplendor sacrílego en tu cabellera.
No enredas corazones de enamorados
ni órganos sangrantes ni hay desdén
en tus hechizos; nada acumulas en cuevas,
nada hurtas, nada te apropias, nada celas
que no sea tu libertad, tu esplendor humano.


¿Quién ha sido más generosa con su sexualidad?
¿Quién más pródiga con el alimento?
Tu ardor genésico, tu rol de Madre Tierra,
¿no es el don tuyo? ¿Quién eres
si dichosamente habitas las Montañas,
el Lago y danza en las orillas de los arroyuelos?

4-19-1990 / El hombre extendido

Alienación política


Es verdad. Por más que el Estado

ofrezca sus palmadas en tu espalda,
por más que endulce tus oídos con palabras bonitas,
por más asechanzas de su ley, eres su vasija despreciada.
Te quiere como ofrenda en su Valle de Matanzas.

A tus espaldas se jacta: ¡Me perteneces!
El Estado es tu dueño, verdad amarga y tú...
¡pobre! en voto falsario por sus causas,
creyendo que ante la Ley eres igual al que domina.

Y tú, jurando una lealtad a lo que desconoces.
Y él, con sus selectos, hablando de Justicia
y Moralidad y Honor y sentido común
porque todos a su autoridad obedecen
y no hallan un camino libertario.

Es verdad: el Estado se abrogó el derecho
de tenernos en sus manos y justificar,
con nuestros labios, su yugo.

2-8-1996 / Del libro El hombre extendido

Kairós será extendido

Pequeño Kairós, primero de los dioses terrenales,
primera de las piedras sufrientes, voy a darte
la historia verdadera, el tiempo justo,
la ocasión oportuna y propicia.

No te quiero detenido, con el peso
de la historia por inercia, por la angustia
del pasado por memoria. Tuya será
más allá de la Eternidad y los mútiples entes
de la Physis, que ha congelado el tiempo,
la porción razonable, lo uno
sin decretos criminales,
lo uno que no pierde su gozo.

13-1-1986 / El hombre extendido

A Kairós / Textos de «El hombre extendido»

Kairós era el hijo más joven de Zeus

Te han convencido de que la historia
es el abismo del terror y tú, despavorido,
en constante descenso, empujas una piedra
y lates temblorosamente en la pisada.

¡Ya temes girar, aportar la cuota de ser
que anula el precipicio, mover la roca
como el niño que juega o el dios que levita
con su danza! ... ya sólo te agonizas
con la queja pesada.

«No hallo asidero. Cada ser en mi encuentro
me amenaza; cada pensamiento saluda
con la culpa y el silencio; ya no hay mito
ni plan cósmico ni ser organizado.
Voy a caer y rodará mi piedra,
yo abajo y ella encima, acelerados».


Has dicho, pobre de mí, pobre de Sísifo.
No ves sino un declive, náuseas bajo el abismo.
No vas ya hacia ninguna cumbre.
Todo te parece gastado y discontínuo.

3-1-1986 / El hombre extendido

Los valores de la esperanza / EHE

Uno es necesidad hasta la médula.
Viene de un largo proceso de multiplicidad
de cosas estorbantes,
mentiras apropiadas,
opresiones por consenso,
dolores admitidos
y sufrimiento innecesario.

Uno no quiere caminar por un filo de navaja;
alma y cuerpo submiten al pantano,
al dualismo. Uno es el miedo y la soledad
que se combinan; uno internaliza la amenaza
de los mundos hostiles y los extraños.

Modificar el orden de las preferencias
no es simple, ¿quién hay, en medio de la monotonía,
que alegue que domina la eficiencia de Pareto?
¿Quién que no dejara desconfianza
y, en su lugar, nos trajo su profunda simpatía?

Mas, cuídese el consuelo
si es una última carta que bendice...

Cuando se duda que la necesidad urge su fin,
somos más pobres y cuando más nos aprieta
el sufrimiento y la némesis, ¡oh ilusiva paz,
fantasma verde y azulino! ... venga Tu Reino moral,
el conjunto de los Criterios Razonables.

Venga la asociación positiva de los valores
en la tierra herida, háblese de Valientes
y Justos y Leales, de Humildes y Disciplinados,
de Honorables, Misericordiosos
y del sentido común y ayuda para el prójimo.

13-12-1998 / El hombre extendido